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Historia y crítica: Arquitectura en el Perú. Siglos XV y XVI

Percy Acuña Vigil

Pensamiento sobre la ontología de la ciudad

En esta bitácora comparto mis reflexiones y otras informaciones que reflexionan sobre la ciudad como la concreción del juego del poder.

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HISTORIA Y CRÍTICA
ARQUITECTURA Y URBANISMO EN EL PERÚ
SIGLOS XV Y XVI
Dr. Arq. Percy C. Acuña Vigil [ ]

Después del “evento” [ ] los talleres artísticos siguen en manos americanas, expresando con mayor o menor grado la cultura nativa y logrando un arte propio de gran expresividad. Se mantienen las técnicas y los modelos europeos en temas religiosos que siguen las normas de la Iglesia Católica y su fin político-religioso.

La iglesia católica es quien patrocina el desarrollo de todas las artes, por lo que el arte civil casi carece de importancia, salvo en lo que se refiere a la arquitectura. Bajo la dirección de los frailes se elevan conventos y monasterios. Desde 1542 hasta 1821 esta institución logro mantener un pueblo vencido militarmente y ocupado ideológicamente durante 279 años. Desde ese otro segundo evento los nuevos criollos son producto accidental de esta ocupación ideológica y de esta derrota que los marca moralmente, porque lo conseguido fue cundamente resultado de maniobras bajo la mesa.

ARTE Y ARQUITECTURA
Inmediatamente después de la llegada de los europeos, nació un arte colonial, esencialmente religioso que buscaba eliminar la cultura nativa. Este arte colonial también es denominado Novohispano o arte de la Nueva España y reflejó los ideales político-religiosos, dentro de la tradición europea [ ].

Sin embargo, paulatinamente, aparecieron elementos indígenas siempre más marcados, hasta el surgimiento de un arte inconfundible, con una trayectoria y proyección propias.

La arquitectura de los siglos XV y XVI en el Perú es producto de la imposición de las formas de vida europea a los pueblos indígenas. La iglesia católica en su afán de político, patrocino el desarrollo de todas las artes, por lo que el arte civil careció de importancia, salvo en lo que se refiere a la arquitectura.

Bajo la dirección del clero se elevaron conventos y se crearon instalaciones que no eran conocidas en Europa

En el desarrollo del arte barroco novohispano fueron importantes los siguientes factores:

• Imposición de la forma de vida Europea a los pueblos indígenas
• La Iglesia, en su afán político; patrocina el desarrollo de las artes.
• El clero dicta los parámetros para la expresión artística Para los conquistadores fue la oportunidad política de crear una sociedad con un nuevo estilo de Vida.
• Para los indígenas implico un cambio tajante de vida, ya que se vieron obligados a renunciar a sus creencias ancestrales, sus costumbres y ritos.
• La mezcla de la cultura indígena y europea, dio como resultado un sincretismo de extraordinaria riqueza, el cual se ve reflejado en el arte del siglo XVI.
• Los indígenas aportaron su conocimientos de diversas técnicas, de dominio de los recursos naturales, como colorantes y aglutinantes, etc.
• El conjunto conventual es el representante más significativo de la arquitectura del siglo XVI, debido que en él se refleja con mayor nitidez las características y necesidades de la sociedad que surgió a raíz de la fusión de las culturas indígenas y europea.

Dichos conjuntos arquitectónicos se componían de diferentes partes:

Atrio rodeado con un muro, cruz atrial, capilla abierta, capillas posas, iglesia, sacristía, convento y huerta.

En los inicios de la época colonial, diversos templos y conventos levantados por las órdenes mendicantes, que llegaron a Nueva España (franciscanos, dominicos y agustinos), fueron construidos semejando fortalezas, y en cuanto a su decoración este respondía a las modas artísticas de la época.

Es importante recordar que los primeros misioneros no eran ni arquitectos ni ingenieros, sin embargo con su escasos conocimientos, dirigieron grandes construcciones para llevar a cabo su misión evangelizadora.

Influenciados por la arquitectura de los viejos castillos medievales en España, cuyas construcciones eran románicas, góticas, mudéjares y renacentistas, las órdenes mendicantes produjeron nuevas manifestaciones arquitectónicas en las que conjugaron todos estos estilos. Cada elemento artístico se identifica con cada una de las órdenes religiosas.

La franciscana, austeros, misioneros se identifica por sus techados de viguería, el uso de terrado con proporciones y decorado modesto. Los franciscanos construyeron en el siglo XVI la mayoría de las obras arquitectónicas:

La dominicana, introducen la planta Basilical por las construcciones recias. Los dominicos intentaron emular a los franciscanos y agustinos en sus colosales conventos. Comenzaron a utilizar el crucero, que habría de definir la planta de los templos del siguiente siglo.

  • La de los Agustinos. , gusto por el adornos y la suntuosidad, decorados con pinturas murales que son más suntuosas, las cuales incorporan pintura al fresco.
    Levantaron colosales obras de ingeniería ricamente ornamentadas, reflejando con exactitud la transición del gótico al Barroco sin solución de continuidad.CARACTERISTICAS DE LA ARQUITECTURA COLONIAL
    Se diferencia tanto por los materiales utilizados para la construcción como por:
    La aplicación de nuevas Formas artísticas.
    Adaptando a las variaciones étnicas y geográficas.
    Se emplea una tipología en virtud de la función.
    El nacimiento de esta nueva civilización hispanoamericana surge paralela a los grandes estilos artísticos desarrollados en Europa a finales del siglo XV.
    El gótico, renacimiento, barroco y neoclasicismo fueron los estilos que influenciaron en la topología arquitectónica de la Arquitectura Colonial.
    Los ejemplos de traza gótica que encontramos en Latinoamérica son por ello escasos y muy directamente emparentados con el primer renacimiento del siglo XVI.
  • Los templos de las órdenes religiosas (franciscanos y agustinos principalmente) anteriores a 1570 son de trazas góticas.
  • El renacimiento se implanta paulatinamente en tres etapas diferenciadas en una primera fase el renacimiento aún se ve influenciado por el gótico, una segunda ligada con el plateresco, y una tercera fase, empeñada en la construcción de las grandes catedrales, con elementos decorativos más geométricos.
  • El barroco en Hispanoamérica es esencialmente decorativo. México y Perú son las dos culturas en donde hubo más intensidad de este estilo. Mientras que en México hubo un buen manejo de los materiales, como son la piedra y el yeso creando con estos ricas policromías. En el Perú el elemento de mayor importancia fue la cúpula, presente en todos los templos.
  • El Neoclasicismo implica la vuelta a los modelos clásicos traídos por los arquitectos españoles de la academia.
  • Se identifica por las columnas corintias que cubren la anchura de las tres naves del templo, con órdenes gigantes y frontón curvo de remate en la fachada, que le otorgan una especial belleza. Visibles en Guatemala, Montevideo, Perú, etc.

