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Archivos Mensuales: mayo 2014

El zoológico humano. No es una nueva idea.

La idea no es nueva, se práctica todos los días estimulando el turismo a los lugares de interés. Preguntemonos que es lo que esta detrás de la idea de visitar las aldeas de los Boras o Machiguengas en la Selva, o de hacer un paseo por Lamas para visitar a los Lamistas.

Machiguengas 2

Peor aún, en todo el país se observa este latente intento de reproducir este esquema para continuar con el negocio del zoológico incluso con los propios habitantes de las ciudades que son utilizados como mercancía.

Machiguengas

La idea no es nueva, todo lo contrario. Lo que hace el Kongolandsbyen o Zoo Humano es reproducir la pequeña ciudad zoo que ya existió en Oslo en 1914.

 

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El término de zoo humano describe una actitud cultural de supremacía racial, que, según algunos investigadores, prevaleció en los imperios coloniales hasta la Segunda Guerra Mundial. Fue popularizado por la publicación en 2002 de la obra Zoológicos humanos, escrito por varios historiadores franceses especialistas del fenómeno colonial.

Las exposiciones coloniales fueron la ocasión de presentar al público de la metrópoli una muestra de los diferentes pueblos colonizados, puestos en escena, en situación forzada en un ambiente reconstruido.

Eufemísticamente también se las rotulaba como «exposiciones etnológicas» o «ciudades de negros», enfatizando las diferencias culturales entre las naciones occidentales y las no europeas. Estos zoos etnográficos han sido criticados por alevosamente degradantes de la condición humana, y por racistas.

Entonces, con motivo del primer centenario constitucional, abrió durante cinco meses, un pueblo exposición que todos conocían como Villa Congo. En él vivían 80 personas de origen africano, casi todas de Senegal, que reproducían usos y costumbres africanas para deleite de los visitantes a quien todo aquello les parecía muy exótico. Un millón y medio de noruegos, tres cuartas partes de la población del país a principios del siglo pasado, pagaron con gusto la entrada para ver a los africanos vestidos de forma tradicional, cocinando, comiendo y haciendo artesanía en cabañas con techo de palma. Hace 100 años el propio rey de Noruega ofició la inauguración de la exposición.

La de Oslo no fue la única Villa Congo que se instaló en Europa.

Hubo varios zoológicos humanos, también llamados exposiciones coloniales. En Bélgica, Alemania y Francia, se exhibieron africanos y personas de otros pueblos no occidentales en muestras similares que ayudaron a convencer a la opinión pública europea de la necesidad de la colonización. Exponer a los africanos como animales, incivilizados y primitivos justificaba el ir a África, reforzaba la idea de que occidente era la sociedad más avanzada del mundo y garantizaba el entretenimiento en una época en la que pocos tenían acceso a mundos diferentes. En ocasiones, la dureza de estas exposiciones acabó con varias vidas. En Bélgica, por ejemplo, algunos de los 267 congoleños exhibidos murieron durante la exposición y fueron enterrados sin ceremonia en una fosa común en total anonimato.

El noruego Mohamed Ali Fadlabi y el sueco Lars Cuzner son los artistas artífices de la exposición actual en Oslo. Una muestra que ha costado casi un millón de coronas noruegas, unos 123.000 euros. La gran diferencia con 1914, según los artistas, es que los que participan en la exhibición están en ella de forma voluntaria. El objetivo que Fadlabi y Cuzner dicen tener es “recordar el pasado y abrir con la recreación de Villa Congo un debate sobre el colonialismo y el racismo en el mundo post-moderno”. El primer paso en el debate es, según ellos, reconocer el pasado racista de Noruega. Los artistas, que no han dudado en jugar con la ambigüedad, argumentan que el proyecto es parte de una conversación honesta acerca de la raza. “El racismo es un aspecto desagradable del pasado que todavía forma parte de nuestro presente”. Añaden que el complejo de superioridad racial de la mente europea no es una cosa del pasado, es una cosa presente. Así pues, el zoo humano noruego no es necesariamente una mera reconstrucción del pasado. Es real en muchos niveles.

Algunas organizaciones del país han calificado el proyecto de racista, desafortunado y deshumanizante. Muauke B. Munfocol , congoleña residente en Noruega, cree que el gobierno de Noruega no debería haberse gastado el dinero en una exposición así . “Uno podría preguntarse por qué ahora, en lugar de poner los esfuerzos en reconocer la existencia del racismo, el pago de las reparaciones históricas y el cambio de la relación histórico-político y cultural con países que no son blancos, el gobierno noruego opta por financiar un proyecto que reafirma su papel en un sistema de dominación blanca global donde los negros son deshumanizados espiritual, económica, social y culturalmente”.

Ella no es la única indignada. Rune Berglund, jefe del Centro de Lucha contra el Racismo de Noruega, asegura que le “resulta difícil ver cómo este proyecto se podría hacer de una manera digna”. Hasta la embajada de Bélgica en Oslo ha pedido también que la bandera belga fuera retirada de la entrada de Villa Congo“.

La idea no es nueva, se práctica todos los días estimulando el turismo a los lugares de interés. Preguntemonos que es lo que esta detrás de la idea de visitar las aldeas de los Boras o Machiguengas en la Selva, o de hacer un paseo por Lamas para visitar a los Lamistas.

Lamistas

Peor aún, en todo el país se observa este latente intento de reproducir este esquema para continuar con el negocio del zoológico incluso con los propios habitantes de las ciudades que son utilizados como mercancía.

Ciudades del Mañana: una historia intelectual de Planificación Urbana y Diseño en el siglo XX

Ciudades del Mañana: una historia intelectual de Planificación Urbana y Diseño en el siglo XX
por Peter Geoffrey Hall

 

Peter Hall 1A
“Ciudades del Mañana” es una historia crítica de la planificación en la teoría y la práctica en el siglo XX, así como de los problemas y las oportunidades sociales y económicas que le dieron origen. Es una historia crítica de la planificación en la teoría y la práctica en el siglo XX, así como de los problemas y las oportunidades sociales y económicas que dieron origen a la ciudad,

Este libro es un registro que tiene en cuenta la abundante nueva literatura publicada desde su publicación original, y permite ver la década de 1990 en perspective. Es una revisión histórica del desarrollo del movimiento moderno de planificación durante todo el lapso del siglo XX

Biblio 3W. Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales.
Universidad de Barcelona [ISSN 1138-9796]
Nº 26. 2 de mayo de 1997.

HALL, P. Ciudades del mañana. Historia del urbanismo en el siglo XX. Barcelona: Ediciones del Serbal, Colección La Estrella Polar, 1996.
Hall nos propone en este libro participar en un viaje organizado por el primer siglo del urbanismo anglosajón (aunque en su oferta también incluye alguna breve excursión por el viejo continente). En las trece escalas (capítulos) programadas nuestro guía pretende mostrarnos el desarrollo del urbanismo desde sus inicios allá por 1880 hasta el final del milenio. No obstante, consciente de las limitaciones de estos viajes, centra su oferta según sus propias palabras “más sobre las ideas más que sobre las realizaciones”.
Hall nos propone un viaje organizado en el que cualquier apasionado por el urbanismo, la historia urbana, la geografía, la historia de la política social o la vivienda social sabrá apreciar la labor de Peter Hall.

