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La Ciudad contemporánea: Percy Cayetano Acuña Vigil

La Ciudad contemporánea

Dr. Percy Cayetano Acuña Vigil

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Vamos a presentar un panorama de la ciudad contemporanea. Un panorama amplio para contextualizar los principales cambios que han condicionado el tipo de ciudad que se viene construyendo en el mundo occidental. Las particularidades que correponden a los modos de producción específicos no se tratan aquí por ser un documento de carácter general, pero se trata de hacer específico que la construcción de la ciudad en este contexto es una que corresponde al juego de los intereses políticos particulares, en medio de las condicionantes del neo liberalismo egemónico en el mundo occidental.

Durante el siglo XIX cambia radicalmente la sociedad, la economía y, por lo tanto, el concepto de ciudad.

Aparece el capitalismo industrial y la creación de una nueva sociedad, la de clases, con la burguesía dominadora del poder político; desde la Revolución francesa y las revoluciones burguesas del 38, 48 y 68, y con el proletariado cada vez más explotado y con unas condiciones de vida miserables. La burguesía es la ostentadora del poder económico, y pronto lo será del político. Su concepto de propiedad es diferente al que había en la Edad Moderna: es la propiedad absoluta, libre de servidumbres y que se pueda comprar y vender. Uno de los hechos más trascendentales para la construcción de la nueva ciudad es la desamortización, que pone en el mercado mucho suelo urbano y posibilita la especulación por parte de la burguesía, cosa totalmente aceptada en la época.

Durante el siglo XIX la ciudad cambia radicalmente, se hace industrial y burguesa; y crece hasta dimensiones insospechadas, gracias al transporte. La ciudad contemporánea gravita sobre dos ideas básicas: la concentración del mercado en torno a la creación de un centro urbano y la reunión de la fuerza de trabajo y los consumidores.

El prototipo de ciudad es París, y la reforma de Haussmann (ministro de Napoleón III) el modelo de actuación en todo el mundo. Haussmann propone una ciudad ordenada, en la que estén presentes los supuestos higienistas de los ilustrados: alcantarillas, iluminación, calles anchas y arboladas, etc. Pero, además, esta ciudad está construida con criterios policiales, ya que se propone un plano urbano; bien sea este radial, ortogonal, o cualquier otro; que permite la represión de las manifestaciones revolucionarias. Sin embargo, lo importante del modelo de Haussmann no es esto, sino el hecho de que somete a la ciudad antigua a toda una operación de cirugía urbana, tirando lo viejo para construir lo nuevo, y todo ello financiado por los poderes públicos.

El primer hecho significativo es la reforma interior, la creación del centro urbano. En el Perú esto se inició con la ONPU en 1960.

Alrededor del centro urbano y en torno al ferrocarril aparece la industria urbana, en europa, que caracteriza a la ciudad del siglo XIX. Pero las necesidades de espacio y los problemas de la contaminación terminan por expulsar esta actividad de las urbes, en favor de la función residencial y terciaria. La industria se instala en el extrarradio, cada vez más lejano del centro, a medida que crece la ciudad.

Los altos precios de las lotes tras los planes de reforma interior y ensanche suponen que el proletariado no puede acceder a estas viviendas, por lo que aparecen dos tipos de vivienda marginal: las barriadas del extrarradio, parcelaciones ilegales, sin un proyecto conjunto y que dan al plano un aspecto irregular, a pesar de su regularidad interna; y los corralones o casas de vecinos, en los cascos antiguos de las ciudades e. Estos corralones se suelen encontrar en el interior de las manzanas o en los edificios abandonados por la burguesía, que progresivamente se van deteriorando. Las parcelaciones ilegales carecerán de infraestructura sanitaria, ya que el Municipio no las reconocerá.

Los altos precios hacen caro el suelo incluso para la burguesía, por lo que los planes iniciales casi nunca se cumplen. Las parcelas se dividen, creándose calles nuevas, porque son muy caras para un solo promotor. Las casas que se construyen tienen más pisos de los previstos y menos espacio verde, todo para rentabilizar del suelo.

Con el tiempo, la burguesía fue trasladándose a las nuevas áreas y el casco antiguo se fue degradando socialmente hasta que recientemente el interés por conservar los testimonios del pasado y su nueva función, como lugar de ocio y turismo, lo ha revitalizado, para lo que está siendo necesario expulsar de allí a las clases marginadas.

La nueva economía capitalista industrial creará una ciudad que acoja el mercado concentrado, pero también al proletariado que trabaja en las fábricas, por eso, en todos los países del mundo, en algún momento, hay un éxodo rural, el abandono del campo y la emigración a la ciudad, donde está la industria. Esta concentración de la mano de obra no sólo pretende tener la fuerza de trabajo agrupada y cerca, sino también desvinculada del medio rural, al que podrían volver en caso de crisis. De esta manera la burguesía se asegura que la fuerza de trabajo depende de ella para sobrevivir, y de paso que tiene dedicación exclusiva, por lo que no hay escasez de mano de obra en las épocas agrícolamente activas. Son, además, los consumidores.

Con la explosión demográfica y la urbanización de la sociedad industrial, las ciudades crecen. El transporte urbano es el que posibilita el crecimiento de las ciudades en superficie, hasta límites insospechados poco antes, y sin grandes trastornos de tiempo. El tranvía es el símbolo de la ciudad decimonónica y el coche privado el de la ciudad de nuestro tiempo.

En el siglo XIX no se crean ciudades de nueva planta, pero sí se construye la nueva urbe con arreglo a un plan. Ese proyecto dibuja distintos planos, con distintos objetivos, dentro de cada ciudad. Hoy en día nos podemos encontrar, en todas las ciudades, distintos tipos de plano según la época en la que fueron reformadas: desde el irregular de la ciudad antigua, al plano radial, ortogonal o lineal. Sin embargo, esto no quiere decir que no hubiese propuestas de ciudades ideales. Todos los socialistas utópicos tienen un modelo urbano, muy similar, pequeñas comunidades de unos 1500 habitantes que se abastecían de todo lo necesario.

En los años 20 surge un nuevo modelo de ciudad: se abren las calles para los automóviles y se jerarquiza la red viaria; se crean las infraestructuras que llevarán el agua y la electricidad a las casas, se recogen las basuras, etc., y aparece un nuevo tipo de edificio que condicionará el paisaje urbano; el rascacielos y los edificios de varios pisos. Los edificios de varios pisos permitirán el uso de los bajos para mercado y el resto del edificio para vivienda.

Tras la generalización del coche privado, la ciudad ha de adaptar su infraestructura para su uso: se asfaltan las calles, se crean las aceras y se ponen las señales de tráfico, especialmente el semáforo. Todos ellos son elementos presentes en nuestras ciudades actuales. La ciudad tradicional no está preparada para este tráfico y presenta problemas de congestión. Los atascos son frecuentes por lo que en todas partes han sido necesarias las carreteras de circunvalación, la construcción de vías rápidas y la peatonalización de la ciudad más antigua.

El crecimiento urbano ha supuesto la colmatación de la ciudad y la creación de barrios social y funcionalmente diferenciados. En ellas aparecen distritos especializados en determinadas funciones: negocios, residencia, ocio, turismo, etc.

Durante los años 60 el crecimiento demográfico fue, en el Perú, más rápido que la construcción de viviendas. Esto ha pasado en todos los países en algún momento. El precio de las viviendas aumentó y las clases más humildes no pudieron acceder a ellas. Aparecen así las barridas en las periferias de las ciudades. Son suburbios socialmente marginados sin infraestructura sanitaria; lo que les convierte en permanentes focos de infección, en los que la marginación es caldo de cultivo de la delincuencia. Este proceso continúa en muchas de las ciudades del Tercer Mundo.

La ciudad actual necesita de una gran infraestructura que debe situarse en las afueras, desde hospitales y cementerios a vertederos, rondas de circulación, depósitos de agua, transformadores eléctricos, etc. La ciudad debe dotarse también de pavimento asfaltado, modernamente de calles peatonales, alumbrado, estaciones de transporte y taxi, mobiliario urbano, recogida de basuras y toda una infraestructura sin la cual sería imposible su funcionamiento.

Tras la segunda guerra mundial los poderes públicos de todo el mundo toman las riendas de la planificación eficaz de la ciudad, aunque en muchos casos se salten sus propias normas. La ciudad se fue equipando, e incorporó a su entorno las barriadas marginales y del extrarradio. Se construirán viviendas obreras dignas y también para las clases marginales, con el fin de erradicar el chabolismo. En la actualidad, se intentan conservar los edificios más antiguos de la ciudad, pero la renovación del caserío ha sido tan intensa que apenas quedan edificios anteriores al siglo XIX.

El caserío de la ciudad actual es marcadamente diferente al de la tradicional. En su concepción han tenido una influencia decisiva los argumentos de la arquitectura racionalista. Pero no es el modelo de Le Corbusier el que triunfa (edificios de viviendas en altura rodeados de campo) sino su técnica de construcción. La arquitectura racionalista permite optimizar el precio del suelo, permitiendo construir varias viviendas en altura, y que los bajos de los edificios puedan ser utilizados para diversos negocios, tiendas, oficinas, etc.

En estos edificios el ascensor es un elemento esencial. Será en Chicago (USA) donde se cree este modelo de ciudad, donde se pongan los primeros ascensores, donde los bajos se reserven para los negocios y donde se construyan los primeros grandes almacenes, otra de las señas de identidad de la ciudad actual. Este modelo es el que ha permitido el aumento de la densidad humana en las urbes, y el crecimiento en altura del paisaje urbano. Además, el equipamiento de la casa ha cambiado extraordinariamente, gracias al alto consumo de energía y el abaratamiento de los electrodomésticos: luz eléctrica, televisión, teléfono, frigorífico, lavadora, lavaplatos, microondas, ordenador, etc.