El Cementerio Presbítero maestro es uno de los ejemplos del  estilo Neo clásico

La arquitectura colonial se refiere al conjunto de manifestaciones arquitectónicas que surgieron en América Latina desde el descubrimiento del continente, en 1492, hasta la emancipación del mismo, a principios del siglo XIX.

A comienzos del siglo XVI puede decirse que ha terminado la conquista de América en su mayor parte. Sobre las ruinas de grandes imperios precolombinos, como México y Perú, se preparan los cimientos de la pretendida nueva civilización hispanoamericana. El arte en Latinoamérica va a ser fundamentalmente religioso, marcado por el poder de las principales órdenes religiosas llegadas del viejo continente. En el trazado reticular de las ciudades, con origen en los esquemas romanos filtrados a través de los españoles que los proponen, aparecen las plazas y los monumentos como elementos capaces de tensionar y referenciar el conjunto.

La iglesia, edificada junto a la plaza central de las poblaciones, se erige en punto de referencia del espacio urbano. Pese a la uniformidad que las órdenes religiosas, muy centralizadas, van a intentar aportar, las nuevas formas artísticas van impregnándose de variaciones étnicas y geográficas. Las distintas escuelas se diferenciarán tanto por los materiales utilizados para la construcción, específicos en cada zona, como por las tipologías de los edificios en virtud de la función que deban cumplir.

En este texto se realiza un recorrido por la arquitectura colonial siguiendo el esquema cronológico de los grandes estilos artísticos desarrollados en paralelo en Europa y Latinoamérica desde finales del siglo XV: gótico, renacimiento, barroco y neoclasicismo. Gótico y renacimiento.

La coincidencia histórica entre el nacimiento de la nueva civilización hispanoamericana, sobre las ruinas de los pueblos indígenas americanos, y la situación del arte en la península Ibérica, es un hecho fundamental de cara al desarrollo de las nuevas formas artísticas en el marco histórico de finales del siglo XV. El gótico va dejando paso a la llegada del plateresco y posterior purismo renacentista. Los ejemplos de traza gótica que encontramos en Latinoamérica son por ello escasos y muy directamente emparentados con el primer renacimiento del siglo XVI.

La catedral de Santo Domingo (1521-1537), República Dominicana, todavía es de trazas góticas, pero ya aparecen en la fachada formas posteriores como los típicos grutescos platerescos. El templo de los dominicos conserva también su primera estructura gótica (1527-1537) de nave única, capillas laterales, crucero y cabecera ochavada. Se conservan otros ejemplos del último gótico en Santo Domingo, como la iglesia de San Francisco y la de la Merced, así como algunas portadas y edificios civiles. También se encuentran modelos góticos en la iglesia de los dominicos de San Juan de Puerto Rico, con un hermoso trazado de crucero y presbiterio.

En México, los templos de las órdenes religiosas (franciscanos y agustinos principalmente) anteriores a 1570 son de trazas góticas. El tipo de construcción es el de iglesia fortificada (con algunos precedentes hispanos), de una nave, cabecera poligonal, bóvedas de crucería o de cañón en templos agustinos, y un tratamiento exterior de gran sobriedad, muros desnudos y remates almenados. Junto a estos elementos, la voluntad de evangelización derivará en la construcción de atrios, con ‘capillas para indios’ o posas en los ángulos.

Como ejemplos de conventos franciscanos podemos citar el de Huejotzingo (1550) o el de San Andrés de Calpan (1548). Son interesantes igualmente las capillas para indios de Tepejí, Xochimilco y Acolman. La influencia indígena se hace notar en lo decorativo, con un tipo de talla de superficies planas a bisel que encontramos en portadas como las de Tlanalapa (Hidalgo) y Otumba (México). Avanzado el siglo XVI se construyen modelos platerescos, como la portada del templo agustino de Acolman o la de la iglesia de Yuriria.

En los primeros momentos de la colonia se desarrolló el llamado estilo renacentista, que en Europa se había producido siguiendo la corriente del renacimiento italiano. Este estilo se caracterizó por el empleo de adornos y filigranas que hacían desaparecer las líneas arquitectónicas dándole al edificio la semejanza de un trabajo de cincelado de platería, de ahí el nombre de plateresco y donde se confunde el arte gótico, el arábigo y el románico de la época colonial, desde el siglo XVI hasta mediados del siglo XVII. Son magníficas muestras de éste estilo en Lima las portadas de la Catedral de Lima y de la Casa de Pilatos. En Ayacucho la portada de las iglesias de San Francisco y La Merced.

En el último cuarto de siglo ya se puede hablar de renacimiento, que se implanta paulatinamente en tres etapas diferenciadas: una primera muy ligada aún al gótico, una segunda emparentada con el plateresco, y una tercera fase, coincidente con la construcción de las grandes catedrales, caracterizada por el empleo de motivos decorativos más geométricos para buscar contrastes de claroscuro.
Catedral del Cuzco: Plateresco

En el llamado Nuevo Reino de Granada (Venezuela, Colombia) no se encuentran apenas edificios plenamente góticos. El renacimiento sí inspiró algunas portadas, como la de la capilla de los Mancipe (1569-1598). La influencia del mudéjar toledano se dejó sentir en las arquerías de claustros y cubiertas de los templos, como en las catedrales de Cartagena y Coro, la iglesia mayor de Tunja y la parroquial de la Asunción. Como ejemplos de artesonados mudéjares destaca el de la capilla mayor del convento de la Concepción (Bogotá). Existen algunos ejemplos de arquitectura civil en Tunja, con interesantes arquerías y galerías con arquitrabes de estilo toledano.

En la zona de Ecuador, avanzado el siglo XVI, tendrá peso específico el plateresco, con portadas interesantes como la del Evangelio de la catedral de Quito. Pero quizá el templo más representativo es el convento de San Francisco, con una fachada renacentista que enmarca un conjunto mudéjar de iglesia y claustro, así como una monumental escalinata al estilo de Bramante de acceso al templo desde la plaza a la que se abre el conjunto. Del estilo gótico sólo quedan algunos arcos apuntados o algún tramo de bóveda nervada más tardía. El plateresco tiene también especial desarrollo en Cuzco, con una interesante fachada y patio en la llamada Casa del Almirante, y en Ayacucho, con una interesante portada en la iglesia de San Cristóbal.

