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La trampa comunitaria

LA TRAMPA COMUNITARIA

David Harvey

Barriadas v2a

David Harvey Artículo publicado el 26 de noviembre de 2000, en LA VANGUARDIA Traducción: José María Puig de la Bella casa.

El nuevo urbanismo está en la cresta de la ola. Todo el mundo es su entusiasta defensor. Porque, al fin y al cabo, ¿a quién le gustaría que le llamasen “viejo urbanista”?

Podría decirse -discurre el razonamiento- que la vida urbana es susceptible de ser mejorada en su raíz, que puede transformarse en una vida más “auténtica” y menos desangelada, y también más eficiente, por el procedimiento del regreso a conceptos tales como vecindario y comunidad, que antiguamente proporcionaron tanto temple y tanta coherencia, continuidad y estabilidad a la vida urbana.

La memoria colectiva de un pasado más cívico puede recuperarse de nuevo si se recurre a los símbolos tradicionales.

Las instituciones de la sociedad civil, si reciben el estímulo que pueden aportar la arquitectura ciudadana y la adecuada planificación urbana, pueden perfectamente verse consolidadas como los fundamentos de un tipo de urbanización mucho más civilizado. Existen distintas variantes de tal razonamiento.

La versión Costa Este americana propone un crecimiento urbano de alta densidad y de uso residencial mixto, en su mayor parte dirigido a las áreas residenciales y de esparcimiento. Si bien las infraestructuras públicas y los niveles medio ambientales son indudables, los proyectos se conciben principalmente para aquellos clientes pudientes cuyo estilo de vida, sin embargo, permanece inalterado (siguen recorriendo largas distancias para ir al trabajo).

Lo que se vende es un concepto de comunidad y un entorno de vida más seguro. Insertos en un modelo de expansión urbana acelerada, tales edificaciones constituyen oasis aislados de vida privilegiada para las élites. La versión británica subraya el ideal de un “pueblo urbano”.

Combina la nostalgia por un pasado perdido (que apela a los estilos arquitectónicos autóctonos de la Vieja Inglaterra) con una pizca de conciencia social (mediante la incorporación dela vivienda social a la mezcla), e intenta, además, aportar elementos laborales y comerciales a una fisonomía urbana caracterizada por un fácil acceso en la propia localidad. La idea de un “pueblo urbano” goza de un extendido atractivo que abarca todo el espectro social.

Grupos étnicos, comunidades obreras tradicionales y grupos privilegiados han adoptado esta idea con entusiasmo. La versión Costa Oeste americana sitúa los núcleos de barrio “tradicionales” en el seno de un plan regional más integrado de infraestructuras de transporte para enlazar los puestos de trabajo espacialmente dispersos, las zonas comerciales y las instalaciones de ocio. Transige, por una parte, con la dispersión de tales factores, pero trata de recuperar los ideales de una convivencia vecinal más íntima y entrañable y de una vida de comunidad.

Si tal política reúne unos métodos democráticos de adopción de decisiones y una consulta al público generalizada, sus resultados pueden ser realmente provechosos. Una versión ligeramente mitigada delo que se expone apela al ideal del “crecimiento inteligente”.

Una densidad más alta de crecimiento (justificada quizá por una referencia a los conceptos de comunidad y de barrio) en torno a núcleos o centros ya existentes (en oposición a la urbanización caótica), se considera más bien como una respuesta a la presión excesiva sobre los fondos públicos, las infraestructuras (escuelas, agua potable, tratamiento de aguas residuales, carreteras) y el medio ambiente (por ejemplo, la pérdida de suelo agrícola o de hábitats de alto valor).

El concepto de “crecimiento inteligente” ha cobrado un atractivo nacional en Estados Unidos, como el único camino para reorientar la urbanización sin límites y caótica hacia una vía más eficiente y respetuosa con el medio ambiente. Caben muchos elogios en este movimiento que acabamos de describir, más allá de la descarga de adrenalina inherente a la batalla con los saberes convencionales de un extenso abanico de instituciones (constructores, banqueros, gobiernos, intereses de transportistas, etcétera).

Responde a los deseos y a la voluntad de pensar sobre el lugar de los polos urbanos especiales dentro de las áreas regionales en su conjunto, y de aspirar a un ideal mucho más orgánico y global de aquello en lo que las ciudades y las regiones podrían consistir.

El intenso interés observado acerca de las formas de desarrollo urbano más cercano humanamente e integrado que evite la monotonía agobiante de la ciudad planificada horizontalmente es digno de alabanza, ya que libera un interés en la calle y en la arquitectura ciudadana consideradas como escenarios de sociabilidad.

En el mejor de los casos, el nuevo urbanismo promueve nuevas vías para pensar la relación entre el trabajo y la vida, y hace factible una dimensión ecológica del diseño urbano que, en cierto modo, va más allá de la búsqueda de una calidad medio ambiental superior, propia del consumidor de bienes tales como árboles hermosos y estanques.

Plantea, incluso, abiertamente el espinoso problema de lo que hay que hacer con las despilfarradoras exigencias energéticas de la forma de urbanización basada en el automóvil, que ha predominado mucho tiempo en Estados Unidos y que de modo creciente amenaza con tragarse las ciudades en Europa y en otros lugares. Sin embargo, hay mucho margen aún para el escepticismo. Para empezar, no es que haya muchas novedades en todo esto.

El nuevo urbanismo rebosa de nostalgia por una idealizada vida de pequeña población y estilo de vida rural que nunca existió. Las realidades de tales lugares estuvieron con frecuencia caracterizadas por un ambiente represivo y limitador, más que por ser realidades seguras y satisfactorias (al fin y al cabo, ésta fue la clase de mundo del cual las generaciones de emigrantes ansiaban huir, y precisamente no acudían a él en tropel).

Y además, el nuevo urbanismo, en la manera en que es descrito, muestra señales abundantes de represiones y exclusiones en nombre de algo llamado “comunidad” y “barrio” o “vecindario”.

El nuevo urbanismo puede caer fácilmente en lo que denominó la “trampa comunitaria”. Desde las primeras fases de la urbanización masiva a la industrialización, el “espíritu de comunidad” se ha enarbolado como antídoto frente a cualquier amenaza de desorden social o descontento. La comunidad ha sido incluso una de las claves del control social y de la vigilancia, al borde de la abierta represión social.

Comunidades bien arraigadas a menudo excluyen y se autodefinen contra otras, erigen todo tipo de señales de “prohibida la entrada”(cuando no tangibles muros y puertas). El chovinismo étnico, el racismo, la discriminación clasista avanzan reptando hacia el interior del paisaje urbano. El nuevo urbanismo puede, por esa razón, convertirse en una barrera, más que promover el cambio social progresivo.

La mayoría de los proyectos que se han materializado en Estados Unidos (guiados por el afán de lucro del promotor) se refieren a la mejora de la calidad de la vida urbana para los ricos. Ideales de comunidad, tradición y nostalgia por un mundo perdido son puntos de venta más que realidades sociales y políticas.

Aquí se hacen pocos intentos para estar a la altura de la esencia del descontento urbano, y no hablemos ya del empobrecimiento y el deterioro de las ciudades. Las invocaciones a la comunidad y al barrio como ideología son irrelevantes ante el destino de las ciudades que hoy día se fragua. A falta de empleo y de generosidad gubernamental, las declaraciones y pretensiones “cívicas” del nuevo urbanismo suenan a huecas, sino a hipócritas.

¡Europeos, tened cuidado! A no ser que el nuevo urbanismo forme parte de un ataque frontal contra las rampantes desigualdades sociales y el malestar urbano, fracasará rotundamente en la tarea de cambio de cualquier factor realmente sustantivo y esencial.

Imaginarse qué no será tratar de seguir con esta utopía engañosa aquí

En realidad -como sucede en Estados Unidos- puede constituir sólo una parte del problema de la creciente segregación racial, en lugar de ser una solución para los dilemas de la vida urbana. Este movimiento repite asimismo -a un nivel básico- la misma falacia de los estilos arquitectónicos y de planificación que critica.

Para decirlo en pocas palabras, perpetúa la idea de que la planificación urbana puede ser la base de un nuevo orden moral, estético y social. El diseño correcto y la calidad arquitectónica serán la gracia salvadora de la civilización.

Pocos partidarios del nuevo urbanismo suscribirían una tesis tan brutal. El nuevo urbanismo cambia el marco espacial, pero no la presunción de que el orden espacial puede ser el vehículo para controlar la historia y el proceso social. Se advierten signos de que el nuevo urbanismo se consolida en el favor del público. Promotores y financieros están interesados. Parece que se vende bien entre quienes pueden permitírselo.

Crea un paisaje urbano estéticamente más agradable -aunque nostálgico- que las tenues y uniformes áreas residenciales que viene a sustituir. Puede incluso contribuir a una mayor eficiencia de los usos del suelo urbano. Sin embargo no ofrece en sí mismo -como con frecuencia pretende- una panacea ante el descontento social y la degradación medioambiental. No es la base privilegiada de una experiencia urbana fundamentalmente nueva. Por sí mismo, no hará más que envolver otra vez viejos problemas bajo una nueva apariencia.

Resultado de imagen de el muro de la verguenza

En el caso de la aldea de Lima, veo con sorpresa que los aprendices de brujo planean someter a sus alumnos a un ejercicio de seudo diseño en el seudo llamado “muro de la vergüenza”, para hacer precisamente lo que Harvey aquí con sorna critica.

Es evidente que colocarse en un lugar en donde las contradicciones del sistema están presentes y se hacen evidentes vende, pero simplemente vende para la tribuna.

Este es un problema social y de desvergüenza de los entes estatales reguladores de la ciudad que no han podido enfrentar la marea humana de la migración hacia Lima. No lo han hecho en ninguna ciudad del Perú, las cuales desde 1940 crecen a su modo y sin ninguna intervención del Estado.

Este problema que no lo han podido resolver en más de setenta años todas las administraciones municipales de Lima, y que simplemente le han dado la espalda a la ciudad y a sus problemas, además de pedante, es indecente, cuando se quiere poner frente a alumnos novatos que realizan sus primeros trabajos de diseño.

Además es anti pedagógico pues se requiere manejar conceptos y criterios de CCSS y economía, cuando no de psicología social para enfrentar el problema central y fundamental de la ciudad de Lima, al que todos le han dado la espalda.