Las ciudades actuales han crecido enormemente, hasta el punto de haber absorbido pueblos y ciudades vecinas. La aparición de las conurbaciones y las megalópolis es uno de los fenómenos urbanos más dinámicos de nuestro tiempo. Existen regiones en las que el continuo urbano entre ciudades es la tónica general, como Tokio-Yokohama, Liverpool-Manchester, Washington, DC-Boston, la región del Ruhr, etc.

Aquí en Lima, la voragine por urbanizar a hecho que se urbanice el cauce del río Rimac. Nadie pudo contra este vandalismo. Periodismo y “empresarios urbanizadores” arrasaron con cuanta disposición técnica había para detenerlos. Con el cuento de no detener la inversión privada se urbanizó todo el valle verde del Rimac. En menos de cuarenta años se arrasó con cuanta área verde había. La vorágine continua, la ciudad llega hasta Pucusan y ya la sobrepaso, ya va a llegar a Chincha por el sur. Por el norte ya llegó a Ancón, a Pasamayo, ya esta en Chancay y se va a engullir a Huacho y sigue sin que a nadie le importe.

Desde hace algún tiempo en todas las ciudades se observan fenómenos de rur urbanización, que en las ciudades más grandes alcanzan el isócrono de 30 minutos, incluso más. Aparecen así viviendas unifamiliares en el entorno rural habitadas por gente que viven de la ciudad conviviendo con gente que vive en y del campo.

El derecho a la ciudad

El derecho a la ciudad no es una propuesta nueva. El término apareció en 1968 cuando el francés Henri Lefebvre escribió su libro El derecho a la ciudad tomando en cuenta el impacto negativo sufrido por las ciudades en los países de economía capitalista, con la conversión de la ciudad en una mercancía al servicio exclusivo de los intereses de la acumulación del capital.

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Como contrapropuesta a este fenómeno, Lefebvre construye una propuesta política que parte de la ciudad para reivindicar la posibilidad que la gente volviera a ser dueña de la ciudad. Frente a los efectos causados por el neoliberalismo, como la privatización de los espacios urbanos, el uso mercantil de la ciudad, la predominancia de industrias y espacios mercantiles, se propone una nueva perspectiva política denominada derecho a la ciudad.

La ciudad fue tomada por los intereses del capital y así dejó de pertenecer a la gente, por lo tanto Lefebvre aboga a través del derecho a la ciudad por “rescatar el hombre como elemento principal, protagonista de la ciudad que él mismo ha construido”. El derecho a la ciudad es entonces restaurar el sentido de ciudad, instaurar la posibilidad del “buen vivir” para todos, y hacer de la ciudad “el escenario de encuentro para la construcción de la vida colectiva”.

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Asimismo, la vida colectiva se puede construir sobre la base de la idea de la ciudad como producto cultural, colectivo y, en consecuencia, político. La ciudad, como lo analiza Jordi Borja, es un espacio político, donde es posible la expresión de voluntades colectivas, es espacio para la solidaridad, pero también para el conflicto. El derecho a la ciudad es la posibilidad de construir una ciudad en la que se pueda vivir dignamente, reconocerse como parte de ella, y donde se posibilite la distribución equitativa de diferentes tipos de recursos: trabajo, de salud, de educación, de vivienda, recursos simbólicos: participación, acceso a la información, etc.

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El derecho a la ciudad es “el derecho de toda persona a crear ciudades que respondan a las necesidades humanas. Todo el mundo debería tener los mismos derechos para construir los diferentes tipos de ciudades que queremos. El derecho a la ciudad como lo afirma David Harvey, no es simplemente el derecho a lo que ya está en la ciudad, sino el derecho a transformar la ciudad en algo radicalmente distinto”.

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Lefebvre, Henri:

Crítica a la vida cotidiana

En su Tesis el individuo y la praxis de lo concreto ocupan un sitio central. Proponiéndose una antropología social alternativa, Henri Lefebvre sostuvo la necesidad de que la “cotidianidad” se libere del papel que reviste bajo el capitalismo, cuya función es reproducir los caracteres impuestos a la vida colectiva por las clases dominantes. La costumbre, con su temporalidad no auténtica, pues es ahistórica, no haría más que el sólo reproducir y de perpetuar las relaciones de dominación. La cotidianidad es un tipo de depósito subterráneo en el cual se sedimentan los convenios y las mentiras del poder. Allí se encuentra la barrera que impide a la fantasía y la inventiva para encontrar las vías para la propia expresión, la autonomía del ser.

De ahí el privilegio concedido por Lefebvre al arte, comprendido no tanto en su autonomía sino como medio de experiencia o experimento estético capaz de demostrar el carácter infundado del convencionalismo de lo cotidiano. El arte moderno pone las condiciones de la supresión de la cotidianidad. Estas teorías se refieren a la experiencia o experimento y a las reflexiones del movimiento surrealista, al cual Lefebvre pertenecía en su juventud. La trilogía “Crítica de la vida cotidiana ” (1947, 1961, 1981) presenta de manera muy profunda este pensamiento..

Henri+Lefebvre+_+La+production+de+l'espace

  • Critique de la vie quotidienne, 1947, L’Arche
  • Critique de la vie quotidienne II, Fondements d’une sociologie de la quotidienneté, 1961, L’Arche
  • Critique de la vie quotidienne, III. De la modernité au modernisme (Pour une métaphilosophie du quotidien), 1981, L’Arche
  • La Vie quotidienne dans le monde moderne, 1968, Gallimard

Hipótesis

Ante la pregunta sobre “¿Cuál es el modo de existencia de las relaciones sociales?”, Lefebvre responderá en su famosa obra La Producción del Espacio: “Las relaciones no pueden existir sin un soporte y ese soporte es el sustrato material”.

Postulado

El desarrollo de la sociedad sólo puede concebirse a través de la relación de “la sociedad urbana” (lo urbano). La sociedad proyecta la vida social. Critica el organicismo, evolucionismo, continuismo y urbanismo. Lo urbano ha entrado en una fase crítica, dándose una implosión-explosión con una concentración urbana y éxodo rural, extensión del tejido urbano, subordinación completa de la agrario a lo urbano. Es un proceso irreversible, pero el proceso de urbanización puede proyectarse de manera que se supere el antagonismo ciudad-campo y la urbanización al desconcentrarse pueda articular el ambiente y el paisaje. Plantea fases (críticas), niveles (global, medio y privado) y dimensiones. El individuo puede crear una ideología política que le permita cambiar la estructura de la ciudad y reorganizar el territorio, de manera que el hombre se apropie del espacio que hace a su identidad.

Su carácter como geógrafo

Más tarde, como todo gran pensador se acercó a disciplinas de las cuales no se consideró propiamente partícipe, no obstante al ocuparse particularmente de problemas de urbanización y del territorio, presentando a la ciudad como el corazón de la posibilidad de una insurrección estética contra lo cotidiano, debatiendo el sentido propio que el ser humano enfrenta en condición de necesidades sociales antropológicas que no habían sido tomadas en consideración en las reflexiones teóricas sobre la ciudad más allá de la geografía, destacando que a su interior el debate no atendía las dimensiones que Henri Lefebvre pone sobre la mesa, particularmente en el urbanismo, pues este se encuentra alejado de la reflexión teórica refugiándose en lo pragmático.

 La necesidad de lo imaginario es olvidada por el urbanismo disminuyendo en tanto a las estructuras comerciales y culturales. Frente a los problemas urbanos, formula particularmente la necesidad de la afirmación de un nuevo derecho, un derecho a la ciudad. Define este nuevo derecho como un derecho a la vida urbana, a la calidad de vida urbana. En su último libro, La Producción del espacio, valora la importancia del espacio que es siempre político, pues la construcción del espacio es siempre una lucha de poderes, incluso desde lo cotidiano, en la estructura interna de “la casa habitación” la asociación social base, la familia, lucha por definir el carácter y sentido estético, producciones sociales al fin materializadas a través de la casa habitación.

El espacio es el producto de la sociedad, cada sociedad tiene el derecho a y debe producir su espacio, es así que se concibe que el espacio es entonces una producción social en donde se oponen los valores a través de pruebas, conflictos o consensos. Es entonces la racionalización del imaginario para así poder materializarlo, pues todo ser humano debiese, en términos de Lefebvre, poder racionalizar su imaginario y por tanto, todo ser humano tiene el derecho a la construcción del espacio.

Jordi Borja: La ciudad conquistada:

http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0250-71612004009000009

Harvey V1

David Harvey: La conquista del espacio

 https://www.traficantes.net/noticias-editorial/david-harvey-la-conquista-del-espacio

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  Manuel Castell  . La cuestión urbana

Los problemas urbanos están de moda, tanto en los discursos oficiales como en la experiencia cotidiana de la gente. ¿Se trata de una moda o de un problema real? y si es un problema real, ¿cuáles son sus raíces reales? ¿Cuál su relación con las nuevas contradicciones del capital en su fase actual? ¿Cuál es su impacto sobre los movimientos sociales y los procesos políticos? Estos son los interrogantes más importantes a los que pretende dar respuesta el presente libro. Las nuevas condiciones de reproducción de la fuerza de trabajo suscitan conflictos y contradicciones (conocidos como urbanos en la práctica social) que es necesario conocer para transformar. Situándose en esta perspectiva, La cuestión urbana intenta elaborar un instrumental teórico susceptible de analizar concretamente las nuevas contradicciones sociales denominadas urbanas, teniendo en cuenta tres niveles: la crítica de la ideología urbana, el desarrollo de los elementos teóricos del materialismo histórico y el análisis de situaciones concretas en varias sociedades (Francia, Estados Unidos, diversos países de América Latina, Canadá, etc.). De esta forma la obra se estructura en una serie de temas ordenados teóricamente: el proceso de urbanización, la ideología urbana, la estructura urbana, planificación urbana, los movimientos sociales urbanos.