En la meseta del Collao, en el Alto Perú, floreció una arquitectura sencilla y austera en el último tercio del siglo XVI. Se conserva la iglesia de Paucarcolla, de los dominicos, con una portada en arco de triunfo. Merecen citarse así mismo las iglesias mudéjares de San Francisco de Sucre, el templo de Santa Clara (1568) o la iglesia de San Miguel (1612-1620). En la iglesia del convento de Guadalupe aparecen bóvedas de crucería del último gótico. El modelo de iglesia con atrio y posas lo encontramos también en el Santuario de Copacabana (Bolivia). Son construcciones que están a caballo entre el siglo XVI y XVII, como el convento de San Francisco, con una majestuosa estructura de madera en la cubierta.

A partir del último cuarto del siglo XVI comenzaron a construirse las principales catedrales renacentistas de Hispanoamérica. La catedral de México deriva de la de Jaén, de Andrés de Vandelvira. Tiene trazas renacentistas con alguna reminiscencia gótica como la distinta altura de las naves. Las dimensiones del templo en planta son monumentales, como imponentes los órdenes clásicos de la fachada, enmarcada entre sendas torres. La catedral de Puebla es más pequeña y con mayor unidad de estilo que la de México, y con una mayor esbeltez en las torres.

En la catedral de Guadalajara se observan trazas de la escuela granadina de Diego de Siloé. Finalmente, las catedrales peruanas de Lima y Cuzco, inspiradas en los mismos modelos hispanos, se ajustan al modelo de iglesia-salón, de planta rectangular con cabecera plana. Las bóvedas de la catedral limeña son de crucería gótica, sustituyendo a las primitivas de arista. Merecen citarse también los grandes templos mexicanos de Mérida y Oaxaca, con bóvedas vaídas.
Barroco

Podría decirse que el barroco adquirió mayor significación en América que en la propia península Ibérica. El barroco en Hispanoamérica es esencialmente decorativo. Se aplica un lenguaje ornamental a esquemas constructivos y estructurales inalterados desde los comienzos de la arquitectura hispanoamericana. México y Perú son quizá los dos grandes focos donde con más intensidad iba a encontrar eco el nuevo estilo así entendido. [ ]

El barroco en México
Uno de los rasgos característicos del barroco mexicano es el manejo privilegiado de materiales, como la piedra de distintos colores (Zacatecas, Oaxaca, México) y el yeso, para crear ricas policromías tanto en el interior de los templos como en las fachadas. Por otra parte, van a adquirir especial desarrollo elementos como la cúpula, presente en casi todos los templos, elevada sobre un tambor generalmente octogonal y recubierto con gran riqueza ornamental, y las torres, que se alzarán esbeltas y osadas allí donde los temblores de tierra lo permitan.

El siglo XVII será el de las iglesias conventuales y monasterios, construidos según el esquema hispánico de nave única con fachada lateral siguiendo la dirección de la calle y con un ancho atrio. El siglo XVIII comienza con la construcción de la basílica de Guadalupe (1695-1709), emparentada en planta con la del Pilar de Zaragoza: cúpula central, cuatro cúpulas menores y torres en los ángulos.

Puebla es uno de los grandes centros de exaltación de la policromía, con empleo de azulejos de colores, cerámicas vidriadas y destacados trabajos de yeserías. Son ejemplos punteros la iglesia de San Francisco de Acatepec, o el interior de la capilla del Rosario de la iglesia de Santo Domingo.

Dentro de la arquitectura civil mexicana, la casa barroca suele ser de dos plantas, patio generalmente enclaustrado en tres lados y gran repertorio formal y decorativo en las fachadas. Encontramos ejemplos interesantes de casas señoriales en la ciudad de México, Querétaro, Puebla y Guadalajara.

El barroco en el Perú
En Perú se observan diferencias entre la zona litoral y la andina, según peculiaridades del clima y materiales. El adobe y los materiales ligeros corresponden a la costa, donde se utilizan estructuras ligeras de adobe o ladrillo, con bóvedas y cúpulas de quincha (entramado de cañas y barro). La piedra, por el contrario, será el material básico en la zona de la sierra. El barroco peruano es, pese a estas diferencias, fundamentalmente decorativo.

Los tres grandes centros de esplendor serán Lima, Cuzco y Arequipa.

Catedral de Lima
En Lima, el portal del Perdón de la catedral (1626-1636) marca el punto de arranque de un estilo que se consolida en el convento de San Francisco, construcción caracterizada por la gran unidad de estilo y por la aparición de elementos que crearán escuela en el barroco limeño, como la hornacina sobre columnillas que apoyan en ménsulas, claraboya en el ático sobre la portada y las dobles arcadas del claustro.

En el siglo XVIII se consolida el tipo de iglesia de nave única, bóveda de cañón y cúpula en quincha, así como el empleo de almohadillados y la columna salomónica. Muestra de lo anterior es el convento de San Agustín (1720). La casa de los marqueses de Torre Tagle, con su bella portada, balconadas de madera y patio con dobles arcos conopiales y mixtilíneos, es uno de los ejemplos más significativos de arquitectura civil del barroco limeño.

En Cuzco las construcciones se amoldan más al condicionante de los temblores de tierra en la zona. Son edificaciones más sólidas y robustas que huyen de la altura. Las más representativas pueden ser el convento de la Merced, con su claustro, construido en 1663, de gran virtuosismo escultórico en piedra, y la iglesia de la Compañía de Jesús (1651- 1668), nave con capillas poco profundas, crucero y cúpula, y fachada retablo de gran repertorio decorativo.

La iglesia de la Compañía en Arequipa es interesante por la decoración en relieve característica formando el gran tapiz que cubre la fachada. Cajamarca, uno de los más importantes enclaves barrocos del siglo XVIII, destaca por sus fachadas retablo de acusados claroscuros, almohadillados y empleo de columnas salomónicas. Las construcciones más significadas, la catedral, la iglesia de San Antonio de Padua y la iglesia del hospital de Belén, quedaron inacabadas.

La arquitectura colonial peruana a pesar de provenir en su mayor parte de patrones o modelos ibéricos y europeos (con determinados aportes islámicos), posee una personalidad propia, producto de la modificación creadora de las influencias transmitidas desde España y, en menor grado, el resto de Europa.

La ocupación de los andes centrales por los españoles dio inicio a un proceso de fundación de ciudades. En América la ciudad se convirtió en elemento fundamental para la explotación del territorio, el manejo de su economía (manufactura, comercio, control gubernamental) y la marcha del programa de cristianización masiva de las poblaciones aborígenes bajo la idea de unificación política por la autoridad de la corona española. El desarrollo de esta arquitectura fue marcada principalmente por la actividad religiosa que dio origen a catedrales, parroquias y conventos urbanos y rurales.

Esta arquitectura tuvo desde un inicio un estilo Renacentista, Mudéjar y Herreriario alrededor del siglo XVI, más tuvo un estilo Barroco en el siglo XVII y por último un estilo Rococó y Neoclásico en el siglo XIX. Para esto, se trabajaron técnicas y materiales indígenas, lo que hizo de este arte un arte andino. Ya que se utilizó el adobe y la quincha.