El libro trata sobre las obras de las figuras centrales del urbanismo: Howard, Unwin, Parker, Osborn; Geddes, Mumford, Stein, MacKaye, Chase: Burnham, Lutyens; Le Courbusier; Wells, Weber: Wright, Turner, Alexander; Friedmann, Castells, Harvey. Lo esencial de los aportes de estas figuras paradigmáticas puede resumirse en el caráter visionario y utópico de la mayoría de sus propuestas. Ideas que permanecieron latentes porque los tiempos no estaban maduros Y que cuando por fin las visiones fueron descubiertas y resucitadas, se aplicaron, muchas veces, en lugares distintos y en circunstancias muy diferentes, y, a menudo, a través de mecanismos distintos de los que sus autores habían imaginado.

Peter Hall 2A

En el capítulo introductorio Hall nos advierte de “que en el libro aparece una extraña e inquietante simetría: después de cien años de debates sobre cómo planificar la ciudad, después de repetidos intentos de llevar las ideas a la práctica, nos encontramos allí donde habiamos empezado. Los teóricos han vuelto a los orígenes anarquistas del urbanismo; la ciudad vuelve a ser contemplada como ciudad de degeneración, pobreza, malestar social, inquietud civil e incluso insurrección. Esto no significa, evidentemente, que no hayamos avanzado (…) Pero parece que los problemas vuelven a surgir, quizás porque, en realidad, nunca se solucionaron”.

El viaje se inicia en la ciudad británica victoriana de la década de 1880 donde se situan los inicios del urbanismo. En opinión de Hall fueron las pésimas condiciones de los barrios obreros de las ciudades británicas las que impulsan a las atemorizadas clases burguesas a hacer algo para solucionar el problema de la vivienda obrera, a hacer urbanismo originiariamente como política social. Fue el miedo a que una revuelta socialista brotase de entre las capas de pobres y desempleados la causa del nacimiento de las instituciones británicas dedicadas al ejercicio del planeamiento urbano. La ciudad gigante se había convertido en un problema en sí misma, en ella vivían unos cuantos ricos y la clase media rodeada de millares de pobres. Nunca los pobres habían sido tan conscientes de su pobreza, que en el bucólio campo se difuminaba. Nunca los ricos fueron tan conscientes del riesgo que corrían o de las pésimas condiciones en que vivían sus congéneres (los reclutamientos militares pusieron a la luz el declive físico del habitante urbano que no era válido para el servicio militar).

Era el momento de hacer algo, de encabezar propuestas. El medio condicionaría al individuo. Un sistema de ciudades jardín proporcionaría habitantes corteses y templados (controlados). No obstante, “la planificación urbana dependió sólo de la alianza de los propietarios del suelo con el votante de clase media dueño de una casa, que no tenía ningún tipo de interés en lo programas de viviendas para pobres”. En estos primeros años aparecieron las imaginativas propuestas de los anarquistas británicos encabezados por Howard, sus ideas de reforma social que con los años se quedaron en nada. Pero a pesar de estas ideas confiadas en el género humano, el urbanismo se consolidará como el substituto elegido por los poderosos para no aplicar una política social más directa.

En la Ciudad de las vías de circunvalación abarrotadas Hall nos explica como la difusión de los nuevos medios de transporte público posibilitaron la ampliación de la ciudad. Las nuevas vías de transporte ofrecieron un terreno virgen para la aplicación del urbanismo, un suelo barato que no amplió la oferta de vivienda a precios bajos, sino que se convirtió en un terreno virgen para la especulación immobiliaria. A pesar de las ideas de Unwin o Parker, no hubo vivienda social. La zonificación fue aceptada por los agentes urbanos unicamente porque defendía los intereses creados. Los nuevos transportes posibilitaron la creación de barrios donde se alojaron los nuevos trabajadores cualificados y de “cuello blanco” aumentando el porcentaje de viviendas.

Mientras que los sistemas de urbanización y zonificación se utilizaron para mantener a los pobres indeseables fuera de los nuevos barrios suburbanos. Los nuevos tranportes propiciaron la especulación inmobiliaria (los promotores inmobiliarios construían las líneas de tranvía para promover sus operaciones urbanísitca) y la substitución dela ciudad jardín por la ciudad satélite dependiente de la metrópoli. Durante el primer tercio del siglo XX, en Inglaterra unicamente tras la I G.M. el Estado impulsó la construcción de vivienda social en casas unifamiliares.

En el capítulo cuarto, La Ciudad Jardín, Hall explica como el movimiento de la ciudad jardín iniciado por E. Howard fue en origen un movimiento de reforma social cimentado en la confianza anarquista sobre el ser humano. El tiempo y las aplicaciones prácticas de estas ideas consiguieron reducir este movimiento a “simple urbanismo”. La ciudad jardín fue ideada por los anarquistas como una tercera vía de desarrollo. Una vía basada en el colectivismo, la organización local y el autogobierno. La ciudad jardín perseguía la reforma de la sociedad y recuperar a los pobres, para conseguir este objetivo la receta propuesta era la construcción de ciudades de 30.000 habitantes, donde se evitase la separación de clases, donde se permitiese a los pobres el acceso a una residencia junto al lugar de trabajo, en un intento por salvar la comunidad que junto a la familia eran las cimientos de la sociedad para estos anarquistas. Quizás un exceso de confianza en la “salvación geográfica”.

Garden cities

No obstante, en seguida se abandonó la construcción de ciudades jardín, las cuales fueron substituidas por las ciudades satélite, capaces de alojar a un numero mayor de familias, que además no requerían de la costosa descentralización de la industria, donde el coste de los desplazamientos diarios al trabajo caían sobre los obreros, y donde se evitaba el peligro de que los obreros tomasen consciencia de clase (pues era más fácil que los trabajadores de una misma factoría residiendo juntos fuesen más conscientes de su situación). Finalmente, el “baby boom” dio el golpe definitivo a las ciudades jardín, que no tenían la capacidad de absorción necesaria. Hoy de la ciudad jardín instrumento de reforma social sólo quedan los barrios suburbanos destinados a las clases acomodadas.

En el capítulo 5 La ciudad en la región nos recuerda que la planificación regional nació como una teoría revolucionaria de la mano del anarquista Patrick Geddes. Mediante la planificación regional Geddes pretendía la descentralización de la industria y de la población asentada en ciudades jardín. Las grandes ciudades debían extenderse en forma de hojas de arce para posibilitar la cohesión entre lo urbano y lo rural. Las ideas de Geddes atravesaron el Atlántico, la Asociación para la Planificación Regional de América impulsada por Mumford y Stein las adoptaron como suyas.

Con la llegada a la presidencia de los EE.UU de Rooselvett defensor de las ideas de retorno de la población al campo como cuna de la pureza social parecía que las reformas sociales que impulsaba la planificación regional iban a poder plasmarse. No obstante, ni en la fuerte intervención que el Estado Federal realizó en el Valle del Tenesse la política social llego más lejos de programas sanitarios o educativos.