Estamos pues frente a un escenario en donde entrenan a nuevos aprendices de brujo que en el futuro serán jóvenes frustrados por creer que la ciudad se resuelve voluntaristamente y se enfrenten a las realidades pragmáticas de la construcción de la ciudad.

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¿Qué es una ciudad?

Gordon Childe Vere

¿Qué es una ciudad?

Percy C. Acuña Vigil

En las publicaciones de internet se encuentra que esta es una pregunta cuya respuesta es muy difícil. La mayoría de las respuestas se refieren a conceptos de colegio, de poca trascendencia y en la mayoría equivocados o sino tendenciosamente sesgados.

Hace unos días conversaba con una colega sobre esta pregunta y ella me daba una respuesta de tipo estadística o referida a categorías censales, o en otro caso a las que emplean las instituciones públicas que se supone tienen que ver con el estudio de lo urbano.

Con la finalidad de explicar el punto comparto este breve escrito con información complementaria.

Parto refiriéndome al concepto que acuñó Vere Gordon Childe [1]:  quien desarrolló su teoría sobre lo que llamó “La Revolución Neolítica”, haciendo un guiño con la Revolución Industrial, con la que trataba de explicar el cambio de las sociedades prehistóricas de cazadoras recolectoras a comunidades agrícolas que llevaron a un nuevo modelo de organización social, aparición de ciudades y nuevas civilizaciones.

En esta revolución aparece la relación del individuo con su labor, que cambia fundamentalmente del trabajo en el sector primario para incorporarse al sector secundario, y esto genera el desarrollo de un sector terciario dinámico.

Por esto una ciudad no sólo es una categoría que depende de lo demográfico, ni físico, fundamentalmente las incorporación de las categorías sociales y económicas son fundamentales. Sin ellas no se puede hablar de una definición inclusiva,

Una ciudad es presencia de calidad de vivienda, y de habitat que se diferencia del rural. Es presencia de diversificación de medios económicos y de fuerzas productivas que se integran plenamente a un sector secundario dinámico.

Es presencia de infraestructura productiva, de infraestructura de servicios, de equipamiento industrial, social, de servicios y de esparcimiento.

Referirse a una ciudad es la presencia de condiciones de salud superiores al mínimo del estatuto humano, es presencia de condiciones de trabajo superiores, es presencia de condiciones de vida que lo garanticen.

Todas estas condiciones básicas para hablar de ciudad implican en síntesis un manejo del excedente urbano que garantice una modelo de organización social al servicio de los ciudadanos.

En gran parte de los territorios del Perú hoy no se ha construido ciudades, y seguimos con la agrupación de grandes o pequeños conjuntos de población que constituyen diversos tipos de asentamiento que incluso no llegan a cumplir con los más elementales criterios de vida urbana, como centros poblados sin el mínimo que exige el estatuto humano.

El nombre ha sido una cuestión política para obtener prebendas de los políticos de turno, sin que este nombre tenga nada que ver con su situación real. En otros casos es petulancia de querer ser lo que no se es.

http://revistas.lasalle.edu.co/index.php/lo/article/view/1407/1284

[1] Childe, Vere Gordon Los orígenes de la civilización Edit. Fondo de Cultura Económica México 1971 (5ª reimpresión) Childe OC.

Mis referentes para este texto son los siguientes:

JEAN REMY; LILIANE VOYE , LA CIUDAD: ¿HACIA UNA NUEVA DEFINICION. BASSARAI, 2006
Cuando hablamos de los orígenes de la sociología urbana y de los autores y escuelas que moldearon sus temáticas y metodologías disciplinares, tendemos a mencionar el trabajo de Friederich Engels y su descripción de la clase obrera inglesa, los diversos ensayos de Georg Simmel en los que se aborda el habitar urbano y, especialmente, el desarrollo teórico de la escuela sociológica de Chicago y su “modelo ecológico”. El gran olvidado en este recuento tiende a ser Max Weber y su interesantísimo La ciudad, publicado en 1921 y luego incluido en forma casi íntegra en Economía y sociedad.

En La ciudad, Weber exhibe todo su repertorio teórico conceptual, aplicado esta vez en forma específica a explicar el fenómeno urbano y su desarrollo. En primer lugar, el libro introduce a la ciudad como un fenómeno en constante transformación, pasando de formas más primitivas hacia otras más complejas. Weber aborda el tema de las solidaridades que constituyen el vínculo social, así como el diverso rol urbano que la estructura económica ha cumplido a lo largo de la historia. El estudio de la ciudad se enmarca así en una “filosofía de la historia”, en la que diversas etapas de desarrollo son distinguibles.

MAUNIER, R.: L’origine et la fonction economique des villes, París, 1910. Cit. por LEDRUC, R.: Sociologie urbaine, París, P. U. F., pág. 3. Trad. cas. Madrid. Inst. Est. Admon. Local, 1971.
La definición de Maunier introduce también, sin embargo, la característica “sociedad compleja”, es decir, “formada por una muliplicidad de grupos secundarios”. No hay que olvidar que el autor era sociólogo y partía en su análisis de las ideas de Durkheim. Para él existen también dos grupos de ciudades: la indiferenciada, amalgama de grupos locales funcionalmente indiferenciados y que es resultado del simple crecimiento de población, y la diferenciada, que lo es tanto desde el punto de vista espacial interno como respecto al extcrior. Véase un resumen de las ideas de Maunier cn THIRY, J. P.: Théories sur le phénomene Urbain, Bruxelles, 1973, pág. 75 y sigs.
DICKINSON, R. E.: The Western European city. A Geographical Interpretation, Londres, 1951. (El capítulo 15 ha sido reproducido en MAYER, H M., y KOHN, C. F.: Readings in Urban Geography, op. cit. en nota 47).
GEORGE, P.: Scheme d’Etude internationale des petites villes, en U. G. I.: 21th International Geographical Congress. Abstracts of Papers, Calcuta, 1968, num. 584.
CHOAY, F.: El urbanismo, utopías y realidades. Trad. castellana, Barcelona, Edit. Lumen, 1970, pág. 504.
SIMMEL, G.: Die Grosstädte und das Geistleben, 1903. Hemos utilizado la traducción que aparece en la obra de F. CHOAY, cit. en nota anterior.
WEBER, M.: The city, Trad. inglesa, The Free Press, Glencoe, Illinois, 1958. Prefacio de Don Martindale. Véase también THIRY, J. Théories sur le phénomene urbain, op. cit. en nota 3, págs. 83 y sigs.
WIRTH, Louis: “Urbanism as a way of life”, American Journal of Sociology, 1938, págs. 27-30. (Trad. cast. Buenos Aires, Ediciones Tres, 1962).
CASTELLS, M.: Problemas de investigación en sociología urbana, Madrid, Siglo XXI de España Editores, 1971, pág. 50.
HAUSER, Ph. M.: The folk urban ideal types, en HAUSER, Ph. M., y SCHNORE Ieo (Eds.): The study of urbanization, Nueva York, John Wilsey, 1965, 554 págs.; y MARTINDALE, Don: Prefectory remarks: the theory of the city, op. cit. en nota I5. Estas críticas están recogidas con detalle en CASTELLS, M: Problemas de investigación en sociología urbana, op. cit., págs. 52 y sigs.
MUMFORD, Lewis: Las ciudades en la Historia. Trad. cast. Buenos Aires, Edit. Infinito, 1968, 2 vols.
SJOBERG, Gideon: The pre-industrial city. Past and present, Nueva York, The Free Press, 1960 (Edic. de Bolsillo, 1965, 353 pags.).
LEWIS, Oscar: “Urbanization without breakdown”, The Scientific Monthly, volumen 75, núm. 1, julio 1952, y LEWIS, O.: Los hijos de Sánchez, trad. esp. México, Fondo de Cultura Económica, 1968.
REMY, Jean: Utilización del espacio, innovación tecnológica y estructura social, trad. cast en BERINGUIER, ch. y otros: Urbanismo y práctica politica, Barcelona, Editorial Los Libros de la Frontera, 1974.
GEORGE, Pierre: Précis de Geographie Urbaine, París, P. U. F., 1961, trad. cast. Barcelona, Ariel, 1970.
CHOAY, F.: “L’histoire et la méthode en urbanisme”, Annales, Economies, Societés, Civilisations, vol. 25, núm. 4, julio-agosto 1970, págs. 1143-1154.
MALISZ, Boleslaw: La formation des systémes d’habitats. Esquisse de la theorie des seuils, trad. del polaco por J. Wolf, París, Dunod, 1972.
DOLFFUS, 0.: L’espace géographique, París, P. U. F., 1970, pág. 89.
LEFEVBRE, Henri: “La ville et l’urbain”, Espaces et Societés, París, marzo 1971, pág. 5.
CASTELLS, M.: La question urbaine, París, Editions Anthropos, 1973, pág. 103.
LEFEBVRE, H.: De lo rural a lo urbano, trad. cast. Barcelona, Ed. Península, 1971, pág. 140.

http://qhapaqnan.cultura.pe/sites/default/files/articulos/Qhapaq%20%C3%91an%20-%20Patrimonio%20Vivo.pdf

 

Observaciones al Proyecto de Reglamento de Acondicionamiento Territorial y Desarrollo Urbano sustentable.

Observaciones al

Proyecto de Reglamento de Acondicionamiento Territorial y Desarrollo Urbano sustentable. R.M.  125-2016 – Vivienda. 28 de mayo 2016

Dr. Percy C. Acuña Vigil

Estas observaciones se inician con una premisa que es un Plan Nacional de Desarrollo Urbano, publicado un poco tarde y fuera de actualidad y de contexto. RM. Nº 173 – 2006 del 28 de Junio de 2006. Publicado en el Peruano el 01.07.06 para conocimiento y sugerencias.

Este documento es la base del reglamento que hoy se presenta, igualmente de desfasado y a destiempo.

Dicho documento está fuera de actualidad porque no toca los aspectos críticos del desarrollo urbano que son de prioridad en este momento en el Perú, y fuera de contexto por no ser un instrumento de Gestión que haya sido concertado en el proceso con los actores del desarrollo urbano real que son las empresas y la sociedad civil. Esperar a estar de salida y a última hora no le da ninguna validez a este documento.