Para la arquitectura del siglo XVI, tan sólo se construyeron casas y patios en Lima y Cusco, e iglesias en otros departamentos que son la única muestra de arquitectura de aquella época. Entre ellas destacan: La Casa de Jerónimo de Aliaga (Lima), La Merced (Ayacucho), Iglesia de San Jerónimo (Cuzco) y la Asunción (Puno). La mayoría de las iglesias de los fines del siglo XVI poseían planta gótica-isabelina con nave alargada y separada por el presbiterio o la capilla mayor por un gran arco denominado “arco triunfal”.

En los templos nuevos o reconstruidos en el siglo XVII, se tendió a sustituir este tipo por el más difundido del período barroco: la iglesia de planta en cruz latina, de una nave sola o con capillas laterales conexas formando naves laterales, totalmente abovedada, con cúpula de “media naranja” sobre el crucero (La Compañía-Cusco, San Francisco-Lima).

La vivienda colonial fue en las ciudades y tuvo una fuerte influencia peninsular, esencialmente andaluza. Eran casas de máximo de dos pavimentos y tenía un atrio que permitía la entrada. Comúnmente, este zaguán permanecía accesible siempre para el arribo de las visitas o vendedores ambulantes. De ahí, seguía un bello patio que dominaba el ingreso rodeado de las habitaciones principales y dormitorios. En el primer piso se hallaba el salón que usualmente conectaba a otro patio (traspatio) y finalmente se llegaba a la cocina.

En el siglo XVI y XVII, las casas tenían comúnmente un balcón cerrado por donde se lograba mirar la calle, estos miradores tenían celosías, y a fines del siglo XVIII y a inicios del siglo XIX se edificaron bajo los cánones del estilo imperio y el neoclasicismo, atribuyéndose el uso de ventanas de guillotina. Los miradores le otorgaron a Lima un distintivo propio, ya que no había ciudad americana que tuviese tantos balcones como en la capital del virreinato peruano.

Estilo barroco
El barroco se distinguió y caracterizó por su recargada ornamentación, de líneas predominantemente curvas, que daban un aspecto de libre movimiento. Predominaron los elementos decorativos en las columnas, pilastras (columnas embebidas), cornisas, además de una modificación de las formas clásicas; las columnas griegas pierden su pureza al retorcerles, como gruesas serpientes, sus fustes hasta formar la columna salomónica y los adornos adquirieron gran exuberancia.

Basílica y Convento de San Francisco. Lima.
Un elemento característico de éste estilo es el almohadillado que aparece en los muros de la Basílica y Convento de San Francisco de Lima. Este estilo predominó desde mediados del siglo XVII hasta fines del siglo XVIII. Dio origen al churrigueresco y rococó. Son representativas muestras del barroco en Lima, el Palacio de Torre Tagle, las iglesias de San Francisco y San Marcelo. En Cuzco la Catedral del Cuzco (barroco mestizo), las iglesias de Santo Domingo y San Sebastián. En Arequipa la Iglesia de la Compañía.

Cusco. Iglesia de la compañía.

Iglesia de la compañía
Catedral del cusco.

Claustro: La Compañía de Jesús
Estilo barroco churrigueresco
Fue la forma más recargada del barroco y se distinguió por el empleo complicado y caprichoso de los adornos en forma exagerada, su propugnador fue un arquitecto español llamado José de Churriguera. Son magníficas muestras de este estilo en Lima la fachada de las iglesias de Nuestra Señora de la Merced y San Agustín.

Nuestra Señora de la Merced: La fachada es una muestra acabada del estilo barroco churrigueresco limeño y en su parte central la imagen de la Virgen de las Mercedes aparece en una hornacina, alrededor de la cual se disponen otras. [ ]

Después del terremoto de 1746 la iglesia fue parcialmente restaurada; en esa época también se reconstruyó la notable portada, que adorna el frontis con sus columnas salomónicas, que es considerada como una reliquia histórica y artística de gran calidad estética. Fue fabricada en una calidad especial de granito original de Panamá, que traían como lastre, piedra usada como peso que se colocaba en el fondo del buque, para favorecer su equilibrio, los galeones que venían a cargar minerales en el Callao. Esta portada tan fina artísticamente tallada en tres cuerpos, se construyó utilizando piedras de color gris y rosadas, formando una combinación que no se encuentra en otros templos limeños.

Iglesia de Nuestra Señora de la Merced
Su única torre, iniciada en 1539, debía ser más alta pero fue rebajada a raíz del terremoto del 20 de octubre de 1687.
En el interior guarda retablos de diversos estilos, esculturas y pinturas consideradas joyas del arte virreinal. El altar mayor es menos recargado que los otros, completamente dorado al fuego. En la parte central destaca la efigie de Nuestra Señora de la Merced imagen que desde 1615 fue invocada como celestial protectora de la ciudad. En 1730 el Cabildo Civil la nombró Patrona perpetua de los Campos de Lima, a raíz de su intercesión contra la esterilidad de los campos.

Otros recintos
El Convento posee en la actualidad tres claustros:
1. El claustro principal es amplio, con altares en las esquinas tiene zócalos de azulejos.
2. El claustro de “Los Doctores”, por la serie de sobre relieves en los que se ven a varios mercedarios que dictaron cátedra en la Universidad de San Marcos. En este claustro funcionó el Colegio Nuestra Señora de la Merced desde sus inicios, en 1917, hasta 1972.
3. Un tercer claustro, llamado del Noviciado.

El claustro principal y el de los Doctores están separados por una escalera monumental que luce una cúpula de media naranja en la parte superior.

San Agustín: La Iglesia de San Agustín está situada en el cruce de la cuarta cuadra del Jirón Camaná con la segunda cuadra del Jirón Ica (calle San Agustín) [ ].

La fachada es una obra arquitectónica de estilo barroco churrigueresco, sobrecargada de adornos, labrada en piedra, que se terminó de construir en 1710, consta de tres calles y tres cuerpos, siendo la calle central del primer cuerpo la que acoge la puerta por donde se ingresa al recinto. Sobre ésta se tiene una cornisa de arco vertical, característica determinante por ser original de la arquitectura del barroco peruano. En las hornacinas de la fachada hay diez imágenes además de la de San Agustín que está al centro.

Iglesia de San Agustín
Su importancia también radica en que es una de las dos portadas de estilo churrigueresco que quedan en Lima, junto a la portada de la Basílica de La Merced. Del templo antiguo, sólo ha quedado el frontispicio y los muros laterales.