Libro básico para desmitificar la falacia del diseño urbano como tarea de los arquitectos. Se trata de un proceso de intercambio de intereses politicos que convergen en un damero de ajedréz que es la ciudad. Para Jugar hay que saber y conocer de estrategia, de lógica y de saber qué se quiere, qué se puede y qué es factible de acuerdo a las variables sociales, económicas y políticas que estan presentes en un contexto determinado, principalmente.

La trampa comunitaria

LA TRAMPA COMUNITARIA

David Harvey

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David Harvey Artículo publicado el 26 de noviembre de 2000, en LA VANGUARDIA Traducción: José María Puig de la Bella casa.

El nuevo urbanismo está en la cresta de la ola. Todo el mundo es su entusiasta defensor. Porque, al fin y al cabo, ¿a quién le gustaría que le llamasen “viejo urbanista”?

Podría decirse -discurre el razonamiento- que la vida urbana es susceptible de ser mejorada en su raíz, que puede transformarse en una vida más “auténtica” y menos desangelada, y también más eficiente, por el procedimiento del regreso a conceptos tales como vecindario y comunidad, que antiguamente proporcionaron tanto temple y tanta coherencia, continuidad y estabilidad a la vida urbana.

La memoria colectiva de un pasado más cívico puede recuperarse de nuevo si se recurre a los símbolos tradicionales.

Las instituciones de la sociedad civil, si reciben el estímulo que pueden aportar la arquitectura ciudadana y la adecuada planificación urbana, pueden perfectamente verse consolidadas como los fundamentos de un tipo de urbanización mucho más civilizado. Existen distintas variantes de tal razonamiento.

La versión Costa Este americana propone un crecimiento urbano de alta densidad y de uso residencial mixto, en su mayor parte dirigido a las áreas residenciales y de esparcimiento. Si bien las infraestructuras públicas y los niveles medio ambientales son indudables, los proyectos se conciben principalmente para aquellos clientes pudientes cuyo estilo de vida, sin embargo, permanece inalterado (siguen recorriendo largas distancias para ir al trabajo).

Lo que se vende es un concepto de comunidad y un entorno de vida más seguro. Insertos en un modelo de expansión urbana acelerada, tales edificaciones constituyen oasis aislados de vida privilegiada para las élites. La versión británica subraya el ideal de un “pueblo urbano”.

Combina la nostalgia por un pasado perdido (que apela a los estilos arquitectónicos autóctonos de la Vieja Inglaterra) con una pizca de conciencia social (mediante la incorporación dela vivienda social a la mezcla), e intenta, además, aportar elementos laborales y comerciales a una fisonomía urbana caracterizada por un fácil acceso en la propia localidad. La idea de un “pueblo urbano” goza de un extendido atractivo que abarca todo el espectro social.

Grupos étnicos, comunidades obreras tradicionales y grupos privilegiados han adoptado esta idea con entusiasmo. La versión Costa Oeste americana sitúa los núcleos de barrio “tradicionales” en el seno de un plan regional más integrado de infraestructuras de transporte para enlazar los puestos de trabajo espacialmente dispersos, las zonas comerciales y las instalaciones de ocio. Transige, por una parte, con la dispersión de tales factores, pero trata de recuperar los ideales de una convivencia vecinal más íntima y entrañable y de una vida de comunidad.

Si tal política reúne unos métodos democráticos de adopción de decisiones y una consulta al público generalizada, sus resultados pueden ser realmente provechosos. Una versión ligeramente mitigada delo que se expone apela al ideal del “crecimiento inteligente”.

Una densidad más alta de crecimiento (justificada quizá por una referencia a los conceptos de comunidad y de barrio) en torno a núcleos o centros ya existentes (en oposición a la urbanización caótica), se considera más bien como una respuesta a la presión excesiva sobre los fondos públicos, las infraestructuras (escuelas, agua potable, tratamiento de aguas residuales, carreteras) y el medio ambiente (por ejemplo, la pérdida de suelo agrícola o de hábitats de alto valor).

El concepto de “crecimiento inteligente” ha cobrado un atractivo nacional en Estados Unidos, como el único camino para reorientar la urbanización sin límites y caótica hacia una vía más eficiente y respetuosa con el medio ambiente. Caben muchos elogios en este movimiento que acabamos de describir, más allá de la descarga de adrenalina inherente a la batalla con los saberes convencionales de un extenso abanico de instituciones (constructores, banqueros, gobiernos, intereses de transportistas, etcétera).

Responde a los deseos y a la voluntad de pensar sobre el lugar de los polos urbanos especiales dentro de las áreas regionales en su conjunto, y de aspirar a un ideal mucho más orgánico y global de aquello en lo que las ciudades y las regiones podrían consistir.

El intenso interés observado acerca de las formas de desarrollo urbano más cercano humanamente e integrado que evite la monotonía agobiante de la ciudad planificada horizontalmente es digno de alabanza, ya que libera un interés en la calle y en la arquitectura ciudadana consideradas como escenarios de sociabilidad.

En el mejor de los casos, el nuevo urbanismo promueve nuevas vías para pensar la relación entre el trabajo y la vida, y hace factible una dimensión ecológica del diseño urbano que, en cierto modo, va más allá de la búsqueda de una calidad medio ambiental superior, propia del consumidor de bienes tales como árboles hermosos y estanques.

Plantea, incluso, abiertamente el espinoso problema de lo que hay que hacer con las despilfarradoras exigencias energéticas de la forma de urbanización basada en el automóvil, que ha predominado mucho tiempo en Estados Unidos y que de modo creciente amenaza con tragarse las ciudades en Europa y en otros lugares. Sin embargo, hay mucho margen aún para el escepticismo. Para empezar, no es que haya muchas novedades en todo esto.

El nuevo urbanismo rebosa de nostalgia por una idealizada vida de pequeña población y estilo de vida rural que nunca existió. Las realidades de tales lugares estuvieron con frecuencia caracterizadas por un ambiente represivo y limitador, más que por ser realidades seguras y satisfactorias (al fin y al cabo, ésta fue la clase de mundo del cual las generaciones de emigrantes ansiaban huir, y precisamente no acudían a él en tropel).

Y además, el nuevo urbanismo, en la manera en que es descrito, muestra señales abundantes de represiones y exclusiones en nombre de algo llamado “comunidad” y “barrio” o “vecindario”.

El nuevo urbanismo puede caer fácilmente en lo que denominó la “trampa comunitaria”. Desde las primeras fases de la urbanización masiva a la industrialización, el “espíritu de comunidad” se ha enarbolado como antídoto frente a cualquier amenaza de desorden social o descontento. La comunidad ha sido incluso una de las claves del control social y de la vigilancia, al borde de la abierta represión social.

Comunidades bien arraigadas a menudo excluyen y se autodefinen contra otras, erigen todo tipo de señales de “prohibida la entrada”(cuando no tangibles muros y puertas). El chovinismo étnico, el racismo, la discriminación clasista avanzan reptando hacia el interior del paisaje urbano. El nuevo urbanismo puede, por esa razón, convertirse en una barrera, más que promover el cambio social progresivo.

La mayoría de los proyectos que se han materializado en Estados Unidos (guiados por el afán de lucro del promotor) se refieren a la mejora de la calidad de la vida urbana para los ricos. Ideales de comunidad, tradición y nostalgia por un mundo perdido son puntos de venta más que realidades sociales y políticas.

Aquí se hacen pocos intentos para estar a la altura de la esencia del descontento urbano, y no hablemos ya del empobrecimiento y el deterioro de las ciudades. Las invocaciones a la comunidad y al barrio como ideología son irrelevantes ante el destino de las ciudades que hoy día se fragua. A falta de empleo y de generosidad gubernamental, las declaraciones y pretensiones “cívicas” del nuevo urbanismo suenan a huecas, sino a hipócritas.

¡Europeos, tened cuidado! A no ser que el nuevo urbanismo forme parte de un ataque frontal contra las rampantes desigualdades sociales y el malestar urbano, fracasará rotundamente en la tarea de cambio de cualquier factor realmente sustantivo y esencial.

Imaginarse qué no será tratar de seguir con esta utopía engañosa aquí

En realidad -como sucede en Estados Unidos- puede constituir sólo una parte del problema de la creciente segregación racial, en lugar de ser una solución para los dilemas de la vida urbana. Este movimiento repite asimismo -a un nivel básico- la misma falacia de los estilos arquitectónicos y de planificación que critica.

Para decirlo en pocas palabras, perpetúa la idea de que la planificación urbana puede ser la base de un nuevo orden moral, estético y social. El diseño correcto y la calidad arquitectónica serán la gracia salvadora de la civilización.

Pocos partidarios del nuevo urbanismo suscribirían una tesis tan brutal. El nuevo urbanismo cambia el marco espacial, pero no la presunción de que el orden espacial puede ser el vehículo para controlar la historia y el proceso social. Se advierten signos de que el nuevo urbanismo se consolida en el favor del público. Promotores y financieros están interesados. Parece que se vende bien entre quienes pueden permitírselo.

Crea un paisaje urbano estéticamente más agradable -aunque nostálgico- que las tenues y uniformes áreas residenciales que viene a sustituir. Puede incluso contribuir a una mayor eficiencia de los usos del suelo urbano. Sin embargo no ofrece en sí mismo -como con frecuencia pretende- una panacea ante el descontento social y la degradación medioambiental. No es la base privilegiada de una experiencia urbana fundamentalmente nueva. Por sí mismo, no hará más que envolver otra vez viejos problemas bajo una nueva apariencia.

Resultado de imagen de el muro de la verguenza

En el caso de la aldea de Lima, veo con sorpresa que los aprendices de brujo planean someter a sus alumnos a un ejercicio de seudo diseño en el seudo llamado “muro de la vergüenza”, para hacer precisamente lo que Harvey aquí con sorna critica.

Es evidente que colocarse en un lugar en donde las contradicciones del sistema están presentes y se hacen evidentes vende, pero simplemente vende para la tribuna.

