POLIS – CIVITAS

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Pautas que propugno desde mi disciplina en el urbanismo

PAV

Mg. Percy C. Acuña Vigil

Yo estoy comprometido con el cultivo del Urbanismo  como disciplina desde una perspectiva holística, lo cual envuelve el estudio del proceso de ideación, disposición, formación, habilitación y planeamiento de los asentamientos humanos implantados en el territorio y sus relaciones, así como el impacto cultural de sus expresiones reales e imaginarias, a más de los sistemas de movilidad, los flujos de intercambio de toda especie y las redes de comunicación que se despliegan en el espacio.

Este quehacer actualmente involucra una creciente complejidad para asociar y sintetizar conceptos de otras múltiples disciplinas y concertar abordajes descriptivos, explicativos, prescriptivos, propositivos y proyectuales en el encuadre de diferentes escalas, valores y orientaciones razonadas, formas de representación y plazos de referencia y realización.

Considero valioso un enfoque de servicio a la sociedad , y propugno un enfoque que plantea dar respuestas que vayan incorporando y armonizando las demandas del presente, considerando un contexto amplio, dignificado e informado concertado con los objetivos que procuren la conservación del medio ambiente e instauren el bienestar de las comunidades.

Normativa Urbana

Normativa Urbana: La rasante y sus implicancias morfológicas

Fuente: skyscrapercity.com

En el ámbito de la normativa urbana, muchas de nuestras leyes relacionadas a la forma de construir ciudad tienen implicancias y efectos que no las consideran y las ciudades chilenas actuales constituyen un reflejo de la evolución y cambios de estas normas. En este artículo se muestra a la rasante, una herramienta de normativa urbana elemental para la seguridad e higiene de una ciudad, y sus efectos en la forma de lo construido a lo largo de la historia reciente.

Orígenes

Hacia finales del siglo XIX, Nueva York estaba en un contexto urbano bastante particular: la ciudad se había consolidado como el principal centro financiero de Estados Unidos, lo que atraía muchos negocios y corporaciones que buscaban espacio para sus oficinas. En ese mismo período la técnica constructiva de marcos de acero y el perfeccionamiento en la implementación de ascensores derribaron por completo el límite de altura que una edificación podía alcanzar a través de la técnica. Dado que la ordenanza vigente, de 1901, sólo regulaba la altura máxima en zonas residenciales, los barrios financieros empezaron a crecer verticalmente de una forma desregulada y la isla de Manhattan comenzó rápidamente a tomar su forma distintiva. Al mismo tiempo se dio el surgimiento de un mercado inmobiliario de máxima rentabilidad y estándares mínimos, causado por olas de nuevos inmigrantes y el consiguiente aumento de demanda de viviendas.

Edificio Equitable. Fuente: andrewlainton.wordpress.com/

En 1915 se construye el edificio Equitable, de 42 pisos, en Manhattan Bajo. Éste se erigía en una fachada recta pegada a su línea de edificación, como un gran plano perpendicular a la calle, proyectando una sombra de casi 3 hectáreas sobre los edificios vecinos y, por ende, bajándoles su valor. En paralelo, los habitantes de la ciudad de Nueva York comenzaron a protestar por las condiciones paupérrimas de iluminación y ventilación generadas por este crecimiento, por lo que, en ese momento, se hizo evidente la necesidad urgente de una regulación más comprensiva y compleja sobre altura y morfología de edificación en Nueva York.

Ilustración de envolventes teóricas por Hugh Ferriss. Fuente: arqsitemadrid.blogspot.com

Así, en 1916 se implementa el “zoning resolution”, una legislación revolucionaria para la época. Ésta, además de regular en mayor detalle las alturas de edificación y la zonificación por usos de suelo, incluía el concepto de “setback”, que consiste en una especie de retranqueo del edificio, a distintas alturas, detrás de un plano inclinado imaginario llamado “sky exposure plane”. Por supuesto, ésta es la primera aparición de la rasante y, consecuentemente, produjo un efecto notorio en la morfología edificatoria de Nueva York: comenzaron a surgir los edificios “torta de novia” o “zigurat” tan característicos del Manhattan del siglo XX, que, además de tener una forma peculiar, permitían en cierta medida el asoleamiento y ventilación de las manzanas más densas.

Fuente: nygeschichte.blogspot.com

Este tipo de norma fue tomada como referente por el movimiento moderno para parte de su modelo de ciudad, que contemplaba torres esbeltas y muy distanciadas entre ellas para asegurar una buena iluminación y ventilación de los edificios. Debido a la influencia del urbanismo moderno, la norma de rasantes ha dejado una impronta importante en la mayoría de las ciudades de occidente.

Santiago no es la excepción

Al igual que en Nueva York, la rasante también ha afectado parte de la morfología edificatoria de Santiago. En términos generales, la gran mayoría de las primeras aplicaciones de la norma se vieron en los años ’80 en las comunas de Providencia y Las Condes, por ser éstas las comunas pioneras en llevar a cabo un proceso de densificación con edificios aislados. La Ordenanza General de Urbanismo y Construcción (que en ese entonces no sufría modificaciones desde 1949) contemplaba una aplicación de rasante sin ningún tipo de retranqueo o “setback”, es decir, constaba sólo de un plano imaginario inclinado según el artículo 2.6.3 de la OGUC. Por lo tanto, si el desarrollador inmobiliario quería construir lo máximo permitido dentro de su lote sin afectar la iluminación de sus vecinos, tenía que construir las fachadas totalmente apegadas a ese plano diagonal. Así nacen los edificios “lustrines”, típicos del sector oriente, que a veces parecen un gran bloque cortado con cuchillo, mientras que otras veces parecen pirámides aterrazadas. Queda claro, de este modo, que su forma no responde a aspectos estéticos o estilísticos, sino que a aspectos normativos y económicos.

vía ©pviojo en flickr.com

Si bien la forma de estos edificios es vista como un “estilo” particular de ciertos barrios, ésta tuvo sus detractores por tratarse, justamente, de una norma de derecho urbano administrativo que no cuidaba directamente los aspectos morfológicos de las edificaciones, sino que estos aspectos eran resultantes de la forma y dimensiones del terreno. Es así como en el 2001 se agrega el artículo 2.6.11, que dice que para evitar planos inclinados en edificaciones en altura se puede sobrepasar el volumen delimitado por la rasante siempre y cuando se presente un estudio de sombras. El estudio, especificado de una manera un tanto complicada en los artículos 2.6.12 y 2.6.13, consiste, en términos sencillos, en que la suma de la superficie de las sombras proyectadas por el edificio propuesto no debe superar la suma de la superficie de las sombras proyectadas por el “volumen teórico” (el volumen de lo que se puede construir en un terreno luego de aplicar todas las normas). De esta manera, uno puede sobrepasar el plano de la rasante para construir fachadas verticales.

Este nuevo artículo representa un avance en normas urbanísticas aplicables al lote no sólo porque la morfología edificatoria se ve menos alterada por la rasante, sino porque el artículo es más preciso en cuanto a ángulos solares y orientaciones. En este sentido, un estudio de sombras se aproxima de mejor manera a legislar acerca de iluminación natural y ventilación de edificios que un elemento tan abstracto – y, a ratos, arbitrario – como lo es el plano de rasantes.

¿Está la rasante obsoleta?

El estudio de sombras es visto con buenos ojos por los desarrolladores inmobiliarios actuales porque da mayores libertades espaciales a la hora de proyectar edificios en altura (en contraste a la rasante y el volumen restringido que ella define) con efectos muy similares en cuanto a la sombra proyectada en lotes vecinos. Es decir, aparentemente, la legislación en este tema se perfecciona lenta y continuamente. Sin embargo, los artículos 2.6.15 y 2.6.16 de la OGUC, que se refieren a los polémicos conjuntos armónicos, muestran algo que puede leerse como un retroceso en cuanto a esta norma. En ellos se dice que, en caso de un conjunto armónico originado por una fusión predial y resultante en un lote mayor a 2500m2, las rasantes pueden ser aplicables a todo ese macrolote como uno solo, o pueden no ser aplicables del todo. En otras palabras, no se  requiere que un proyecto de conjunto armónico  vele por el asoleamiento y ventilación de sus edificios vecinos o de sus propios edificios.

