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“Yo soy yo y mis circunstancias”, José Ortega y Gasset

Percy Acuña Vigil

Pensamiento sobre la ontología de la ciudad

En esta bitácora comparto mis reflexiones y otras informaciones que reflexionan sobre la ciudad como la concreción del juego del poder.

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“Yo soy yo y mis circunstancias”, José Ortega y Gasset

¿Por qué es necesaria la identidad?

El proceso de individualización es más complejo de lo que podemos entender. Es necesario desnudar al individuo en todas sus etapas y analizarlas desde un punto de vista social, filosófico, plural y muy humano.

El individuo (él y sólo él) evoluciona más rápido que la colectividad y es él quien permite a la colectividad avanzar en el tiempo. Esto es argumentado por Kenneth Gergen en “El Yo Saturado” dice “A los individuos se les considera más bien representantes de categorías sociales más generales y es la categoría social la que cobra importancia decisiva en la vida cultural”.

La persona, dijo Mauss, era el papel o máscara que uno posee en el ritual social y que viene a decir quién es y cuáles son los “derechos” de cada cual. El ritual representa la sociedad. Ser o tener una “persona” es ser alguien en ese ritual. De ahí se deriva el derecho a un nombre y la consecución de derechos civiles. Gergen, en “El Yo Saturado”, dice “En el ámbito literario, el sentido dramático ha sido con frecuencia el resultado del <> o de la <<revelación>> de la auténtica naturaleza del protagonista”.

Entendemos que la individualidad es inherente al humano, desde su aparición misma como Homo-sapiens. Desde este preciso momento el hombre quiere entenderse y tomar el lugar que le corresponde en la naturaleza, no como ser vivo, sino como ser pensante, tomando como “regla de medida” a su Dios, Estado-Nación, territorio y el planeta mismo.

Norbert Elías, en “El proceso de la civilización”, dice “En los países industrializados del siglo XIX, en los que se escribieron las primeras obras de los padres de la sociología, las voces que, en el coro del siglo, acabaron por imponerse, fueron las que expresaban las creencias, ideales, objetivos a largo plazo y esperanzas sociales de las clases industriales ascendentes, frente a aquellas otras voces que se orientaban hacia el mantenimiento y conservación del orden social preexistente en el sentido de una élite del poder de carácter dinástico-cortesano, aristocrático o patricio. Consecuentemente con su posición como clases ascendentes, las primeras eran las que tenían mayores esperanzas en un futuro mejor”.

Entendemos que la condición de individuo se logra en los espacios públicos, donde cada uno puede expresarse. Esto es apoyado por Marc Augé en su trabajo “Sobremodernidad del mundo de hoy al mundo de mañana”.

“Del ciudadano y Leviatán”, de Thomas Hobbes, indica la influencia del Estado sobre el hombre político y la vida social. Luego de leer a Hobbes, podemos ver el análisis que hace del hombre, desde una perspectiva social en torno a su beneficio como ciudadano, igual que sus obligaciones con el Estado.

El tema de “La individualidad hacia una naturalización” explica el proceso de individualización de la gente, y esto sucedió de la mano de la sociedad industrial del Estado-Nación. Lo anterior da la idea de que el individuo fue marcando su “Yo” a medida que fue siendo más productivo, especializado, teniendo más derechos. Esto puede ser visto en el libro de Herbert Marcuse “El Hombre Unidimensional”.

El individuo sufre una “metamorfosis” por conseguir la subjetividad que es una lucha por la existencia misma, ya que sin la subjetividad no “existiríamos” y que en esta lucha tendemos a tomar y dejar las partes que nos interesan. Es explicado por Paolo Flores D’Arcais, en “El Individuo Libertario”.

El sujeto cambia y se mantiene cambiando y es parte de nuestra naturaleza, y no sólo naturaleza, sino en el “Yo mismo”, innato por necesidad. Algo similar a lo anterior es explicado por Gergen en “El Yo Saturado”.

En lo social podemos indicar que vivimos un constante cambio en busca del Yo, de ese ser que nos haga completos, pero la misma sociedad nos exige vivir en metamorfosis, buscan nuevas vías y nuevas concepciones que puedan realizarnos como individuos. Esta opinión se sustenta, en parte, por Herbert Marcuse en “El Hombre Unidimensional”; además de Gergen en “El Yo Saturado”, en el que dice “No obstante, a largo plazo las tecnologías que dan origen a la saturación social serán ineludibles, y cuando estas se expandan y perfeccionen, poco a poco irán desapareciendo silenciosamente las mentalidades tradicionales y sus pautas de vidas correspondientes”.

Viendo la sociedad dominicana, preguntamos si el Estado-Nación está involucrado en la fase de metamorfosis, dando las vías para que se logre esa transformación necesaria para un fin común o por el contrario, cada quien está es su propia búsqueda y, tal vez, copiando lo que puede ver, lo cual no necesariamente es lo deseado o necesario.

Si analizáramos “El Hombre Mediocre” de José Ingenieros, donde dice “Para concebir una perfección se requiere cierto nivel ético y es indispensable alguna educación intelectual. Sin estos, pueden tenerse fanatismos y supersticiones; ideales jamás. Los que viven debajo de ese nivel y no adquieren esa educación, permanecen sujetos a dogmas que otros les imponen, esclavos de fórmulas paralizadas por la herrumbre del tiempo”. “Individualmente considerada, la mediocridad podrá definirse como una ausencia de características personales que permitan distinguir al individuo en su sociedad”.

“…en lo sucesivo toda nuestra historia iba a estar condicionada por ese descenso, que sufrimos en nuestra infancia como pueblo” (Composición Social Dominicana, Historia e Interpretación, Juan Bosch).

El sociólogo francés François Dubet nos dice “Concebida como una dimensión de la integración, la noción de identidad se encuentra frecuentemente asociada a los temas del cambio social y de la crisis. Los problemas sociales, la desviación, la marginalidad y a veces las movilizaciones colectivas se interpretan como síntomas de la destrucción de las fuerzas de la integración y, al nivel del actor, como crisis de identidad”. Los individuos atomizados, aislados, privados de sus raíces y de sus tradiciones estarían entonces disponibles y atraídos por líderes y movimiento de masas que les ofrecen una nueva identificación en la fusión de las masas en movimiento alrededor del jefe, en el llamado a la identidad de la raza, de la nación, del pueblo-clase…La “personalidad autoritaria” que se impone en este caso puede ser considerada como la expresión psicológica de esta crisis de identidad.

Publicado en Hoy digital. Sto. Domingo.

 


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