Garden cities2

Finalmente, se puede sostener que durante el proceso de divulgación de las originales ideas de Geedes se perdió su aspecto radical. Y al final, se utilizaron los métodos de la planificación no para la descentralización, sino para conseguir una centralización más eficiente. El crecimiento de las ciudades se consideró un mal inevitable, pero se utilizaron los métodos de la planificación para evitar las deseconomías impuestas por el gigantismo urbano. El resultado fue una dignificación de las ciudades sin la realización de un cambio en la sociedad.

El capítulo sexto está dedicado al “movimiento de la ciudad bella” un urbanismo carente de carácter social, que tiene su origen en la reconstrucción de París ejecutada por Haussmann. Es el ámbito del “urbanismo de exhibición” que se concentra en lo monumental y lo superficial. Sus realizaciones se utilizaron para superar complejos colectivos de inferioridad estimular empresas o expresar el dominio colonial o racial. Sus obras se limitaron al diseño de los centros, sin preocuparse de las operaciones de realojamiento de la población pobre desplazada que se encomendaba a la sabiduría del libre mercado. Fue un urbanismo centrado en el fasto y lo monumental, olvidado de lo necesario. Tuvo adeptos entre el capitalismo financiero, los fascismos y los imperios coloniales. Su aplicación colonial no reconoció al habitante indígena (inexistente en sus planes) estaba hecha para el dominio y el dominador. Ante los gobiernos fascistas o ante el stalinismo “los urbanistas trataban de impresionar al pueblo; o, lo más probable, a su dueño”.

El capítulo séptimo, La ciudad de las torres, está dedicado a la influencia de las ideas de Le Courbusier. Quizás este apartado no sea del agrado de los urbanistas que han subido a un pedestal a este autor, pues para Hall toda la obra del Gran Arquitecto es criticable. A Hall (más próximo a las ideas de los urbanistas anarquistas como Howard o Mumford) le horroriza que con Le Courbusier las casas pasen a ser máquinas para vivir que deben producirse en serie y cambien de nombre para pasar a llamarse celdas o unidades de habitación en un claro intento de asesinar el concepto del hogar y la personal idiosincracia de cada individuo; tampoco le convencen los intentos de descongestionar los centros urbanos aumentando su densidad mientras en sus planes olvidaba intencionadamente las deseconomías que comportaban sus proyectos; también denuncia que inicialmente en los proyectos del maestro la zonificación estuviese orientada a segregar las clases sociales, hasta que sus ideas fueron aceptadas en la URSS, momento en que adaptó sus teorías a la construcción de una sociedad sin clases.

le corbu 2

Pero la principal crítica de Hall a la obra de Le Courbusier está basada en su autoritarismo centralizado, un urbanismo que debía ser conducido por los expertos y en el que la gente corriente sólo tendría el poder de elegir al experto. Esta crítica al autoritarismo de los rbanistas es uno de lo ejes centrales del libro, aplicable a toda una serie de planificadores que tratan de “imponer sus propios sistemas de valores a gente que los tiene diferentes”.

La manera de vivir promulgada por Le Courbusier y sus seguidores no respetaba la ideosincracia y las necesidades de una gente que no conocían. Fueron diseñadas sin humildad desde el concepto de belleza y bien burgués. A pesar de todo, las ideas de Le Courbusier divinizadas por los arquitectos han tenido una plasmación mucho menor de lo que la leyenda haría suponer. Unicamente el bloque de alta densidad ha sido universalmente reproducido. No obstante, fuera del contesto para el que Le Courbusier lo ideó. Este bloque ha sido sufrido como una mala enfermedad por sus habitantes mayoritariamente pobres, mientras la clase media que fue la inspiración para su creación ha huido de él como si se tratase de la peste.

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También en este mismo capítulo Hall nos explica la historia de las operaciones de la Agencia de Renovación Urbana durante los años 30 y 40 en la ciudades de EE.UU. La Agencia que reunió a diversos agentes urbanos consiguió con subvenciones públicas destinadas a renovar los barrios degradados del centro y construir viviendas sociales cerrar su libro de ejercicios expulsando la población pobre del centro de las ciudades, facilitando el retorno de la clase media, incrementando el precio del suelo y haciendo desaparecer al menos la mitad del número de viviendas que estos barrios albergaban, al tiempo que se incrementó el número de comercios y oficinas; todo un éxito para la planificación urbana, aunque un poco alejado a los objetivos originales con que se había creado la agencia. El dinero público enriqueció al rico, mientras embelleció los centros urbanos.

Y para finalizar el capítulo más denso de esta obra Hall nos presenta la tercera vía que abrió la obra de Jane Jacobs Death and life of Great Americam Cities en la década de los años 60. En esta obra Jacobs criticó el movimiento de la Ciudad Jardín por considerar a la ciudad cmo la cuna de los males de la sociedad y atacó a los courbusianos por su empleo indiscriminado de la zonificación y el bulldozer. Su propuesta abogaba por ciudades densas con servicios y soportes subterráneos, barrios que albergaran a todos los usos posibles, abiertos las veinticuatro horas. Desafortunadamente, con el tiempo, sus ideas darían lugar a la ciudad yuppie de los ochenta repleta de comercios de diseño adecuados al poder adquisitivo de unos pocos.

En el capítulo octavo, La Ciudad de la Difícil Equidad, Hall nos explica como en los años 60 aconteció un cambio de mentalidad decisivo en la historia de las realizaciones urbanas; con anterioridad a esta década, “planificadores y planificados estaban de acuerdo en derribar para conseguir nuevas viviendas y vías de acceso pero a partir de 1968 la gente defendió la renovación (que los financieros descubrieron como negocio)’. No obstante, la renovación era una idea vieja, ya en 1914 Geddes la propuso para reemplazar las destrucciones masivas, pues consideraba la ciudad contemporánea como el resultado de una adaptación de centenares de años. Era el fruto de un saber milenario que no se debía destruir sino mejorar. Pero en la práctica las operaciones de renovación de los centros urbanos tuvieron el mismo efecto que el método bulldozer: se expulsó a sus humildes habitantes y se convirtieron los barrios del centro en una ciudad-boutique destinada al consumo de los yuppies.

En este capítulo también se nos relata la aventura de la Autoconstrucción: de los importantes Barrios Esperanza iniciados por Turner en Perú para la clases pobres iberoamericana; pero también de la experiencias singulares en el mundo occidental como la Broadacre City de Frank Lloyd Wright.

En el capítulo noveno, La Ciudad en la Autopista, Hall nos explica el nacimiento y evolución de los barrios suburbanos del automóvil. Una historia que se inició en los años veinte en EE.UU. pero que no pudo generalizarse hasta la década de los 50, momento en que los empleos empezaron a abandonar el centro urbano. El automóvil extendió una vez más el alcance de la ciudad permitiendo el nacimiento de barrios residenciales a gran distancia del centro; pero a su vez incrementaba la capacidad de atracción de los centro urbanos, los cuales tuvieron la necesidad urgente de dotarse de las autopistas y plazas de aparcamiento suficientes para poder subsistir a los nuevos tiempos. Los sistemas de tráfico se convertieron en la estrella de la planificación urbana; al tiempo que los suburbios fueron críticados con dureza, basicamente por el despilfarro de suelo que suponían, los traslados diarios, o los elevados costos de los sevicios.