Este es un problema social y de desvergüenza de los entes estatales reguladores de la ciudad que no han podido enfrentar la marea humana de la migración hacia Lima. No lo han hecho en ninguna ciudad del Perú, las cuales desde 1940 crecen a su modo y sin ninguna intervención del Estado.

Este problema que no lo han podido resolver en más de setenta años todas las administraciones municipales de Lima, y que simplemente le han dado la espalda a la ciudad y a sus problemas, además de pedante, es indecente, cuando se quiere poner frente a alumnos novatos que realizan sus primeros trabajos de diseño.

Además es anti pedagógico pues se requiere manejar conceptos y criterios de CCSS y economía, cuando no de psicología social para enfrentar el problema central y fundamental de la ciudad de Lima, al que todos le han dado la espalda.

Estamos pues frente a un escenario en donde entrenan a nuevos aprendices de brujo que en el futuro serán jóvenes frustrados por creer que la ciudad se resuelve voluntaristamente y se enfrenten a las realidades pragmáticas de la construcción de la ciudad.

El futuro mafioso de Lima

El futuro mafioso de Lima

Mafia es un término utilizado a nivel mundial que se refiere a una clase especial de crimen organizado, extendido desde su origen en Italia meridional a cualquier grupo del crimen organizado con similares características independientemente de su origen o lugar de acción.

Nació en Sicilia donde se denominó mafia, y en su origen era una confederación dedicada a la protección y el ejercicio autónomo de la ley y, más adelante, al crimen organizado. Sus miembros se denominaban a sí mismos «mafiosos».

Durante siglos, Sicilia estuvo dominada por un sistema feudal que explotaba a miles de campesinos mientras una minoría gozaba de privilegios. Estas circunstancias se consideran decisivas para el surgimiento de la mafia. Por otro, la conducta delictiva se revelaba como la única manera de obtener privilegios en una sociedad que los reservaba sólo para los ricos terratenientes aliados de las autoridades políticas; pues a falta de una estructura de gobierno organizada y capaz de proteger a los habitantes de la isla, éstos se vieron obligados a fortalecer los vínculos familiares como alternativa para obtener seguridad. Por esta razón los lazos de sangre son tan importantes en la mafia.

En el Perú las condiciones sociales han posibilitado el surgimiento de un fenómeno que metafóricamente podría considerarse, notablemente sub valuado, como semejante al comportamiento de los mafiosos italianos. Los migrantes en su busca de futuro han desarrollado un sistema de ocupación y de apropiación tanto física como económica de carácter informal frente a todo lo formal característico de la sociedad establecida, en forma semejante a lo ocurrido con la mafia. Tal ha sido y es el procedimiento de apropiación de las tierras del cono norte, del sur y del centro.

Los migrantes indígenas que han ocupado la ciudad de Lima han tenido que enfrentar una marginalidad de todo tipo, la que se ha pretendido resolver, (además de otras formas), fortaleciendo los vínculos familiares, condición atávica del pasado andino, y haciendo empleo de la informalidad como arma para insertarse y apropiarse de base económica en un medio hostil. La informalidad de los nuevos empresarios no es nada más que una máscara para encubrir actitudes y procedimientos delincuenciales en todas las actividades comerciales que emprenden bajo esta fachada de informalidad, tal es el caso del “transporte público mediante combis que exclusivamente esta en estas manos, y al que todos estamos sometidos en forma humillante.

Estos procedimientos consisten (en la superficie) en la evasión de impuestos, en el no pago de los tributos municipales, en el no pago de todas las obligaciones del sector formal lo cual constituye una brecha millonaria en los respectivos erarios municipales. Sin embargo en el fondo se encuentra toda una actitud delincuencial abierta que tiñe todas las actividades de estos sectores aparentemente informales.

Toda Lima está rodeada por un cinturón de migrantes que se han localizado a la fuerza y empleando procedimientos mafiosos en cuatro ciudades informales que constituyen el nudo gordiano de Lima. La ciudad de Lima vive de la población de estas cuatro ciudades.

Toda la mayor inversión de las obras públicas que se invierte en Lima es para estas cuatro ciudades. De este modo en una generación esa migración se ha apoderado de Lima y políticamente es la que decide su suerte. Lima esta sitiada por los invasores, de modo que cualquier cosa que se desee hacer en Lima está condicionada por este cinturón de enemigos de la ciudad.

De este modo de apropiarse de la ciudad surge un comportamiento mediante el cual no hay civismo sino vandalismo contra la ciudad. La ciudad no es del migrante, el migrante ha llegado como invasor a algo que no le pertenece y que no es suyo. Esto se ve en el medio físico en donde se asienta, precario, tomado a la fuerza, sin urbanismo, sin calor, sin alma, sin ley y sin orden. Peor aún, sin nada de valor que conservar, sin historia. Su cultura es la del resentimiento, es la cultura del Perú. El Perú no se entiende sin resentimiento, sin idea de revancha, sin idea de apropiación a la fuerza porque ese ha sido su pasado. Esta actitud es la que condiciona todo el actuar de estos individuos que no han llegado a ser ciudadanos, y que no llevan en el alma el germen de la urbe.

Frente a este trasfondo surgen los “padrinos”, con otro nombre, los “taitas”, los “reyes” , los “Quispe”, tan magistralmente explicados y analizados por Arellano, constituyendo la clave para entender y para explicar qué se puede hacer en un medio como este que no tiene nada que ver con el urbanismo formal, y que más bien lo cuestiona y lo hace obsoleto.

Por estas razones enfrentar el urbanismo de estas cuatro ciudades no es cuestión de enfoques formales a los que los arquitectos y seudo urbanistas que viven en las nubes nunca van a poder enfrentar, sino que se requiere de un enfoque pertinente y apropiado a estas condiciones, lo cual demanda cuadros técnicos con base antropológica, base sociológica, base política, base de geografía humana, base de economía urbana, y manejo de modelos de planeamiento cuantitativos y cualitativos  que establezcan las bases

• Primero, para entender la situación,
• Segundo para concertar con los actores sociales,
• Tercero para construir base política que permita una gestión concertada democrática no manejada por las ideologías políticas de turno interesadas en el rédito político.

Este reclamo implica que existan condiciones para desarrollar una labor profesional competente, y de cuadros técnicos debidamente entrenados y con la base académica que les permita ser competentes para enfrentar estructuralmente esta situación. Además todo esto es sólo factible si se dispone de una administración competente y de calidad, lo cual brilla por su ausencia hoy día en la ciudad de Lima.

Es evidente por estas razones que los planteamientos de la Municipalidad de Lima son obsoletos, y no tienen ningún futuro. De este modo se seguirá con inversiones perdidas, con expectativas no cubiertas, con un medio urbano cada día más deteriorado, con una población cuya salud mental esta cada día más deteriorada y con una ciudad que cada día es menos global y menos competitiva para atraer inversiones.

¿Qué es una ciudad?

Gordon Childe Vere

¿Qué es una ciudad?

Percy C. Acuña Vigil

En las publicaciones de internet se encuentra que esta es una pregunta cuya respuesta es muy difícil. La mayoría de las respuestas se refieren a conceptos de colegio, de poca trascendencia y en la mayoría equivocados o sino tendenciosamente sesgados.

Hace unos días conversaba con una colega sobre esta pregunta y ella me daba una respuesta de tipo estadística o referida a categorías censales, o en otro caso a las que emplean las instituciones públicas que se supone tienen que ver con el estudio de lo urbano.

Con la finalidad de explicar el punto comparto este breve escrito con información complementaria.

Parto refiriéndome al concepto que acuñó Vere Gordon Childe [1]:  quien desarrolló su teoría sobre lo que llamó “La Revolución Neolítica”, haciendo un guiño con la Revolución Industrial, con la que trataba de explicar el cambio de las sociedades prehistóricas de cazadoras recolectoras a comunidades agrícolas que llevaron a un nuevo modelo de organización social, aparición de ciudades y nuevas civilizaciones.

En esta revolución aparece la relación del individuo con su labor, que cambia fundamentalmente del trabajo en el sector primario para incorporarse al sector secundario, y esto genera el desarrollo de un sector terciario dinámico.

Por esto una ciudad no sólo es una categoría que depende de lo demográfico, ni físico, fundamentalmente las incorporación de las categorías sociales y económicas son fundamentales. Sin ellas no se puede hablar de una definición inclusiva,

Una ciudad es presencia de calidad de vivienda, y de habitat que se diferencia del rural. Es presencia de diversificación de medios económicos y de fuerzas productivas que se integran plenamente a un sector secundario dinámico.

Es presencia de infraestructura productiva, de infraestructura de servicios, de equipamiento industrial, social, de servicios y de esparcimiento.

Referirse a una ciudad es la presencia de condiciones de salud superiores al mínimo del estatuto humano, es presencia de condiciones de trabajo superiores, es presencia de condiciones de vida que lo garanticen.

Todas estas condiciones básicas para hablar de ciudad implican en síntesis un manejo del excedente urbano que garantice una modelo de organización social al servicio de los ciudadanos.

En gran parte de los territorios del Perú hoy no se ha construido ciudades, y seguimos con la agrupación de grandes o pequeños conjuntos de población que constituyen diversos tipos de asentamiento que incluso no llegan a cumplir con los más elementales criterios de vida urbana, como centros poblados sin el mínimo que exige el estatuto humano.

El nombre ha sido una cuestión política para obtener prebendas de los políticos de turno, sin que este nombre tenga nada que ver con su situación real. En otros casos es petulancia de querer ser lo que no se es.

http://revistas.lasalle.edu.co/index.php/lo/article/view/1407/1284

[1] Childe, Vere Gordon Los orígenes de la civilización Edit. Fondo de Cultura Económica México 1971 (5ª reimpresión) Childe OC.

