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Por el camino de Swan: Marcel Proust

Percy Acuña Vigil

Pensamiento sobre la ontología de la ciudad

En esta bitácora comparto mis reflexiones y otras informaciones que reflexionan sobre la ciudad como la concreción del juego del poder.

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Por el camino de Swann. Marcel Proust

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Por el camino de Swann es el primero de los siete libros que componen En busca del tiempo perdido. Como nos sugiere el título, el tiempo, la pérdida y el recuerdo son los temas centrales de esta extensa obra que es, entre otras muchas cosas, una novela psicológica en la que la introspección está siempre en primer plano.
Marcel Proust, luchando contra el olvido, nos narra una especie de biografía novelada, rememorando lo sucedido e intentando, a través del recuerdo, recrear lo vivido. En este proceso la estética cobrará una gran importancia como factor trascendental del recuerdo de forma que, a su servicio, encontraremos largas descripciones que interrumpen la acción. Al ser lo estético tan relevante en la obra, los sentidos jugarán un papel destacado, convirtiéndose en un vehículo para el recuerdo:
“Pero cuando nada subsiste ya de un pasado antiguo, cuando han muerto los seres y se han derrumbado las cosas, solos, más frágiles, más vivos, más inmateriales, más persistentes y más fieles que nunca, el olor y el sabor perduran mucho más, y recuerdan, y aguardan, y esperan, sobre las ruinas de todo, y soportan sin doblegarse en su impalpable gotita el edificio enorme del recuerdo.”
Además de verse asaltada por extensas descripciones, la acción queda subyugada a la expresión del sentir y el pensar del autor y de todo lo que se recuerda como sentido y pensado, expuesto a modo de diálogo interior. La elección de esta fórmula dialéctica me ha parecido muy acertada pues parece invitar al lector a la reflexión conjunta sobre lo que se está exponiendo.
Uno de los elementos sobre los que se reflexiona son las relaciones sociales, generalmente delimitadas por unas formas rígidas que, no obstante, también se rompen en ocasiones. Las relaciones del protagonista con su familia, de ésta con Swann y las relaciones de Swann en París constituyen el marco en el que se desarrolla la novela y sirven para reflexionar sobre aspectos de la relación social en sí misma y otros de índole moral:

“Llenamos la apariencia física del ser que está ante nosotros con todas las nociones que respecto a él tenemos, y el aspecto total que de una persona nos formamos está integrado en su mayor parte por dichas nociones. Y ellas acaban por inflar tan cabalmente las mejillas, por seguir con tan perfecta adherencia la línea de la nariz, y por matizar tan delicadamente la sonoridad de la voz, como si ésta no fuera más que una transparente envoltura, que cada vez que vemos ese rostro y oímos esa voz, lo que se mira y lo que se oye son aquellas nociones.”

“No hay nadie, por muy virtuoso que sea, que por causa de la complejidad de las circunstancias, no pueda llegar algún día a vivir en familiaridad con el vicio que más rigurosamente condena.”

Otro de los aspectos centrales de la reflexión son las artes, representadas bajo las más diversas formas (pintura, música, literatura, arquitectura, teatro…). Las citas a libros, obras pictóricas, actores y actrices o piezas musicales son extraordinariamente numerosas y el proceso de creación ensalzado:

“Sabía que hasta el recuerdo del piano falseaba el plano en que veía las cosas de la música, porque el campo que se le abre al pianista no es un mezquino teclado de siete notas, sino un teclado inconmensurable, desconocido casi por completo, donde aquí y allá, separadas por espesas tinieblas inexploradas, han sido descubiertas algunos millones de teclas de ternura, de coraje, de pasión, de serenidad que le componen, tan distintas entre sí como un mundo de otro mundo, por unos cuantos grandes artistas que nos han hecho el favor, despertando en nosotros la equivalencia del tema que ellos descubrieron, de mostrarnos la gran riqueza, la gran variedad oculta, sin que nos demos cuenta, en esa noche enorme, impenetrada y descorazonadora de nuestra alma, que consideramos como el vacío y la nada.”

La obra contiene también alguna acción, dividida en tres partes:

– Combray: en la que se nos narra la infancia del protagonista en un pueblo francés realmente llamado Illiers y que tras la notoriedad alcanzada por la obra pasaría a denominarse Illiers-Combray. Se nos presenta el entorno familiar del protagonista: las peculiaridades de su tía, el anhelo de amor materno… Quizás es la porción en la que más destaca el empleo de la descripción. Además se extrae el porqué del nombre del libro: en Combray existen dos opciones para el paseo y una de las posibilidades es andar por el camino de Swann.

– Unos amores de Swann, la parte más ligera de la obra con diferencia narra la relación entre Swann y Odette, constituyéndose también en una ridiculización de las relaciones sociales de etiqueta de la burguesía francesa de la época. Engañado, leí este fragmento de forma independiente por lo que si estáis interesados podéis encontrar una reseña completa aquí.

– Nombres de tierras: el nombre, en la que tras una reflexión sobre la capacidad descriptiva y de estímulo a la imaginación de los nombres de las ciudades, se relata el inicio del interés del protagonista en las relaciones amorosas, con los Campos Elíseos como escenario.

Ficha técnica:
Materia: Narrativa
Autor: Marcel Proust
Título. Por el camino de Swann
Editorial: Unidad editorial (El mundo)
Tapa dura
Páginas: 357
Lectura de complejidad intermedia.