Hay que recordar que la ley de conjunto armónico constituye una norma de excepción del urbanismo operacional, por lo que la falta de rasante o estudio de sombras, actualmente, corresponde a proyectos puntuales y no es una constante a lo largo de las ciudades chilenas. No obstante, con la cantidad de solicitudes de conjunto armónico en aumento se debería tener especial cuidado en esta norma para evitar problemas como el de Nueva York de inicios del siglo XX, teniendo en consideración que, generalmente, la norma de conjunto armónico se usa para maximizar la densidad y constructibilidad de un terreno.

Fuente: tschumi.com

A modo de conclusión, a lo largo del siglo pasado, una norma creada principalmente para solucionar problemas de sanidad terminó siendo bastante influyente en la morfología de edificación de las ciudades, mientras que actualmente, con un modelo diferente, su impronta en la forma edificatoria deja de tener lentamente la relevancia que solía tener. Como todo proceso de la ciudad es, en cierta medida, irreversible o de muy difícil corrección, la rasante dejó su vestigio en varios de los barrios más densos de las ciudades en donde se implementó. Para ejemplificar este tema, Bernard Tschumi diseñó en el Lower East Side de NYC el BLUE Residential Tower: un ejercicio en que el edificio adopta el volumen deformado resultante de la aplicación de estas normas. Así, sus planos inclinados y curvos y su curiosa forma son una especie de registro permanente en la ciudad de lo que la legislación vigente le podía dejar construir. Ni menos, ni más.

Rossi: Architecture of the city

The Architecture of the City

Farida Nilufar

Rossi

Protibesh: © BUET

Different hypotheses are taken here to mean the architecture of the city. Firstly Rossi finds city as a manmade object, a work of engineering and architecture. Second, certain more limited but still crucial aspects of the city, such as urban artefacts, which like the city itself are characterized by their own history and thus by their own form. Rossi’s direct rejection of function shows his preferences to explain the city form as an object of art. He emphasizes here that functions are dominated by form and this forms determine the individuality of every urban artefacts.

The urban artefacts such as a building, a street, a district are considered as a work of art, which are the manifestations of social and religious life. He stated that there is something in the nature of urban artefacts that renders them very similar and not only metaphorically – to a work of art. Urban artefacts are material constructions, but they are something different form the material; ‘although they are conditioned, they also condition’.

To him urban artefacts and the city itself can be considered as an art for their link to their quality, their uniqueness, their analysis etc. It also appeared difficult to him to explain the underlying principles of their variety. Rossi supports Claude Levi-Strauss (1972) and consider that the city achieves a balance between natural and artificial elements as it is an object of nature and a subject of culture. He never had the misconception of thinking a city as an art object of an artistic episode. Besides he recognizes the artistic quality of each and every urban artefact –as a single street, an individual plaza etc.

In Rossi’s view city is a human achievement per excellence. Finally Rossi believes that the whole is more important than the single parts so he wants to examine the total architecture of the city in terms of its parts.

Typological Question and Naive Functionalism
Type is attained according to needs as well as the aspirations to beauty. Thus it deals with the basis of architecture. Typological questions always entered into the history of architecture. But Rossi defined‘concept of types’ as something that is permanent and complex, a logical principal that is prior to form and that constitute it. Although many studies addressed the problem of typology in relation to ‘function’ but according to Rossi, existing classification have failed to go beyond the problem of function. In his view‘ any explanation of urban artefacts in terms of function must be rejected if the issue is to elucidate their structure and formation’. Because he thinks the function of an urban artefact is changeable with time.

He sees function as physiological in nature which justifies the formation, development and alterations of form and vice versa. From this point functionalism and organicism, two principal currents in Modern Architecture, reveal their common origin and the reason for their weakness and ambiguity. By these theories ‘type’ is reduced to a simple scheme of organization. Although some theoreticians like Kevin Lynch (1958) assigned priority on ‘form’ and ‘function’ over urban landscape in classifying cities; they identify these as the most viable criterion of classification. To Rossi ‘type’, on the basis of functions, seems to be inadequate in classifying cities.

Rossi argues that ‘since every function can be articulated through a form, and forms in turn contain the potential to exist as urban artefacts, so forms tend to allow themselves to be articulated as urban elements. It is precisely a form that persists through a set of transformations which constitute an urban artefact per excellence. He thinks function cannot be indicated as a principal issue in relation to cities like individuality, locus, memory, design itself. His study is a denial of the explanation of the urban artefact in terms of function.

He rejects the concept of functionalism, which is dictated by an ingenious empiricism that holds ‘functions bring form together’. So he thinks urban artefacts even the city itself is free from rigid rules of functions, on the other hand, all their forms are capable to incorporate function with some alternations and transformations if required.

Theory of Permanence:
Rossi’s ideas support the theory of permanence as proposed by Lavendan (1926). This theory is related to Rossi’s hypothesis of the city as a giant man-made object produced in the process of time. Thus evolves Rossi’s ‘Concept of Permanence’, which affects collective and individual artefacts in the city indifferent ways. Rossi thinks ‘urban history’ is the most useful way to study urban structure. The persistence of the city is revealed through‘ monuments’ as well as through the city’s basic layout and the plans.

Cities tried to retain their axis of development by maintaining the position of their original layout and growing according to the direction and meaning of their older artefacts. However permanence may be ‘propelling’ or ‘Pathological’. Artefacts help to perceive the city in totality or may appear as an isolated element as a part of urban system. A monument becomes propelling when it survives precisely because of their form which accommodates different functions over time. When an artefact stands virtually isolated in the city and adds nothing, it is pathological. However, in both cases, the urban artefacts are a part of the city.

The Architecture of the City: Farida Nilufar: Protibesh: © BUET

City as a spatial system
City is conceived as a spatial system composed of many parts. Residential area is one of such elements in the total form of the city. It is closely attached to nature and evolution of a city, and constitutes the city’s image. According to Rossi this part and whole character of a city challenge an aspect of functionalist theory i.e. zoning. He considers the specialized zones are characteristics of a city and may have their autonomous parts. Their distribution in the city is determined by the entire historical process but not on function.

Primary Element and their dynamics
One of the important concepts derived by Rossi is the identification of the ‘Primary Elements’ of a city. The urban elements those function as nuclei of aggregation and are dominant in nature are primary elements. These are capable of accelerating the process of urbanization in a city and they also characterize the process of spatial transformation in an area larger than the city. These elements play a permanent role in the evolution of the city over time and constitute the physical structure of the city. Many eminent cities started to grow centered on an urban artefact, like monument. Over time these generating artefacts become transformed and their functions altered. Such elements have meta-economic character and also become works of art.

History and the Collective Memory
The history is the ‘collective memory’ of people of the city and it has an important influence on the city itself. The history expresses itself through the monuments. Sometimes myth precedes the history of a city and thus become important. Athens is the first clear example of the science of urban architecture and its development through history which is initiated bya myth. Rossi thinks that thus the memory of the city makes it very back to Greece, where lies the fundamentals of the constitution of the city. The Romans and the other civilizations conspicuously emulated the example of Greece. According to Rossi Rome reveals total contrasts and contradictions of the modern city; but Athens remains the purest experience of humanity, the embodiment of condition that can never recur. Rossi believes in the dominant role of politics played in the evolution of cities. Political decisions settle on the image of the city if not the city itself. Thus city becomes the reflection of the collective will. Rossi thinks that ‘urban history’ is most useful to study urban structure.