No obstante, en el fondo, los arquitectos los despreciaban por carecer de forma, negándose a aceptar una forma nueva, totalmente diferente, ajena a la tradición más academicista. También culparon al urbanismo de la cultura consumista de los habitantes de los suburbios, una crítica basada en un exceso de ego arquitectónico; finalmente los estudios sociológicos demostraron que la arquitectura no condicionaba los comportamientos humanos, que el consumismo no estaba vinculado al suburbio. En EE.UU. el automóvil era claramente egemónico y las ciudades y sus centros tuvieron que adaptarse a las autopistas. Pero ¿qué pasaba en Europa donde las ciudades se planificaron sobre las redes de metro? (París, Estocolmo o, incluso, Londres). En Europa el automóvil también condujo irremediablemente a la suburbanización, a pesar de la mejor accesibilidad, la gente prefirió las casas a los pisos.

En el capítulo décimo, La Ciudad de la Teoría, Hall se detiene ante la institucionalización del urbanismo como disciplina científica. Explica, que aunque el urbanismo se empezó a institucionalizar tempranamnte durante los primeros años 20, no se produjo el divorcio entre profesión y método hasta la década de los 50, momento en que también se olvidó el “urbanismo utópico” y el objetivo social que originariamente había guiado al urbanista. El Urbanismo que se había venido desarrollando como un saber artesanal con teorías prestadas de la geografía y la sociología tuvo que adaptarse a una “ciudad rapidamente cambiante” sacudida por el bienestar económico de postguerra y por el “baby boom”.

En la década de los 50, la Revolución Cuantitativista ofreció a los urbanistas modelos teóricos y objetivos para dominar los sistemas urbanos.Aunque, en la práctica, al planificador le fue más difícil acercarse al bien, que se empeñó en ser imposible de determinar cientificamente. En los años 60 los radicales y humanistas atacaron al cuantitativismo despiadadamente (1º) por planificar de arriba a abajo, (2º) por su imposición de un pseudocientificismo arbitral y (3º) por su ineficiencia a la hora de dar soluciones a las necesidades urbanas. El nuevo urbanista radical de los años 60 volvió al saber artesanal basado en la intuición; buscó su sitio en la escena aliándose con los habitantes para mejorar el entorno urbano. Pero, finalmente, tras el compromiso de los años 60, el divorcio entre teoría y praxis se consolidó.

En la práctica los urbanistas se olvidaron de los grandes problemas, se volvieron pragmáticos, aceptaron los encargos; mientras, los teóricos, desde las universidades, se preocuparon de solucionar las grandes contradicciones del sistema más allá del ámbito del urbanismo. En resumen, la útopia de intervención práctica ideada por los primeros urbanistas anarquistas había sido olvidada.

En el capítulo undécimo, La Ciudad de los Promotores, Hall nos explica el impacto que tuvo la crisis económica de los años 70 sobre el urbanismo. La crisis provocó un cambio de orientación, el urbanismo dejó de preocuparse por el control y planificación del crecimiento, para fomentar el crecimiento fuese como fuese. El terrible estancamieno del crecimiento hizo desaparecer las subvenciones para crear nuevas ciudades, todo el dinero se destinó a sacar del ahujero de la crisis a las ciudades ya existentes. En los 70, las ciudades estaban en reconversión, se tuvieron que adaptar a la desaparición de la base industrial de la economía urbana; todos los esfuerzos se orientaron a dar un nuevo papel a la urbe como centro de servicios.

El principal objetivo fue atraer a las entidades financieras, el turismo y el dinero de los yuppies. “La idea que predominaba era que la ciudad era una máquina de crear riqueza y que la función del urbanismo era engrasar la maquinaría”. La deserción de la industria dotaba a las ciudades con nuevos espacios a los que se debía encontrar nuevos usos. Fue el periodo de las grandes operaciones de renovación urbana (de los Dolls londinenses). El centro de la ciudad se convirtió en una boutique para el consumo de los yuppis y en un señuelo para atraer a los turistas. Para las políticas de vivienda social no corrieron buenos tiempos durante el periodo de las administraciones Reagan y Thatcher.

En el capítulo duodécimo, La Ciudad de la Eterna Pobreza, Hall inicia el retorno de nuestro viaje hacia “los eternos barrios bajos”. Este capítulo está dedicado a la historia de los estudios sobre la pobreza y la marginalidad urbana en EEUU. Estudios que se remontan a los años 20, época en que los sociólogos de la Escuela de Chicago (Park, Burgess y compañía) localizaron la pobreza urbana en los ghettos que acogían a los inmigrantes. Para los de Chicago la ciudad robaba al recien llegado la protección y autodefensa que le brindaban las comunidades tradicionales, la ciudad tentaba al indefenso hijo del inmigrante hacia la marginación.

La marginación llegó a ser considerada como un problema transitorio, pues en los años cuarenta los ghettos blancos habían desaparecido, sólo quedaban ghettos negros en las ciudades americanas, ghettos que se hacían cada vez más profundos. ¿Que diferenciaba a los negros? Los estudios de Frazier substituyeron las xplicaciones racistas por los hechos, en esencia tres diferencias: partían de una pobreza más extrema, la familia negra estaba descentralizada y habían llegado más tarde a la ciudad, cuando los trabajos no cualificados habían comenzado a desaparecer o estigmatizaban, y por si esto fuera poco aún se debía sumar el racismo blanco.

Finalmente, a partir de los 60 la extensión de la pobreza a los blancos (aunque siempre en menor medida) arrabató la razón a los sociólogos de Chicago, no se trataba de un problema transitorio. Hall no facilita ninguna solución ante la persistencia de la pobreza en las ciudades, sólo una pregunta ¿dónde ha estado el urbanismo? ¿qué ha hecho? La respuesta no puede satisfacernos. Es cierto que el porcentaje de pobres es menor que en 1880, pero también es cierto que son muchos los pobres de nuestras ciudades a los que no se les ha querido ofrecer una vivienda digna.

El viaje de la mano de Peter Hall termina en el capítulo decimotercero, La Ciudad a lo Belle Epoque, un número para muchos de mal agüero. En este capítulo Hall se pregunta cuál es el papel del urbanismo en el futuro, en la época de la globalización y de Internet. Un futuro que el urbanismo debe tener pues la ciudad no está muerta ni mucho menos, al ser aún la sede del bien más demandado, la información. Pues, aunque se descentraliza la producción, la ciudad aún acoge a las finanzas, al I+D y al turismo.

El urbanismo tiene trabajo para realizar una ciudad sostenible, preocuparse por el ahorro de energía y dar una solución a los problemas del transporte. El urbanismo inluso puede responder a las exigencias de aumento de la calidad de vida de sus habitantes. Preocuparse por la competición interciudadana por el atractivo turístico. Incluso el urbanismo tiene que responder a un problema grave, pues el incremento de las familias uniparentales implica un incremento próximo de la necesidad de vivienda que no podrá satisfacer la ciudad a la escala actual.