Mis referentes para este texto son los siguientes:

JEAN REMY; LILIANE VOYE , LA CIUDAD: ¿HACIA UNA NUEVA DEFINICION. BASSARAI, 2006
Cuando hablamos de los orígenes de la sociología urbana y de los autores y escuelas que moldearon sus temáticas y metodologías disciplinares, tendemos a mencionar el trabajo de Friederich Engels y su descripción de la clase obrera inglesa, los diversos ensayos de Georg Simmel en los que se aborda el habitar urbano y, especialmente, el desarrollo teórico de la escuela sociológica de Chicago y su “modelo ecológico”. El gran olvidado en este recuento tiende a ser Max Weber y su interesantísimo La ciudad, publicado en 1921 y luego incluido en forma casi íntegra en Economía y sociedad.

En La ciudad, Weber exhibe todo su repertorio teórico conceptual, aplicado esta vez en forma específica a explicar el fenómeno urbano y su desarrollo. En primer lugar, el libro introduce a la ciudad como un fenómeno en constante transformación, pasando de formas más primitivas hacia otras más complejas. Weber aborda el tema de las solidaridades que constituyen el vínculo social, así como el diverso rol urbano que la estructura económica ha cumplido a lo largo de la historia. El estudio de la ciudad se enmarca así en una “filosofía de la historia”, en la que diversas etapas de desarrollo son distinguibles.

MAUNIER, R.: L’origine et la fonction economique des villes, París, 1910. Cit. por LEDRUC, R.: Sociologie urbaine, París, P. U. F., pág. 3. Trad. cas. Madrid. Inst. Est. Admon. Local, 1971.
La definición de Maunier introduce también, sin embargo, la característica “sociedad compleja”, es decir, “formada por una muliplicidad de grupos secundarios”. No hay que olvidar que el autor era sociólogo y partía en su análisis de las ideas de Durkheim. Para él existen también dos grupos de ciudades: la indiferenciada, amalgama de grupos locales funcionalmente indiferenciados y que es resultado del simple crecimiento de población, y la diferenciada, que lo es tanto desde el punto de vista espacial interno como respecto al extcrior. Véase un resumen de las ideas de Maunier cn THIRY, J. P.: Théories sur le phénomene Urbain, Bruxelles, 1973, pág. 75 y sigs.
DICKINSON, R. E.: The Western European city. A Geographical Interpretation, Londres, 1951. (El capítulo 15 ha sido reproducido en MAYER, H M., y KOHN, C. F.: Readings in Urban Geography, op. cit. en nota 47).
GEORGE, P.: Scheme d’Etude internationale des petites villes, en U. G. I.: 21th International Geographical Congress. Abstracts of Papers, Calcuta, 1968, num. 584.
CHOAY, F.: El urbanismo, utopías y realidades. Trad. castellana, Barcelona, Edit. Lumen, 1970, pág. 504.
SIMMEL, G.: Die Grosstädte und das Geistleben, 1903. Hemos utilizado la traducción que aparece en la obra de F. CHOAY, cit. en nota anterior.
WEBER, M.: The city, Trad. inglesa, The Free Press, Glencoe, Illinois, 1958. Prefacio de Don Martindale. Véase también THIRY, J. Théories sur le phénomene urbain, op. cit. en nota 3, págs. 83 y sigs.
WIRTH, Louis: “Urbanism as a way of life”, American Journal of Sociology, 1938, págs. 27-30. (Trad. cast. Buenos Aires, Ediciones Tres, 1962).
CASTELLS, M.: Problemas de investigación en sociología urbana, Madrid, Siglo XXI de España Editores, 1971, pág. 50.
HAUSER, Ph. M.: The folk urban ideal types, en HAUSER, Ph. M., y SCHNORE Ieo (Eds.): The study of urbanization, Nueva York, John Wilsey, 1965, 554 págs.; y MARTINDALE, Don: Prefectory remarks: the theory of the city, op. cit. en nota I5. Estas críticas están recogidas con detalle en CASTELLS, M: Problemas de investigación en sociología urbana, op. cit., págs. 52 y sigs.
MUMFORD, Lewis: Las ciudades en la Historia. Trad. cast. Buenos Aires, Edit. Infinito, 1968, 2 vols.
SJOBERG, Gideon: The pre-industrial city. Past and present, Nueva York, The Free Press, 1960 (Edic. de Bolsillo, 1965, 353 pags.).
LEWIS, Oscar: “Urbanization without breakdown”, The Scientific Monthly, volumen 75, núm. 1, julio 1952, y LEWIS, O.: Los hijos de Sánchez, trad. esp. México, Fondo de Cultura Económica, 1968.
REMY, Jean: Utilización del espacio, innovación tecnológica y estructura social, trad. cast en BERINGUIER, ch. y otros: Urbanismo y práctica politica, Barcelona, Editorial Los Libros de la Frontera, 1974.
GEORGE, Pierre: Précis de Geographie Urbaine, París, P. U. F., 1961, trad. cast. Barcelona, Ariel, 1970.
CHOAY, F.: “L’histoire et la méthode en urbanisme”, Annales, Economies, Societés, Civilisations, vol. 25, núm. 4, julio-agosto 1970, págs. 1143-1154.
MALISZ, Boleslaw: La formation des systémes d’habitats. Esquisse de la theorie des seuils, trad. del polaco por J. Wolf, París, Dunod, 1972.
DOLFFUS, 0.: L’espace géographique, París, P. U. F., 1970, pág. 89.
LEFEVBRE, Henri: “La ville et l’urbain”, Espaces et Societés, París, marzo 1971, pág. 5.
CASTELLS, M.: La question urbaine, París, Editions Anthropos, 1973, pág. 103.
LEFEBVRE, H.: De lo rural a lo urbano, trad. cast. Barcelona, Ed. Península, 1971, pág. 140.

http://qhapaqnan.cultura.pe/sites/default/files/articulos/Qhapaq%20%C3%91an%20-%20Patrimonio%20Vivo.pdf

 

Observaciones al Proyecto de Reglamento de Acondicionamiento Territorial y Desarrollo Urbano sustentable.

Observaciones al

Proyecto de Reglamento de Acondicionamiento Territorial y Desarrollo Urbano sustentable. R.M.  125-2016 – Vivienda. 28 de mayo 2016

Dr. Percy C. Acuña Vigil

Estas observaciones se inician con una premisa que es un Plan Nacional de Desarrollo Urbano, publicado un poco tarde y fuera de actualidad y de contexto. RM. Nº 173 – 2006 del 28 de Junio de 2006. Publicado en el Peruano el 01.07.06 para conocimiento y sugerencias.

Este documento es la base del reglamento que hoy se presenta, igualmente de desfasado y a destiempo.

Dicho documento está fuera de actualidad porque no toca los aspectos críticos del desarrollo urbano que son de prioridad en este momento en el Perú, y fuera de contexto por no ser un instrumento de Gestión que haya sido concertado en el proceso con los actores del desarrollo urbano real que son las empresas y la sociedad civil. Esperar a estar de salida y a última hora no le da ninguna validez a este documento.

En este documento, que como ya hemos indicado no constituye un plan sino que es un documento de intenciones, se hace una serie de propuestas bajo el rubro de que corresponden al desarrollo urbano del país. Estas propuestas entran en el campo socio-económico y soslayan las que corresponden al tratamiento directo de la problemática de desarrollo urbano.

Estas propuestas corresponden a un ámbito intersectorial y se encuentran dentro de las competencias de un organismo como el CEPLAN de acuerdo con la Ley 28522, ley del Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico y del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico, promulgada el 22 de mayo del 2005.

No contempla lo especificado por la Ley Marco del Presupuesto Participativo 28056 del 8 de agosto del 2003 en cuanto a la participación de los gobiernos regionales, locales y de las organizaciones de la sociedad civil.

Sus propuestas requieren compatibilizarse con La Ley Orgánica de Municipalidades, La Ley orgánica de Gobiernos Regionales, La Ley de Bases de la Descentralización., La Ley 27658, Ley marco de Modernización de la Gestión del estado.

La propuesta de sesgo neo liberal que postula este documento entra en conflicto con la Constitución que consagra un modelo de «economía social de mercado», en el cual el Estado regula la actividad privada mediante normas jurídicas, vigila el cumplimiento de las normas, sanciona las infracciones, garantiza los servicios básicos a la población de menores recursos y actúa, subsidiariamente, en áreas en las cuales el sector privado difícilmente puede ingresar.

La finalidad del Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico y el objeto del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN) se enmarcan en el proceso de reforma del Estado, orientado a superar la improvisación y la falta de racionalización del presupuesto público. Pero para ello, no basta la formulación de proyectos legislativos, porque las leyes no crean ni cambian realidades por sí mismas, sino que ayudan a canalizar los procesos sociales y económicos ya existentes. Este documento requiere por lo tanto ser revisado por el Concejo Directivo del CEPLAN y por el Foro del Acuerdo Nacional, instancias que no han sido participes públicamente de este documento.

Sin un Plan de desarrollo no hay nada que reglamentar. Sin embargo ahora se pretende reglamentar sin tener un referente de valor.

Además este documento no tiene utilidad desde que una nueva administración entra en funciones a partir de este 28 de julio y ella es quien definirá e implementará su política de desarrollo.

  1. EN CUANTO AL DESARROLLO URBANO.

En el Reglamento en consulta se observa que no se trata aspectos conceptuales fundamentales vinculados con el Desarrollo urbano.

El Desarrollo urbano implica una Política Nacional de Estado cuyas implicancias administrativas no son tratadas directamente en este documento. El desarrollo urbano se refiere directamente a las actividades Residenciales, Productivas, Industriales, Comerciales, Recreacionales, Educativas, De Salud y a la infraestructura que las hace factibles. Estos puntos no son tratados directamente en este documento.

En el sub sistema de actividad residencial por ejemplo se debe prever la localización de población en base a la oferta de puestos de trabajo, atractivo de las áreas residenciales, facilidades de transporte, costo de los viajes, etc. Ninguno de estos aspectos esta tratado, ni se presenta una imagen referencial al mediano o largo plazo cuando se quiere tratar el desarrollo urbano del país.