The continuity and therefore the history are important aspects underlying his theories. To Rossi historical methods are weak as they isolate the present from the past. Urban aesthetics constitute a science founded in meaning inherent in the pre-existing building stock of the city. Through collective memory the intellect is engaged to discover their meaning and beauty. He does not distinguish between continuity and history. Rossi’s ‘past’ was not overwhelmed by the ancients. Rather he emphases on the cultural stability and inspires its further development in all the ages. He sees building of cities as part of culture. To him people had civilized nature and brought it under control by discovering the secrets of her materials and with them made constructions for the collective purpose. This demands organized systems of division of labor and commands, and the technical advancement to refine tools for the task.

The Monuments
There remains strong relationship between the monuments and the rituals, Rossi places importance on monuments in the foundation of the city and of the transmission of ideas in an urban context. The persistence of a city is revealed through monuments -physical signs of past. Rossi advocates that the dynamic process of the city tends more to evolution than preservation. In this evolution process monuments are preserved and also continuously presented as propelling elements of development. One can experience the form of the past in monuments and monuments as urban artefacts become an important element of the city which helps to constitute the total picture of an urban context. To Rossi sometimes monuments become pathological as they stand in isolation from the present.

The Locus
The meaning of the term ‘Locus’ was extensive to Rossi. The locus is conceived of a singular place and event, which works as the relationship of architecture to the constitution of the city and the relationship between the context and monument. Rossi distinguishes some differences between locus and context. Usually locus is the conditions and the qualities of a space necessary to understand an urban artefact. On the other hand, architecture shapes a context, which again constitutes changes in space. To Rossi context is associated with some illusion and has nothing to do with the architecture of the city as it depends on the necessary permanence of function.

The Architecture of the City: Farida Nilufar: © BUET

Conclusion
The text of Aldo Rossi has been a study of ‘city’ considering the urban form as a whole. This book is concerned with an abstract theoretical idea where the city is conceived as a physical phenomenon, which isan instrument for man’s delight through the realm of aesthetic potential of its form. The context of the problem was the twentieth century town planning approaches which had been generated some cities as machines. Here the author refers to the historical methods to get rid of the present day’s modernist concepts. However, Rossi’s method is much more academic. His new construct begins as a critique of nineteenth century functionalism.

From this he proposes the city as the ultimate and verifiable data and as an autonomous structure. He also identified some of the key elements of the evolution and transformation of cities. Rossi assigns particular importance to institutions as truly constant elements of historical life and to the intricate relationship between myth and institution. Moreover, Rossi conceived the city as an archaeological artefact. To him history was analogous to a ‘skeleton’ whose condition serves as a measure of time and in turn, is measured by time.

His object of analysis, the city, is measured by the instrument of ‘typology’. Rossi analyzed the city, as a whole constructed by its parts. His inspiration was perceive a lack of any rational approach to structuring knowledge of the city. In response the study undertaken is analytical and inductive, and firmly set within the domain of architecture. It was however not intended ‘as a confirmation of results’ for Rossi wished to encourage more necessary theoretical development and research on the city. This book presents a protest against functionalism and the Modern Movement. At the same time it attempts to restore the craft of architecture to its position as the only valid object of architectural study. Besides it analyses the rules and forms of the city’s construction. Therefore, it has become immensely popular among architects and urban designers

Arquitectura moderna: Revisión de teoría

Analisis de la Forma: Le Corbusier: Geofrey Baker

Livre un

Este libro realiza un análisis exhaustivo de las principales obras de Le Corbusier a partir de diagramas, perspectivas y esquemas comentados. Proyectos como la villa Savoye, las casas Jaoul o el convento de La Tourette son diseccionados en esclarecedores dibujos explicativos que revelan las estrategias proyectuales y el punto de vista de Le Corbusier con relación a los detalles constructivos y todos los aspectos del proyecto arquitectónico, desde el emplazamiento de sus edificios, la volumetría o la distribución, hasta la elección de las vistas, la composición de los planos de fachada o la iluminación.

Se trata de una excelente guía para comprender todas las facetas de la obra de Le Corbusier, un manual ya clásico que invita a cuestionarse los distintos problemas de proyecto de la mano del gran maestro de la arquitectura del siglo XX. Esta nueva edición revisada y ampliada incluye obras que no aparecían en las ediciones anteriores, como el pabellón suizo de la Ciudad Universitaria de París o la villa Shodhan en Ahmedabad.

Geoffrey Howe Baker (1931), profesor emérito de la Tulane University de Nueva Orleans, estudió arquitectura en la University of Manchester y en 1964 empezó a impartir clases de Proyectos, Historia y Teoría Arquitectónica en la Newcastle University, para después continuar su trayectoria docente en distintas universidades británicas y estadounidenses. Es autor de numerosas publicaciones y artículos de arquitectura, entre los que destaca Análisis de la forma, publicado por esta misma editorial, que analiza de manera gráfica obras de todas las épocas de la arquitectura. Ha dedicado estudios monográficos a Frank Lloyd Wright, Antoine Predock y, sobre todo, a las primeras obras de Le Corbusier.

 10 HISTORIAS SOBRE VIVIENDA COLECTIVA

Livre deux1

 

Por primera vez, a+t research group analiza diez obras esenciales a través de dibujos y textos que destacan su aportación histórica al desarrollo de la vivienda deseable. El libro es un reconocimiento a maestros como Ignazio Gardella, Jean Renaudie, Ralph Erskine o Fumihiko Maki entre otros, que defendieron su visión personal de la arquitectura lejos de los dogmatismos y cerca de los usuarios. Cada historia es un viaje a través de múltiples enlaces que relacionan el proyecto con obras que lo precedieron, lo sitúan frente a las de su generación y lo identifican con los diseños del siglo 21.

No se trata de una lista canónica de edificios, ni son el top-ten de la vivienda colec­tiva. Han sido elegidos como se elige a los amigos: porque a pesar de sus defectos, merecen la pena.

Contenidos:

Línea del tiempo
Capítulos:

01 La calle en el aire
Complejo Justus van Effen. Michiel Brinkman
Róterdam,1919-1922

02 El naufragio del condensador social
Narkomfin Dom-Kommuna. Moisei Ginzburg, Ignaty Milinis
Moscú,1928-1932

03 Barato, rápido, ligaro y más alto
Cité de la Muette. Beaudouin, Lods, Mopin, Bodiansky
París, 1931-1934

04 La elegancia del disidente
Viviendas para los empleados de Borsalino. Ignazio Gardella
Alessandria,1948-1952

05 El proyecto como guión
Complejo multiuso en Corso Italia. Luigi Moretti
Milán,1949-1956

06 Un gueto exquisito
Barbican. Peter Chamberlin, Geoffry Powell, Christof Bon, Arup
Londres, 1955-1983

07 Cristal líquido
Résidence du Point du Jour. Fernand Pouillon
París,1957-1963

08 La ciudad lenta
Hillside Terrace. Fumihiko Maki
Tokio, 1967-1998

09 Construyendo estados de ánimo
Regeneración de Byker. Ralph Erskine
Newcastle-upon-Tyne, 1969-1982

10 Frente a mi casa, sobre la tuya, mi terraza
Complejo Jeanne Hachette. Jean Renaudie
Paris, 1970-1975

viviendas

 REVIEWS

“Un nivel superior en publicaciones de arquitectura […] el libro de arquitectura casi perfecto”. Florian Heilmeyer, Uncube magazine

“Un ejemplo sublime de cómo mediante impresionantes gráficos bien organizados pueden establecerse comparaciones entre proyectos”. Richard Dattner, Architectural Record

“Verdadera anatomía de la vivienda colectiva. Una ‘biblia’ del género, maravillosamente editado”. Édith Hallauer, L’ Architecture d’Aujourd’hui

“La editorial española a+t firma una obra única en su género: una invitación a revisitar diez obras maestras de la vivienda colectiva, bajo una renovada forma gráfica”. Revista Tracés

“Impresionante documentación sobre las obras maestras casi olvidadas del siglo pasado”. Baumeister