Estilo barroco francés o rococó
En el siglo XVIII, con la introducción de la dinastía francesa de los Borbones, llegó a España este estilo que se caracterizó por los balcones que no son redondeados, la disminución de los adornos en la ornamentación en las columnas (estas son menos retorcidas), sin dejar las características propias del barroco que son el empleo de las líneas curvas y ondulantes.
Son características del estilo rococó la Quinta de Presa, la Casa de Larriva (fachada en estilo rococó pero granadino), la Casa de las Trece Monedas (fachada en estilo rococó limeño), la Casa de Osambela y el Paseo de Aguas, todas ubicadas en Lima.

La Quinta de Presa fue la casa solariega de la aristocrática familia Carrillo de Albornoz (Condes de Montemar) y Bravo de Lagunas (Condes de Monteblanco), fue construida en el siglo XVIII, fuera del perímetro de las antiguas murallas de Lima, al otro lado del río Rímac. El inmueble es de estilo barroco francés o rococó, adaptado al clima de la capital y a las condiciones de los materiales de construcción. Fue declarado monumento histórico nacional en 1972.

Este monumento histórico está bajo la administración del Ministerio de Cultura (Ex Instituo Nacional de Cultura)

El terreno donde se levanta la Casa de Osambela era propiedad del Convento de Santo Domingo y, para cumplir unos pagos y acabar con unas obras de la iglesia que habían quedado inconclusas, fue vendido al armador de buques, banquero y comerciante español Martín de Osambela, Marqués de Osambela y teniente coronel de milicias. El solar comprado por Osambela correspondía a la parte arruinada y casi destruida del noviciado [ ].
La fachada de la Casa de Osambela es de estilo neoclásico [ ], con reminiscencias del rococó. Muestra cinco balcones, de estilo Luis XVI, ornamentados con guirnaldas y acompañados por tres balcones de antepecho. En lo alto tiene un mirador cubierto por una pequeña cúpula de silueta musulmana. Sobre ella el arquitecto Héctor Velarde Bergmann apunta:

«Aunque la casa fue terminada entre 1803 y 1805 en su aspecto actual, su arquitectura permanece aun perfectamente dieciochesca y luce mucho de las galas de Luis XVI y reminiscencias de Luis XV; portada con pilastras neoclásicas de capiteles jónicos con guirnaldas, típicas del estilo, arco rebajado en segmento de círculo, perillones en forma de copas con flores, superposición central a la entrada de vanos en tres pisos con continuidad plástica vertical y de poco relieve a la manera francesa.

Es notable que ese sentido de verticalidad se acentúa aún más por el mirador, tan limeño, que remata y exalta, por contraste y con tanta elocuencia, la amplia y rítmica horizontalidad de la fachada. De ese minarete, cubierto por una pequeña cúpula de silueta musulmana, parece que el primer propietario de la casa, el banquero español Osambela, observaba con larga vista la entrada de los galeones al Callao…»

Es una edificación colonial tardía con una mezcla de estilos sucesivos, su construcción data de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Fue terminada entre 1803 y 1805. Su estilo arquitectónico es una fusión de los que se sucedieron hasta esa época resaltando en la decoración la influencia francesa del rococó. La Casa de Osambela, llama la atención de los estudiosos por dos particularidades que la distinguían del resto de las construcciones limeñas de la época.
En primer lugar, a diferencia de la mayoría de casas virreinales limeñas, las habitaciones de la casa están distribuidas en forma paralela a la calle lo cual hace que su fachada sea lo suficientemente extensa para albergar a cinco balcones de cajón y de estilo Luis XVI. De igual modo la distribución de sus patios era al revés diferenciándose del resto de las construcciones de la época virreinal, que ordenaban sus instalaciones distribuidas «en profundidad» y no en el sentido de la fachada.

Su otra peculiaridad radica en sus cuatro niveles de elevación, en lugar de dos, el cuarto nivel es un mirador de planta octogonal lo que estaba prohibido al momento de su construcción, por precaución antisísmica. El patio principal es notable por su nobleza sobria y la magnífica escalera que lleva al segundo piso. El segundo patio, al que se llega por un pasadizo estrecho, es más pequeño y parece más antiguo tal vez del siglo XVIII.

El resto de América Latina
En América Central las construcciones son también edificios masivos, resistentes a temblores, con torres robustas y de baja altura, y en los que son frecuentes los artesonados mudéjares. Son ejemplos barrocos interesantes el convento de la Merced en Antigua (Guatemala) o la fachada retablo de la catedral de Tegucigalpa (Honduras). La sobriedad decorativa es también característica del barroco del siglo XVIII en Cuba, como la antigua iglesia del convento de San Francisco, la fachada de la catedral de La Habana, sobre el antiguo templo de la Compañía, o las cubiertas mudéjares de la iglesia de Santo Domingo de Guanabacoa.

Semejantes características encontramos en Venezuela y Colombia, donde los alardes decorativos se reservan para el interior de los templos. En Ecuador prevalecen las formas mudéjares e italianizantes, como observamos en la iglesia de la Compañía en Quito, cuya fachada, con sus columnas salomónicas, hornacinas y acusadas cornisas, es una de las obras maestras del barroco hispanoamericano del siglo XVIII. En Bolivia destaca la catedral de Sucre, del siglo XVII, y la portada de la iglesia de San Lorenzo en Potosí, del XVIII, con su ornamentación planiforme característica de influencia peruana. La catedral de Potosí también se encuentra en el grupo de las grandes catedrales hispanoamericanas.

Del sobrio barroco chileno y argentino del siglo XVIII destacan, como templos más representativos, la iglesia de Santo Domingo, en Santiago de Chile, y la iglesia de San Ignacio, en Buenos Aires.
Neoclasicismo

La fundación en España de la Real Academia de San Carlos en 1783 coincide con el momento de mayor evolución del barroco en México. Esto supondrá en Iberoamérica la vuelta a los modelos clásicos traídos por los arquitectos españoles de la Academia y la consiguiente aparición del neoclasicismo.

En 1787, José Damián Ortiz de Castro impone, frente a la aportación de modelos barrocos de otros arquitectos, su solución neoclásica para terminar la fachada y las torres de la catedral de México. El poblano José Manso y Jaramillo y el español Lorenzo de la Hidalga son quizá los exponentes más destacados del neoclásico mexicano de la segunda mitad del siglo XIX.

La ciudad de Guatemala será prácticamente reconstruida según el nuevo estilo tras el terremoto de 1773. En el virreinato de Nueva Granada merecen citarse la iglesia de Chiquinquirá (1796-1823), o la de Zipaquirá (1805), así como la catedral de Bogotá, parcialmente reconstruida a mediados del siglo XX.

Matías Maestro es el principal representante del neoclasicismo peruano.
Su obra más relevante es el Colegio de Medicina de San Fernando. La casa de la Moneda, en Santiago de Chile, con su severa fachada de órdenes apilastrados y balaustrada de remate, es uno de los edificios civiles monumentales de la época construidos en América.