El sub sistema de actividad industrial no está tratado. Lo evidente en un documento de este tipo es prever cómo se oferta las fortalezas de nuestras ciudades para estimular localización industrial y como se hace para que nuestras ciudades no sigan expulsando industrias. Por ejemplo todos los parques industriales del país están colapsados por miopía de la legislación promotora, pero sobre esto no se propone ninguna línea de acción.

El sub sistema de actividad comercial tampoco es materia de atención.

Los otros sub sistemas directamente vinculados con el desarrollo urbano tampoco son tratados en este documento.

Los espacios en donde ocurren estas actividades deben ser materia de norma y esto no se trata tampoco en este documento.

Las comunicaciones que se dan entre estos espacios deben ser materia de norma, sin embargo sobre este punto no se dice nada. Solo se prevé construcción de vías. Es pues una visión ingenieril y carente de visión urbanística del desarrollo urbano la que se presenta en este documento.

El sistema de transportes urbano requiere partir por estudiar el sistema de actividades urbanas del país vinculadas por relaciones funcionales a través del tiempo. Estas relaciones funcionales están cambiando y los grandes proyectos las están modificando dramáticamente. Sobre esto no se hace ninguna previsión concreta.

Sobre el medio ambiente no se postula nada concreto. Es conocido que en el espacio territorial nacional no queda un solo lugar que no esté depredado y sujeto a contaminación creciente tanto por la actividad privada organizada como por la actividad ilegal. Sobre este aspecto no se postula nada.

En este documento no se prevé la naturaleza, cantidad y calidad del cambio que se requiere en el sistema urbano nacional de asentamientos para generar un proceso de desarrollo. No indica con claridad las condiciones actuales de un sistema urbano colapsado, que no es competitivo ni moderno y que en muchos casos sigue en las condiciones del siglo XVIII, y no señala la calidad del cambio que se requiere, ni los esfuerzos que son necesarios para obtenerlo.

Tampoco indica cómo debe de darse la descentralización de funciones y la desconcentración de actividades que son vitales para organizar el sistema urbano nacional, ni establece la política de acondicionamiento territorial que se requiere para posibilitar el desarrollo urbano del país.

Es evidente la ausencia de base epistemológica para tratar el problema del desarrollo en el Perú y reglamentarlo sin el sustento  de una política concreta de desarrollo.

2. LEGITIMIDAD VERSUS LEGALIDAD.

Se requiere enfrentar con norma la permanente y continua ocupación de espacios públicos a través de procesos informales progresivos, como el de los mercados ambulantes que se aglomeran poco a poco o inmediatos como las invasiones planificadas de terrenos para fines habitacionales. Esta informalidad evidencia varios fenómenos sobre los cuales no se toma ninguna previsión: una fuerte demanda de suelo urbano insatisfecha y una combinación típica de especulación – permisividad – legitimidad versus legalidad.

No niego que los pobladores tienen necesidades que resolver, sin embargo, existen derechos de la comunidad y derechos cívicos e intergeneracionales y que los futuros habitantes de la ciudad tienen que recibir un espacio urbano con potencial de desarrollo, saludable y que permita mejor calidad de vida. Los vecinos que perdieron el parque Cánepa, en La Victoria, para dar paso a un centro comercial y una cadena de restaurantes saben de la invaluable pérdida de un espacio vital, aunque la municipalidad cobre más rentas, con un medio ambiente insalubre y en condiciones de calcutización al interior de los locales comerciales, frente a lo cual ningún organismo técnico se pronuncia ni interviene. Este es otro aspecto que no se trata en este reglamento.

¿Qué hace la ciudad? Espera a que la próxima tragedia ocurra para que entonces empiecen recién a echarse la culpa todos quienes tienen responsabilidad directa en el control del desarrollo urbano de la ciudad.

3. RESPUESTAS INCONCLUSAS FRENTE A LA INFORMALIDAD.

Este reglamento no trata este problema de la informalidad en el uso del espacio urbano. Deja a las municipalidades a su libre criterio para enfrentar este problema sin norma y sin guía.

Se ha descubierto que la calle es la alternativa de autoempleo para un gran sector de la población y las municipalidades dan concesiones temporales para que se use, aparentemente creyendo que han comprendido una necesidad, pero su respuesta como autoridad se queda inconclusa, es enseñanza deformante dada por quien debe ser la guía para el urbanismo y la práctica de las buenas costumbres cívicas y se convierte en generadora de otros problemas de mayor trascendencia.

No debemos olvidar que el surgimiento de los campos feriales fue como salida transitoria al comercio ambulatorio del Centro Histórico de Lima. Sin embargo, el campo ferial Amazonas ocupa un espacio que ha bloqueado la ejecución de obras importantes para la ciudad. Esa es la solución facilista que es típica del actuar en la ciudad. Siempre lo más fácil y lo que demanda menos esfuerzo.

 Tal es el caso por ejemplo de la salida para autorizar los micros y las combis. La salida más fácil, “imaginativa” recuerdo que algunos entendidos así la calificaron, y solo esa medida populista convirtió a Lima en el infierno de caos de tráfico que es hoy día. Los administradores de ese entonces simplemente se lavaron las manos y nunca más se acordaron de la desgracia que cometieron. Esa zona era parte de la ruta del anillo interno de Lima, contemplado en el Plan de Desarrollo Urbano de los 80.

Si bien las autoridades municipales reconocen que estos espacios deben ser recuperados, la discusión se encuentra en el método, en cómo hacerlo sin generar mayores conflictos. En muchos casos, se superponen los intereses políticos a los intereses de la ciudad y entonces nos encontramos con que los espacios invadidos se consolidan y forman parte de la legalidad urbana.

Frente a estos se requiere definir alternativas técnica y políticamente sostenibles y luego iniciar un proceso de negociación trisectorial (gobierno local, sociedad civil y sector empresarial) de manera que las decisiones de recuperación de espacios sean consensuadas y concertadas.

4. CLAVES PARA UNA INTERVENCIÓN MEDIANTE CONTROL URBANO.

El Reglamento de Acondicionamiento Territorial, Desarrollo Urbano y Medio Ambiente señala que las calles, parques, plazas, paseos, áreas de conservación y protección, playas, ríos y lagos, así como otras áreas de uso público tienen el carácter de intangibles. Los municipios no deben permitir su uso para fines diferentes a los que su carácter de bien público impone. Sin embargo la tendencia observada es que esto es letra muerta, peor aún nadie se ocupa de esto y tanto la población como la empresa privada cuando le conviene, hacen uso de estos espacios en forma indiscriminada y a vista y paciencia de todo el mundo.

Poco a poco se ha perdido la noción de que las municipalidades deben de hacer Control Urbano. Esto deviene de una clara consciencia cívica que día a día se ha perdido y ya nadie entiende que quiere decir. Ahí tenemos lo que paso en el incendio de mesa redonda por falta de Control Urbano, peor aún en el caso del Jockey Plaza, típica tragedia por ineficiencia municipal, que ha sido disfrazada. El Reglamento propuesto no hace frente a este problema.

5. NO SE INTERVIENE SOBRE LA PLUSVALÍA URBANA

Los efectos perniciosos de las políticas aparentemente inocuas, e incluso igualitarias, de generalización de la accesibilidad o extensión indiscriminada de las redes (que a menudo sólo esconden la extensión de plusvalía urbana), llevan a una clara especialización del espacio, donde son los costes de conexión a las redes, y no su simple existencia, los que actúan de discriminadores; la financiación de esas redes por métodos de concesión y peaje agravan las diferencias espaciales en la medida que dañan de muy distinta forma a las diferentes economías familiares.

Y, en el extremo, esa indiscriminada ocupación del territorio se traduce, como lo muestra el ejemplo analizado, en un incremento del precio del suelo y en un consecuente incremento del precio de la vivienda que deja a amplias capas de la población fuera del mercado, incrementando los procesos de informalidad en la producción de viviendas y de posible marginalidad social.

Las políticas urbanísticas y de inversión en infraestructuras sólo pueden tener legitimidad sobre la base del control público del uso del territorio y de la distribución de niveles de accesibilidad y conexión a las redes, verdadero sustento de la igualdad y la desigualdad, porque las deficiencias y los bajos niveles de conectividad se traducen en costes que cada vez más internaliza el usuario más desfavorecido.

El crecimiento económico sólo alcanza justificación si se traduce en una más igualitaria distribución de los servicios urbanísticos y de las redes de infraestructuras, cuyas condiciones necesarias son, también, la compacidad y la densidad, y el transporte público y eficaz, que es el mecanismo más potente de facilitar el acceso a los servicios.

En el Perú los instrumentos de gestión del D. U. el Impuesto Predial, y el Impuesto a la Alcabala, se empiezan a aplicar a partir de 1960. Con la Reforma tributaria de 1980-81 se plantea la Contribución de mejoras, la cual recién en 1985 se reglamenta. Sin embargo en 1993 fue derogada. Posteriormente se establece una Contribución Especial de Obras Públicas y los Derechos Adicionales de Edificación Transferibles. Estos instrumentos son los que conforman el marco Legal y Jurídico que norma el Desarrollo Urbano.

Este reglamento no norma nada al respecto. Aquí se encuentra la base del financiamiento del Desarrollo urbano, financiamiento que si existe en nuestros países vecinos desde hace mucho tiempo y que aquí es ignorado.

6. LA SOSTENIBILIDAD ES UN SALUDO A LA BANDERA

Cuando se oye hablar de sostenibilidad se sabe que:

Sostenibilidad implica que se debe tratar de integrar calidad de vida y vitalidad económica mediante una mejor distribución y lucha contra la exclusión. Pero de la boca para afuera. La exclusión es la condición natural existente hoy día, a pesar de los vanos e infructuosos intentos.