No obstante, existe un problema más grave, aún no mencionado. Un problema que no ólo afecta a esta disciplina, pero por el que se creó el urbanismo hace más de cien años: la pobreza. Sin duda la noción actual de pobreza no es la misma que la de la Inglaterra Victoriana, ni las características de los barrios pobres de las ciudades son las mismas, pero tampoco el urbanismo es el mismo.

Hoy, según Hall, la situación se caracteriza por la desaparición de los trabajos tradicionales, el aumento del paro y el incremento de la polarización de la sociedad “entre los informados y los infraeducados”. El miedo a que estalle la violencia que bulle bajo la superfície, que estalle la revuelta vuelve a apoderarse de las clases medias. Los disturbios de Los Angeles fueron entendidos como un aviso. A finales del siglo XX hay una Ciudad de la Noche Espantosa más insostenible que nunca al estar rodeada por la ciudad de la luz.

Lucy Lippard. La ciudad disfrazada: el impacto del turismo en Santa Fe, Nuevo México

Resumen de la conferencia de Lucy Lippard. La ciudad disfrazada: el impacto del turismo en Santa Fe, Nuevo México
VER VÍDEO DE LA CONFERENCIA

Beatriz Herráez y Lucy Lippard en la tercera presentación pública de Sobre capital y territorio IIEscritora, crítica cultural, activista y cofundadora de numerosos colectivos artísticos, Lucy Lippard analizó en su conferencia cómo los destinos turísticos han sido imaginados o re-imaginados para nosotros por el capital, tomando como ejemplo el caso de Santa Fe (Nuevo México), una de las ciudades más antiguas de Estados Unidos. Lippard fue presentada por Beatriz Herráez, crítica y comisaria que en la actualidad es responsable de programación del Centro Cultural Montehermoso Kulturunea en Vitoria Gasteiz. En su presentación, Herráez destacó el enfoque trasversal y la amplitud y diversidad temática del trabajo de Lucy Lippard que es, en su opinión, uno de los más “relevantes y determinantes” en el campo del arte contemporáneo y la crítica cultural de las últimas décadas. Un trabajo en el que el feminismo y el compromiso sociopolítico siempre han ocupado un lugar central y que, sin huir de la rigurosidad teórica, busca un anclaje en lo local.

En la trayectoria de Lucy Lippard, según Beatriz Herráez, ha tenido una gran importancia el trabajo colectivo -como demuestra su relación con proyectos como Printed Matter (una organización fundada en 1976 que, entre otras cosas, edita libros de artistas a precios reducidos), el colectivo/publicación feminista Heresies o la iniciativa Artist Call Against U.S. Intervention in Central America-, así como el contacto con los agentes culturales de su tiempo. Entre sus libros, además de Seis años: la desmaterialización del objeto artístico de 1966 a 1972  [Six Years: The Dematerialization of the Art Object from 1966 to 1972], quizás su obra más conocida y una de las pocas que se ha traducido al castellano, Herráez mencionó textos como From the Center: Feminist Essays on Women’s Art, Get the Message: A Decade of Art for Social Change o la serie de ensayos que Lippard escribió sobre la guerra del Vietnam. “Quiero resaltar estos textos”, explicó, “porque responden a esa definición que he leído reiteradamente de Lucy Lippard en distintos medios, entrevistas y catálogos: su definición como escritora, activista, comisaria… Como crítica cultural que, de alguna manera, redefine la idea de crítica de arte”.

Beatriz HerráezSegún Beatriz Herráez, su “estar alerta permanente”, su compromiso con el contexto en el que vive, su apuesta por la interdisciplinariedad y por el activismo político-artístico, su mirada analítica abierta pero rigurosa, en definitiva, su “actitud”, por decirlo en términos propios de la cultura rock, resulta especialmente destacable en un momento como el actual, cuando en el mundo del arte prevalece un “hacer” y un “pensar” despolitizado o, en todo caso, un “hacer” y un “pensar” aparentemente crítico pero con nula o mínima intencionalidad y potencialidad transformadora. En este sentido, Herráez considera que es muy acertada la idea de incluir a Lucy Lippard en un proyecto como Sobre capital y territorio que quiere explorar cómo la lógica del capital está condicionando nuestra relación con el entorno a partir de una aproximación transdisciplinar y de la búsqueda de una confluencia entre el análisis teórico y la práctica artística y activista. “Creo que en este aspecto”, subrayó, “ella ha sido una pionera”.

Beatriz Herráez recordó que Lucy Lippard siempre ha trabajado en y con contextos que conoce, tratando de incidir en ellos. Si en los años sesenta y setenta ese contexto fue Nueva York (y su fértil escena artística alternativa), ahora es Galisteo (la pequeña localidad de Nuevo México cercana a Santa Fe en la que vive) y su entorno. En uno de sus libros más recientes, On the Beaten Track: Tourism, Art and Place (1999), donde analiza nociones como autenticidad o exotismo, hay un capítulo sobre la “realidad tricultural” de Santa Fe y su construcción como objeto de deseo turístico. Éste fue el tema que desarrolló Lippard en su conferencia que inició recordando una pintada que se encontró hace varios años en Barcelona: “Tourist, you are the terrorist”.

Ya en La sociedad del espectáculo Guy Debord describió el turismo como un “subproducto de la circulación de mercancías”. Según Lucy Lippard un ejemplo paradigmático de esto lo encontramos en Santa Fe y Nuevo México, donde el turismo es, a día de hoy, una de las industrias más poderosas y genera tanto o más ingresos que otras actividades productivas que se han desarrollando tradicionalmente en la zona (como la industria nuclear o la minería). De hecho, Nuevo México, que hasta 1912 no perteneció oficialmente a Estados Unidos, constituye uno de los destinos turísticos favoritos de los norteamericanos de clase media que lo visitan atraídos por su “singularidad paisajística, histórica y cultural”.

Lucy LippardEn las guías y folletos turísticos se suele decir que Santa Fe es una “ciudad diferente” a todas las demás, destacándose tanto su “antigüedad” (su origen se remonta a principios del siglo XVII que para Estados Unidos es casi “pre-historia”1) como su realidad “tri-cultural” (pues en esta ciudad han convivido desde hace mucho tiempo poblaciones de origen indio, hispano y anglosajón). “Pero lo que nunca o casi nunca se dice”, advirtió Lucy Lippard, “es que la Santa Fe actual es una recreación de la antigua Santa Fe y que, en realidad, de la ciudad original ya no queda prácticamente nada”. Una recreación que comenzó a gestarse en 1912, cuando se decidió reconstruir su casco antiguo para que pareciera “más auténtico”, y que, posteriormente, se ha promovido desde organismos como el Historic Design Review Board que desde hace varias décadas supervisa todas las actuaciones e intervenciones arquitectónicas que se llevan a cabo en el centro de esta ciudad. Además, en estos folletos turísticos la complejidad histórica y cultural de Santa Fe y Nuevo México se reduce a un conjunto de clichés políticamente correctos y fácilmente asimilables. Los hechos y aspectos más conflictivos y/o desmitificadores no se suelen mencionar, mientras que otros se sobredimensionan, dándoles mucha más importancia de la que realmente tienen.

