POLIS – CIVITAS

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Archivos Mensuales: mayo 2011

Las ciudades se han convertido en clones

La ‘urbanalización’ tiende a hacer iguales entre sí las ciudades – El ‘boom’ especulativo y la ausencia de proyectos que piensen el urbanismo ha convertido a nuestras ciudades en lugares sin identidad en donde los individuos son simples objetos de consumo.
Percy Cayetano Acuña Vigil

En el mundo de la afluencia las calles más genuinas, son el emblema y la carta de presentación internacional de una gran ciudad. La Gran Vía y la Castellana de Madrid, el paseo de Gràcia de Barcelona, la avenida de los Campos Elíseos de París, Oxford Street en Londres, Kurfürtendamm o Friedrichstrasse en Berlín.

Con el turismo, y el boom especulativo las firmas hoteleras pugnan por ciertas partes del casco urbano. Las franquicias siempre tienen las de ganar frente a lo tradicional.

Se trata de las grandes avenidas repletas de turistas y codiciadas por grandes cadenas hoteleras e imperios textiles de implantación mundial. Diferentes calles con los mismos escaparates, los mismos rótulos. Ciudades donde ha dejado de bombear el latido productivo e industrial para dejar paso al ocio y a lo lúdico, al espectáculo y a la diversión.

¿Lima se está convirtiendo en otro clon de las grandes urbes? ¿Su vocación turística la está empobreciendo?

Las chimeneas de las pocas fabricas que había en Lima abandonaron la capital en la década del 80 y el centro de la ciudad decayó y perdió su corazón.  Los terrenos de la zona industrial se reconvirtieron en edificios de oficinas mediocres y en viviendas de poco valor, quedando la ciudad sin su corazón industrial, sin su base económica que la haga vivir.

Las grandes empresas ya no van al centro de modo que los antiguos terrenos de la periferia le han arrebatado al centro de la ciudad su estatus.  El centro de la capital ha perdido su pulso, y los nostalgicos lloran su pasado que no supieron defender, y al que ahora quieren volver mediante un circo.

Los parques empresariales se quedan con la actividad productiva, pero aquí la actividad productiva se ha perdido. En su lugar, se alzan hoteles, edificios de viviendas y tiendas de moda que suenan igual que en muchas grandes urbes debido a la globalización, sin alma, sin identidad y sin tecnología arquitectónica de ningún tipo.

A la vez que el ámbito de los negocios y las finanzas han ido dejando paso al ocio y el comercio, estas calles, alentadas por el turismo, han ido replicando su modelo. A ello ha contribuido el fenómeno bautizado como la urbanalización. Durante los últimos 25 años, el grueso de la construcción de viviendas alrededor del área metropolitana ha correspondido a complejos dispersos, todos al margen del planeamiento y basadas en modelos ya superados, con edificios aislados carentes de equipamiento  y de sentido de ciudad, carentes de alma, como testigos de la pura especulación sin ningún aporte de diseño ni de creatividad.

Un consumo de suelo indiscriminado jaqueado por la escalada del precio de la vivienda, de donde se fueron sus habitantes, para adquirir una casa con jardín en una localidad en las playas cercanas, o en las pocas áreas rurales que todavía le queda frente al voraz apetito de la especulación.

Como resultado, el centro de la ciudad ha acabado por “tematizarse”, y a ella acuden los fines de semana las familias que viven en las barriadas periféricas. A la manera de los parques temáticos, fragmentos de ciudad son actualmente reproducidos, replicados, clonados” en otros municipios, generalmente los más pobres, como símbolo de estatus.

Los ejes comerciales se convierten en grandes centros de ocio al aire libre. Todos con el mismo esquema: una calle para las firmas más exclusivas, otra para las más populares y una zona alternativa. Basta echar un vistazo a la oferta comercial de los ejes principales de las grandes ciudades europeas. Todos los escaparates coinciden repitiendo los rótulos de las mismas marcas. Lo mismo ocurre con la restauración, donde las franquicias se hacen un lugar en todas las grandes ciudades.

A la vez que las mega urbes se tornan grandes mecas del turismo, irrumpen las cadenas hoteleras internacionales, que pujan por edificios céntricos en los que se puedan alojar sus clientes. Las múltiples marcas tratan de hallar su hueco en estas calles, pero a manera de parodia son calles de carencia.

El centro de las ciudades ha quedado como una zona de ocio y el esquema es similar en todas las ciudades. En los últimos años, se han levantado edificios residenciales, y, por ejemplo, en algunos espacios de oficinas han dado paso a showrooms de firmas de moda. Aún así, las vías comerciales conservan su peculiar personalidad debido a que cuentan con una base económica que les permite vivir.