Publicado en : https://lecturasalazar.wordpress.com/2013/02/18/por-el-camino-de-swann-marcel-proust/

Análisis de la obra de Marcel Proust: Por el camino de Swann

1. Marcel Proust expresa en su obra: Por el camino de Swann; la experiencia del tiempo. Éste atraviesa todas las vivencias de una conciencia que se encuentra así misma avanzando en su pasado y su represente al mismo tiempo: orden, duración y frecuencia.

(…) “aunque me durmiera en mi cama de costumbre, me bastaba con un sueño profundo que aflojar la tensión de mi espíritu para que éste dejara escaparse el plano del lugar en donde yo me había dormido, y al despertarme a medianoche, como no sabía en dónde me encontraba, en el primer momento tampoco sabía quién era; en mí no había otra cosa que el sentimiento de la existencia en su sencillez primitiva, tal como puede vibrar en el hondo de un animal, y hallábame en mayor desnudez de todo que el hombre de la cavernas; pero entonces el recuerdo-y todavía no era el recuerdo del lugar en que me hallaba, sino el de otro sitios en donde yo había vivido y en donde podría estar- descendía hasta mí como un socorro llegado de lo alto para sacarme de la nada, porque yo solo nunca hubiera podido salir; en un segundo pasaba por encima de siglos de civilización, y la imagen borrosamente entrevista de lámparas de petróleo, de las camisas con cuello vuelto, iba recomponiendo lentamente los rasgos peculiares de mi personalidad.”(…)[1]

En esta cita del texto, Proust nos relata un estado inicial de la conciencia del personaje:

aunque me durmiera en mi cama de costumbre”; el despertar es un primer enfrentamiento con el caos del mundo. “y al despertarme a medianoche, como no sabía en donde me encontraba”, está es la situación inicial en la cual el despertar aparece como una iluminación del mundo; descrito por Proust, es propicio para el retorno de las cosas “ y todavía no era el recuerdo del lugar donde me hallaba, sino el de otros sitios en donde yo había vivido y en donde podría estar”; es así que este personaje anónimo va recomponiendo lentamente los rasgos peculiares de su personalidad; para oponer el futuro hecho presente con la idea que uno se había hecho de él en el pasado. El mundo del personaje de Cambray desafía la linealidad a través de imágenes temporales reviviendo significaciones vitales atravesadas por una línea personal; es un personaje anónimo que en tiempo presente se conoce en su historicidad y está en una constante búsqueda en el doble sentido de la palabra. Del tiempo perdido y del tiempo que ocupa reconstruyendo su mundo.

Es decir el tiempo de Marcel Proust, el narrador se propone recuperar no sólo el pasado, sino a la vez el presente; es un tiempo que no encadena, un tiempo en estado puro frente a una conciencia no sujeta al tiempo.

El narrador de Por el camino de Swann, el primer volumen, evoca en las primeras páginas sus siestas, sus paseos nocturnos en Tansonville, junto a la señora de Saint Loup, y confiesa que:

(..) la mayor parte de las noches la pasaba en rememorar nuestra vida en Combray, en casa de la hermana de mi abuela, en Balbec, en París, en Donziéres, en Venecia, en otra partes más, y en recordar los lugares, las personas que allí conocí, lo que vi de ellas y lo de que de ella me contaron”(…)[2]

El verbo pasar está en tiempo pretérito imperfecto, y es que el narrador, en el presente de la obra, no evoca su vida; la esta escribiendo; evoca sus noches de insomnio, después del relato de Combray, el primer capítulo, el narrador nos dice:
“ y así me estaba muchas veces, hasta que amanecía, pensando en la época de Combray, en mis noches de insomnio…); y así avanza el libro, que nos cuenta su historia sin decirnos nada de su presente, sin permitirnos saber quién es él, cómo se llama

2. Por eso la intención de Marcel Proust, es la de vivir el tiempo pasado a través de la memoria, para él no hay mayor felicidad que la del recuerdo y dice que los verdaderos paraísos son los paraísos perdidos. Porque lo que la experiencia proustiana propone es, justamente, la posibilidad de liberarnos del tiempo, vivir aunque sólo sea un instante la experiencia del tiempo en estado puro, del tiempo fuera del acontecer humano. . en busca del tiempo perdido no debe entenderse como una novela autobiográfica, aunque está escrita en primera persona y se basa en recuerdos del autor, sino más bien como la reacción de una sociedad en decadencia que sirve también para provocar la reflexión sobre los sentimientos humanos, el Paso del tiempo a la creación artística.

http://lalenguagrita.blogspot.pe/2012/01/analisis-de-marcel-proust-expresa-en-su.html

________________________________________
[1] Marcel Proust. En busca del tiempo perdido. Uno. Por el camino de Swann. Editorial. Alianza. Madrid. 1983. p.14
[2] Marcel Proust. op.cit. p. 18


2 comentarios

  1. yolanda1965w dice:

    ¡Qué maravilla! Vuelvo sobre este artículo de nuevo porque esta obra (extensa obra) es, sin duda, uno de mis libros de cabecera. Recuerdo su primera lectura con un placer increíble, una auténtica delicia. Muchas gracias por traerla hasta aquí. Todo un regalo. Un saludo muy afectuoso, Yolanda.

  2. pavsargonauta dice:

    Me da gusto tu comentario. Muchas gracias Yolanda.

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