En este documento, que como ya hemos indicado no constituye un plan sino que es un documento de intenciones, se hace una serie de propuestas bajo el rubro de que corresponden al desarrollo urbano del país. Estas propuestas entran en el campo socio-económico y soslayan las que corresponden al tratamiento directo de la problemática de desarrollo urbano.

Estas propuestas corresponden a un ámbito intersectorial y se encuentran dentro de las competencias de un organismo como el CEPLAN de acuerdo con la Ley 28522, ley del Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico y del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico, promulgada el 22 de mayo del 2005.

No contempla lo especificado por la Ley Marco del Presupuesto Participativo 28056 del 8 de agosto del 2003 en cuanto a la participación de los gobiernos regionales, locales y de las organizaciones de la sociedad civil.

Sus propuestas requieren compatibilizarse con La Ley Orgánica de Municipalidades, La Ley orgánica de Gobiernos Regionales, La Ley de Bases de la Descentralización., La Ley 27658, Ley marco de Modernización de la Gestión del estado.

La propuesta de sesgo neo liberal que postula este documento entra en conflicto con la Constitución que consagra un modelo de «economía social de mercado», en el cual el Estado regula la actividad privada mediante normas jurídicas, vigila el cumplimiento de las normas, sanciona las infracciones, garantiza los servicios básicos a la población de menores recursos y actúa, subsidiariamente, en áreas en las cuales el sector privado difícilmente puede ingresar.

La finalidad del Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico y el objeto del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN) se enmarcan en el proceso de reforma del Estado, orientado a superar la improvisación y la falta de racionalización del presupuesto público. Pero para ello, no basta la formulación de proyectos legislativos, porque las leyes no crean ni cambian realidades por sí mismas, sino que ayudan a canalizar los procesos sociales y económicos ya existentes. Este documento requiere por lo tanto ser revisado por el Concejo Directivo del CEPLAN y por el Foro del Acuerdo Nacional, instancias que no han sido participes públicamente de este documento.

Sin un Plan de desarrollo no hay nada que reglamentar. Sin embargo ahora se pretende reglamentar sin tener un referente de valor.

Además este documento no tiene utilidad desde que una nueva administración entra en funciones a partir de este 28 de julio y ella es quien definirá e implementará su política de desarrollo.

  1. EN CUANTO AL DESARROLLO URBANO.

En el Reglamento en consulta se observa que no se trata aspectos conceptuales fundamentales vinculados con el Desarrollo urbano.

El Desarrollo urbano implica una Política Nacional de Estado cuyas implicancias administrativas no son tratadas directamente en este documento. El desarrollo urbano se refiere directamente a las actividades Residenciales, Productivas, Industriales, Comerciales, Recreacionales, Educativas, De Salud y a la infraestructura que las hace factibles. Estos puntos no son tratados directamente en este documento.

En el sub sistema de actividad residencial por ejemplo se debe prever la localización de población en base a la oferta de puestos de trabajo, atractivo de las áreas residenciales, facilidades de transporte, costo de los viajes, etc. Ninguno de estos aspectos esta tratado, ni se presenta una imagen referencial al mediano o largo plazo cuando se quiere tratar el desarrollo urbano del país.

El sub sistema de actividad industrial no está tratado. Lo evidente en un documento de este tipo es prever cómo se oferta las fortalezas de nuestras ciudades para estimular localización industrial y como se hace para que nuestras ciudades no sigan expulsando industrias. Por ejemplo todos los parques industriales del país están colapsados por miopía de la legislación promotora, pero sobre esto no se propone ninguna línea de acción.

El sub sistema de actividad comercial tampoco es materia de atención.

Los otros sub sistemas directamente vinculados con el desarrollo urbano tampoco son tratados en este documento.

Los espacios en donde ocurren estas actividades deben ser materia de norma y esto no se trata tampoco en este documento.

Las comunicaciones que se dan entre estos espacios deben ser materia de norma, sin embargo sobre este punto no se dice nada. Solo se prevé construcción de vías. Es pues una visión ingenieril y carente de visión urbanística del desarrollo urbano la que se presenta en este documento.

El sistema de transportes urbano requiere partir por estudiar el sistema de actividades urbanas del país vinculadas por relaciones funcionales a través del tiempo. Estas relaciones funcionales están cambiando y los grandes proyectos las están modificando dramáticamente. Sobre esto no se hace ninguna previsión concreta.

Sobre el medio ambiente no se postula nada concreto. Es conocido que en el espacio territorial nacional no queda un solo lugar que no esté depredado y sujeto a contaminación creciente tanto por la actividad privada organizada como por la actividad ilegal. Sobre este aspecto no se postula nada.

En este documento no se prevé la naturaleza, cantidad y calidad del cambio que se requiere en el sistema urbano nacional de asentamientos para generar un proceso de desarrollo. No indica con claridad las condiciones actuales de un sistema urbano colapsado, que no es competitivo ni moderno y que en muchos casos sigue en las condiciones del siglo XVIII, y no señala la calidad del cambio que se requiere, ni los esfuerzos que son necesarios para obtenerlo.

Tampoco indica cómo debe de darse la descentralización de funciones y la desconcentración de actividades que son vitales para organizar el sistema urbano nacional, ni establece la política de acondicionamiento territorial que se requiere para posibilitar el desarrollo urbano del país.

Es evidente la ausencia de base epistemológica para tratar el problema del desarrollo en el Perú y reglamentarlo sin el sustento  de una política concreta de desarrollo.

2. LEGITIMIDAD VERSUS LEGALIDAD.

Se requiere enfrentar con norma la permanente y continua ocupación de espacios públicos a través de procesos informales progresivos, como el de los mercados ambulantes que se aglomeran poco a poco o inmediatos como las invasiones planificadas de terrenos para fines habitacionales. Esta informalidad evidencia varios fenómenos sobre los cuales no se toma ninguna previsión: una fuerte demanda de suelo urbano insatisfecha y una combinación típica de especulación – permisividad – legitimidad versus legalidad.

No niego que los pobladores tienen necesidades que resolver, sin embargo, existen derechos de la comunidad y derechos cívicos e intergeneracionales y que los futuros habitantes de la ciudad tienen que recibir un espacio urbano con potencial de desarrollo, saludable y que permita mejor calidad de vida. Los vecinos que perdieron el parque Cánepa, en La Victoria, para dar paso a un centro comercial y una cadena de restaurantes saben de la invaluable pérdida de un espacio vital, aunque la municipalidad cobre más rentas, con un medio ambiente insalubre y en condiciones de calcutización al interior de los locales comerciales, frente a lo cual ningún organismo técnico se pronuncia ni interviene. Este es otro aspecto que no se trata en este reglamento.

¿Qué hace la ciudad? Espera a que la próxima tragedia ocurra para que entonces empiecen recién a echarse la culpa todos quienes tienen responsabilidad directa en el control del desarrollo urbano de la ciudad.

3. RESPUESTAS INCONCLUSAS FRENTE A LA INFORMALIDAD.

Este reglamento no trata este problema de la informalidad en el uso del espacio urbano. Deja a las municipalidades a su libre criterio para enfrentar este problema sin norma y sin guía.

Se ha descubierto que la calle es la alternativa de autoempleo para un gran sector de la población y las municipalidades dan concesiones temporales para que se use, aparentemente creyendo que han comprendido una necesidad, pero su respuesta como autoridad se queda inconclusa, es enseñanza deformante dada por quien debe ser la guía para el urbanismo y la práctica de las buenas costumbres cívicas y se convierte en generadora de otros problemas de mayor trascendencia.

No debemos olvidar que el surgimiento de los campos feriales fue como salida transitoria al comercio ambulatorio del Centro Histórico de Lima. Sin embargo, el campo ferial Amazonas ocupa un espacio que ha bloqueado la ejecución de obras importantes para la ciudad. Esa es la solución facilista que es típica del actuar en la ciudad. Siempre lo más fácil y lo que demanda menos esfuerzo.

 Tal es el caso por ejemplo de la salida para autorizar los micros y las combis. La salida más fácil, “imaginativa” recuerdo que algunos entendidos así la calificaron, y solo esa medida populista convirtió a Lima en el infierno de caos de tráfico que es hoy día. Los administradores de ese entonces simplemente se lavaron las manos y nunca más se acordaron de la desgracia que cometieron. Esa zona era parte de la ruta del anillo interno de Lima, contemplado en el Plan de Desarrollo Urbano de los 80.

Si bien las autoridades municipales reconocen que estos espacios deben ser recuperados, la discusión se encuentra en el método, en cómo hacerlo sin generar mayores conflictos. En muchos casos, se superponen los intereses políticos a los intereses de la ciudad y entonces nos encontramos con que los espacios invadidos se consolidan y forman parte de la legalidad urbana.

Frente a estos se requiere definir alternativas técnica y políticamente sostenibles y luego iniciar un proceso de negociación trisectorial (gobierno local, sociedad civil y sector empresarial) de manera que las decisiones de recuperación de espacios sean consensuadas y concertadas.

4. CLAVES PARA UNA INTERVENCIÓN MEDIANTE CONTROL URBANO.

El Reglamento de Acondicionamiento Territorial, Desarrollo Urbano y Medio Ambiente señala que las calles, parques, plazas, paseos, áreas de conservación y protección, playas, ríos y lagos, así como otras áreas de uso público tienen el carácter de intangibles. Los municipios no deben permitir su uso para fines diferentes a los que su carácter de bien público impone. Sin embargo la tendencia observada es que esto es letra muerta, peor aún nadie se ocupa de esto y tanto la población como la empresa privada cuando le conviene, hacen uso de estos espacios en forma indiscriminada y a vista y paciencia de todo el mundo.

Poco a poco se ha perdido la noción de que las municipalidades deben de hacer Control Urbano. Esto deviene de una clara consciencia cívica que día a día se ha perdido y ya nadie entiende que quiere decir. Ahí tenemos lo que paso en el incendio de mesa redonda por falta de Control Urbano, peor aún en el caso del Jockey Plaza, típica tragedia por ineficiencia municipal, que ha sido disfrazada. El Reglamento propuesto no hace frente a este problema.