No se debe olvidar que la historia de Santa Fe y Nuevo México es una historia de encuentros y desencuentros, de ocultamientos y desplazamientos, de interacciones y enfrentamientos. Desde su fundación y hasta principios del siglo XVIII, los indios nativos (los indios Pueblo) y los colonos hispanos vivieron en una paz precaria. Poco a poco empezaron a mezclarse y a compartir ciertas cosas (técnicas agrícolas, ritos religiosos…) e incluso terminaron aliándose para luchar juntos contra los grupos de indios nómadas que se adentraban en la región. A mediados del siglo XIX, con la llegada de los “anglos” (término que Lippard utiliza para referirse genéricamente a todos aquellos que no son de origen hispano o indio), las diferencias culturales, de clase y, sobre todo, étnicas se exacerbaron, dando lugar a los antagonismos actuales.

Antagonismos que, en cierta medida, se han acentuado en las últimas décadas porque en la zona se han instalado numerosas personas de clase media-alta (y, por lo general, de origen anglosajón) que llegaron como turistas y que han terminado adquiriendo los terrenos e inmuebles mejor situados, generando un proceso de gentrificación. Gran parte de los antiguos residentes de origen indio o hispano siente un profundo resentimiento contra estos “recién llegados” a los que perciben como “nuevos colonos” que no sólo se están quedando con sus propiedades, sino que también le están desposeyendo de muchos de sus signos identitarios. Por su parte, estos “nuevos colonos” no quieren que lleguen más turistas residenciales, ya que desean que el lugar permanezca lo más parecido posible a cómo estaba cuando ellos decidieron instalarse en él. A su vez, los hispanos sienten recelos frente a los inmigrantes mexicanos, pues los ven como competidores que pueden quitarles sus puestos de trabajos. Estamos, por tanto, ante un paisaje social y cultural muy complejo que, desde luego, nada tiene que ver con el que se muestra en los folletos turísticos.

Lucy LippardEn este punto de su intervención, Lucy Lippard señaló que uno de los efectos más perversos del turismo es la conversión de ciertas regiones pobres del planeta en escenarios donde sus habitantes actúan como sus antepasados para satisfacer la curiosidad de otros ciudadanos que han perdido la relación con sus propios orígenes (una pérdida que, a juicio de Lippard, les hace sentirse superiores). Según la autora de Seis años: La desmaterialización de la obra de arte entre 1966 y 1972, el turismo conlleva siempre una simplificación de las contradicciones y complejidades de un lugar. “El turismo”, subrayó, “tiene la capacidad de poner cualquier lugar entre comillas”, de separarlo de la normalidad, de descontextualizarlo y transformarlo en un espacio sin vida, en un espacio momificado y al que le han expropiado su presente en nombre de su pasado. A través del turismo, el capitalismo convierte los lugares en mercancías, en marcas que compiten con otras marcas, en productos que se consumen rápidamente y que, después, se desechan. Como los miradores que hay en ciertas carreteras, el turismo nos aparta de los espacios vividos y sólo nos da una visión panorámica y superficial de aquello que visitamos: la historia real de un lugar siempre queda fuera del alcance del turista.

A juicio de Lucy Lippard es necesario que el turismo se analice no sólo desde el punto de vista del que visita (es decir, del turista), sino también del “visitado” (es decir, del que vive y trabaja en los lugares que se visitan) que en las dinámicas relacionales que el turismo genera tiene siempre un rol pasivo, subsidiario, dependiente. Para ellos el turismo no es una elección sino una imposición, algo que les marca con unas imágenes estereotipadas de las que no pueden desprenderse y que, en muchos casos, les impide desarrollar una “vida normal”. En Nuevo México, esta situación la padecen sobre todo los indios Pueblo que habitan en pequeñas reservas convertidas en parques temáticos a las que continuamente llegan visitantes que les observan como si fueran ejemplares de una especie en peligro de extinción. “Cómo pueden vivir una vida normal”, señaló Lippard citando a una investigadora universitaria llamada Rina Swentzell, “cuando todos los días veinte personas les preguntan por qué se visten como se visten, por qué construyen sus casas como las construyen y por qué viven como viven”2.

Pero también para los nativos hispanos de Nuevo México el turismo ha supuesto una pérdida, tanto material como patrimonial. Los integrantes de ambas comunidades han visto como su historia y su cultura se convertía en mercancía, mientras ellos sólo podían recoger las migajas del negocio que generaba la explotación de su capital simbólico. Además, en este proceso han sido progresivamente desplazados de sus antiguos territorios, hasta el punto de que, en la actualidad, sólo se les permite utilizar el centro de Santa Fe en momentos muy puntuales, por ejemplo durante los mercados artesanales que se celebran en verano: en julio el mercado hispano y en agosto el mercado indio. Estos mercados se desarrollan en la Plaza Central de Santa Fe, junto al Palacio del Gobernador (el edificio administrativo más antiguo de Estados Unidos), un espacio público que antes les pertenecía y que ahora está lleno de tiendas de souvenirs.

Lucy LippardPero, ¿es posible otra forma de hacer turismo?, ¿es posible desarrollar una propuesta turística que no eluda la complejidad y el conflicto y que beneficie (no sólo económicamente) a las comunidades locales sin condenarlas a vivir disfrazadas, a comportarse como lo hacían sus antepasados? Según Lucy Lippard, el concepto de regionalismo crítico3, al que alude el arquitecto Chris Wilson en su libro The Myth of Santa Fe (donde plantea que el turismo sólo vale la pena si además de progreso económico genera justicia social), nos puede ser útil para afrontar este desafío. Hay que tener en cuenta que en un mundo globalizado como el actual, el regionalismo (aunque no sea crítico) tiene la ventaja de que posibilita que las influencias externas sean cribadas por un filtro local, propiciando una yuxtaposición que genera “pequeñas porosidades por las que los turistas pueden salir y entrar”.

Lippard considera que los artistas pueden contribuir a una reformulación del turismo (“pues, al fin y al cabo, su cometido es enseñar a la gente a mirar”), aunque para ello deben adoptar una actitud activa (no ejercer de meros decoradores o ilustradores) y, en colaboración con agentes locales, generar relatos, representaciones y procesos que, alejándose de cualquier tentación de exotismo y pintoresquismo, nos hagan repensar cómo miramos y nos relacionamos con los lugares que visitamos.

En la fase final de su intervención Lucy Lippard habló de dos obras de arte público que, a su juicio, ilustran algunas de las cuestiones que abordó en su conferencia: Obelisk: To the Heroes (Obelisco: a los héroes), una pieza escultórica que la artista Charlene Teters, de origen indio Spokane, realizó para la tercera edición de la Bienal de Santa Fe-SITE; y Cultural Crossroads of the Americas (Encrucijada cultural de las Américas), una obra del creador indio Apache Bob Haozous. La primera es una réplica en adobe (material característico en la arquitectura tradicional de Nuevo México) del Monumento al soldado, un obelisco de piedra que se erigió en el centro de Santa Fe en 1867 con la siguiente inscripción: “To heroes that fought in various battles against the savage Indians” (“A los héroes que lucharon en varias batallas contra los indios salvajes”). A finales de los años setenta, alguien borró con un cincel la palabra “savage” de la inscripción. Y es justo esa palabra la única que Teters puso en su obelisco, bajo el cual depositó una serie de objetos personales (juguetes de plástico, cartas, monedas…) que los espectadores, si lo deseaban, podían llevarse4.