Sin embargo aquí desde la década de 1970, las ciudades del interior han ido perdiendo unos 250.000 habitantes al año en favor del área metropolitana que no ha tenido nada previsto para este creciente flujo de inmigrantes, ni en materia de trabajo, ni en materia de vivienda, ni en materia de infraestructura de servicios, habiéndose continuado con la barriadización de la ciudad, por lo que los guetos de la ciudad moderna han continuado recluyéndose y aislándose cada vez mas quedando la ciudad sometida a un empobrecimiento de la diversidad ecológica del comercio urbano.

Otras zonas son exclusivas de oficinas. Pero también se da la otra cara de la moneda: abundan aquellas calles en las que se concentran, quedando zonas muertas y peligrosas después de horas de trabajo.

El problema es que esta situación no es un fenómeno espontáneos,. En la mayoría de las ocasiones son dirigidos, y ya hay que valorarlos de forma distinta. Se planifica la oferta comercial en función a los sujetos que demandan servicios y se crean grandes tiendas urbanas que acaban muriendo de éxito porque no dejan espacio al comercio de proximidad, porque las franquicias internacionales tienen las de ganar, esto es lo que se ve en la ciudad y da la apariencia de que se ha modernizado, como una gran mascara que esconde su señera pobreza que no quiere ver y de la que siempre no quiere hablar y la ha tapado virreinalmente.

Todo este panorama supone un reto que no se está enfrentando, que no se quiere enfrentar.

¿Es Lima una ciudad globalizada?

Mg. Dip. P.U. Arq. Percy Acuña Vigil
Lima no es una ciudad global [1]. No es global porque no cumple con ninguna de las características positivas que los estudiosos eurocentrados de este campo así lo proponen [2]. Resultaría pedante el calificativo que se le quiere dar a Lima cuando todavía le falta bastante para integrarse al círculo de las ciudades que si pueden considerarse globalizadas [3].

García Canclini afirma que una ciudad global es aquella que mantiene vínculos, relaciones y un alto grado de interdependencia con otras ciudades, países o regiones en el sistema capitalista. Para ser global, se necesita:

a) Fuerte papel de empresas transnacionales, especialmente organismos de gestión, investigación y consultoría;
b) Mezcla multicultural de pobladores nacionales y extranjeros;
c) Prestigio por la producción de élites artísticas y científicas; y
d) Alto número de turismo internacional.

Asignarle estas condiciones a Lima desorienta la formulación de una política de desarrollo urbano efectiva, pues postula que las políticas neoliberales que se vienen aplicando han modificado la situación de subdesarrollo creciente que la caracteriza.

Ninguno de estos requisitos es cumplido por Lima en la escala y dimensión necesaria, más allá del deseo de que así lo fuera. Para esto es necesario modificar la política urbana de nivel provinciano con que se maneja Lima. Además de que sus actores no se desempeñan en la dimensión que requiere la globalización. La base económica de Lima tiene vínculos económicos reducidos con el exterior, las relaciones de intercambio productivo son mínimas, no dispone de una base económica que sea interdependiente con ningún país vecino y menos con otras ciudades globales.

En Lima prácticamente no quedan empresas transnacionales fuera de la empresa Telefónica, ninguno de los organismos de gestión internacional queda en Lima, incluso varias embajadas ya se están cerrando. No quedan centros de investigación y de consultoría importantes; los que había localizados en Lima poco a poco se han trasladado a los países vecinos.

Lima se caracteriza por una fuerte presencia provinciana y por una imagen de carácter popular en donde la presencia de turistas es sinónimo de dólares y de oportunidad de ganarse “alguito”. La presencia de población extranjera es mínima y se limita a ciertas zonas de la ciudad, que se consideran seguras, debido al calificativo de “ciudad violenta” que se consigna en las guías internacionales.

No se registra una elite artística significativa que pueda darle nombre a Lima. Lo que es la producción musical está ausente desde hace mucho tiempo. La orquesta sinfónica prácticamente nadie la conoce fuera del circulo que queda de la burguesía limeña. La Opera está ausente, Las exposiciones de pintura son limitadas a círculos elitistas, y el teatro ha quedado limitado a obras de consumo fácil, cuando no de huachafería. Menos se debe hablar de Ballet, ni de canto.

La producción científica prácticamente es nula debido a la ausencia de financiamiento, salvo la heroica resistencia del CONCYTEC. La producción científica en las universidades es muy limitada y su difusión es precaria, y en aquellas que tratan de que se promueva la investigación de carácter científico cada día son más fuertes los obstáculos. Ninguno de estos campos tiene la envergadura necesaria para que los consideremos como que le dan prestigio global a la ciudad.