“Imprescindible”, “un libro realmente innovador”. Stuart Harrison, The Architects radio

“Maki, Gardella, Moretti-  han escrito la pequeña historia de la arquitectura, la de la gente corriente. Aurora Fernández Per y Javier Mozas han recuperado su legado y lo han contrastado y contextualizado”. Anatxu Zabalbeascoa, Del tirador a la ciudad (El País)

“Magníficos dibujos analíticos”. Cosasdearquitectos.com

“Emocionante mezcla de crítica arquitectónica e ideología”. Michael Holt, Architectural Review (Asia Pacific)

“10 Historias sobre Vivienda Colectiva combina distintos elementos informativos para representar los múltiples aspectos de la densidad. Los autores ofrecen nuevas percepciones de los principios de diseño aplicados en los proyectos que analizan. Un libro que querrás tener”. Daniel Kurz, revista Werk, Bauen+Wohnen

“Un importante testimonio de cómo nuestra concepción de la buena vida es el fundamento de la arquitectura y cómo ésta, a su vez, crea posibilidades y limitaciones para que la vida se desarrolle”. Jesper Pagh, Arkitekten

“Lo que hace tan bueno al 10 Historias es la selección de los proyectos, que no es, ni de lejos, tan obvia como podía haber sido”. “Este libro aporta algo a todo el mundo y ofrece mucho que aprender de los minuciosos casos de estudio, que muchas de las grandes ideas en vivienda ya han tenido lugar”. John Hill, A Daily Dose of Architecture

“Manual introductorio con el que el lector adquiere una visión general de las cuestiones a las que la arquitectura residencial se enfrenta”. Arquitectura Viva 157

“Sobre todo, lo que hace comprensibles estas historias arquitectónicas es que llegan iluminadas bajo el foco de los acontecimientos político-sociales del momento, recreando toda una escena”. Marta Rodríguez Bosch, Diario La Vanguardia

 LOS PRINCIPIOS DE LA ARQUITECTURA MODERNA

 Norberg Schulz: Principios de la arquitectura moderna.

Este libro tiene como propósito fundamental explicar en qué consiste la arquitectura moderna. Esto podría parecer bastante pretencioso, pero actualmente circulan tantos malentendidos que aportar cierta claridad se ha convertido en una necesidad urgente. Por razones de justicia, es preciso recordar lo que realmente quería el Movimiento Moderno y poner de manifiesto lo que efectivamente consiguió. Algunos autores sostienen que el Movimiento Moderno es una ‘mistificación’, que en realidad los arquitectos modernos no tenían ninguna ‘ideología’ en común y que, por tanto, la arquitectura moderna no existe. Sin ninguna duda, el Movimiento Moderno tenía un fundamento y una orientación, y sólo cuando se comprenda esto podremos hacer una evaluación justa de sus resultados, incluidos los empeños posmodernos.

De este modo encontraremos un punto de partida para continuar la búsqueda de una arquitectura democrática para nuestra época.

La exposición empieza con un breve examen del nuevo mundo y de la necesidad que tiene el ser humano de orientarse en él e identificarse con él. En general, la arquitectura satisface esta necesidad por medio de la organización espacial y la articulación formal. La respuesta moderna a este problema se explica en dos capítulos, uno sobre la ‘planta libre’ y otro sobre la ‘forma abierta’. Tres capítulos -sobre la ‘casa’, la ‘institución’ y la ‘ciudad’- muestran cómo se dio una aplicación concreta a la planta libre y a la forma abierta. En otros tres capítulos más se indica cómo el movimiento -tras su fase ‘heroica’- pretendió ampliar su alcance hasta abarcar el problema del significado. Y por ello se estudian las nociones de ‘regionalismo’, ‘monumentalidad’ y ‘lugar’. 

Livre trois
Livre trois b

El urbanismo medieval

PAV

El urbanismo medieval

Percy C. Acuña Vigil

Henry Pirene y Jan Dhondt consideran que las ciudades medievales resurgieron en el siglo IX; llegando a su máximo esplendor hacia finales del siglo XII.
Ambos historiadores observan que el renacer de las ciudades fue producto de un largo proceso iniciado en siglos anteriores. La observación realizada por tan prestigiosos especialistas tiran por tierra viejas e incorrectas versiones que afirman que durante la Edad Media desaparecieron las ciudades.

Es necesario recordar que con la llegada de los bárbaros (T.E.M) el urbanismo característico del Imperio Romano desapareció totalmente; sin embargo siguíeron de pie , muchas ciudades con rasgos diferentes al periodo Imperial.

El resurgir de las ciudades se debió al desarrollo explosivo de los burgos, término muy bastardeado y usado inapropiadamente en reiteradas oportunidades. No son pocos los que suelen utilizar la palabra burgos como sinónimo de ciudad. Para poner mayor claridad al tema se puede recurrir a Dhondt quien explica de manera muy sencilla el alcance del término: en Alemania; BURGUS designaba a una fortificación .En Italia ; BORGO y en Francia BOURG hacían referencia a una localidad campesina o un mercado.

En definitiva era un barrio construido para el desarrollo de las actividades económicas . Los burgos generalmente nacían en las proximidades de un castillo, abadías, Civitas ( ciudades antiguas)y en zonas rurales.

Los burgos más antiguos databan de principio y mitad de siglo VIII y otros también antiquísimo de la primera década del siglo IX. Llegando al año 850 surgieron una cantidad interesante de burgos cuya función elemental era cubrir las necesidades básicas de las personas que habitaban en zonas aledañas .Al finalizar el siglo IX aparecieron algunos burgos que no estaban ligados a las comunidades locales. Un siglo después se dió un fenómeno muy particular, se erigieron burgos en regiones rurales revolucionando las costumbres y actividades cotidianas.

La multiplicación de burgos fue una realidad imparable de frenar, no había civitas, castillo y monasterios que no tuviesen uno o más burgos.
En los barrios (burgos) vivían artesanos especializados que respondían a las demandas de las comunidades agrarias medievales. La mayoria de sus habitantes eran mercaderes ambulantes, también los habia estables dedicados al manejo de dinero, metales, prestamos ( verdaderos usureros). Los prestamistas más destacados eran de origen judios y con influencia decisiva en las actividades comerciales locales. La sociedad que habitaba en los barrios presentaba la estratificación representativa del mundo medieval.

En general todos los burgos poseían características similares: casas amontonadas con techos a dos aguas, calles angostas muy sucias producto de la cantidad de personas en espacios limitados y al quehacer de los artesanos. Los artesanos solían agruparse por zonas . Era algo normal que las calles llevasen el nombre de los artesanos que en ellas residían.

El amontonamiento y las carencias de medidas higiénicas producían serias enfermedades. Las únicas medidas preventivas estaban destinadas a evitar los incendios. Todas las actividades se realizaban durante el día ; llegada la noche el fuego debía apagarse.
Las plazas y las iglesias eran los puntos neurológicos de los burgos; allí se realizaban las principales actividades no sólo ligada al comercio sino a toda expresión de carácter social

Los dias de mayor afluencia de gente eran los domingos debido a las misas. La situación no fue desaprovechada por los mercaderes para ofrecer su mercaderia; la actividad comercial estaba matizada por representaciones teatrales y fiestas religiosas. Bullicio, alegría, mendicidad, borrachera, eran algunas de las pinturas que uno podía admirar en los burgos . Según Huizinga hasta las prostitutas aprovechaban el movimiento de los días domingos para obtener mayores ganancias.

La explosión de los burgos a la que se ha hecho referencia fue consecuencia del desarrollo y evolución de la convivencia social de carácter municipal. Pirene agrega que los procesos agrarios contribuyeron con ese crecimiento( el cultivo trienal, el arado de hierro , el caballo en reemplazo del buey y la ampliación de zonas de cultivos) produjeron execedente que los campesinos volcaban en los mercados barriales, generando mayor movimiento de consumidores y vendedores.
Dhondt considera que la explosión de los burgos fue un proceso lógico de asimilación del burgos a la ciudad.