5. NO SE INTERVIENE SOBRE LA PLUSVALÍA URBANA

Los efectos perniciosos de las políticas aparentemente inocuas, e incluso igualitarias, de generalización de la accesibilidad o extensión indiscriminada de las redes (que a menudo sólo esconden la extensión de plusvalía urbana), llevan a una clara especialización del espacio, donde son los costes de conexión a las redes, y no su simple existencia, los que actúan de discriminadores; la financiación de esas redes por métodos de concesión y peaje agravan las diferencias espaciales en la medida que dañan de muy distinta forma a las diferentes economías familiares.

Y, en el extremo, esa indiscriminada ocupación del territorio se traduce, como lo muestra el ejemplo analizado, en un incremento del precio del suelo y en un consecuente incremento del precio de la vivienda que deja a amplias capas de la población fuera del mercado, incrementando los procesos de informalidad en la producción de viviendas y de posible marginalidad social.

Las políticas urbanísticas y de inversión en infraestructuras sólo pueden tener legitimidad sobre la base del control público del uso del territorio y de la distribución de niveles de accesibilidad y conexión a las redes, verdadero sustento de la igualdad y la desigualdad, porque las deficiencias y los bajos niveles de conectividad se traducen en costes que cada vez más internaliza el usuario más desfavorecido.

El crecimiento económico sólo alcanza justificación si se traduce en una más igualitaria distribución de los servicios urbanísticos y de las redes de infraestructuras, cuyas condiciones necesarias son, también, la compacidad y la densidad, y el transporte público y eficaz, que es el mecanismo más potente de facilitar el acceso a los servicios.

En el Perú los instrumentos de gestión del D. U. el Impuesto Predial, y el Impuesto a la Alcabala, se empiezan a aplicar a partir de 1960. Con la Reforma tributaria de 1980-81 se plantea la Contribución de mejoras, la cual recién en 1985 se reglamenta. Sin embargo en 1993 fue derogada. Posteriormente se establece una Contribución Especial de Obras Públicas y los Derechos Adicionales de Edificación Transferibles. Estos instrumentos son los que conforman el marco Legal y Jurídico que norma el Desarrollo Urbano.

Este reglamento no norma nada al respecto. Aquí se encuentra la base del financiamiento del Desarrollo urbano, financiamiento que si existe en nuestros países vecinos desde hace mucho tiempo y que aquí es ignorado.

6. LA SOSTENIBILIDAD ES UN SALUDO A LA BANDERA

Cuando se oye hablar de sostenibilidad se sabe que:

Sostenibilidad implica que se debe tratar de integrar calidad de vida y vitalidad económica mediante una mejor distribución y lucha contra la exclusión. Pero de la boca para afuera. La exclusión es la condición natural existente hoy día, a pesar de los vanos e infructuosos intentos.

Implica que es fundamental la relación con el territorio circundante para reducir los efectos nocivos de las carencias (la Huella ecológica), pero no se actúa en concreto, no se están generando acciones concretas que tiendan a modificar este patrón casi natural desde que se dejó que las invasiones se desarrollaran en Lima. Baste ver que ningún proyecto concreto de urbanismo se construye en los conos de Lima, salvo la actitud vandálica de los urbanizadores cuyo único objetivo es el lucro. Lo que prolifera además es la aparición de locales comerciales precarios, casi para desmontarse y eso si listos para aprovecharse de las necesidades de estas poblaciones. Y de estos ejemplos hay despistados que los ponen de ejemplo desorientando y alienando a los aprendices.

Se debe postular un Urbanismo entendido como un proceso social integral de construcción de civilidades y de acondicionamiento integral de las comunidades y no la parodia arquitectónica de hacer dibujitos de edificios que son el negocio con la pobreza.

7. TAMPOCO SE TIENE EN MENTE EL PROBLEMA DE LAS BARRIADAS.

Para este reglamento este problema central no existe. El Perú es una gran barriada en términos estadísticos y esto no se trata ni se reglamenta porque no es una política de Estado.

8. NO SE CONSIDERA LA LEY DEL SUELO: AQUÍ NO SE CONSIDERA EL DERECHO A LA VIVIENDA.

La ley de Suelo nace con la vocación de consolidar el derecho a la vivienda como “un derecho social y universal” y aspira a cerrar la “brecha” entre los ingresos medios de una persona joven y el precio de una vivienda en propiedad o en alquiler. “Es decir, que su salario les permita acceder a un piso y con él a su autonomía”.

Las reservas que se establecen en el suelo urbanizable y urbano para la construcción de los pisos de protección oficial y tasados y los instrumentos que se establecen para la gestión de los terrenos son los principales instrumentos que debería introducir la ley para combatir la retención de los solares por parte de sus propietarios y, por lo tanto, la especulación.

Las actuaciones especulativas, en unos casos, y la mala gestión de los terrenos, en otros, son los factores que provocan la carestía de las viviendas. Los pisos cuestan hoy el doble que antes, sin que el alquiler ofrezca alternativas ya que resulta escaso y caro. Éste ni siquiera representa el 10% de la oferta total, a diferencia de lo que ocurre en otros países, donde llega a suponer el 40% por término medio, como es el caso de Alemania. Cómo conseguir suelo más barato y, sobre todo, acabar con la lentitud de los trámites burocráticos para urbanizar son las claves de la ley.

Por ausencia de una LEY DEL SUELO aquí la zonificación se ha convertido en un instrumento de especulación y agiotismo en el área urbana consolidada. Debido a la ausencia de Acondicionamiento Territorial el suelo en el resto del territorio ha quedado en manos de la especulación de Agentes privados y de ONG’s de procedencia extranjera tanto en la sierra como en la selva sin que este reglamento se ocupe de esta situación que es endémica.

Este reglamente pretende tener una visión tecnocrática, pero en realidad es una propuesta para legitimizar el “negocio” con el suelo y el territorio, pero dejando de tener una visión social para su tratamiento.

// PAV.

 

Documentos sobre urbanismo

Pav abril 240416

Sobre libros de urbanismo y afines

June 11, 2014 at 7:04am

 

Saskia Sassen: Conocida internacionalmente a partir de la publicación de su obra seminal La Ciudad Global, en 1991 (Princeton University Press), reeditada y revisada en 2001. Más recientemente, editó una colección de artículos científicos sobre el tema en la Routledge: Redes Globales-Ciudades Ligadas.

Sassen Saskia

 

Susan George:Entre sus los libros están El informe de Lugano de 1999 (publicado en español por la editorial Icaria en 2001); Fe y crédito: el imperio secular del banco mundial (con Fabrizio Sabelli, Penguin, 1994); El bumerang de la deuda (Prensa, 1992 De Pluto); La enfermedad se va la pista (Penguin, 1990); etc. Susan George también es autora de docenas de prefacios, de artículos de diario, de contribuciones a conferencias y seminarios, de capítulos en volúmenes corregidos, etc. Su obra se ha traducido extensamente; parte o toda existe en francés, alemán, español, italiano, portugués, estonio, japonés, coreano, bengalí, etc.

Susan George

En el año 2012 se publica en español el Informe Lugano II con el subtítulo Esta vez vamos a liquidar la democracia. Susan George insiste en la continuidad de la crisis, la voluntad del poder financiero y empresarial -que ella denomina como los solicitantes– de acabar con la democracia y la alta probabilidad de que se producirá de nuevo una crisis bancaria como la de Lehman Brothers.

 

CASTELLS, Manuel. La ciudad informacional. Tecnologías de la información, estructuración económica y el proceso urbano-regional. Madrid: Alianza Editorial, 1995.

castells manuel

El nudo central de la obra se centra en el surgimiento de un nuevo modelo de organización socio-técnica (que él denomina modo de desarrollo informacional), así como en la reestructuración del capitalismo como matriz fundamental de la organización económica en la sociedad occidental. Por medio de la innovación tanto técnica como de concepciones sociales se consigue la adaptación a una nuevas necesidades de un sistema aún válido, el capitalismo, pero que precisa de un cambio después de los problemas que acabaron con el modelo de desarrollo anterior basado en la producción industrial en masa.

Estos cambios derivaran en una reestructuración del capitalismo, sobre la base de tres aspectos principales:

-la apropiación por parte del capital de una parte cada vez mayor del excedente procedente del proceso de producción;

-un cambio sustancial en el modelo de intervención estatal, poniendo énfasis en el dominio político y la acumulación del capital, en detrimento de la legitimación política y la redistribución social;

-la internacionalización acelerada de todos los procesos económicos, para incrementar la rentabilidad y para abrir mercados por medio de la expansión del sistema.

El futuro que nos presenta Castells, y que ya empieza a verse reflejado en la actualidad nacional e internacional, es el de una sociedad dual, en la que las diferencias entre grupos sociales se harán cada vez mayores, en la que el estado del bienestar perderá progresivamente su papel redistribuidor. Una sociedad fragmentada socialmente a escala internacional, con diferencias entre países y entre grupos en el interior incluso de las naciones más desarrolladas.

 

Henry Lefebvre se ocupó particularmente de problemas de urbanización y del territorio, presentando a la ciudad como el corazón de la insurrección estética contra lo cotidiano. Para él, el ser humano tiene necesidades sociales antropológicas que no son tomadas en consideración en las reflexiones teóricas sobre la ciudad más allá de la geografía, particularmente en el urbanismo, pues este se encuentra alejado de la reflexión teórica refugiándose en lo pragmático. La necesidad de lo imaginario es olvidada por el urbanismo disminuyendo en tanto a las estructuras comerciales y culturales. Frente a los problemas urbanos, formula particularmente la necesidad de la afirmación de un nuevo derecho, un derecho a la ciudad. Define este nuevo derecho como un derecho a la vida urbana, a la calidad de vida urbana.

 

En su último libro, La Producción del espacio, valora la importancia del espacio que es siempre político, pues la construcción del espacio es siempre una lucha de poderes, incluso desde lo cotidiano, en la estructura interna de “la casa habitación” la asociación social base, la familia, lucha por definir el carácter y sentido estético, producciones sociales al fin materializadas a través de la casa habitación.

El espacio es el producto de la sociedad, cada sociedad tiene el derecho a y debe producir su espacio, es así que se concibe que el espacio es entonces una producción social en donde se oponen los valores a través de pruebas, conflictos o consensos. Es entonces la racionalización del imaginario para así poder materializarlo, pues todo ser humano debiese, en términos de Lefebvre, poder racionalizar su imaginario y por tanto, todo ser humano tiene el derecho a la construcción del espacio.