El turismo que llega a Lima solo es turismo de paso; no tiene la escala del turismo que llega a los países vecinos. Finalmente habría que determinar cuánto de este turismo es de mochileros cuyo impacto es relativo en el contexto de que contribuya como una ventaja producto de la globalización.

Sin embargo Christof Parnreiter[4] en sus estudios sobre la ciudad de México y de Santiago de Chile encuentra que existe en estas capitales una clara concentración en la participación de la región en la exportación, de las inversiones extranjeras directas y de portafolio y de los servicios disponibles para las empresas, agregándose las funciones de conducción y de gerencia a partir de las principales empresas nacionales.

Estas variables indican una concentración a nivel nacional de capitales y demuestran su posición destacada en las transformaciones globales actuales. Con las modificaciones del caso podría encontrarse resultados similares con respecto a Lima. En este sentido varios autores señalan que las listas de ciudades globalizadas presentadas para los trabajos del GaWC son superficiales y ya han señalado la necesidad de trabajos como el de Parnreiter, evitando la visión elitista del discurso científico [5].

Margarita Pérez N. (2002) en su estudio Las metrópolis latino americanas en la red mundial de ciudades, para determinar qué ciudades de la región están insertándose de una manera más activa al proceso de acumulación de capital, ha tomado algunos datos provenientes del GaWC (Globalization and World Cities Study Group)[6].

Así, señala que entre las metrópolis de América Latina que figuran en la organización jerárquica de la red, de acuerdo con su capacidad global, figuran Buenos Aires, Caracas, la Ciudad de México, Santiago y Sao Paulo. Para medir esta facultad, señala que el GaWC se ha valido de la metodología[7] de Saskia Sassen, en la cual se considera que son específicamente 4 ramas de servicios de avanzada que van determinando la formación de una ciudad global: contabilidad, finanzas, servicios legales y publicidad.

Considerando el peso específico de estos sectores en la actividad económica de las ciudades, se les ha clasificado [8] . Asimismo, dentro de estas 3 categorías se ha establecido una escala para determinar la importancia que tiene cada una de las ciudades como centros mundiales de servicios. Pérez N. señala que la distribución resultante es la siguiente: la Ciudad de México y Sao Paulo ocupan el primer lugar entre las ciudades de América Latina con la categoría Beta y una escala de 8; en la categoría Gamma, figuran Caracas y Santiago con una escala de 5 y Buenos Aires con una escala de 4 [9]. Ello quiere decir que las ciudades mencionadas son ciudades globales, porque los servicios que ellas proporcionan les confieren la capacidad de ser espacios de transmisión de flujos globales[10].

Como afirma Parnreiter en una interesante interpretación que hace de las estadísticas recabadas por GaWC, refiriéndose particularmente a la Ciudad de México: «Tiene un porcentaje de formación de ciudad global de 12 por ciento; está por encima de otras ciudades como Sao Paulo, Buenos Aires y Caracas (6 % cada uno) y Santiago (5 %)» «La Ciudad de México es un centro global mayor en los cuatro subsectores (establecidos por Sassen), mientras que Sao Paulo lo es sólo en tres y Buenos Aires solo en uno»[11]

Saskia Sassen [12] afirma que en la carrera actual por la posición de “ciudad global” no hay lugar para las ilusiones. El concepto sólo tiene sentido si la ciudad en cuestión forma parte de una red global de lugares estratégicos en el mundo. No existe la ciudad global aislada. Para ser una ciudad global, la especialista holandesa en estrategias urbanas, afirma que es indispensable desempeñar “funciones de producción” centrales en varias áreas – política, economía, cultura y hasta estilos de vida con aromas cosmopolita. Esta no es una cualidad que ostenta nuestra capital.

Sassen reporta que la red de esas ciudades creció rápidamente en los años 90 con la expansión y desarrollo institucional de la economía global. En ese momento incluyó cerca de 40 ciudades. Indica que el sistema global necesita imperiosamente las funcionalidades que estas ciudades pueden movilizar. Señala que cuando un país se inserta en la economía global, sus principales centros de negocios asumen una doble función; se vuelven puentes de articulación para los inversores extranjeros y también para los nacionales que se quieren globalizar. Estas funciones todavía no las desempeña esta capital en forma amplia.

Según Saskia Sassen, en la actualidad existen tres ciudades globales que desempeñan un decisivo papel de control y de mando y que a su vez están a la cabeza articulando todo un entramado de ciudades: Tokio, Londres y Nueva York. Estos espacios se han dedicado a desarrollar intensamente actividades financieras y de servicios que son inherentes al mismo proceso de acumulación y que les confieren la capacidad de controlar y liderar extensas áreas geográficas en el mundo.