Al igual que el nacimiento y explosión de los burgos , nacieron las SAUVETÉS(nuevas ciudades) . Las nuevas ciudades se ubicaban en las zonas próximas a los Pirineos; su creación apuntaba a explotar los recursos propios del lugar. La población era nueva y de distinta procedencia, llegaban a las sauvetés con ciertos privilegios ( derechos de asilo y status jurídicos de hombre libre) .

El derecho de asilo fue una concesión que se otorgaba a personas que huían de la ley ; se les permitía establecerse en lugares reservados para estos casos (sauvetés).Allí quedaban protegidos de toda persecusión.
Había una tendencia de los grandes propietarios de colonizar su territorio con el fin de explotar zonas virgenes reactivando las actividades económicas( explotación del suelo y actividad comercial).Los terratenientes vieron la posibilidad de obtener grandes ganancias, por su parte los colonizadores se aseguraban determinadas inmunidades o franquicias.
Los sauvetés fueron característicos del siglo XI a diferencia de los burgos cuyos orígenes se remontaban al año 700.Como se puede observar se han enunciado las características principales de los burgos y sauvetés para erradicar la idea que burgos y ciudad son sinónimo.
En el siglo XI en el Mediterráneo había ciudades con gran desarrollo urbano y una activa vida cultural , política, social y económica. Milan , Venecia y Pavia eran algunos de los ejemplos, con poblaciones que llegaban a los 80.000 habitantes . Las ciudades italianas fueron centros comerciales capaces de desafiar al soberano de turno debido a su poder económico.

Marc Bloch y F. Braudel suponen que la geografía fue determinante para el crecimiento de las ciudades italianas.
Si se dirige la mirada a España se verá que a pesar de la opresión de los árabes , Pamplona, Burgos y Santiago de Compostela eran digna de admiración por la evolución y madurez.

El análisis de registros comerciales de Londres permite deducir la presencia de numerosas ciudades en Europa Occidental con un alto nivel de urbanismo.
Recordemos que los burgos tenían un alcance municipal y que en muchos casos nacían como un riñon de las ciudades. Se ha explicado que estos barrios se ubicaban en lugares estratégicos , atrayendo a mercaderes y artesanos que vieron un lugar propicio para lograr abultadas ganancias. No pasó mucho tiempo que el espacio se transformó en un lugar municipal de mayores proporciones.

Los burgos se localizaban próximos a ríos y mares por ser vías comerciales rápidas y seguras.,las vías terrestres no eran muy usadas por razones lógicas( malas condiciones , inseguras). Los nuevos burgos o las nuevas ciudades se creaban a una distancia en donde la luz solar era el punto de referencia.Las travesias comerciales se hacían durante el día , esa distancia servía para separar un poblado de otro.

Es interesante ver como la población de los bugos se fueron asentando; en primer lugar la población estable la conforman mercaderes y artesanos.Para Benévolo el establecimiento permanente de un mercader era el embrión de los burgos.A partir de aquí las comunidades agrícolas comenzaban a ubicarse en las proximidades para vender sus productos y satisfacer necesidades.Parte de los campesinos se ubicaron en el interior de los burgos y se alistaron en la fila de los artesanos para desarrollar una actividad complementaria.

Hay otro factor determinante en el crecimiento y progreso de algunas ciudades y fueron las peregrinaciones.Las perigrinaciones a partir del siglo X movilizaba multitudes a ciudades en donde se rendían culto o veneraba a la virgen.
La concentración de personas era tierra de cultivo para la actividad de mercaderes , artesanos y campesinos que ofrecian sus productos , logrando ubicar la totalidad de las mercaderia.Pero ¿ de qué manera este acto de fe repercutía en el desarrollo de la ciudad?

Recibir tantos creyentes obligaba a los obispos y demás residentes a construir una infraestructura adecuada a esa demanda y a tomar medidas administrativas que permita una mayor organización de la población.
A comienzos del año 1000 se utilizó la palabra burgués para designar al habitante de los burgos o de las ciudades antiguas ( civitas). Hasta esta fecha carecían de un aparato jurídico que los protegiera.

Las civitas italianas eran las únicas que poseían determinadas garantías . Las ciudades conservaban sus murallas ; la mayoria contaban con cuatro entradas y tres torres que servían de vigias.El material con el cual se construía era la cuarcita y el granito. Las murallas no eran un aspecto menor porque no sólo protegían a los habitantes de un ataque exterior ; sino que además delimitaba un espacio en donde determinados delitos serían reprimidos y combatidos.

Desde el siglo XI se dictaron unas serie de garantías en diferentes ciudades europeas que pretendían generar cierto orden y proteger a mercaderes y artesanos ( derecho a la propiedad, castigo a los crímenes ).

Flandes estuvo a la vanguardia de las ciudades que lograron un marco jurídico que las protegiera de los abusos señoriales, las garantías logradas se dieron de manera oral , no hay registros escritos que permitan un mayor análisis. En épocas posteriores se pudieron recopilar las principales garantías individuales, que apuntaban a defender y proteger a los mercaderes y artesanos en la práctica de su profesión( robos, crímenes, propiedad, consficación , impuestos abusivos)

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA :
BENÉVOLO,L.” LA CIUDAD EUROPEA”BARCELONA, CRÍTICA, 1999
DHONDT, J.” LA ALTA EDAD MEDIA”MADRID, S.XXI, 1997
LE GOFF,J.”MERCADERES Y BANQUEROS DE LA EDAD MEDIA” MADRID ,EDIT. ALIANZA, 2003
PIRENE, H. “CIUDADES MEDIEVALES “, MADRID, ALIANZA, 2005

La modernidad desde el urbanismo.

La modernidad
Mg. Percy C. Acuña Vigil

PAV

En este escrito trato dos conceptos fundamentales para comprender el estudio del urbanismo: Modernidad y posmodernidad. Estos dos conceptos encierran la clave para leer entre líneas las propuestas de la sociedad del espectáculo.

Moderno, modernidad, modernización son palabras claves de nuestra época. Es frecuente encontrar estos términos en artículos y ensayos, en el discurso político y en los pronunciamientos de los líderes: el sistema político, la economía o el país en general, se nos dice, deben “modernizarse”. El reiterado uso de estos vocablos acaba por tornarlos banales y huecos, razón por la que se hace necesario precisar su sentido original, así como sus diferentes acepciones.

De acuerdo con el Vocabulario filosófico de Lalande, el término “moderno” se empleaba ya en el siglo X en las polémicas filosófico-religiosas, tanto con una acepción positiva -para denotar apertura y libertad de espíritu, estar al tanto de los más nuevos descubrimientos o de las ideas recientemente formuladas como con una acepción negativa -para significar ligereza, querer estar a la moda, cambiar por el gusto de cambiar [ ]

1. La modernidad como proceso histórico
La modernidad como desarrollo global

En términos generales la modernidad ha sido el resultado de un vasto transcurso histórico, que presentó tanto elementos de continuidad como de ruptura; esto quiere decir que su formación y consolidación se realizaron a través de un complejo proceso que duró siglos e implicó tanto acumulación de conocimientos, técnicas, riquezas, medios de acción, como la irrupción de elementos nuevos: surgimiento de clases, de ideologías e instituciones que se gestaron, desarrollaron y fueron fortaleciéndose en medio de luchas y confrontaciones en el seno de la sociedad feudal.

La modernidad surge en los ahora llamados “países centrales” (Europa occidental y, más tarde, Estados Unidos); luego, con el tiempo, se expande hasta volverse mundial y establecer con los países llamados “periféricos” una relación de dominación, de explotación y (le intercambio desigual, donde el centro desempeña el papel activo, impone el modo de producción capitalista (MPC) y destruye o íntegra (pero vaciándolas de su contenido y despojándolas de su significado) las estructuras pre capitalistas autóctonas y tradicionales. Este proceso, que atraviesa por diversas etapas, desemboca en la actual generalización del mundo de la mercancía y en la consolidación de los Estados modernos.