 

  • Le Droit à la ville, I, 1968 (2° édition), Le Droit à la ville, II – Espace et politique, 1972, Du rural à l’urbain, 1970, Anthropos, La Révolution urbaine, 1970, La Production de l’espace, 1974, Anthropos, Il fonde en 1970 avec Anatole Kopp la revue Espaces et sociétés.
  • Architecture et sciences sociales, 1970, séminaire à Port Grimaud, Groupe de Sociologie urbaine de Paris X-Nanterre, polygraphie par Léonie Sturge-Moore.

Producción inglesa

Phil Hearn: Ideas that shaped buildings: http://www.slideshare.net/ArqRicardoLopez1/ideas-that-shaped-buildings

 

En la producción norteamericana

 

Divided into three sections, this edition of “Urban Land Use Planning” deftly balances an authoritative, up-to-date discussion of current practices with a vision of what land use planning should become. It explores the societal context of land use planning and proposes a model for understanding and reconciling the divergent priorities among competing stakeholders; it explains how to build planning support systems to assess future conditions, evaluate policy choices, create visions, and compare scenarios; and it sets forth a methodology for creating plans that will influence future land use change. Discussions new to the fifth edition include how to incorporate the three Es of sustainable development (economy, environment, and equity) into sustainable communities, methods for including livability objectives and techniques, the integration of transportation and land use, the use of digital media in planning support systems, and collective urban design based on analysis and public participation.

 

 

The Death and Life of Great American Cities by Jane Jacobs (1961)

A classic since its publication in 1961, this book is the defintive statement on American cities: what makes them safe, how they function, and why all too many official attempts at saving them have failed. The New York Times writes: “Perhaps the most influential single work in the history of town planning.”

 

The City in History: Its Origins, Its Transformations, and Its Prospects: by Lewis Mumford (1972)

A history of the forms and functions of the city throughout the ages, and a prophecy for the future of cities and urban life. The City in History was awarded the National Book Award in 1962.

 

Civilizing American Cities: Writings on City Landscapes: by Frederick Law Olmsted (1997)

Civilizing American Cities collects Olmsted’s plans for New York, San Francisco, Buffalo, Montreal, Chicago, and Boston; his suburban plans for Berkeley, California and Riverside, Illinois; and a generous helping of his writings on urban landscape in general. These selections, expertly edited and introduced, are not only enjoyable but essential reading for anyone interested in the history–and the future–of America’s cities.

 

The Image of the City: by Kevin Lynch (1960 )

What does the city’s form actually mean to the people who live there? What can the city planner do to make the city’s image more vivid and memorable to the city dweller? To answer these questions, Mr. Lynch, supported by studies of Los Angeles, Boston, and Jersey City, formulates a new criterion — imageability — and shows its potential value as a guide for the building and rebuilding of cities.

 

 

Good City Form: by Kevin Lynch (1995)

Lynch looks at connections between human values and the physical forms of cities, sets requirements for a normative theory of city form, reviews earlier physical images of what utopian communities might be, sees what is to be learned from hellish images, and helps us place city forms into one or another of three theoretic constructs; cosmic or ceremonial centers, the machine city, and the city as an organism.

 

The Next American Metropolis: Ecology, Community, and the American Dream by Peter Calthorpe (1993)

One of the strongest supporters of New Urbanism, architect and urban designer Peter Calthrope makes the case for compact, mixed-use development over the urban sprawl that has dominated much of the development in the past decades. Twenty-four regional plans are presented in the book, focusing on reducing dependance on the automobile and increasing the proximity between home, work, shopping and recreation.

 

Cities of Tomorrow: An Intellectual History of Urban Planning and Design in the Twentieth Century by Peter Geoffrey Hall (1996 Updated Edition)

Cities of Tomorrow is an overview of the ideas, events, and personalities that have shaped world urbanization since 1900. The book is organized into ten chapters that treat late 19th-century slums; mass-transit suburbs; the garden city movement; the genesis of regional planning; the ‘city beautiful’ crusade; the skyscraper city; the city of ‘sweat equity’; automobile suburbs; the city of theory; and contemporary urban redevelopment.

 

A Pattern Language: Towns, Buildings, Construction: by Christopher Alexander, Sara Ishikawa, and Murray Silverstein (1976)

“Here’s how to design or redesign any space you’re living or working in — from metropolis to room. Consider what you want to happen in the space, and then page through this book. Its radically conservative observations will spark, enhance, organize your best ideas, and a wondrous home, workplace, town will result” —San Francisco Chronicle. This handbook is designed for the layperson and aims to present a language which people can use to express themselves in their own communities or homes.

 

The Power Broker: Robert Moses and the Fall of New York: by Robert A. Caro (1975)

The tragic story of Robert Moses, whose use and abuse of power shaped the politics, the physical structure and even the problems of urban decline in New York.

 

Design With Nature: by Ian L. McHarg (1995)

The first book to describe an ecologically sound approach to the planning and design of communities, Design with Nature has done much over the past 25 years to shape public environmental policy. This paperback edition makes this classic accessible to a wider audience than ever before. Lavishly illustrated with more than 300 color photos and line drawings.

 

Nature’s Metropolis : Chicago and the Great West: by William Cronon (1992)

In this groundbreaking work, a former Yale University professor of history gives an environmental perspective on the history of 19th-century America. “No one has written about Chicago with more power, clarity, and intelligence than Cronon. Indeed, no one has ever written a better book about a city.” —Boston Globe

 

Silent Spring:by Rachel Carson (1962)

Rarely does a single book alter the course of history, but Rachel Carson’s Silent Spring did exactly that. The outcry that followed its publication in 1962 forced the government to ban DDT and spurred revolutionary changes in the laws affecting our air, land, and water. Carson’s book was instrumental in launching the environmental planning movement. Introduction by Al Gore, Jr.

 

Planning in the USA: Policies, Issues, and Processes: by Barry Cullingworth, and J. Barry Cullingworth (1997)

This comprehensive introduction to the policies, theory and practice of planning outlines land use, urban planning and environmental protection policies and explains the nature of the planning process.

 

Great Streets: by Allan B. Jacobs (1995)

Which are the world’s best streets, and what are the physical, designable characteristics that make them great? To answer these questions, Allan Jacobs has surveyed street users and design professionals and has studied a wide array of street types and urban spaces around the world. With more than 200 illustrations, all prepared by the author, along with analysis and statistics, Great Streets offers a wealth of information on street dimensions, plans, sections, and patterns of use, all systematically compared.

 

En Urbanismo Lima esta jalada

Lima urbana 2

 Comparto esta entrevista por considerarla de actualidad a pesar de que es del año 2010.

Han pasado seis años y las condiciones de la ciudad han empeorado en todo orden de cosas. En urbanismo la situación es caótica. Ha devenido en tierra de nadie salvo para la informalidad que campea y las “coimas” que son el “pan de cada día”. Además las nociones de civismo y urbanidad se han perdido campeando la “ley de la selva” en el día a día en sus calles. En este contexto el negocio de la arquitectura y la arquitectura del negocio se desenvuelven como en su “caldo de cultivo”, sin valor y sin aportes.

Decano del Colegio de Arquitectos del Perú: “En urbanismo estamos jalados”

Javier Sota Nadal afirma que el 70% de la edificación del país es informal. Dice que la capital crece hacia el sur

Decano del Colegio de Arquitectos del Perú: “En urbanismo estamos jalados”
Por Mariella Balbi (20 de septiembre del 2010)

¿En el ámbito de urbanismo, de proyección de la ciudad, Lima y el Perú están jalados?

Definitivamente jalados. Parece radical, pero el Perú dejó de hacer ciudades en 1960 porque el proceso informal –que según José Matos Mar es un fenómeno mediante el cual el mundo andino va a la costa en busca de servicios y mejores oportunidades–, al no recibir una respuesta del Estado, creando urbanizaciones modernas, invade la ciudad. La descripción más precisa de una ciudad en el Perú es esta: un centro urbano con trazos que vienen, en algunos casos desde la Colonia, más o menos consolidado, ahora en proceso de deterioro, y un cinturón barrial. Así es Arequipa, Lima, Chiclayo y otras ciudades. Esto tiene connotaciones urbanísticas, sociales y funcionales muy negativas. Dar calidad de vida urbana a nuestras ciudades es más caro que en otros países porque generalmente se invaden lugares inadecuados para urbanizar: los cerros, lo destinado para parques y recreación. La calidad de vida urbana tiene que ver con lo que el habitante tiene dentro, pero también fuera.

Enorme problema, aunque no se percibe.
El Perú está creciendo, desarrollándose bien económicamente, pero este gobierno es el que menos ha pensado en las ciudades.

¿Por qué?
Tiene que ver con el perro del hortelano. No son razones ni de izquierda ni de derecha. El sector construcción es uno de los motores más poderosos de la economía porque no solo es fierro y cemento. Incluye muebles, electrodomésticos, cableado. De manera equivocada, el presidente Alan García (o el Ejecutivo) planteó que quienes quieren una regulación de la ciudad, conservar los valores de Barranco o Rímac, por ejemplo, son el perro del hortelano. Decidieron entonces que debía darse una desregulación, y se publicó una ley que permitía licencias automáticas y la aplicación del silencio administrativo positivo para el sistema de aprobación de edificaciones.

¿Y cómo ha funcionado esto?
Las dos edificaciones de Barranco que están en conflicto se aprobaron con el silencio administrativo positivo. La licencia automática tuvo modificaciones y esto se detuvo un poco por el temor de las municipalidades, de los propios inversionistas y proyectistas. Creo que el silencio administrativo positivo no es constitucional. Ha terminado en un delito flagrante. Si usted viola los parámetros urbanos (regulaciones municipales de altura, edificación) y pone más altura de la permitida, presenta su expediente y le dice al funcionario que lo deje ‘dormir’, que no le conteste para que se aplique este mecanismo.

¿Se coimea al funcionario?
Así es. Pero el silencio administrativo positivo se aplica cuando terceros no están implicados, por lo tanto debería ser inaplicable al sector construcción. A García se lo sugirió o impuso un sector del capital inmobiliario absolutamente voraz que no quiere ninguna reglamentación. Arquitectos, ingenieros, constructores, la Sunat están felices con el ‘boom’ inmobiliario, que no solo se da en Lima, sino en todas las ciudades grandes, pero una parte del crecimiento de la construcción está destruyendo la calidad de vida urbana en el país.