No obstante, otras ciudades -aun cuando no están consideradas como globales en el sentido estricto del término- asumen funciones especializadas en determinadas áreas y participan activamente en este proceso de acumulación de capital global. Así, las ciudades organizadas jerárquicamente de acuerdo con el papel que desempeñan en el funcionamiento del sistema internacional se constituyen en espacios donde convergen la liquidez, la tecnología, la información y la comercialización de la producción global.

Además siguen unas diez ciudades. Juntamente con las cinco primeras, disponen las funcionalidades organizacionales nucleares para dirigir, gerenciar y servir a la economía global. En ésta segunda división se encuentran muchos de los principales centros urbanos europeos – como Zurich, Ámsterdam (que, también, forma parte de la bolsa europea Next liderada por Paris), Madrid y Milán – y grandes centros de negocios al otro lado del mundo, como Hong Kong, Chicago, Toronto, Sydney, Ciudad de México, San Pablo y Seúl. Es de resaltar que ciudades que todavía no forman parte de éste grupo, son sin embargo protagonistas recién llegados muy dinámicos, Shangai es probablemente el caso más notable.

Sassen indica que una ciudad global tiene recursos y competencias necesarias para la gestión de operaciones globales relativas a empresas y mercados, nacionales o internacionales. Pero esta funcionalidad no cae del cielo ni es inmortal -debe de ser producida y reinventada en el caso de Lima. Esto no depende de un buen deseo sino de estrategias de gerencia y de política con visión de futuro que todavía no se han implementado en Lima. Los lastres que tiene todavía son muy grandes debido a que no ha podido realizar una primera acumulación.

Sassen menciona dos aspectos que deben de cumplir estas ciudades globales – una función de producción económica y otra política. La económica es probablemente la que viene después y tiene relación con lo siguiente: una ciudad global tiene recursos y competencias necesarias para la gestión de operaciones globales relativas a las empresas y mercados, tanto nacionales como internacionales. Mas esta funcionalidad debe ser producida y reinventada para el caso de Lima, y esto asume varias formas de liderazgo y diplomacia económica internacional que debe desarrollarse para asegurar su existencia, reproducción y renovación. Para esto el papel de los cuadros técnicos calificados es crítico.

Esta posibilidad según Sassen, tiene que ver con la creación y facilitación de culturas de gestión y profesionales – frecuentemente en un sentido especializado – que son, en parte, desnacionalizadas, que facilitan la radicación de elites profesionales y empresariales nacionales y extranjeras. También destaca otra función de producción política secundaria en estas ciudades globalizadas – que se relaciona con los nuevos tipos de política que pueden ser lanzados por los sectores populares y por los sectores pobres que, hoy en día, se concentran crecientemente en las principales ciudades y que encuentran en ellas su espacio de afirmación de sus proyectos políticos. En estos ambientes parcialmente desnacionalizados, complejos y densos, estos sectores pueden ganar presencia con relación al poder y entre ellas.

Según Sassen la primera cuestión a tratar, para orientar políticas urbanas es esta: ¿cuáles son los circuitos especializados globales – incluyendo los de nivel global – en los que una ciudad se encuentra inserta y cuáles son las funciones que desempeña en esos circuitos? La economía global es un abanico de circuitos especializados, que se extiende por diferentes ciudades – y diferentes sectores económicos y hasta zonas agrícolas – para la ejecución de, por lo menos, parte de sus operaciones – gestión, servicios avanzados, área financiera y comercio internacional, mineros, bienales de arte, festivales culturales, operaciones turísticas globales, etc..y en función a ellos se deben de plantear las políticas y estrategias urbanas. En el caso de Lima estamos todavía con políticas provincianas que no consideran estrategias macro a nivel continental.

Señala también la importancia de las redes ínter ciudades transfronterizas que están surgiendo. Estas son, de hecho, de muchos géneros. La EuroNext, por ejemplo, liderada por París, involucra Ámsterdam, Bruselas y Madrid y es muy especializada e institucionalizada. Otro caso para reflexionar es el de los esfuerzos realizados por Marsella y Barcelona para establecer enlaces que fortalezcan sus puertos y que las coloquen en la arena de las empresas globales y de los mercados.

Todos estos rasgos señalados sin embargo constituyen un potencial importante que permitirá construir las redes básicas que se requiere para que la ciudad implemente las ventajas que la hagan competitiva y posibiliten su integración al circuito victorioso de las ciudades globalizdas.

Esto es factible en la medida que las fuerzas constructivas se organicen en una acción proactiva que no puede detenerse frente a las concepciones que miran al pasado y vienen a dar lecciones de fracasos y de experiencias que en todo el mundo han demostrado que son negativas en todo sentido para los ciudadanos.

El artículo completo esta publicado en mi página Web:

Urbanoperu.com

Lima sin Plan de Desarrollo urbano.