La modernidad como ruptura histórica
La modernidad reviste características tales que, sin lugar a dudas, representa una ruptura con respecto a las formas anteriores.
El advenimiento del capitalismo significa el momento de ruptura y negación, en el que se privilegia el valor de cambio (mercantil) en detrimento del valor de uso, y la uniformización homogenizante en menoscabo de la diversidad cultural. Con él surge un cambio del eje de actividades, de sociedades fundamentalmente agrarias a sociedades urbanas; el producto elaborado, al transformarse en mercancía, adquiere una significación abstracta, al mismo tiempo que pierde su condición de objeto durable y variado.

Dos características de la modernidad
Para comprender cómo se introduce la modernidad en un país como México es conveniente subrayar dos rasgos del proceso:
1. su carácter global y acumulativo (desarrollo de técnicas, conocimientos, instrumentos, clases, ideologías, instituciones, etc.).
2. su carácter expansivo (proceso que se origina en Europa occidental y luego se propaga como forma imperialista por todo el mundo).

2. La razón como fundamento de la modernidad

En la modernidad predominan las teorías de Newton, Descartes, Bacon, Locke, Hume y otros. Se planteó como un espacio de progresiva transparencia, y como espacio de un proyecto de emancipación. La modernidad es entendida o caracterizada como efecto de superación crítica.
Es en este contexto que la posición ideológica de Kant destaca, al mencionar irónicamente como facultades superiores a la teología, la jurisprudencia y a la medicina, Como explicación de esta jerarquización Kant entra a la discusión de los dos fines contrapuestos respecto al conocimiento. Afirma que al gobierno no le interesa el saber por el saber mismo, sino por los resultados y no tiene como preocupación la verdad, ni la necesita, le basta ejercer la autoridad para que las ciencias se sometan a determinados estatutos.

En el terreno de las ideas, la razón va a presidir el nacimiento del mundo moderno y a constituir su elemento de base. En la efervescente sociedad del siglo XVII, una racionalidad en un primer tiempo difusa y confusa -que se ha ido desprendiendo de la práctica capitalista desde sus inicios y que va a servir de fundamento a su pensamiento- se propaga, emerge de las urbes, de los diversos sectores de la burguesía. Nace del mundo de la mercancía que comienza a expandirse, del valor de cambio que sustituye poco a poco al valor de uso, del dinero que reemplaza con su poder a la propiedad y renta de la tierra.

3. La modernidad en el siglo XX
En nuestro siglo el vocablo modernidad es empleado también para designar a la nueva fase del capitalismo que se inicia alrededor de la década de los 20 y termina hacia la de los 80. Durante este período se observan múltiples y rápidas transformaciones entre las que podemos señalar:
1. Un desarrollo sin precedentes de la técnica y la ciencia.
2. Una gran capacidad de adaptación del sistema capitalista, con un neocapitalismo que asimila la racionalidad planificadora (postulada por el marxismo) y da prioridad a la organización, a la planeación, a la racionalidad técnica (lo que no quiere decir que se suprima la ley del desarrollo desigual, que subsiste y marca diferencias entre países, regiones, clases y grupos hegemónicos, ricos y desarrollados, y países, regiones, clases, grupos subordinados, pobres y subdesarrollados.
3. La organización y sistematización, tanto de las actividades productivas como de la sociedad en general, son realizadas mediante la intervención del Estado y de los tecnócratas, y en consecuencia el Estado crece, asume nuevas y múltiples funciones, adquiere un papel preeminente y se manifiesta y actúa sobre todos los ámbitos de la realidad social.
4. Todas estas transformaciones operan sobre lo social, incluyendo a la vida cotidiana, que pierde espontaneidad y naturalidad para terminar por ser programada, organizada, controlada. Se manipulan las conciencias, se desvía la energía creadora hacia el espectáculo, hacia la visión espectacular del mundo; es decir, se tiende al predomino de la apariencia sobre la realidad. La explotación organizada y programada de la sociedad se lleva a cabo no sólo en el trabajo, sino a través del consumo dirigido y manipulado mediante la publicidad.

Desde 1946 H. Lefebvre comienza a emplear el término “modernidad” para designar a la nueva realidad social, que habiendo comenzado a gestarse en el siglo XIX termina por revelarse plenamente y en toda su complejidad en el XX. El estudio de la vida cotidiana le sirve a este autor de hilo conductor para captar y analizar la modernidad, que comienza, según él, por lo que denomina “catástrofe silenciosa”, cuando hacia 1910 en Europa se desmoronan y desaparecen los principales referenciales (valores y normas) de la práctica social.

Cobra fin lo que parecía definitivamente estable, en particular, las nociones de espacio y tiempo. El antiguo espacio euclidiano y newtoniano es reemplazado en el terreno del conocimiento por el de la relatividad de Einstein; de igual manera, la representación del espacio sensible y la perspectiva se descomponen (Cezanne y el cubismo). En música, con la disolución del sistema tonal se pasa a la atonalidad. De forma similar, los sistemas (caracterizados por su organización y coherencia interna) se desintegran: la filosofía; la ciudad (como tradicional centro histórico); la familia junto con la figura del padre; e incluso la historia misma.

Se trata, según Lefebvre, de una mutación singular que entonces no es percibida ni vivida como tal (salvo para los espíritus más lúcidos), puesto que estas transformaciones no afectan a lo cotidiano, donde sobreviven las viejas representaciones de la realidad.

Del hundimiento de los valores europeos (que incluye el logos occidental, la racionalidad activa, el humanismo liberal, la filosofía y el arte clásico) emergen -prosigue Lefebvre- tres “valores” que van a presidir a la modernidad: la técnica, el trabajo y el lenguaje.

La técnica irá cobrando poco a poco una existencia autónoma -tal como sucede con el dinero y la mercancía- desarrollándose como potencia a la vez positiva y negativa, que transforma lo real, pero también puede destruirlo.

El trabajo, por su parte, rivalizará con la técnica pero se irá desvalorizando en la medida en que el progreso de esta última permite suplantarlo (mediante la robotización).
El lenguaje a su vez, como discurso, va a aportar valores de reemplazo y sustitución; el discurso, sin otro referencial que sí mismo, no tendrá valor por su verdad o por su nexo con una realidad externa sino por su coherencia; el discurso se fetichiza, mientras su sentido se pierde, transformándose en mera retórica.

4. Modernidad y mundialidad
En la década de los 70 el sistema capitalista atraviesa por una aguda crisis, aumenta el precio del petróleo y, en consecuencia, hay inflación y desempleo, así como estancamiento de las actividades productivas tradicionales, todo esto hace que la ideología del crecimiento ilimitado se vea seriamente afectada.

Ahora bien, esta crisis que pareciera volverse permanente se acompaña de profundas y aceleradas transformaciones que podrían marcar el inicio de una nueva época, cuyos rasgos empiezan a precisarse en la década de los 80. Los nombres para designarla varían: sociedad posmoderna; de consumo; del productivismo y la tecnocracia; posindustrial; del neocapitalismo; informacional; cibernética; “nuevo orden mundial”, etc.

Esta nueva etapa a la vez que prolonga modifica intensamente lo que H. Lefebvre denomina modernidad, dando lugar a lo que él mismo llama lo mundial. Aunque cabe preguntarse si lo que este autor percibió y denominó modernidad fue solamente el preámbulo (transcurso en el que se fueron acumulando los elementos nuevos) a la nueva realidad (la modernidad devenida mundial) que se manifiesta de manera evidente desde los 80 en los países centrales y que, parece, anuncia el panorama del siglo XXI.