Implica que es fundamental la relación con el territorio circundante para reducir los efectos nocivos de las carencias (la Huella ecológica), pero no se actúa en concreto, no se están generando acciones concretas que tiendan a modificar este patrón casi natural desde que se dejó que las invasiones se desarrollaran en Lima. Baste ver que ningún proyecto concreto de urbanismo se construye en los conos de Lima, salvo la actitud vandálica de los urbanizadores cuyo único objetivo es el lucro. Lo que prolifera además es la aparición de locales comerciales precarios, casi para desmontarse y eso si listos para aprovecharse de las necesidades de estas poblaciones. Y de estos ejemplos hay despistados que los ponen de ejemplo desorientando y alienando a los aprendices.

Se debe postular un Urbanismo entendido como un proceso social integral de construcción de civilidades y de acondicionamiento integral de las comunidades y no la parodia arquitectónica de hacer dibujitos de edificios que son el negocio con la pobreza.

7. TAMPOCO SE TIENE EN MENTE EL PROBLEMA DE LAS BARRIADAS.

Para este reglamento este problema central no existe. El Perú es una gran barriada en términos estadísticos y esto no se trata ni se reglamenta porque no es una política de Estado.

8. NO SE CONSIDERA LA LEY DEL SUELO: AQUÍ NO SE CONSIDERA EL DERECHO A LA VIVIENDA.

La ley de Suelo nace con la vocación de consolidar el derecho a la vivienda como “un derecho social y universal” y aspira a cerrar la “brecha” entre los ingresos medios de una persona joven y el precio de una vivienda en propiedad o en alquiler. “Es decir, que su salario les permita acceder a un piso y con él a su autonomía”.

Las reservas que se establecen en el suelo urbanizable y urbano para la construcción de los pisos de protección oficial y tasados y los instrumentos que se establecen para la gestión de los terrenos son los principales instrumentos que debería introducir la ley para combatir la retención de los solares por parte de sus propietarios y, por lo tanto, la especulación.

Las actuaciones especulativas, en unos casos, y la mala gestión de los terrenos, en otros, son los factores que provocan la carestía de las viviendas. Los pisos cuestan hoy el doble que antes, sin que el alquiler ofrezca alternativas ya que resulta escaso y caro. Éste ni siquiera representa el 10% de la oferta total, a diferencia de lo que ocurre en otros países, donde llega a suponer el 40% por término medio, como es el caso de Alemania. Cómo conseguir suelo más barato y, sobre todo, acabar con la lentitud de los trámites burocráticos para urbanizar son las claves de la ley.

Por ausencia de una LEY DEL SUELO aquí la zonificación se ha convertido en un instrumento de especulación y agiotismo en el área urbana consolidada. Debido a la ausencia de Acondicionamiento Territorial el suelo en el resto del territorio ha quedado en manos de la especulación de Agentes privados y de ONG’s de procedencia extranjera tanto en la sierra como en la selva sin que este reglamento se ocupe de esta situación que es endémica.

Este reglamente pretende tener una visión tecnocrática, pero en realidad es una propuesta para legitimizar el “negocio” con el suelo y el territorio, pero dejando de tener una visión social para su tratamiento.

// PAV.

 

Documentos sobre urbanismo

Pav abril 240416

Sobre libros de urbanismo y afines

June 11, 2014 at 7:04am

 

Saskia Sassen: Conocida internacionalmente a partir de la publicación de su obra seminal La Ciudad Global, en 1991 (Princeton University Press), reeditada y revisada en 2001. Más recientemente, editó una colección de artículos científicos sobre el tema en la Routledge: Redes Globales-Ciudades Ligadas.

Sassen Saskia

 

Susan George:Entre sus los libros están El informe de Lugano de 1999 (publicado en español por la editorial Icaria en 2001); Fe y crédito: el imperio secular del banco mundial (con Fabrizio Sabelli, Penguin, 1994); El bumerang de la deuda (Prensa, 1992 De Pluto); La enfermedad se va la pista (Penguin, 1990); etc. Susan George también es autora de docenas de prefacios, de artículos de diario, de contribuciones a conferencias y seminarios, de capítulos en volúmenes corregidos, etc. Su obra se ha traducido extensamente; parte o toda existe en francés, alemán, español, italiano, portugués, estonio, japonés, coreano, bengalí, etc.

Susan George

En el año 2012 se publica en español el Informe Lugano II con el subtítulo Esta vez vamos a liquidar la democracia. Susan George insiste en la continuidad de la crisis, la voluntad del poder financiero y empresarial -que ella denomina como los solicitantes– de acabar con la democracia y la alta probabilidad de que se producirá de nuevo una crisis bancaria como la de Lehman Brothers.

 

CASTELLS, Manuel. La ciudad informacional. Tecnologías de la información, estructuración económica y el proceso urbano-regional. Madrid: Alianza Editorial, 1995.

castells manuel

El nudo central de la obra se centra en el surgimiento de un nuevo modelo de organización socio-técnica (que él denomina modo de desarrollo informacional), así como en la reestructuración del capitalismo como matriz fundamental de la organización económica en la sociedad occidental. Por medio de la innovación tanto técnica como de concepciones sociales se consigue la adaptación a una nuevas necesidades de un sistema aún válido, el capitalismo, pero que precisa de un cambio después de los problemas que acabaron con el modelo de desarrollo anterior basado en la producción industrial en masa.

Estos cambios derivaran en una reestructuración del capitalismo, sobre la base de tres aspectos principales:

-la apropiación por parte del capital de una parte cada vez mayor del excedente procedente del proceso de producción;

-un cambio sustancial en el modelo de intervención estatal, poniendo énfasis en el dominio político y la acumulación del capital, en detrimento de la legitimación política y la redistribución social;

-la internacionalización acelerada de todos los procesos económicos, para incrementar la rentabilidad y para abrir mercados por medio de la expansión del sistema.

El futuro que nos presenta Castells, y que ya empieza a verse reflejado en la actualidad nacional e internacional, es el de una sociedad dual, en la que las diferencias entre grupos sociales se harán cada vez mayores, en la que el estado del bienestar perderá progresivamente su papel redistribuidor. Una sociedad fragmentada socialmente a escala internacional, con diferencias entre países y entre grupos en el interior incluso de las naciones más desarrolladas.

 

Henry Lefebvre se ocupó particularmente de problemas de urbanización y del territorio, presentando a la ciudad como el corazón de la insurrección estética contra lo cotidiano. Para él, el ser humano tiene necesidades sociales antropológicas que no son tomadas en consideración en las reflexiones teóricas sobre la ciudad más allá de la geografía, particularmente en el urbanismo, pues este se encuentra alejado de la reflexión teórica refugiándose en lo pragmático. La necesidad de lo imaginario es olvidada por el urbanismo disminuyendo en tanto a las estructuras comerciales y culturales. Frente a los problemas urbanos, formula particularmente la necesidad de la afirmación de un nuevo derecho, un derecho a la ciudad. Define este nuevo derecho como un derecho a la vida urbana, a la calidad de vida urbana.

 

En su último libro, La Producción del espacio, valora la importancia del espacio que es siempre político, pues la construcción del espacio es siempre una lucha de poderes, incluso desde lo cotidiano, en la estructura interna de “la casa habitación” la asociación social base, la familia, lucha por definir el carácter y sentido estético, producciones sociales al fin materializadas a través de la casa habitación.

El espacio es el producto de la sociedad, cada sociedad tiene el derecho a y debe producir su espacio, es así que se concibe que el espacio es entonces una producción social en donde se oponen los valores a través de pruebas, conflictos o consensos. Es entonces la racionalización del imaginario para así poder materializarlo, pues todo ser humano debiese, en términos de Lefebvre, poder racionalizar su imaginario y por tanto, todo ser humano tiene el derecho a la construcción del espacio.

 

  • Le Droit à la ville, I, 1968 (2° édition), Le Droit à la ville, II – Espace et politique, 1972, Du rural à l’urbain, 1970, Anthropos, La Révolution urbaine, 1970, La Production de l’espace, 1974, Anthropos, Il fonde en 1970 avec Anatole Kopp la revue Espaces et sociétés.
  • Architecture et sciences sociales, 1970, séminaire à Port Grimaud, Groupe de Sociologie urbaine de Paris X-Nanterre, polygraphie par Léonie Sturge-Moore.

Producción inglesa

Phil Hearn: Ideas that shaped buildings: http://www.slideshare.net/ArqRicardoLopez1/ideas-that-shaped-buildings

 

En la producción norteamericana

 

Divided into three sections, this edition of “Urban Land Use Planning” deftly balances an authoritative, up-to-date discussion of current practices with a vision of what land use planning should become. It explores the societal context of land use planning and proposes a model for understanding and reconciling the divergent priorities among competing stakeholders; it explains how to build planning support systems to assess future conditions, evaluate policy choices, create visions, and compare scenarios; and it sets forth a methodology for creating plans that will influence future land use change. Discussions new to the fifth edition include how to incorporate the three Es of sustainable development (economy, environment, and equity) into sustainable communities, methods for including livability objectives and techniques, the integration of transportation and land use, the use of digital media in planning support systems, and collective urban design based on analysis and public participation.

 

 

The Death and Life of Great American Cities by Jane Jacobs (1961)

A classic since its publication in 1961, this book is the defintive statement on American cities: what makes them safe, how they function, and why all too many official attempts at saving them have failed. The New York Times writes: “Perhaps the most influential single work in the history of town planning.”

 

The City in History: Its Origins, Its Transformations, and Its Prospects: by Lewis Mumford (1972)

A history of the forms and functions of the city throughout the ages, and a prophecy for the future of cities and urban life. The City in History was awarded the National Book Award in 1962.

 

Civilizing American Cities: Writings on City Landscapes: by Frederick Law Olmsted (1997)

Civilizing American Cities collects Olmsted’s plans for New York, San Francisco, Buffalo, Montreal, Chicago, and Boston; his suburban plans for Berkeley, California and Riverside, Illinois; and a generous helping of his writings on urban landscape in general. These selections, expertly edited and introduced, are not only enjoyable but essential reading for anyone interested in the history–and the future–of America’s cities.