Hoy día que estamos por iniciar un nuevo periodo municipal, la preocupación es el desorden de la ciudad, la falta de seguridad, la problemática del transporte, la carencia de servicios, la preocupación es por aquello que es el tema central de un Plan de desarrollo urbano.

Sin embargo todo esto se pudo prever, y se tenía todos los instrumentos para hacerlo, pero sistemáticamente se ha desmontado todo lo que era el sistema de formular planes urbanos, y se ha dejado el desarrollo de la ciudad al imperio de la empresa privada y de sus intereses particulares, quedando el interés general de la ciudad relegado y sin instrumentos efectivos para concertar su desarrollo en forma racional y planificada, lo cual implica orden, orden para la ciudad.

Lo paradójico de esta situación es que quienes han sido los culpables de esta situación, son los mismos que hoy reclaman por esta caótica situación que diseñaron y concertaron, para aprovecharse de la ciudad.

La ciudad carece de un PDU. No hay un PDU porque la Municipalidad que es la encargada por ley no lo ha hecho, ni le interesa hacerlo. Al respecto lo que si hay son reglas para administrar los negocios urbanos, y estas se traducen en planos de zonificación caprichosamente adecuados a los intereses que se desea promover, y esto es lo que se publicita interesadamente como planes urbanos.

Un PDU no es factible en la actualidad porque el Estado se ha declarado como uno en donde la empresa privada esta dejada a su libre actuación. En este entendido al Estado no le interesa ningún Plan en su sentido tradicional, que implica la concertación de inversiones, de acciones con un sentido inclusivo, de esfuerzos con un objetivo común, de una filosofía estructural para la ciudad.

Esto no interesa porque esta no es norma de la libre empresa salvo que sea en nombre de sus intereses y además no está normado. En este sentido no hay plan urbano para Lima, ni para ninguna ciudad del Perú. No hay Planes de     Desarrollo para las regiones y más aún no hay un Plan para el país.

Sin embargo de acuerdo al Capítulo IV de la ley orgánica de Municipalidades- Ley 23853  vigente, en su artículo 10 se dice: que las Municipalidades son competentes para ejecutar los planes correspondientes para Planificar el desarrollo de sus circunscripciones y ejecutar los planes correspondientes.

En el título III de la función municipal, en el capítulo I, de las funciones generales, en el artículo 64 se refiere a las funciones de acondicionamiento territorial y en el artículo 65 se refiere a las funciones de formular los planes de desarrollo de los asentamientos humanos en concordancia con los planes regionales y nacionales de desarrollo.

La ley está, lo que ocurre es que en la práctica entra en colisión con los intereses privados, ya que es en la ciudad en donde se expresan físicamente estos intereses.

En el marco del Estado Liberal como consecuencia del triunfo de las fuerzas liberales sobre las conservadoras, el   Estado Liberal, que se implanto en el fondo y de hecho es un Estado Oligárquico .

La no-correspondencia entre la práctica política y los postulados ideológicos y jurídico-constitucionales será la norma. Las hermosas declaraciones de principios que configuran el Estado Liberal de Derecho donde la libertad y la promoción del hombre son el centro de la acción del Estado, pero en donde, en la práctica, ocurre todo lo contrario.

Este Estado Oligárquico no es otra cosa que la existencia de regímenes en donde realmente el poder está en manos de una oligarquía estabilizada que niega la democracia. En este contexto nunca ha sido posible formular un plan de desarrollo urbano para Lima, que sea democrático, participativo e inclusivo.

La evidencia muestra que la ciudad de Lima, al igual que el resto de las ciudades del país ha continuado creciendo por acción directa de sus pobladores, y ellos son los que han hecho el desarrollo urbano, se han asentado en donde han podido, a pesar del Estado oligárquico, que nunca ha podido ni siquiera prever ni enfrentar el proceso social urbano.

Frente a este panorama la ciudad sigue a su suerte, y a las iniciativas desarticuladas y a las posibilidades de los grupos que empleando los medios de los cuales se han estado empoderando conducen su devenir.

Lima viene diciendo que se ha “modernizado”, esto quiere decir que hay más construcciones de moda “moderna”, hay anuncios, neón, avisaje, marketing y más ámbito de acción porque hay más compradores y más “desarrollo”, pongo estos términos entre comillas porque corresponden al macondo que está detrás de cada uno de ellos.

Estos términos encierran la paradoja de que la ciudad sigue en un espejismo en el cual ni se moderniza ni se desarrolla, a pesar de las construcciones en alguno de los ghetos que se viene construyendo en Lima. Las nubes de los que creen que la ciudad es otra cosa y de que ya es una del primer mundo ya nadie las acepta, la población conoce que enfrentar su modernización y enfrentar su desarrollo parte por democratizar su diseño, de hacerlo inclusivo y participativo.