En Argentina, el español Felipe Senillosa es una de las figuras más interesantes, con la iglesia de Chascomús (1831). El estilo neoclásico encuentra su máxima expresión en la fachada de la catedral de Buenos Aires (1822), con su impresionante frontón clásico sobre un pórtico de doce columnas corintias que cubre la anchura de las tres naves del templo.
Finalmente, mencionaremos la catedral de Montevideo, con órdenes gigantes y frontón curvo de remate en la fachada, que le otorgan una especial belleza.

Conclusiones
• El arte colonial es esencialmente religioso que buscaba propiciar la evangelización cristiana de los pueblos conquistados. Este arte colonial también es denominado novohispano o arte de la nueva España y reflejó en un inicio los ideales político-religiosos, dentro de la tradición europea.

• La arquitectura colonial tiene influencia, gótica, mudéjar y renacentista.
• En los conventos se sustituye la portada principal por dos portadas laterales.
• Las iglesias por lo general tienen una sola nave cubierta con una bóveda de estilo gótico y en las fachadas se pueden apreciar elementos románicos, renacentistas o mudéjares.
• Esta arquitectura se identifica con tres órdenes religiosas:
La Franciscana, La dominicana, Los agustinos.

Evolución histórica del urbanismo colonial
Modelo colombino
Una vez descubierta América por el navegante Cristóbal Colón, se empezaron a fundar los primeros asentamientos en las llamadas «Indias». La primera ley que regulaba la naturaleza de los nuevos asentamientos fue la «Organización territorial colombina», que se establece a través de las Capitulaciones de Santa Fe de 1492 y es aceptada por los Reyes Católicos.

En la Nueva España, la disposición de los asentamientos siguió por lo regular; dos estructuras básicas:

• Una era la retícula en forma de damero (tablero de ajedrez) y aunque su uso era común en las ciudades europeas de la época, era una solución adoptada por muchos pueblos debido a su sencillez geográfica; no hay que olvidar que la traza de las ciudades indígenas se debía más bien a una configuración espacial ligada a su visión cosmológica del mundo y del universo.

• La otra estructura la dictaron los asentamientos a los que se debieron adaptarse, tales como los accidentes geográficos del terreno, en esos casos la traza seguía las irregularidades topográficas, adecuando las calles y plazas al entorno. Las fisonomías urbanas de carácter minero, dispuestas lo más cerca de los yacimientos y vetas de los minerales, muchas veces coincidieron con las viejas ciudades españoles de origen moro.

En la práctica, los establecimientos fueron considerados como «factorías» o centros de extracción. Estos se basaban en un comercio monopolizado de extracción a través de la empresa directa entre el conquistador y la Corona de Castilla. P.e. en Snto. Domingo

El modelo ovandino

Ciudad de Chuquisaca.
En 1502 se decretó la «Organización urbana ovandina», planteada a través de misiones de colonización por Fray Nicolás de Ovando, siendo éste el primer gobernador de Santo Domingo y de las misiones colonizadoras de las Indias.

Se basa en la colonización de los territorios conquistados a través de la repartición de tierras, estimulación del mestizaje, elección de alcaldes y mejoramiento de vida por mérito. En adelante, toda tierra que fuera explorada y que tuviera los recursos adecuados para establecerse en ella, podría ser poblada, por capitulación o por comisión. Una vez conquistado el territorio, podía fundarse una ciudad.

El modelo ovandino fue empleado por Cortés en Tenochtitlan, donde repartió tierras para los indígenas. Alonso de Ojeda trazó la nueva ciudad a cordel sobre la destruida Tenochtitlan (conservando el Templo Mayor) como un modelo del castrum romano, la llamada cuadrícula, la cual consistía en calles rectas y generalmente continuas, manzanas cuadradas o rectangulares, una Plaza Mayor o de Armas como centro de la vida urbana, una Iglesia Mayor o Catedral, orientada de forma específica y exenta o separada, y un ayuntamiento situado en la Plaza de Armas.

Es así como se trazaron varias de las ciudades en AL. La similitud de sus trazos y de su organización territorial puede observarse claramente en mapas continentales y planos urbanos locales.

El modelo de Antonio de Mendoza
Antonio de Mendoza desembarca en América en 1535 como primer virrey de Nueva España. Sus principales obras urbanísticas fueron las de Ciudad de México, Puebla de los Ángeles, Valladolid y Antequera de Oaxaca (hoy Oaxaca de Juárez). En estas villas se quiso crear una ciudad ventilada, soleada, con calles anchas para permitir una disposición militar adecuada y edificaciones con una altura no excesiva para asegurar que todas reciban el sol por igual.

Mendoza retoma las ideas de Alberti que recomienda buena iluminación, ventilación y espacios abiertos, esto depende en parte de la orientación de las ciudades. Con la puesta en práctica de estos preceptos, Mendoza cambia la disposición de Ciudad de México-Tenochtitlan respecto a la distribución original dada por Cortés a esta ciudad.

Se trata de una nueva reforma urbanística de Tenochtitlan basada en los conceptos renacentistas de urbanismo imperial sobre la ciudad ideal. De esta forma, el antiguo castrum romano, una especie de damero que constituye el modelo urbano deseado por los humanistas de Occidente, es llevado a cabo en las plazas americanas.

Mendoza dejó como legado su Códice Mendocino, entre 1541 y 1542, en el cual se describen los planteamientos de arquitectura y urbanismo, así como aspectos muy diversos de la realidad de la Nueva España.

El modelo de Felipe II
Una vez establecido un control del territorio americano estable por parte española, Felipe II de España emitió el «Ordenanzas de descubrimiento, nueva población y pacificación de las Indias» en 1573, también avalado por el Consejo de Indias.

El nuevo modelo plantea como principio esencial una selección adecuada del lugar para ubicar los asentamientos. Se ordenó no ocupar tierras con asentamientos de indios para construir ciudades, ya que ello podría traer perjuicios culturales de convivencia. Este modelo considera como tarea primordial para construir una ciudad el trazado de la Plaza Mayor o de Armas a eje y cordel, con definición de las calles, solares y cuadras, y con especificación distintiva entre caminos, calles y carreras principales. Así mismo dispone que de la plaza salgan cuatro calles principales destinadas al comercio.

Las ciudades costeras deben contar con puertos o embarcaderos, en proporción a un largo de ancho y uno y medio de lado. En los lugares cálidos se dispone la construcción de calles angostas para que las edificaciones permitan un rápido sombreado, y en los sitios fríos calles anchas que faciliten la entrada e irradiación de los rayos solares. La orientación de las calles se disponía teniendo en cuenta los vientos dominantes, para que no fueran barridas directamente por ellos.