¿Pueden conciliar la expansión de la construcción y la calidad de vida urbana?
Los arquitectos del Perú creemos que sí. En las ciudades modernas, desarrolladas, conviven la arquitectura histórica y la moderna del negocio inmobiliario.

¿Lima es un caos?
Es un caos absoluto. Está densificándose enormemente, las agresiones ya no son solamente visuales, también sonoras o de contaminación ambiental. Sobre el trazado actual de Lima vivía un millón de personas. Sobre ese mismo trazado, con prácticamente las mismas áreas verdes, hoy viven nueve millones de personas. Distritos como Surquillo que no tienen ni un solo parque.

¿El auge de la construcción está destruyendo la memoria histórica, arquitectónica de Lima? Pienso en barrios como Santa Beatriz, Breña…
En realidad sí. Lo que pasa es que no todos tienen esa sensibilidad histórica. Si, por ejemplo, conversamos con la Comisión de Vivienda del Congreso, sabrán de construcción, pero no de patrimonio o historia, con seguridad. Lima debe conservar esos tejidos históricos. Es posible hacerlo y además que sean rentables. Esa arquitectura no solo es valiosa estética e históricamente, sino también económicamente. Ciudades como París o Roma valen por su patrimonio arquitectónico. Nosotros lo estamos perdiendo. El Centro de Lima tiene un valor enorme, pero no se conserva como es debido. También es cierto que la movilidad de los limeños a barrios como Chorrillos o Breña genera una cultura urbana distinta y la creación de espacios culturales, actividad comercial, cines, servicios urbanos. El crecimiento de la construcción también tiene aspectos positivos.

¿Quién lidera el crecimiento de la ciudad?
Las constructoras lideran el crecimiento urbano. Hay una gran promoción de la inversión inmobiliaria. Y está bien, pero las municipalidades locales son aún órganos débiles. Quisieran controlar, conducir el crecimiento, pero no pueden. Algunas sí, como Cusco, Arequipa, los intentos en San Isidro, Barranco. Tienen normas fuertes y las hacen cumplir.

¿En Lima hay un manejo, un gobierno de esta expansión urbana?
Es un intento fracasado. Tiene que ‘empoderarse’ a la municipalidad de la capacidad para conducir efectivamente el proceso de crecimiento urbano. No es una tarea del Gobierno Central. Falta una ley de desarrollo urbano bastante más clara y precisa para que la ciudad formal avance. No se trata de que Cofopri titule por titular para resolver un problema social electoral. De esa manera se están consolidando las deformaciones de la ocupación urbana. Por ejemplo, los ciudadanos de Lomo de Corvina están en una duna en la cual siempre va a ser difícil vivir y resolver los problemas de agua, desagüe, electricidad, etc. La población urbana en el Perú es largamente predominante. El 70% de los peruanos viven en ciudades. Cuando somos más y estamos más aglomerados, necesitamos de una mayor regulación. No incrementar la desregulación.

¿Lima puede ser manejable si incrementa sus 9 millones de habitantes?
Podría, pero si el crecimiento es racional.

¿Cuán perforada está la Municipalidad de Lima por ese sector constructor voraz?
No creo que lo esté tanto. Siempre ha mantenido una seriedad en ese sentido. Las municipalidades locales son perforadas permanentemente. No creo que en Lima se haya dado un silencio administrativo para edificar algo.

Pero las municipalidades locales se quejan de la injerencia de la de Lima en su zonificación.
Seguramente la decisión fue tomada con la zonificación urbana que prevalecía en su momento. Lo que necesitamos es plantear un plan de desarrollo urbano.

La zonificación cambia permanentemente, son períodos cortos.
Necesitamos una zonificación con mayor permanencia, estabilidad jurídica, reglas de juego a largo plazo. Eso fue lo que logró la inversión minera. Si hago una inversión inmobiliaria requiero saber qué pasará con ella. La zonificación tendría que durar 25 años de seguridad jurídica. Los municipios locales ahora están en función de las presiones de los constructores y de los vecinos que un día dicen una cosa y después otra. Falta regular esto y revisar el Reglamento Nacional de Construcciones.

La explosión constructora se da sin mucho orden en la Lima norte, en la Lima sur.

Esas municipalidades son muy débiles. En promedio, solo el 20% de sus habitantes pagan arbitrios e Impuesto Predial. No olvide que el 70% de la edificación del país es informal, solo el 30% es hecha por arquitectos, calculada por ingenieros, con planos sanitarios, eléctricos; y con cálculo estructural. En algunos distritos de Lima norte sí se construye de manera formal. Se sabe que eso da valor a la propiedad. Cierto, la Lima norte, por ejemplo, ha sido construida gracias a la pujanza de los emprendedores. Incluso han creado una estética propia, pero evidentemente no ha seguido las normas mínimas para una edificación. Hay algún orden, están las avenidas comerciales, con edificaciones de cinco a siete pisos, pero la vivienda de los más pobres llega a la cabecera de las quebradas. Es el orden del desorden. El único distrito de la Lima de los conos que tuvo un trazado fue Villa El Salvador.

http://elcomercio.pe/politica/gobierno/decano-colegio-arquitectos-peru-urbanismo-estamos-jalados-noticia-641882

Reseña de La distinción de Pierre Bourdieu

Reseña de La distinción de Bourdieu

por David Orta González

En Athenea Digital – Revista del Pensamiento e Investigación Social. Nº 6 – 2004

Bourdieu 5 la distintion

La Distinción supone uno de los mayores acercamientos de la sociología a la psicología social de los últimos tiempos, por el objeto de estudio, el método y la mirada que trata de impregnar en el elector a la hora de entender los fenómenos de la sociedad en el nivel más elemental de interacción, a saber, la vida cotidiana. Bourdieu propone de manera brillante una aplicación de sus conceptos de habitus y campo al estudio de la relación de los distintos grupos sociales con la cultura, lo que convierte a este libro, por méritos propios en un clásico del estudio socio psicológico cultural.

Consumo, ocio, arte… todos estos niveles de interacción de la vida cotidiana, se explican por una cosa muy obvia aunque no por ello insignificante, a saber, el gusto.

El gusto limita nuestras preferencias, nuestras actitudes, ideas, acciones, pero, ¿qué es lo que limita y da forma a nuestro gusto?. En principio podríamos señalar que el gusto pertenece a un orden abstracto que conforma nuestros criterios y disposiciones hacia las cosas, y que en este orden, se definen las relaciones diferentes e incluso antagónicas con la cultura, según las condiciones en que hemos adquirido nuestro capital cultural y los mercados en los que podemos obtener de él, un mayor provecho (p.10). Este orden al que Bourdieu hace referencia no es otro que el habitus.

Bourdieu 7

El habitus es a la vez el principio generador de prácticas objetivamente enclasables y el sistema de enclasamiento de estas prácticas (p.169). Es decir, es el conjunto de prácticas generadas por las condiciones de vida de los grupos sociales así como la forma en la que éstas prácticas vislumbran una relación concreta con la estructura social, esto es, el “espacio de los estilos de vida” (p.477). Estos estilos de vida, son aquellos productos del habitus que devienen en sistemas socialmente clasificados. Es decir, se puede observar como aquellas prácticas cotidianas que conforman un estilo de vida se corresponden con un habitus determinado (de clase alta, de pequeña burguesía, etc.).

Un elemento primordial a la hora de definir el habitus de una clase social es el capital escolar. De este se puede decir, que establece unos conocimientos o prácticas tan ajenos al sistema escolar como la disposición hacia el arte (la música, la pintura…) de tal manera que los gustos de un determinado grado de escolarización coinciden siendo esta correspondencia negativa en cuanto a las representaciones artísticas legítimas. No existe, en palabras de Bourdieu, nada más enclasante que las obras de arte legítimas que permiten la producción de distingos al infinito.

Bourdieu propone una diferenciación de clases atendiendo no únicamente a las propiedades o a las relaciones de producción sino a la manera en que estas propiedades en relación conforman un habitus de clase determinado y cómo éste se sostiene con las prácticas de las que es producto. De una manera concreta, el habitus depende de las relaciones que existen en un individuo / grupo entre el capital económico y el capital cultural. Bourdieu propone una diferenciación de los habitus en función de la clase social, encontrándose en cada una, una multiplicidad de matices al modelo general.

Las diferentes especies de capital cuya posesión define la pertenencia a una clase y cuya distribución determina la posición en las relaciones de fuerza constitutivas del campo de poder y, al mismo tiempo, las estrategias que pueden adoptarse en esas luchas son simultáneamente unos instrumentos de poder, desigualmente poderosos en realidad y desigualmente reconocidos como principios de autoridad o signos de distinción legítimos (p. 317).

El sentido de la distinción, se basa en la búsqueda del máximo de “rentabilidad cultural” (p.267). Esta rentabilidad se maximiza mediante el establecimiento de una relación próxima con la cultura legítima y se encuentra representada por la clase dominante. Es precisamente esta proximidad la que provoca una relación cotidiana y por tanto despreocupada con actos como ir al teatro, conciertos de música clásica contemporánea etc. Esta clase social se encuentra en el mapa social donde se intersecciona una gran cantidad de capital económico con una no menos importante de capital cultural. Suele identificarse esta clase social por el hecho de recurrir frecuentemente en aquel tipo de ocio y consumo propios de “la clase ociosa” de Veblen, a saber, el ocio y consumo ostensible. Este tipo de actividades suponen una importante inversión en capital social y cultural por parte de este tipo de clases, y por tanto, proporcionan elementos distintivos de habitus que reproducen la cultura legítima en contraposición a otros habitus de clase. Es la clase dominante la que quiere poseer y posee la “cultura legítima” (p.280) y esto es lo que les confiere el más alto grado de habitus distinguido.

Por su parte, la pequeña burguesía puede ser caracterizada por su buena voluntad cultural. Esta es entendida como la distancia que se produce entre el conocimiento y el reconocimiento. Es decir, el pequeño burgués venera la cultura dominante, reconoce su valor como fuente de distinción social pero no participa de una relación estrecha con ella. Con asiduidad, la distancia entre el conocimiento y el reconocimiento, evidencia su falta de proximidad con la cultura legítima con lo que quedaría demostrada su alodoxia cultural. Este concepto recoge todos aquellos errores de identificación de la cultura legítima en las que se pone de manifiesto esta distancia.