Ver el artículo de Manuel Zubiate sobre la visión de la costa verde que ilustra este espejismo.
http://manuelzubiatearq.blogspot.com/2010/10/costa-verde-de-lima.html
Como referencia frente a estas posiciones ver mis artículos sobre el tema del planeamiento urbano en donde formulo mi visión del planeamiento que es necesario y de cómo podemos enfrentarlo.

Ver también:

Es-Lima-una-Ciudad-Globalizada
El-Urbanismo-y-la-Plusvalia-Urbana
La zonificación:
Las-barriadas-la-tarea-actual-del-urbanismo-y-los-planes-de-vivienda-en-el-Perú
Valores-Espirituales-y-Urbanismo

Madalengoitia Laura. 1979. El estado oligárquico y la transición hacia una nueva forma de estado en el Perú. U. Lima: Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo. 372 p.
Enrique Bernales B., Laura Madalengoitia U., Marcial Rubio C. 1979. Burguesía y estado liberal,  Lima: Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo, 1979. 372 p.
Marcial Rubio C., Enrique Bernales B. Perú, constitución y sociedad política, Lima: DESCO, Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo, 1981. 686 p.

La Polis y La Civitas

Batalla griega

Batalla griega

La Polis

Los griegos no diferenciaban entre sociedad y política, lo político incluía lo social, según Aristóteles el hombre es un ζooν πoλίτικoν, “Zoom Politikon” para referirse a que el hombre se realiza solo con plenitud en la polis, inferiendo que el que está fuera de ella es un  διώτης ,  el Idion es aquella figura opuesta a la del Politicón, la del Ciudadano; en este sentido hay diferencia entre hombre político y hombre social. La Política era el vivir colectivo, el vivir social y el lugar para adoptar decisiones. La palabra social no es griega, es latina.

Respecto al origen y constitución de la sociedad Aristoteles mantendrá, al igual que Platón, la teoría de la “sociabilidad natural” del hombre. El hombre es un animal social (zóon politikon), es decir, un ser que necesita de los otros de su especie para sobrevivir; no es posible pensar que el individuo sea anterior a la sociedad, que la sociedad sea el resultado de una convención establecida entre individuos que vivían independientemente unos de otros en estado natural:

La ciudad es asimismo por naturaleza anterior a la familia y a cada uno de nosotros“.

El todo, argumenta Aristóteles, es anterior a las partes; destruido lo corporal, nos dice, no habrá “ni pie ni mano a no ser en sentido equívoco”; el ejemplo que toma como referencia sugiere una interpretación organicista de lo social, en la que se recalca la dependencia del individuo con respecto a la sociedad.

Zóon politikon (en griego, ζῷον: animal, y πoλίτικoν: social o político) es una expresión escrita por el filósofo estagirita Aristóteles en su libro 1 de Política. El significado literal de la misma es: “animal social” o más específicamente “animal político”, y hace referencia al ser humano, el cual a diferencia de los animales posee la capacidad natural de relacionarse políticamente, o sea crear sociedades y organizar la vida en ciudades (ciudad, se dice “polis” en griego).

Cuando Aristóteles definía al hombre como zoon politikón, hacía referencia a sus dimensiones social y política. El hombre y el animal por naturaleza son sociales, pero solo el hombre es político, siempre que viva en comunidad. Por tanto, la dimensión social ayuda a constituir la base de la educación y la dimensión política contribuye a la extensión de esa educación.

Aristóteles se preocupó tanto por la naturaleza del ser humano como por sus relaciones sociopolíticas, creía que el individuo sólo se puede realizar plenamente en sociedad, que posee la necesidad de vivir con otras personas. También expresó que aquellos que son incapaces de vivir en sociedad o que no la necesitan por su propia naturaleza, es porque son bestias o dioses.

En la polis griega la política se entiende sólo en situaciones de total independencia y soberanía. La política se restringe a las relaciones de los ciudadanos que han sido liberados de las obligaciones que otros tienen (esclavos, mujeres, extranjeros) y pueden entregarse a la libertad de lo político, es decir a relacionarse con otros ciudadanos iguales, sin coacción, violencia ni dominio.

Tiene una dimensión horizontal, de relaciones entre iguales. La libertad política según la entiende la Grecia clásica está vinculada a un espacio (la polis, el ágora). Lo político empieza cuando se han resuelto los problemas de subsistencia material, la violencia. La dedicación a lo público requiere concesiones en lo privado, pero lo privado era considerado inferior a lo público, menos importante, el hombre no político era un ( διώτης ), un ser incompleto.