Cultural Crossroads of the Americas (Bob Haozous)En Cultural Crossroads of the Americas, Bob Haozous homenajea a la sabiduría indígena al tiempo que plantea una crítica al mundo que ha creado el “hombre blanco”. Entre otras cosas, la obra, que tiene forma de valla publicitaria de carretera, incluye varias figuras aztecas y una versión en miniatura de la popular estatua ecuestre The End of the Trail (James Earle Fraser, 1915)5 en la que en vez de un indio aparece un cowboy. Cuando la estaba terminando, Haozous decidió añadir un alambre de espino en la parte superior de la estructura, pero después de una dura batalla legal se vio obligado a aceptar que lo retiraran porque la institución que le había encargado la pieza -la Universidad de Nuevo México- le dijo que no le pagaría si se negaba (argumentando que ese elemento no estaba incluido en la maqueta que les había entregado y que, por tanto, su inserción suponía un “incumplimiento de contrato”).

A juicio de Lucy Lippard trabajos como éstos desafían a las comunidades a construir sus propias narrativas y nos dan pistas de cómo se puede desarrollar un “turismo más inteligente”. Un turismo que no convierta los lugares en escenarios de cartón piedra y a las personas que los habitan en meras figuras ornamentales, que tenga en cuenta lo que piensan, sienten y desean “aquellos que son observados” (permitiendo al mismo tiempo que quienes les observan vuelvan a sus casas sabiendo un poco más no sólo de los espacios que han visitado sino también de sus lugares de origen), que nos acerque al “otro” y nos haga repensar cómo miramos lo que nos rodea. “No es, desde luego, una tarea fácil”, subrayó Lippard, pero tenemos que hacer todo lo posible por intentar llevarla a cabo, porque el turismo es un fenómeno que, de una forma u otra, nos concierne a todos y no podemos permitir que sólo el capital se ocupe de él. “Por suerte o por desgracia”, concluyó, “el turismo nos acerca al ‘mundo exterior’ y una pequeña ciudad como Santa Fe necesita estar en contacto con el mundo. La insularidad ya no es una opción. El debate sobre el turismo está cargado de contradicciones y las contradicciones definen a una sociedad diversa y multicéntrica, algo que yo deseo para mi comunidad”.

 

 

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1.- En realidad hay restos de asentamientos indios mucho más antiguos, pero para la historiografía norteamericana, la historia de Estados Unidos comienza con la llegada de los europeos y todo lo anterior se considera “pre-historia”.  [^]
2.- De hecho, Lucy Lippard considera que el turismo ha sido el segundo mayor golpe que se le ha dado a los nativos norteamericanos, tras el robo de tierras que sufrieron entre los siglos XVII y XIX.  [^]
3.- Regionalismo crítico es una noción acuñada por Alexander Tzonis y Liane Lefaivre (y que, posteriormente, desarrollaría Kenneth Frampton) para referirse a una serie de prácticas arquitectónicas que, en palabras del arquitecto peruano Percy Acuña Vigil, intentan “resolver el debate y el antagonismo que se ha venido dando en las últimas décadas entre la arquitectura impersonal y estandarizada, que se conoce como internacional y aquella que encuentra en lo regional las respuestas a los problemas específicos de cultura, entorno y economía”. Según Acuña Vigil, estas prácticas plantean la necesidad de ofrecer “opciones específicas para la arquitectura de cada sitio” (privilegiando tanto los materiales locales y la adecuación al clima, como las costumbres y posibilidades económicas de sus potenciales usuarios), pero sin olvidar “los postulados aún vigentes del movimiento contemporáneo” (pues sólo así se podrá evitar caer en una lectura historicista que dé lugar a “soluciones netamente decorativas”).  [^]
4.- Generándose, según Lucy Lippard, un proceso muy interesante y que nos remite a la “larga y honorable” tradición del obsequio (muy arraigada entre los pueblos nativos de Norteamérica), pues espontáneamente muchas personas empezaron a dejar sus propios objetos personales a los pies del obelisco.  [^]
5.- Una estatua que, según Lippard, los indios odian porque les recuerda su condición de pueblo derrotado.  [^]

 

Es San Marcos de Lima la más antigua de América?

Es San Marcos de Lima la más antigua de América?

Por Jorge Huamán M.

san  Marcos
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Esta universidad fue fundada un 12 de mayo de 1551 con el nombre de Universidad de Lima y solo 2 décadas después optó el nombre de San Marcos. Hoy que celebramos sus 463 años de existencia (¡ya casi medio milenio!!!) es bueno recordar a tres personajes ligados a este centro de estudios: los maestros Luis Antonio Eguiguren, Carlos Daniel Valcárcel y Miguel Maticorena Estrada, por haber sido los máximos estudiosos de San Marcos en los siglos XX-XXI y por haber siempre defendido la idea de que San Marcos era la Universidad más antigua de América. Y sin embargo la de Santo Domingo data de 1538…. Entonces, es o no nuestra universidad la más antigua de América? Analicemos el asunto:Ocurre que Santo Domingo, universidad de República Dominicana, fue establecida por bula del papa Paulo III en octubre de 1538, sin embargo, en la península ibérica existía la figura real y soberana del “pase regio” o aprobación de la Corona de España. Sin esta autorización real, todo nombramiento o fundación hecho por un estado extranjero en territorio hispano carecía de validez.Bajo esta premisa legal, San Marcos del Perú fue fundada por provisión real de Carlos I el 12 de mayo de 1551 (dicho sea de paso, con los mismos privilegios que la universidad más importante de España, la de Salamanca), La Universidad de México en septiembre de ese mismo año también por provisión real y Santo Domingo sólo recibió el “pase regio” en 1558, es decir, funcionó de manera ilegal dentro de los dominios españoles por 20 años.

Donde viene la controversia? en que la Universidad de Santo Domingo siempre pretendió intitularse como la más antigua de América (algo similar a que una “universidad” pretenda funcionar sin la autorización de las autoridades competentes). Fue por ello que un reclamo de San Marcos ante las autoridades reales españolas propició que en el siglo XVIII el rey Carlos III prohibiera a Santo Domingo autotitularse como “la primera de América” pues ello iba en contra de la verdad y de los privilegios históricos de la Universidad de Lima.

Otros detalles a tener en cuenta es que Santo Domingo quedó cerrada por más de un siglo y sólo volvió a ser reinaugurada en 1914, lo mismo ocurrió con la de México. Es por ello que no debe caber duda en el hecho de que San Marcos, por antigüedad, continuidad y legalidad es la “DECANA DE AMÉRICA”.

Publicado en: Lima la única.