Estas y otras medidas se pusieron en práctica en algunas ciudades neohispanas, como en la Nueva Veracruz diseñada por Bautista Antonelli en 1590, la propia Ciudad de México, Valladolid, Guadalajara, San Luis Potosí, Puebla de los Ángeles, Oaxaca de Juárez, y en otros territorios como en Santiago de Cuba y Santo Domingo, por nombrar algunos de los modelos más regulares.

Modelo de Carlos III

Carlos III de España puso su empeño en modernizar las ciudades del Imperio español según el modelo europeo. Una vez empezada esa labor en la propia capital, Madrid, decretó un plan de reformas urbanas en el siglo XVIII para las Indias.

Este plan es destinado a asegurar que todo asentamiento quedara instituido conforme a las reglas de la Corona Española, o sea que, a diferencia del plan de Felipe II, el repartimiento de tierras ya no se planteaba por los conquistadores, sino por comisionados reales nombrados por el Visitador. Si el reparto era para las misiones jesuitas, se haría de acuerdo con ellos.

En cuanto a las tierras de cultivo, éstas se establecerían de 200 varas por 100 varas por ser ésta la dimensión para cultivar una dotación de una fanega de maíz; las casas y zonas de cultivos serían hereditarias pero indivisibles. Por otra parte se intentó aprovechar y optimizar el consumo de agua con directrices como el aprovechamiento común de agua y pastos para el ganado familiar, además de beneficiar con un terreno de cultivo más al que construyera una fuente de abastecimiento de agua para riego.

La organización del territorio colonizado de España en América constituye hoy uno de los legados patrimoniales más significativos e interesantes de Hispanoamérica. Es importante destacar cómo la organización regional de los virreinatos generó complejas redes de comunicación entre los diversos centros comerciales, políticos o administrativos. Por una parte, se fueron diseñando nuevas rutas de comercio que abrirían brecha a nuevos caminos y, por otra, se recuperaron caminos de las antiguas culturas precolombinas.

El fortalecimiento del urbanismo colonial se debe principalmente al comercio, no sólo de carácter local. Hay que tener en cuenta que la expansión comercial promovida por la metrópoli al abrir sus mercados al exótico comercio asiático generó nuevas expectativas e infraestructuras de comunicación y defensa en las caminerías reales, por lo que consideramos importante destacar las rutas terrestres y marítimas.

Hoy en día los barrios coloniales de las antiguas urbes americanas son Patrimonio de la Humanidad o como mínimo están protegidos por los respectivos Estados. Hay barrios coloniales muy bien conservados intactos, como los de Villa de Leyva (Colombia), San Francisco de Quito (Ecuador) y Cartagena de Indias (Colombia) y otros que muestran claramente el pasado colonial que vivó cada ciudad, por ejemplo el Centro Histórico de Santa Fe de Bogotá (Colombia), Tunja (Colombia) y Zipaquirá (Colombia). Unos de los más visitados, también son los centros históricos de Santo Domingo (Rep. Dominicana) o La Habana (Cuba) son un buen ejemplo del urbanismo durante la colonización española.

Los modelos de ciudad
MODELO URBANO DE LIMA
La ecología urbana de Lima colonial refleja bien la naturaleza política-burocrática de la ciudad, así como el estratificado carácter de su estructura social. Lima fue organizada por los conquistadores bajo las disposiciones urbanísticas del damero, las cuales habían sido ya utilizadas en Inglaterra y Gales durante el siglo X, y difundidas por los españoles en el “nuevo mundo” durante el siglo XVI.

Las disposiciones del damero consistían en trazar la ciudad como un tablero de ajedrez, donde los lotes o “cuadras” -exactamente cuadradas y encontradas en ángulos de 90 grados-, se distribuían alrededor de una plaza central llamada la Plaza Mayor. El tablero original de Lima preveía que la ciudad tendría 117 cuadras y una extensión de 215 hectáreas, extensión solo comparable con la ciudad de México (1530) y el trazado inicial de Buenos Aires (1536)

La Muralla (1687-1790)
Una nueva etapa de la urbanización de Barrios Altos se inicia a fines del siglo XVII con la Construcción de la muralla de Lima. Dicha muralla, construida con fines de defensa militar, rodeaba el perímetro de la ciudad y las zonas consideradas de expansión inmediata, dejando solo fuera de su protección el núcleo urbano de San Lazaro. Con la muralla la ciudad coloca límites físicos a su crecimiento urbano hasta la segunda mitad del siglo XIX.

La muralla de Lima estaba construida de adobes y cubría una extensión de 920 hectáreas. Tenía además nueve portadas de ingreso a la ciudad: Martinete, Maravillas, Barbones, Cocharcas, Santa Catalina, Guadalupe, Juan Simón, Callao, y Monserrate.

MODELO URBANO DE AREQUIPA
El modelo urbano definió una fuerte centralidad alrededor de la Plaza de Mayor donde se concentró las funciones político, administrativo, religioso, y comerciales, es decir se constituye en el centro simbólico, funcional y geométrico de la naciente ciudad. El crecimiento de las reducciones indígenas de San Lázaro, de la Pampa y Santa Marta, dieron origen al barrio San Antonio en el distrito de Miraflores entre los siglos XVI y XVII.

Con el Puente Real, hoy (Puente Bolognesi) la ciudad se extendió hacia La Recoleta en el actual barrio de La Antiquilla y distrito de Yanahuara. Este último era el ingreso desde la costa a la ciudad, por tal razón en su trayecto se localizaron los tambos, infraestructura logística de soporte al comercio inter-regional con el Sur Andino, muchos de los cuales aún se conservan.

Dos de las características salientes de la ciudad hispanoamericana en cuadrícula –la geometría rigurosa de la traza y la centralidad funcional de su Plaza Mayor– la inscriben como versión americana de una ciudad ideal del Renacimiento. En efecto, no sólo se trata de una ciudad trazada con regularidad extrema, sino que también su Plaza Mayor ocupó una definida posición central en la traza agrupando en sí misma y en sus lados todas las actividades principales y las propiedades de los vecinos más caracterizados. Con lo cual la Plaza Mayor, desde su concepción fundacional, se preparó para ser la composición espacial y monumental más notable dela ciudad.

En 1573 Felipe II reglamentó, a través de las Leyes de Indias, la colonización americana. De esas leyes, las que se refieren a la fundación de ciudades, señalan la plaza como punto nodal urbano que, conjuntamente con los edificios más importantes, organiza el núcleo poblado.