Polis griega

Con Aristóteles se nos muestra un concepto absolutamente novedoso, un paso mental que nos enseña que la palabra polis encierra un proceso de retroalimentación que engloba por un lado la entidad física de lo que será la ciudad y por otro la gestación del concepto de ciudadano.

La política tiene por objeto la vida del hombre en la polis, el análisis de las instituciones, de las leyes y regímenes que los hombres se han dado en su vida en común, para explorar desde ahí, cuáles de las virtudes privadas pueden ser consideradas también virtudes públicas y cuál puede ser el régimen que mejor concuerde con ellas. En suma, el objeto de la política es la comunidad buena de los hombres asociados.

Como Aristóteles considera al ser humano como zoon politikón, un animal cívico, social o literalmente un animal político, él mismo no deja de recordarnos constantemente que la virtud, la justicia y la felicidad se alcanzan, socialmente, en relación con los otros en la ciudad, en la polis, es decir, políticamente.

Aristóteles delimita perfectamente la definición de ciudadano, porque no se es ciudadano por el mero hecho de vivir en la polis. Exclusivamente se pueden considerar ciudadanos aquellos que participan en las funciones judiciales y de gobierno. Él mismo afirma que un niño o un anciano no son ciudadanos plenos, y de esto se deduce que el privilegio de ser politeia viene dado por la aportación al bien de la comunidad. En cierto modo el individuo pierde protagonismo para formar parte del todo, lo particular pierde fuerza para cedérsela al grupo, que da sentido completo a la unidad política que es la polis.

La Polis o Ciudad Estado:

La Polis Griega

La Polis es simbolo de Civilización con un grado mayor de desarrollo, hasta el punto de que cómo forma de organización política es considerada en cuanto a principios y reglas de organización, el antecedente directo e inmediato del Estado Moderno. Temporalmente podemos ubicarlas entre 8.000 y 4.000 años a.C y posteriormente también.

¿Cómo llegan a las revoluciones burguesas? A través del Renacimiento, que es una recuperación de la estructura clásica, como modelo ideal y la traslada hasta nuestros días.

La Polis es una forma de organización política que surge simultáneamente a las Sociedades Segmentadas, es consecuencia del desarrollo de una economía, no solo basada en la agricultura y el comercio, sino también en la “esclavitud” este elemento será el que explique el apogeo de la polis.

La organización política de la polis:

La Polis es un Centro diferenciado, que se basa en principios de ciudadanía e igualdad legal y política, y en mecanismos de participación política.

Con la Polis se produce el auge de las ciudades, se concentra la población en núcleos. El desarrollo económico producido por el excedente económico, implica la necesidad de establecer mecanismos de redistribución y acumulación. Se produce un aumento de la diferenciación y estratificación funcional, el crecimiento económico se va especializando.

En la composición social de la polis se distingue a los: Ciudadanos: Con derechos políticos y el resto de la sociedad como mujeres, extranjeros y esclavos que carecen de derechos políticos, pero sin embargo todos participan en las obligaciones fiscales y militares.

Para los ciudadanos se aplican criterios universales y de logro en la composición de los estratos sociales. El elemento de “lealtad política” a la ciudad, es importante, ya que es un vínculo que ata y obliga al ciudadano a su ciudad lo que le da legitimidad al sistema. Con La Polis se produce un mayor desarrollo político, si bien todavía hay uso privado de la coacción.

Aristóteles expresaba la concepción griega de la vida haciendo alusión a la polis como la unidad constitutiva y la dimensión de la existencia. Por lo tanto en el vivir político los griegos no veían una parte o un aspecto de la vida, la veían en su totalidad y en su particularidad, no había otra manera de asimilar el presente. En La Polis el vivir político es al mismo tiempo el vivir colectivo, el vivir asociado y más intensamente para alcanzar el fin último, la felicidad.

El hombre no político era un ser defectuoso, cuya insuficiencia consistía precisamente en haber perdido o en no haber adquirido la dimensión y la plenitud de la simbiosis con la propia polis. El animal político no se distinguía en modo alguno de un animal social, y ésta es la esencia que subyace de La Política de Aristóteles.

Podemos considerar las polis como precursoras de las Civitas romanas, pero sin embargo existen algunas diferencias importantes: El griego piensa en términos filosóficos, políticos o morales, como nos ha demostrado Aristóteles, y los romanos lo hacen en términos jurídicos, es más, uno de los más grandes legados romanos ha sido la invención del derecho, dejándonos como herencia el ius civile, que es el derecho positivo, producto de la ciudad; el ius gentium que es el derecho común a todos los pueblos y el ius natural. Roma tiene la particularidad de basar sus principios en el derecho y en las instituciones jurídicas, pero la noción de la realidad en Grecia es otra cosa.