La nueva realidad se presenta como un sistema de alcance planetario (global y totalmente interdependiente) que conlleva una nueva división del trabajo, que mantiene e incluso agrava las desigualdades, y en la que se produce una relación jerarquizada de explotación y dominio entre países centrales (hegemónicos), sede de los poderes políticos transnacionales, y los países periféricos (subordinados), también llamados subdesarrollados o del tercer mundo. Los primeros toman las decisiones fundamentales a través de estrategias que se ejercen sobre los segundos, a corto, mediano y largo plazo; estos últimos, constreñidos por la crisis, la deuda y la forzosa dependencia económica, deben tomar a éstas en cuenta para formular y ejecutar sus planes de gobierno.

Hay que señalar que la división entre centro (hegemónico) y periferia (subordinada) no se da solamente entre países, sino también entre regiones, clases y grupos sociales; es así como en el seno de los países centrales se observan regiones periféricas y marginadas, lo mismo sucede en el espacio de las grandes ciudades y con ciertos grupos sociales abandonados a su suerte. En sentido inverso, en los países periféricos (subordinados) se advierten islotes de riqueza, poder y consumo análogos a los que se encuentran en los países centrales.

5. Efectos de la modernidad
La fuerza ideológica de la modernidad legitimada por el mito del progreso indefinido hace que sólo se vean los aspectos positivos de este proceso (en particular el desarrollo técnico) y se olviden sus efectos negativos: el carácter despótico que reviste la imposición del mercado mundial (cuyos efectos padecen de manera dramática los pueblos del tercer mundo), el empobrecimiento de las relaciones humanas que conlleva, donde priva el aislamiento, la soledad, la sensación de malestar difuso, de miedo, de inseguridad. El ser humano vive enajenado, de lo político, de lo técnico se autonomiza, se fetichiza y aplasta al individuo). El desarrollo se vuelve también destructivo (armamento nuclear, devastación ecológica), Las estrategias que organizan, modelan (manipulan) lo social y lo cotidiano, restringen la libertad individual y la participación democrática (autónoma y consciente).

Junto a Lefebvre otros autores advierten también sobre los efectos negativos que se desprenden de esta nueva realidad. Jean Chesneaux [ ]–que define a la estructura general de la sociedad contemporánea, como “sistema” que se caracteriza por “la original combinación de dos globalidades, aquella que denunciaba Sartre y aquélla con la que soñaba Saint-Simon. Por un lado la ‘serialización’ de los seres, la reducción a un modelo único de vida mediocre.

Los ideales de la modernidad [ ]
El filósofo alemán Jurgen Habermas sostiene que Ilustración y modernidad han ido históricamente vinculadas. Explica que los ilustrados del siglo XVIII, apelando a la razón y a la crítica, han encendido las luces que han hecho progresar el mundo. Y que la Revolución francesa, con su grito de “Libertad, igualdad y fraternidad” y con la aspiración de universalidad, ha sido uno de los frutos de este movimiento.

Pero se pregunta, ¿qué ha pasado con los ideales de la modernidad? A grandes rasgos, la fraternidad ha quedado diluida; la libertad, reducida a individual, se ha opuesto o ha ido en contra de la igualdad. Y la razón, factor de progreso y de luces, se ha cuestionado, considerando que ha devenido parcial, sólo racionalidad técnica. ¿Qué hacer ante esta situación? Dos caminos se han abierto: el primero, repensar la modernidad, sin abdicar de sus ideales; el segundo, la postmodernidad, devaluando los atributos de la razón.

Para J. Habermas repensar la modernidad implica reconocer que ésta ha edificado un mundo injusto. El siglo XX, en palabras de Hannah Arendt [ ], es “el más cruel de la historia”. Pero el ilustrado Kant ya había advertido en contra de la razón que no establece como prioritario mejorar la vida de las personas. «Hubo un tiempo en que yo consideraba que únicamente la búsqueda de la verdad constituía la gloria de la humanidad, y menospreciaba al hombre ordinario que no sabía nada. Rousseau me condujo al camino recto: aprendí a conocer la recta naturaleza humana; y [ahora] me consideraría más inútil que el trabajador ordinario si no creyera que mi filosofía puede ayudar los hombres a establecer sus derechos».

Concluye que si las luces, con la racionalidad que comportan, no consiguen mejorar la vida de los humanos, entonces las luces tienen pendiente la tarea que las inspiró.

Posmodernidad
Puede ser descrita como un conjunto de prácticas críticas, estratégicas y retóricas que emplean conceptos como la diferencia, la repetición, la traza, el simulacro y la hiperrealidad para desestabilizar otros conceptos como la presencia, la identidad, el progreso histórico, la certeza epistémica y el univocidad de sentido.
El término “postmodernismo” primero entró en el léxico filosófico en 1979, con la publicación de La condición postmoderna por Jean-François Lyotard. Por lo tanto, Lyotard tiene un lugar de honor.

Los franceses, por ejemplo, trabajan con conceptos desarrollados durante la revolución estructuralista en París en la década de 1950 y comienzos de 1960, incluyendo lecturas estructuralistas de Marx y Freud. Por esta razón, a menudo se les llama “posestructuralistas.” También citan los acontecimientos de mayo de 1968 como un momento decisivo para el pensamiento moderno y de sus instituciones, especialmente las universidades.

Los italianos, por el contrario, recurren a una tradición de la estética y la retórica que incluye figuras como Giambattista Vico y Benedetto Croce. Su énfasis es muy histórico, y que exhiben ninguna fascinación por un momento revolucionario. En su lugar, destacan la continuidad, la narrativa, y la diferencia dentro de la continuidad, en lugar de contra-estrategias discursivas y lagunas. Ninguna de las partes, sin embargo, sugiere que el postmodernismo es un ataque a la modernidad o una salida completa de la misma. Más bien, sus diferencias se encuentran dentro de la propia modernidad y la posmodernidad es una continuación del pensamiento moderno en otro modo.

Por último, está la crítica de Habermas de la posmodernidad, en representación de las principales líneas de discusión a ambos lados del Atlántico. Habermas sostiene que el posmodernismo se contradice a través de auto-referencia, y señala que los posmodernistas presuponen conceptos que de otra forma tratan de socavar, por ejemplo, la libertad, la subjetividad o la creatividad. Él ve en esto una aplicación retórica de las estrategias empleadas por la vanguardia artística de los siglos XIX y XX, una vanguardia que sólo es posible porque la modernidad separa los valores artísticos de la ciencia y la política en el primer lugar.

En su opinión, el postmodernismo es una estetización ilícita del conocimiento y el discurso público. Frente a esto, Habermas pretende rehabilitar la razón moderna como un sistema de normas de procedimiento para lograr el consenso y el acuerdo entre los sujetos que se comunican. En la medida en que la postmodernidad presenta alegría estética y subversión en la ciencia y la política, él se resiste a ella en nombre de una modernidad en movimiento hacia su culminación en lugar de una auto-transformación.

El término “posmoderno” entró en el léxico filosófico con la publicación de Jean-François Lyotard La Condición Postmoderne en 1979 (en castellano: La condición postmoderna: Un Informe sobre Conocimiento, 1984), donde se emplea el modelo de Wittgenstein de juegos de lenguaje (véase Wittgenstein 1953) y los conceptos tomados de la teoría de los actos de habla de dar cuenta de lo que él llama una transformación de las reglas de juego para la ciencia, el arte y la literatura desde el final del siglo XIX.

Él describe su texto como una combinación de dos juegos de lenguaje muy diferentes, la del filósofo y la del experto. Cuando el experto sabe lo que sabe y lo que no sabe, el filósofo sabe tampoco, pero plantea preguntas. A la luz de esta ambigüedad, Lyotard afirma que su interpretación del estado del conocimiento “no hace ninguna afirmación de ser original o incluso verdadero”, y que sus hipótesis “no debe conceder valor predictivo en relación con la realidad, sino un valor estratégico en relación con las cuestiones planteadas “(Lyotard 1984 [1,979], 7). El libro es, pues, tanto un experimento en la combinación de los juegos de lenguaje, ya que es un “informe” objetivo.