La cultura pequeñoburguesa genera una serie de subproductos de la cultura legítima que, por decirlo brevemente, son más baratos y producen el mismo efecto. El jazz en contraposición a la ópera (aunque últimamente, y según de que tipos de jazz hablemos, se puede considerar como gusto propio de cultura legítima), la divulgación en lugar de la ciencia… Es la pequeña burguesía la que juega un papel más serio en relación a la cultura dominante, ya que poseerla es el fin que pretenden conseguir y con ello alcanzar mayores cotas de distinción social, pero, al contrario de la gran burguesía no pueden permitirse una relación distendida con la cultura pues no existe una familiaridad tradicionalmente adquirida. Es por esta razón, por la que las expectativas se centran en el sistema educativo como fuente de provisión de esta relación y delegan, por tanto, en muchos casos la satisfacción cultural que no pueden conseguir en el presente en sucesivas generaciones que puedan cumplir el deseo de ascensión (y distinción) social. Por razones de espacio, no entraré aquí en los matices y diferenciaciones que existen en el seno de cada clase social.

Por su parte, el habitus de clase obrera se define por la elección de lo necesario. Es decir, se trata de la “necesidad hecha virtud”. Podemos advertir, aquí, cómo la cómo el habitus de clase puede desligarse de las condiciones de vida de la que es producto, de manera que aunque, los recursos materiales de los que dispongan aumenten notablemente, las prácticas estarán condicionadas por esta elección de lo útil, de lo funcional, de lo que, en definitiva “está hecho para ellos”. Las elecciones en materia cultural de esta clase social se justifican, entonces, en aquellas prácticas que consuetudinariamente se han establecido como propias de la gente de esa clase. De ahí viene la norma del principio de conformidad, que tiene su explicación en el sentido de que se trata de una llamada de atención a la gente de clases populares que tiende a revestirse de acciones propias del habitus pequeñoburgués. Viven en un “universo cerrado” (p.388) en el que las acciones sirven como refuerzo de la tradición y a su vez como negación de la vanguardia, que, en muchos casos es percibida como un ataque frontal contra el orden tradicional de “sus” cosas y efecto de las prácticas destructoras del propio grupo.

Estos tres modelos de la realidad en la que se divide el habitus son el ejemplo perfecto de cómo hasta los detalles más inadvertidos, que se producen en la interacción social, en cualquier ámbito, responden, sin duda a un orden propio de cada clase que es percibido como el “natural” en el seno de la misma. El revestimiento de sentido común de estas prácticas y elecciones dota al habitus del grupo de una consistencia muy difícil de transgredir. Asimismo, sugiere una jerarquización enclasante de habitus que es inconscientemente asumido como estructura mental en los diferentes grupos sociales y que, nuevamente, aparece como lo natural, lo obvio o incluso lo deseable.
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David Orta González
Otoño de 2004


Resumen de La Distinción de Pierre Bourdieu

La sociología de la Cultura de Pierre Bourdieu

Clases sociales (Ciencias sociales)

Clases sociales.

Sobre este tema me interesa resaltar el enfoque de Pierre Bourdieu planteado en:
El constructivismo estructuralista: La teoría de las clases sociales de Pierre Bourdieu.

Bourdieu

LAS CLASES SOCIALES SEGÚN PIERRE BOURDIEU:
https://trabajosocialunam.files.wordpress.com/2014/08/las-clases-sociales-segun-pierre-bourdieu.pdf

A lo largo de la producción de Bourdieu, las clases sociales ocupan un papel fundamental, analizando en base a ellas los distintos estilos de vida. Para diferenciar las clases sociales parte de la existencia de un espacio social formado por distintos campos (económico, cultural, social, simbólico) a los que corresponden respectivos capitales. Las clases sociales resultan de la posición ocupada en el espacio social según los capitales que se posean en el presente y la herencia social. Dicha posición en el espacio social constituye las condiciones sociales de existencia, que dan lugar a distintos habitus, gustos, prácticas y estilos de vida.

La ubicación en el espacio no viene dada fundamentalmente por las “valías” de las personas, sino por la trayectoria seguida por su familia, no siendo partidario el autor de las teorías de la movilidad social funcionalistas, que sirven como teorías legitimadoras del poder. Frente a ellas defiende la existencia de unas trayectorias de clase de las que resulta difícil escaparse, aunque acepta la existencia de desclasamientos, tanto hacia arriba como hacia abajo.

Las actuales teorías del capital humano y la enseñanza como vía de comunicación para la ubicación social y de clase son criticadas por Bourdieu, al considerar que en el fondo se da una reproducción social, y la igualdad ante la enseñanza no es cierta, pues el sistema escolar está adaptado a los que poseen una determinada cultura, haciendo que los de las clases más desfavorecidas socialmente también se encuentren ante una posición desfavorable del saber académico.

Alejandra Martínez explica al respecto:
En su interés por explicar la lógica de estructuración de la reproducción y la diferenciación social, Pierre Bourdieu recupera a Marx (Marx y Engels, 1982) en cuanto retoma su lógica de análisis en términos económicos, pero marca una ruptura que entiende necesaria para poder construir una teoría del espacio social.

En primera instancia, Bourdieu toma distancia del marxismo en cuanto a la descripción de las clases sociales como clases reales: explicadas a partir de números, límites y miembros. Lo que este autor pretende, es explicar que una clase construida científicamente no es ni puede ser tratada como una clase real, y que esta concepción, parte de un error teoricista que se encuentra en Marx. La clase construida o como él la denomina, clase “en el papel” es producto de una clasificación que tiene como objetivo explicar y prever las propiedades y las prácticas de aquello que se clasifica.

Otro aspecto en el que Bourdieu se manifiesta en ruptura con las ideas marxistas, tiene que ver con una concepción fundamentalmente economicista de lo que Marx describe como clase social, en el marco de un determinado desarrollo de las fuerzas productivas y la situación de posesión / no posesión de la propiedad. Bourdieu rompe además con una concepción de la noción de capital propuesta por Marx, ligada estrictamente a lo material. Para Bourdieu, la explicación del concepto de clase no puede limitarse a la reducción de un campo social -que considera pluridimensional- a un único aspecto relacionado con lo económico (las relaciones sociales de producción).

Es decir, que una clase social según Bourdieu, no puede ser construida solo a partir de una mera suma de propiedades. Esto es: no puede definirse solamente desde las relaciones de producción económica, sino por la estructura de las relaciones entre todas las propiedades pertinentes, que confiere su propio valor a cada una de ellas y a los efectos que ejerce sobre las prácticas.
Por último, discute con la propuesta de Marx en su descripción y explicación de las clases sociales ya que, de acuerdo a Bourdieu, tiende a privilegiar una idea de corte claramente objetivista, dejando de lado las luchas simbólicas que se disputan las representaciones legítimas del mundo social, la jerarquía en el interior de los campos y entre los campos.

En este sentido, el espacio social según Bourdieu, debe ser entendido como un espacio pluridimensional: constituido como un conjunto de campos que cuentan con una autonomía relativa respecto del campo de la producción económica.

Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba.
http://www.astrolabio.unc.edu.ar/articulos/bordes/articulos/martinez.php

SOCIOLOGÍA CLÁSICA
En términos de la sociología clásica el concepto de clase social ha sido acuñado desde casi los orígenes de la sociología y en especial con dos autores que hoy en día son llamados los “padres fundadores” de la sociología moderna: Karl Marx y Max Weber.

Karl Marx desde su visión del materialismo histórico ha definido a las clases en términos estrictamente económicos, y para ser aún más específicos, las definió en términos de poseedores y no poseedores de los medios de producción. Las clases sociales dentro del esquema marxiano son: los burgueses capitalistas, y los trabajadores industriales. Dichas clases se originan, o mejor dicho aparecen en el capitalismo industrial, puesto que dicho modo de producción tiene como fundamento el que los individuos sean propietarios libres. No obstante, dichos propietarios no poseen lo mismo sino que poseen lo que el otro necesita. El capitalista es el poseedor de los medios de producción, y el trabajador es el poseedor de su fuerza de trabajo.

Max Weber.

La sociología comprensiva: Max Weber

Weber Max2
Para Weber la sociología es la ciencia que pretende entender, interpretándola, la acción social para explicarla causalmente en su desarrollo y efectos, entendiendo por acción como una conducta humana en la que el individuo o individuos de la acción la enlacen con un sentido subjetivo. La acción social estaría referida a la conducta de otros. Pero lo que interesa al autor es el sentido de la acción susceptible de ser comprendida .Weber destaca en la investigación sociológica la intersubjetividad o el cumulo de relaciones entre sujetos movidos por la intencionalidad, relaciones dotadas de un sentido que las hace comprensibles. Así trata de captar la lógica que subyace a los fenómenos sociales, con lo que establecer inferencias causales y modelos tipológicos. Así pues trata de rastrear tendencias previsibles a partir de la comprensión de orientaciones sociales.

Weber trata de indagar las posibles racionalidades subyacentes en la acción, incluyendo las “racionalidades con arreglo a los valores” (que opera en relación con las simples categorías de la adecuación de los medios a loa fines apetecidos y más verosímilmente conseguibles. Al admitir que coexisten diversas racionalidades alternativas y que la acción social no siempre se entiende en términos racionalistas, nuestro autor se adentra en técnicas sociológicas que iban a convertirse en el telón de fondo de los violentos acontecimientos que se desarrollaran en la primera mitad del siglo XX. Por tanto en el estudio no sólo deben valorarse “la racionalidad con arreglo a los fines” sino también a guías hipotéticas de acción determinadas por los valores del individuo. Por tanto para Weber la sociología debe ser comprensiva y no unilateral, no prejuzgando los elementos de fondo sino contrastando las racionalidades aceptando que alguna de ellas es predominante.

Una de las herramientas analíticas más famosas de Weber son la descripción de los tipos ideales, para entenderlos debemos partir de la base de que Weber consideraba la Sociología como una ciencia de la cultura con una metodología apartada de las ciencias naturales. Con este manifiesto Weber pone en relieve la inseparabilidad que existe entre sociedad y los factores culturales que le afectan . La solución para estudiar esta complejidad la encuentra el autor en los tipos ideales que consiste en la aplicación de una metodología que tiene su base en las causalidades culturales que suponen la previsibilidad de las acciones. La confluencia entre política, historia y las categorías sociológicas aparecen en las formas ideales de dominación política o legitimidad de la autoridad.