Ciudades coloniales en américa latina.
España tuvo en los años del renacimiento, lo que no tuvieron los tratadistas italianos de “ciudades ideales”, la posibilidad de crear abundantes ciudades nuevas, cientos de ciudades en el nuevo mundo.
Hacia 1580 se fundaron 123 ciudades y en 1630 hay constancia de 330 más.
El proceso de fundaciones sorprende por su rapidez y por su volumen. A finales del xvi el esquema de organización territorial de los centros urbanos ya está definido en la américa española y en gran parte perdura hasta hoy.

EL MODELO: RETÍCULA Y CUADRÍCULA
APROXIMACIONES, VARIACIONES Y MODIFICACIONES
Retículas que no llegan a ser ortogonales, con calles que no son siempre rectas, ni paralelas, con manzanas de formas y tamaños diferentes.
Se dan con frecuencia en las primeras etapas de la colonización.
En otros casos son variaciones del modelo

PARCELACIÓN y ORDENACIÓN
Plano de fundación de la ciudad de BUENOS AIRES (1583) con el repartimiento de lotes a los primeros pobladores. Manzanas de 100×100 m. con cuatro parcelas de 2500 m2 y otras con una parcela de 10.000 m2

LA PLAZA MAYOR
Centro ciudad, Centro geométrico, Centro vital, Centro simbólico.
EDIFICACIÓN EN EL INTERIOR DE LA MANZANA PARA 4 y 2 VIVIENDAS.
LA CIUDAD
A mediados XVI Felipe II ordena la defensa ante la amenaza de potencias europeas.
Se establecen fortificaciones en las ciudades y puertos.
EL NUEVO IMPULSO DEL s. XVIII. LA ILUSTRACIÓN.
El impulso fundacional toma nuevas fuerzas en el XVIII.
Nueva etapa con reducción del tamaño de manzana y división en 8 parcelas.

MATERIALIZACIÓN DEL MODELO. CUADRAS o MANZANAS compactas:
La partición de lotes y una tipología domestica basada en el patio, da origen a manzanas compactas en frentes y casi vacías en su interior.

CRECIMIENTO Y TRANSFORMACIÓN:
La ciudad de BUENOS AIRES, S. XVIII ha seguido un crecimiento uniforme e ilimitado, las calles se prolongan indefinidamente formando una cuadricula de manzanas, que sirve de apoyo para la construcción de la ciudad.

LA RELACIÓN DE LA IGLESIA CON EL ESPACIO URBANO EN HISPANOAMÉRICA. SIGLOS XVI Y XVII
ALBERTO NICOLIN
Universidad Nacional de Tucumán: abril de 1997

LA RELACIÓN DE LA IGLESIA CON EL ESPACIO URBANO EN HISPANOAMÉRICA. SIGLOS XVI Y XVII
Un examen atento de la cartografía urbana hispanoamericana disponible permite verificar que, a lo largo del siglo XVI, la iglesia matriz de las nuevas ciudades recién fundadas tuvo un modo peculiar de situarse en relación con el espacio urbano. En efecto, el edificio de la iglesia matriz se levantó de lado con respecto al espacio de la plaza, resultando de ello que el acceso preferente, es decir el directo desde la plaza al interior de la iglesia, se practicase en su muro lateral y no en la fachada de los pies como había sido habitual en la tradición cristiana desde la época constantiniana.

Esto ocurrió, tanto en las ciudades de regularidad incipiente fundadas en la primera parte del siglo en el área del Caribe y de la Tierra Firme, como en las ciudades mexicanas de la década del 20 y en las regulares en cuadrícula que comenzaron a trazarse en toda América a partir de 1530.

Este fenómeno ya fue señalado por Jaime Salcedo para un buen número de ciudades fundadas en el siglo XVI. En su texto y sus dibujos categoriza como medieval este modo de emplazamiento, explicando que la nueva corriente del humanismo renacentista habría tenido como consecuencia la concepción del espacio en perspectiva… cuya versión popular podría expresarse en una frase como la fachada de un edificio debe verse desde la plaza.

Es nuestra opinión que la modalidad urbanística de la iglesia de lado hacia la plaza debería entenderse como urbanismo mudéjar, puesto que se trata de un fenómeno aparecido en España como resultado de la mezcla, combinación, simbiosis o integración de elementos urbano-arquitectónicos de origen musulmán con otros de origen castellano o aragonés. Es más, creemos que la inserción urbana mudéjar de las iglesias hispanoamericanas, en particular la de las iglesias matrices -sea su arquitectura mudéjar o no- define la relación entre el espacio más significativo de la ciudad y el interior arquitectónico a través de un modo peculiar de acceso, y que dicha inserción condiciona la composición de la volumetría del conjunto eclesial. Creemos también que los modelos precisos de este fenómeno urbano-arquitectónico hispanoamericano son andaluces y que -más precisamente- se encuentran en Andalucía Occidental.

Puede argumentarse que estos hechos obedecerían a un fenómeno común a todo el medioevo y no necesariamente a un mudejarismo. En ese sentido, nos parece un paso importante a nuestro favor el que, con Jean Passini, haya quedado demostrado -sobre 64 iglesias españolas del camino de Santiago de Compostela- que privilegiar la puerta de la fachada oeste, es decir la de los pies, fue una tendencia poderosa en las iglesias medievales españolas -románicas y góticas- de fuerte influencia francesa.

http://www.naya.org.ar/congresos/contenido/49CAI/Nicolin.htm
http://www.revistas.usp.br/prolam/article/viewFile/82490/85466
http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-106.htm

Índice de textos revisados

Antonio San Cristóbal: Los períodos de la arquitectura colonial peruana.
__ (1992). Lima: Estudios de la Arquitectura Virreinal. Lima: Epígrafe.
ORTIZ DE ZEVALLOS, L. (1945). Curso de Evolución Urbana. In anonymous (Ed.). Lima:
Instituto de Urbanismo del Perú.
MATTOS-CÁRDENAS, L. (1989). Ciudad de Dios y Ciudad Hispanoamericana: Modelos Occidentales en el urbanismo andino del siglo XVI. La Mística Spagnola Spagna America Latina. Edizione a cura di Gaetano Massa. 73-98.
MATTOS-CARDENAS, L. (2004). Urbanismo andino e hispanoamericano: ideas y realizaciones (1530-1830). Lima: UNI – Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes. Instituto de Investigación
Malamud, Carlos, Et. Al, Historia de América. Temas didácticos, Ed. Universitas, Madrid, 1995. P. 110
Chávez Ruíz, Alejandro. Historia del Perú – Descubrimiento, Conquista y Virreinato. Lima.
Pons Muzzo, Gustavo. Historia del Perú – Descubrimiento, Conquista y Virreinato. Lima.
Pons Muzzo, Gustavo. Historia de la Cultura peruana. Lima.
Salinas García, Telmo. Historia del Perú – Descubrimiento, Conquista y Virreinato. Lima.


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