 

Lima y sus obras.

cc torre

En los terrenos de la Penitenciaría de Lima, se construyó el Centro Cívico de Lima. Este Centro Cívico, a imagen de los Centro cívicos de otros lugares buscó darle un nuevo hito a la ciudad. Para eso contó con un proyecto de inmejorable factura, un proyecto que se ponía en la frontera de lo diseñado en Lima.

El Centro Cívico de Lima es un conjunto arquitectónico ubicado en el Cercado de Lima. Fue construido en 1970 e inaugurado en 1974 tras el desmantelamiento de la Penitenciaría de Lima (conocida como El Panóptico) para albergar un conjunto de oficinas y agencias del Estado. Su edificio principal fue el edificio más alto de Lima y del Perú hasta el 2009 cuando fue sobrepasado por la obra del Hotel Westin Libertador de 30 pisos y 120 metros de altura.

CC de Lima Maqueta

Fue el último edificio de importancia erigido en el centro histórico de Lima antes de su deterioro y decadencia.

Ocurrió que construído en forma incompleta, y administrado en peor forma, fue poco a poco perdiendo protagonismo y finalmente fue destruido por las ordas envalentonadas por su número.

El 5 de febrero de 1975, en el marco de una histórica y folklórica huelga policial, ocurrieron saqueos a instituciones públicas y locales comerciales; ese día una turba incendió también parte del Centro Cívico –la sala de congresos resultó la más dañada–. Así, el edificio se volvió poco atractivo para desarrollar actividades comerciales y gran parte de los 33 pisos de su torre principal lució abandonada.

En colofón, fue manoseado por gentes sin calidad y ha devenido en un arrabal más,  lejos de la prístina calidad cívica con que fue generado por sus padres. Convertido hoy día en un mercado persa, la ciudad ha perdido otro de sus espacios, y ha devenido en otra frustración más característica de la supermodernidad tercermundista que le ha dado su carácter final.

El Cristo del Penal, 1964
por David Pino

En marzo de 1964 se inició la demolición total y retiro de lo que quedaba de anteriores demoliciones en el terreno que fue la Penitenciaria de Lima. La firma “Gonzales de los Rios Ingenieros” ganó la buena pro para este trabajo. Volquetes salían llevando el desmonte que era arrojado hacia las playas que quedan frente a lo que fue el Cuartel San Martín, en la Av. Del Ejercito.

En este lugar solo quedo un gran pampón donde hubieron muchos proyectos de construcción. Pronto se planteo la construcción en el lugar del Museo Arqueológico, haciendo tono con el Museo de Arte y el Museo de Arte Italiano. También un complejo de hoteles y un Centro Cívico, aunque solo se construyo un hotel: el Sheraton, esta fue la idea que se impuso al final y se realizó.

Pero antes de todo esto, cuando aún estaba el terreno desolado y esperando los nuevos trabajos había un muro al centro, que era el muro de una antigua celda y que fue lo único que no fue destruido y perduro algún tiempo. Era la imagen de un Cristo crucificado que sobrevivió a la destrucción de esta Penitenciaria. Fue pintada por un preso, y al desaparecer la cárcel hubo mucha gente que impidió la destrucción del muro y la imagen.

Se empezó a hablar de milagros, muchos empezaron a suponer que la pintura surgió de una forma milagrosa, de manera espontanea. “El Cristo del Penal” fue el nombre que le dieron, y pronto el pueblo empezó a ponerle flores, velas, a rendirle culto como un altar al paso. Y hasta se organizaron hermandades y cuadrillas de vigilancia nocturna, para evitar que el muro fuese derribado.

Y cuando todos estaban convencidos de la milagrosa aparición de esta pintura, Carlos Ortega periodista de El Comercio Gráfico y el Semanario Oiga, ubicó al autor de la pintura en Iquitos. Era un hombre sencillo que le dijo que había copiado la imagen con simple pintura al agua, de una estampita que le dio el sacerdote confesor del Penal.

Fue asi como se termino esta leyenda popular que ya estaba creciendo en seguidores. Muchos dijeron que no era posible que se inventara una leyenda que compitiera con una verdadera tradición al Cristo de los Milagros y que congrega cada octubre a miles de personas en una multitudinaria manifestación de Fe por las calles de Lima.

 

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Link a los planos de la Penitenciaría.

 

Platón: Actualidad para repensar la ciudad.

PLATÓN

Comparto este archivo recordando las ideas básicas de éste pensador griego con la finalidad de continuar definiendo parametros de referencia para repensar el diseño y la construcción de la ciudad,

Platon

• TEORÍA DE LAS IDEAS
Antecedentes: el saber exige la estabilidad y permanencia de su objeto.No puede haber ciencia del mundo sensible. Esto genera un dualismo: mundo sensible-mundo inteligible.
Existencia de las ideas: el ser de las cosas. las esencias. Son las causas y los fines de las cosas sensibles. Existen separadamente. No son conceptos humanos. La idea de Bien es la suprema.
El mundo sensible copia e imita de las ideas. Lo sensible “es” porque participa del mundo eidético.
• 2. COSMOLOGÍA
Trata el origen del mundo sensible.
Elementos previos a la formación del cósmos: materia, ideas y un Demiurgo. El demiurgo ordenó la materia teniendo a la vista el mundo eidético. Crea el universo imitando el mundo de las ideas.
El cosmos es como un ser viviente con un alma propia: el alma del mundo.
Teleologismo: Los fines son causas explicativas.
Universo platónico: Es finito, cerrado, esférico.
• 3. ANTROPOLOGÍA
El hombre: compuesto dual de alma-cuerpo. Unión accidental de estas dos substancias.Alma: parte inmortal humana (identificada con la racionalidad). substancia distinta del cuerpo. Realidad intermedia que conecta ambos mundos.División tripartita del alma : racional (prudencia), irascible (valor), concupiscible o apetitiva (templanza). Sólo la racional es inmortal.
El cuerpo: pertenece al mundo sensible y tiene las carcterísticas de éste. Es la prisión del alma.
• 4. TEORÍA DEL CONOCIMIENTO
La reminiscencia: como consecuencia de la inmortalidad del alma, conocer es recordar.Dialéctica: grados de conocimiento (doxa y episteme) que se corresponden con grados de ser (mundo sensible y mundo inteligible).
La dialéctica es la intuición pura de la idea. Método del conocimiento y verdadero conocimiento.
Eros: a través de las cosas accedemos al mundo eidético.
• 5. ÉTICA
-Niega el relativismo sofista.-Virtud como purificación.
-Intelectualismo moral.
-Armonía entre las tres partes del alma que produce la justicia.
• 6. POLÍTICA
-Intento de crear un Estado ideal (La República).-Cada clase social se aplica a lo que le corresponde por naturaleza según la parte del alma que impere: racional (gobernante), irascible (guardianes), apetitiva (productores).
-comunismo platónico de bienes, mujeres e hijos.

 


Comparto este link que trata las ideas dePlatón

http://guindo.pntic.mec.es/~ssag0007/filosofica/Platon-duererias.pdf

Referencia al libro de Badiou sobre Platón

http://ojopelao.com/la-republica-de-badiou-video/