Max Weber introduce un enfoque en el análisis del poder que nunca antes había sido utilizado, no sólo ve el poder desde el punto de vista del gobernante sino también desde el punto de vista del súbdito. Para ello distingue dos conceptos, el macht (poder desnudo) y el Herrschaft (forma compleja de dominación) . Según Weber las personas o grupos deben aceptar la autoridad como algo legítimo, por tanto esta autoridad debe legitimarse mediante procesos de dominación complejos. Cuando estos sistemas de autoridad hacen quiebra a lo largo de la historia se cambian por otros. Weber distingue tres tipos ideales de dominación: el carismático , el tradicional y el racional-legal .

La legitimidad carismática es definida como aquella que descansa en la santidad, heroísmo o ejemplicidad de la persona, es la forma de legitimidad propia de las sociedades antiguas , la entraña del sistema carismático de autoridad es su excepcionalidad , como en el Israel de Moisés . Cuando el carisma se hace rutinario aparece el tipo de dominación tradicional, que descansa en la tradición de las instituciones creadas en la etapa anterior por esas personas excepcionales, lo que le otorga legitimidad . La tradición descansa en si misma, el ejemplo más notable de este tipo serian las monarquías medievales y absolutistas, en las que el carácter hereditaria supone la aceptación de esa autoridad como legitima . En estas sociedades estamentales las movilidad social es inexistente , cuando aparece ese deseo de movilidad es cuando el tipo racional-legal . Este sistema esta basado en la adecuación de una serie de normas que se consideran justas , igualitarias y aceptadas voluntariamente por el conjunto de la sociedad .El ejemplo característico de este tipo de dominación serian los regímenes salidos de la revolución francesa o de la independencia americana .

A pesar de lo aquí expuesto los regímenes constitucionales se desarrollan dentro del ámbito sociológico de consolidación de la sociedad urbano-industrial . Un rasgo característico de estos regímenes será la aparición de la burocracia con los atributos de la asignación de atribuciones fijas a los funcionarios mediante un reglamento , una jerarquía funcional , rasgos específicos para cada uno de los puestos y el almacenado de fondos documentados . Este rasgo será típica de las sociedades modernas , ya que algún intento de burocracia en la antigüedad , como en el imperio chino , resulto hipertrofiado e ineficaz . A pesar de que Weber consideraba como un factor de modernidad la complejidad de la burocracia , también le atemorizaba que la aparición de esta estuviese sujeta a un profundo proceso de racionalidad o perdida de contenido reflejada en este auge de la burocracia .

Para Weber esta sociedad moderna debería estar cargada de constantes consultas al pueblo.
Según Weber clase social se define como aquel grupo que comparte una idéntica situación con respecto a la provisión de bienes , posición y destino personal . La primera clasificación que realiza diferencia entre clases propietarias y no propietarias , aunque parece referirse a la división de clases en sociedades antiguas . Con respecto a la moderna la clasificación la establecería en función de su posición en el mercado , atendiendo a la producción , la especulación financiera y el consumo .

Básicamente diferencia entre empresarios y trabajadores con una serie de clases intermedias entre las dos (funcionarios , artesanos , etc. ) . Los trabajadores se distinguen en : cualificados , semicualifícados y no cualificados ; entre los empresarios vemos a empresarios , comerciantes , armadores , etc.

Otro de los elementos vertebradores de la sociedad según Weber sería el factor simbólico-cultural , en este apartado Weber hace un estudio de la Sociología de la Religión . Este dimensión simbólica acabara derivando en dogmatismos y mitologistas como formas de dominación y , con la irrupción de la modernidad , pierden ese carácter significativo y utópico que le anima hasta ser desplazada por la tecnoburocracia . Así pues de la magia se derivan las practicas simbólicas , de aquí se pasa a caracterizar ese simbolismo hacia divinidades y mitologistas, desplazando a los magos ; que a partir de aquí se ocuparan del culto de adoración a esta divinidad con el objetivo de perpetuar la religión. Conforme se va racionalizando el objeto de culto se van sistematizando y formalizando el ordenamiento de esta religión .Estas religiones incorporan del elemento jurídico el carácter coactivo.

Del proceso racionalizador se pasa de politeísmo al monoteísmo, dándole un carácter más universal a la religión. La necesidad de culminar el centralismo monoteísta lleva consigo una centralización de los preceptos éticos. Dentro de las profecías Weber distingue entre las que tienen un carácter ético y las que tienen un carácter ejemplificador, estas profecías son fruto de la iluminación y están opuestas a lo establecido, por lo que se produce una pugna entre ambas (innovación versus tradición) . También nos encontramos con un conflicto entre religiosidad y el laicado, así nos enfrentamos a dos dimensiones de conflicto en la sociología weberiana de la religión: la disyuntiva tradición-innovación y entre la religiosidad y los grupos laicos.

Weber establece un desarrollo histórico de la religión cristiana, en un primer momento el carisma profético se convierte en práctica sacerdotal, dotándose de un carácter de formalización dogmática. En un segundo momento el protagonismo de la religión recae en las capas que la sustentan, en concreto una religiosidad urbana tomando cuerpo la forma religiosa de occidente: el burgo y , frente a ellos , la nobleza con una concepción caballeresca de la religión . Sin embargo en este periodo es la pequeña burguesía la que introduce el carácter congregacional (comunidad) del cristianismo. Para Weber la religión sigue una pirámide jerárquica, auto perfeccionamiento y resignación; este hecho tendrá un reflejo en la gestión técnico-racional .

Para Weber todo lo explicado con anterioridad respecto a la religión desembocara en el capitalismo como nueva cultura que culminara la singularidad de occidente. Para Weber la ética protestante inaugura el crecimiento económico al no conformarse con el quietismo cristiano. Se establece pues una diferencia con respecto a los anteriores periodos, el dominio separado del enriquecimiento personal y familiar. Para Weber occidente venia ya de antiguo marcándose misiones y volcándose hacia la acción de futuro. La aparición de la ética protestante dispara esta tendencia.

http://www.sociologicus.com/clasicos/weber3.htm

Reflexiones

En conclusión, aunque las definiciones de clase sean tan distintas entre ambos autores, lo cierto es que no son mutuamente excluyentes, sino que más bien complementarias. Ligando esto con el llamado “análisis de sistemas-mundo”, se puede apreciar que el “capitalismo histórico” ha funcionado con ambas categorías de clases o, que más bien, la clase definida productivistamente va ligada —aunque no necesariamente— con un grupo de status definido. Y ciertamente Wallerstein en su trabajo El moderno sistema mundial ha utilizado ambos esquemas de definición de clases, por eso es que al autor del sistema-mundo capitalista se le ha acusado de ser un “marxista circulacionista”, es decir, que se encarga meramente de los procesos mercantiles dentro de los límites del sistema. Pero si se analiza su obra con más detenimiento se puede apreciar que es también “productivista”, ya que también observa la División Internacional del Trabajo.

De hecho, los inmigrantes en el esquema wallersteiniano cuando van a migrar a los países del centro de la economía-mundo tienen un status inferior y negativo con respecto a los habitantes “nacionales” y/o ciudadanos en donde fueron a emigrar. Por esto, el esquema marxiano de definición de clases, a nivel del “análisis de sistemas-mundo”, sirve para categorizar las diferencias económicas en términos de “lucha de clases”, es decir, en términos de lucha entre el capital y el trabajo en que los trabajadores a nivel mundial son pagados de manera muy distintiva en los países dentro del sistema, estableciéndose así una jerarquía laboral. El esquema weberiano a su vez sirve más bien para apreciar las diferencias de status a nivel de “raza” o etnias y también a nivel de “género” o sexo, viendo cuales son los status que tienen los diferentes grupos dentro del sistema y entrecruzándolos con el esquema marxiano.

Tomas Arribillaga (03:22:44):
… El concepto de clase social no fue elaborado por los dominantes para ejercer de forma más legitima su dominio, más bien todo lo contrario. Pocos conceptos han perturbado más a los grandes capitales que la idea de clase, la conciencia de clase. La idea de desarraigar al individuo de ese marco, valga la redundancia, meramente individual y hacerlo entender que comparte intereses con un otro generalizado por los cuales puede luchar en conjunto ha sido el gran problema con el q los burgueses se han encontrado en su modelo de dominación. Entender que uno pertenece a la clase baja o media no significa ni debería significar ni entenderse como algo inamovible, justamente al entender la pertenencia a una clase determinada uno deja de ser un individuo con deseos individuales utópicos y puede defender sus ideas mediante acciones comunitarias como la huelga o los partidos políticos. Marx entiende a las clases sociales como algo en continuo proceso de cambio y desarrollo u la estratificación social a existido en toda sociedad y ha ido cambiando con el tiempo.
La pertenencia no debe entenderse como algo inamovible sino como el primer paso para el cambio, para el ascenso.
Tomas Arribillaga

https://utopisticapol.wordpress.com/2009/03/08/sobre-el-concepto-de-clase-social-en-marx-y-weber/
http://pendientedemigracion.ucm.es/info/eurotheo/diccionario/G/generaciones.htm

Ver conceptos relacionados: Conceptos de generación y de clases:
http://pendientedemigracion.ucm.es/info/eurotheo/diccionario/G/generaciones.htm

BOURDIEU, Pierre, 1988, La distinction. Taurus. Madrid.
PARSONS, Talcott. El sistema social. Madrid: Alianza Editorial.
WEBER, Max. Economía y sociedad. Esbozo de sociología comprensiva. México: Fondo de Cultura Económica. (1922) 1964.
WEBER, Max. Ensayos de sociología contemporánea. Barcelona: Ediciones Martínez Roca. (1946) 1972.
WEBER, Max. Historia económica general. México: Fondo de Cultura Económica. (1923, 1924) 1942.
WEBER, Max. La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Madrid: Alianza Editorial. 2001.
WALLERSTEIN, Inmanuel. The Modern World-System IV: Centrist Liberalism Triumphant, 1789-1914, California, University of California Press 2013, The Modern From system: Elina Rijo De Jesus (1998_2013).
___. Análisis de sistemas-mundo. Una introducción. Madrid: Siglo XXI Editores. 2006