 

The Image of the City: by Kevin Lynch (1960 )

What does the city’s form actually mean to the people who live there? What can the city planner do to make the city’s image more vivid and memorable to the city dweller? To answer these questions, Mr. Lynch, supported by studies of Los Angeles, Boston, and Jersey City, formulates a new criterion — imageability — and shows its potential value as a guide for the building and rebuilding of cities.

 

 

Good City Form: by Kevin Lynch (1995)

Lynch looks at connections between human values and the physical forms of cities, sets requirements for a normative theory of city form, reviews earlier physical images of what utopian communities might be, sees what is to be learned from hellish images, and helps us place city forms into one or another of three theoretic constructs; cosmic or ceremonial centers, the machine city, and the city as an organism.

 

The Next American Metropolis: Ecology, Community, and the American Dream by Peter Calthorpe (1993)

One of the strongest supporters of New Urbanism, architect and urban designer Peter Calthrope makes the case for compact, mixed-use development over the urban sprawl that has dominated much of the development in the past decades. Twenty-four regional plans are presented in the book, focusing on reducing dependance on the automobile and increasing the proximity between home, work, shopping and recreation.

 

Cities of Tomorrow: An Intellectual History of Urban Planning and Design in the Twentieth Century by Peter Geoffrey Hall (1996 Updated Edition)

Cities of Tomorrow is an overview of the ideas, events, and personalities that have shaped world urbanization since 1900. The book is organized into ten chapters that treat late 19th-century slums; mass-transit suburbs; the garden city movement; the genesis of regional planning; the ‘city beautiful’ crusade; the skyscraper city; the city of ‘sweat equity’; automobile suburbs; the city of theory; and contemporary urban redevelopment.

 

A Pattern Language: Towns, Buildings, Construction: by Christopher Alexander, Sara Ishikawa, and Murray Silverstein (1976)

“Here’s how to design or redesign any space you’re living or working in — from metropolis to room. Consider what you want to happen in the space, and then page through this book. Its radically conservative observations will spark, enhance, organize your best ideas, and a wondrous home, workplace, town will result” —San Francisco Chronicle. This handbook is designed for the layperson and aims to present a language which people can use to express themselves in their own communities or homes.

 

The Power Broker: Robert Moses and the Fall of New York: by Robert A. Caro (1975)

The tragic story of Robert Moses, whose use and abuse of power shaped the politics, the physical structure and even the problems of urban decline in New York.

 

Design With Nature: by Ian L. McHarg (1995)

The first book to describe an ecologically sound approach to the planning and design of communities, Design with Nature has done much over the past 25 years to shape public environmental policy. This paperback edition makes this classic accessible to a wider audience than ever before. Lavishly illustrated with more than 300 color photos and line drawings.

 

Nature’s Metropolis : Chicago and the Great West: by William Cronon (1992)

In this groundbreaking work, a former Yale University professor of history gives an environmental perspective on the history of 19th-century America. “No one has written about Chicago with more power, clarity, and intelligence than Cronon. Indeed, no one has ever written a better book about a city.” —Boston Globe

 

Silent Spring:by Rachel Carson (1962)

Rarely does a single book alter the course of history, but Rachel Carson’s Silent Spring did exactly that. The outcry that followed its publication in 1962 forced the government to ban DDT and spurred revolutionary changes in the laws affecting our air, land, and water. Carson’s book was instrumental in launching the environmental planning movement. Introduction by Al Gore, Jr.

 

Planning in the USA: Policies, Issues, and Processes: by Barry Cullingworth, and J. Barry Cullingworth (1997)

This comprehensive introduction to the policies, theory and practice of planning outlines land use, urban planning and environmental protection policies and explains the nature of the planning process.

 

Great Streets: by Allan B. Jacobs (1995)

Which are the world’s best streets, and what are the physical, designable characteristics that make them great? To answer these questions, Allan Jacobs has surveyed street users and design professionals and has studied a wide array of street types and urban spaces around the world. With more than 200 illustrations, all prepared by the author, along with analysis and statistics, Great Streets offers a wealth of information on street dimensions, plans, sections, and patterns of use, all systematically compared.

 

El nuevo Plan Urbano de París

El Nuevo Plan urbano de París.

Nicolás Sarkozy

Paris proyets

Presento esta información para reflexionar sobre lo que significan las obras que se están haciendo en la ciudad de Lima, sin ningún Plan urbano, y sobre la gravedad de las implicancias para el futuro de la ciudad.

El Plan de Nicolás Sarkozy ha sido calificado como la más grande reurbanización de París desde que el barón Haussman talló sus grandes bulevares, en el siglo 19.

El presidente francés, Nicolás Sarkozy, quiere volver a inventar la ciudad como una sola entidad – “El Gran París” – renovando el transporte y la infraestructura. Un corredor de transporte de 35 mil millones de euros ya está previsto para las afueras de la capital, según explicó Sarkozy, parafraseando al escritor francés Víctor Hugo: “París se convertirá en una ciudad real, cuando abandonamos el concepto de fincas fregadero, de zonas urbanas desfavorecidas, en donde uno vive, ya no puede ser motivo de discriminación social.

El Gran París será grande, grande, hermoso y justo para todos. “Se espera que los proyectos crearán un millón de empleos en los próximos 20 años. Incluso hay planes para abrir el Sena como vía de trabajo que conduce a Le Havre. Pero todo el proyecto enfrenta grandes obstáculos políticos. La ciudad en sí, la región de Ile de France y siete departamentos circundantes son controlados por la izquierda. Sarkozy dice que tomará en cuenta sus proyectos durante una consulta nacional el próximo año.

Cuando los ingleses hablan acerca de los planes para los nuevos edificios públicos en Londres, los argumentos son estéticos. Pero cuando los franceses lo hacen la discusión de las propuestas de añadir algo nuevo a París, a veces parece como si todo el Gobierno pudiese caer.

La política y la arquitectura han sido siempre inseparables en esta ciudad. Los reyes construyeron para establecer su poder, el sistema del barón Haussmann de amplias avenidas cortando  y abriendo la densa red de calles medievales en el siglo 19 fue también, en parte, un acto político. Cuando el Gobierno del presidente François Mitterrand, la arquitectura, fue el principal medio de expresión de la voluntad política. Y se ha convirtió en el foco de las visiones radicalmente diferentes de lo que la ciudad debe ser.

El presidente Mitterrand resulto ser el constructor más grande de Francia en los tiempos modernos. En 1982 se puso en marcha un vasto programa de Grands Projets con la intención de dejar su marca en París, el más conocido – y más polémico – de los cuales es el plan por IM Pei, para rediseñar y ampliar el Museo del Louvre y añadir una nueva entrada en una pirámide de cristal.

Mitterrand considero esta ola ambiciosa de construcción civil – no sólo como un medio de revitalización de París, sino de demostrar que no puede haber tal cosa como la monumentalidad contemporánea que es compatible con la política socialista. Para sus críticos, muchos de ellos en el actual gobierno de derecha de Francia, el Grand Projets se parecen más a un esfuerzo de la vieja usanza en la construcción del imperio, argumentan, además, que proyectos como la pirámide del Louvre puso en peligro el tejido de la ciudad amada, no mejorarla.

Al lado del Louvre, el Grands Projets incluye:

* El Musée d’Orsay, museo que alberga nuevas colecciones del siglo dentro de la restaurada Gare d’Orsay.

* La Villette, un complejo en el extremo noreste de la ciudad, que incluye un museo de la ciencia y una gran sala de exposiciones, tanto en acabados. También tiene un parque extraordinario, ahora a mitad del recorrido, y un centro musical a punto de comenzar la construcción.

* El Instituto del Mundo Árabe, un Centro de Estudios Árabes de la Margen Izquierda.

* L’Opera de la Bastilla, una sala de ópera nueva en la Place de la Bastille, también en el este de París.

* Un edificio en forma de un arco modernista de cristal reflectante, para culminar la vista desde el Arco del Triunfo y la función como centro de La Defence, el complejo de oficinas construido hace algunos años en el borde occidental de la ciudad.

* La sede para el Ministerio de Hacienda en Bercy, en el este de París, un nuevo hogar para una agencia que está siendo desplazada de sus barrios desde hace mucho tiempo en el Louvre para dar paso a la ampliación del museo.

Junto con el Centro Pompidou, el museo efectuado hace una década, estos proyectos representan las intervenciones más significativas en el ámbito público de París, en este siglo. Cualquier otra cosa se puede decir acerca de la Grands Projets, pero todos ellos son monumentales en su alcance y público en fin.

No son en absoluto como los nefastos proyectos comerciales privados de los finales de los 1960 y los años 70 que arrancó tejido urbano de París para obtener beneficios personales, como los rascacielos que se inmiscuyen groseramente junto a la estación de Montparnasse. [Tal como 40 años más tarde se aplaude ahora en Lima]

Los Grands Projets son elementos de la esfera pública – que surgen del reconocimiento de que esta es una ciudad noble para los lugares públicos, tal vez la más noble de cualquier ciudad del mundo, y son un intento de construir en esa tradición. La política de la Grand Projets, Los nuevos proyectos no todos comienzan con el presidente Mitterrand, tres de ellos – el museo de Orsay, el Arco de La Defence y el parque y centro de ciencias de La Villette-se iniciaron bajo el ex presidente francés Valery Giscard d’Estaing. Pero cambiaron de forma radical con Mitterrand – al igual que algunos de los proyectos que han cambiado de forma de nuevo, más recientemente, después de que la derecha asumió el poder en las elecciones de marzo de 1986. Por ello, la política de los Grands Projets ha sido tan importante – la discusión constante que los rodea es un verdadero debate sobre lo que París debería ser.

Los diez proyectos del Gran Paris

El nuevo Paris soñado por los urbanistas

Regeneración urbana para Paris

El París de Marc Auge (artículo)

 

Paris proyets