En sus últimos escritos, sobre todo en el uso de los placeres el filósofo francés Foucault (Foucault, 1985 [1984]), emplea la investigación histórica para abrir posibilidades para experimentar con la subjetividad, al mostrar que la subjetivación es un poder formativo del yo, superando las estructuras de conocimiento y el poder de fuera de la cual emerge. Este es un poder del pensamiento, que Foucault dice es la capacidad del ser humano para problematizar las condiciones en las que viven.

Esto significa “el esfuerzo de saber cómo y en qué medida sería posible pensar de manera diferente, en lugar de legitimar lo que ya se sabe” (Foucault, 1985 [1984], 9). Él se suma así a Lyotard en la promoción de la experimentación creativa como una potencia líder de pensamiento, un poder que supera la razón, por poco definida, y sin el cual pensó que sería inerte.

En este sentido, Foucault está de acuerdo con otras personas que profesan una sensibilidad posmoderna con respecto a la ciencia contemporánea, el arte y la sociedad. Debemos tener en cuenta, además, que los escritos de Foucault son un híbrido de la filosofía y la investigación histórica, al igual que Lyotard combina los juegos de lenguaje del experto y el filósofo en La condición postmoderna. Esta mezcla de la filosofía con los conceptos y métodos de otras disciplinas es característico de la postmodernidad en su sentido más amplio.

Referencias
• Lefèvre Henri. Le Droit à la ville, I, 1968 (2° édition)
• __ Le Droit à la ville, II – Espace et politique, 1972
• __ Du rural à l’urbain, 1970, Anthropos
• __ La Révolution urbaine, 1970
• __ La Production de l’espace, 1974, Anthropos

• Il fonde en 1970 avec Anatole Kopp la revue Espaces et sociétés.
• Architecture et sciences sociales, 1970, séminaire à Port Grimaud, Groupe de Sociologie urbaine de Paris X-Nanterre, polygraphie par Léonie Sturge-Moore.
• 1995 Introduction to Modernity: Twelve Preludes September 1959-May 1961, J. Moore, trans., London: Verso. Originally published 1962. ISBN 1-85984-961-X
• 1996 Writings on Cities, E. Kofman and E. Lebas trans. and eds., Oxford: Basil Blackwell.
• Habermas, J. (1998). Modernidad: un proyecto incompleto. Revista Punto de Vista. Nº 21. Buenos Aires.
• Habermas, Jürgen, 1987 [1985], The Philosophical Discourse of Modernity, Frederick Lawrence (trans.), Cambridge: Cambridge University Press.
• Kant, Immanuel, 1787. Critique of Pure Reason, 2nd edition, Norman Kemp Smith (trans.), London: Macmillan & Co., Ltd., 1929; reprinted 1964. (Page reference is to the reprinted translation of 1964.
• –––, 1790. Critique of Judgment, Werner S. Pluhar (trans.), Indianapolis: Hackett, 1987.
• Lyotard, J.-F., 1984 [1979]. The Postmodern Condition: A Report on Knowledge, Geoff Bennington and Brian Massumi (trans.), Minneapolis: University of Minnesota Press.
• Wittgenstein, Ludwig, 1953, Philosophical Investigations, G.E.M. Anscombe (trans.), New York: Macmillan.

https://pavsargonauta.wordpress.com/2015/07/08/el-discuros-filosofico-de-la-modernidad-jurgen-habermas/
http://percyacunnavigil.blogspot.com/2014/06/cuando-las-elites-fracasan.html

Toulouse le Mirail

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Este es un proyecto que desde mis estudios en la FAUA siempre lo miré con buenos ojos. Me interesó la infinita posibilidad de espacios alternativos que genera y a la vez mantiene un orden y una jerarquía espacial que le da vitalidad al conjunto urbano posibilitando el desarrollo de todas las alternativas para obtener un entorno de valor a travéz del oficio con que se ha diseñado la estructura del partido.

Toulouse le Mirail

Candilis

Toulouse le Mirail. El nacimiento de una ciudad nueva

Candilis – Josic – Woods

Gustavo Gili, 1976

El proyecto para la ampliación de la ciudad de Toulouse y el de la construcción de la Freie Universitat en Berlín están considerados -desde la crítica arquitectónica y por los propios arquitectos- las obras más importantes del despacho francés Candilis-Josic-Woods. | Il progetto per l’ampliamento della città di Toulouse e quello per la costruzione della Freie Universitat a Berlino, vengono considerati dalla critica architettonica e dagli stessi progettisti, le opere più importanti dello studio francese Candilis-Josic-Woods.
El texto escrito por Georges Candilis en el 1976, quince años después del concurso, reporta de manera clara y lineal los primeros doce años de construcción de esta nueva realidad urbana. A través de dibujos, fotos y textos cuenta “ el nacimiento de una ciudad nueva” de 100.000 habitantes: un nuevo centro regional, creado con el objetivo político de oponerse a la gran concentración demográfica de París.

En el concurso, convocado en 1961 por el ayuntamiento, participaron 150 equipos de proyectos. El 31 de enero del 1962 se atribuyó el primer premio al despacho Candilis-Josic-Woods, cuya idea principal de proyecto era la creación de una realidad urbana compleja mediante la integración de zonas residenciales, públicas, comerciales e industriales. Toulouse le Mirail es el intento de construir una ciudad con “alma” y “corazón”, estructurada según un eje principal que lo atraviesa de sur a norte y de este a oeste, generando una infraestructura urbana permanente y abierta al cambio.

Como afirma Jurgen Joedicke en el artículo de crítica que cierra este volumen, las ideas del equipo francés en sí no son originales: lo que las hace interesantes es su aplicación sistemática a través de la estructura.

El cuerpo y corazón de este “nuevo organismo” es una avenida peatonal que, elevada 4 metros desde el nivel de tierra, acomoda servicios públicos y zonas de comercio. El desarrollo de esta estructura está delimitado por bloques residenciales de alta densidad diseñados según la “regla de el hexágono, que caracteriza el espacio público inferior por su apertura y dinamicidad.

A través de esta espina dorsal los arquitectos proponen la separación total de la circulación peatonal respecto de la circulación vehicular, liberando al peatón de la “esclavitud del coche” y devolviendo a la calle la “función primordial de la vida urbana” que tenía en la ciudad histórica.

El despacho francés observa en el acto de construir una nueva ciudad la oportunidad para pensar y proponer nuevas y diferentes situaciones espaciales. Trabajando con la alternancia y el cambio proponen espacios de diferente naturaleza: grandes, medios, pequeños, activos, pasivos, naturales, ordenados o espontáneos; todos buscan la armonía con los volúmenes construidos.

La construcción de una realidad urbana tan extensa y compleja lleva los arquitectos a entenderla como un proceso constituido por dos fases. La primera tiene a que ver con la construcción de tres barrios y de una reserva para un centro regional en la parte este de la intervención; la segunda se ocupa de la zona oeste, pero el programa no viene definido a priori porque con el tiempo puede cambiar.

La construcción de esta ciudad empezó en el 1964 y a la hora de publicar este libro, se habían desarrollado los trabajos correspondientes con la primera fase de desarrollo del proyecto. La primera piedra del barrio de Bellefontaine abrió un laboratorio de experimentación urbana donde poner a prueba las decisiones morfológicas, estructurales y tipológicas.

Para cerrar el volumen, Candilis hace un balance de los elementos positivos y negativos que hasta entonces se habían presentado. Si bien se puede afirmar que con el paso del tiempo el espíritu inicial del proyecto se fue degradando, el trabajo sinérgico entre arquitectura y urbanismo ha dado lugar a un centro donde la movilidad, los edificios públicos, la vivienda y los jardines forman una unidad, un espacio construido para el hombre.

Graziano Brau

Evolución de la realidad social

Candilis