La Civitas romana

Foro romano

La idea de la política vinculada a la polis como comunidad es muy distinta al concepto de cívitas, un grupo cuya cohesión se basa en el consenso de la ley. Cuando el hombre pasa de la polis a la cosmópolis, el sentido de la política se diluye, ya no se habla del hombre como animal político sino como animal social.

El latín distingue claramente Civitas de urbs. Urbs es lo que llamamos ciudad, las calles, las plazas y todos los edificios y demás construcciones que la forman. Y Civitas es un nombre que hemos perdido. Lo más parecido es ciudadanía. Con la palabra Civitas designaban los romanos al conjunto de ciudadanos que constituían la ciudad. La Civitas, la ciudad eran los ciudadanos. Los mismos romanos explican que urbs viene de orbis por la forma más o menos redonda de las murallas.

Los romanos viven en la cosmópolis, cambio cualitativo y cuantitativo. El hombre deja de ser un animal político para ser considerado un animal social, el sentido de la política se distingue.

Sartori dice que la concepción griega de polis tenía forma de organización horizontal, no existían jerarquías. En el pensamiento romano tenía la misma concepción, pero donde los griegos decian polites, los romanos decian civis, en donde esta se configura como una civitas societas que implicaba una iuris societas. (Sartori, Giovanni. La política. Mexico, FCE. 2003, p. 204)

Sartori señala que la politica  nunca fue percibida verticalmente asociandola a la idea de poder : con Maquiavelo en el renacimiento, con su obra “El Príncipe” S.XV y XVI descubre la política y la política romana tiene un componente más jurídico y un componente ético-político y a demás se le agrega la religión en la baja Edad Media. (Sartori, p. 209)

Con Maquiavelo se entiende la política como algo aislado, sin componentes jurídicos, etc. Este estudia la política como algo autónomo que tiene su propias leyes, la política es autosuficiente ya que se puede explicar por ella misma, se puede entender como una causa primera generadora que afecta a otros muchos ámbitos.

En Grecia eran ciudadanos todos los que fueran mayores de edad, no así las mujeres y los esclavos. En el ámbito económico es importante a la hora de diferenciar entre política y sociedad, lo que antes era “Polis” ahora es “Civitas”, las Civitas se organizan de forma jurídica.

La Antigua Roma designa al Estado surgido de la expansión de la ciudad de Roma, que en su época de apogeo, llegó a abarcar desde Gran Bretaña al desierto del Sahara y desde la Península Ibérica al Éufrates, provocando un importante florecimiento cultural en cada lugar en el que gobernó.

Al período de mayor esplendor se le conoce como Paz romana, debido al relativo estado de armonía que prevaleció en las regiones que estaban bajo el dominio romano, un período de orden y prosperidad que marcó la edad de oro de Occidente y el despertar de Oriente.

La ciudad inicial fue levantada en el pomoerium palatino, y Rómulo quedó como único soberano. Creó el senado, compuesto por cien miembros (patres) cuyos descendientes fueron llamados patricios y dividió la población en 30 curias. La naciente ciudad-estado era gobernada por un rey (rex) elegido por un consejo (senatus).

La República romana

La República romana fue establecida el año 509 a. C., según los últimos escritos de Tito Livio, cuando el rey fue desterrado, y un sistema de cónsules fue colocado en su lugar. En este periodo se crearían sus instituciones más características: el senado, las diversas magistraturas, y el ejército.

El naciente estado logra una enorme expansión tanto política como económica, extendiéndose por todo el Mediterráneo.

Mientras, los conflictos entre patricios y plebeyos caracterizaron la pugna política interna (Secessio plebis) durante todo el periodo republicano. El enfrentamiento entre las diversas facciones produce en el siglo I a. C. una crisis institucional, que conducirá a diversas revueltas, revoluciones y guerras civiles.

El vencedor de todas estas guerras civiles, César Augusto, abolirá de facto la república y consolidará un gobierno unipersonal y centralizado de todo el territorio, conocido como Imperio romano. La obra de Augusto, representa el periodo de máximo esplendor del imperio romano.

Posteriormente Diocleciano (284 – 305) emprenderá una gran reorganización del Imperio, instituyendo la Tetrarquía. Poco después, el emperador Teodosio divide el Imperio entre sus dos hijos, Éste se dividiría en el Imperio romano de Oriente —con sede en Constantinopla— e Imperio romano de Occidente el que fue invadido por los pueblos barbaros determinando por sus efectos a una nueva estructura político-económica denominada Edad Media.

( Tacito. Annales. Libros XI-XVI, Editorial Gredos: Madrid, 1986 [1ª edición, 3ª impresión].

El Imperio romano de Oriente fue muy rico y avanzado culturalmente y mantuvo su administración un siglo más hasta la caída de Constantinopla en el año 1453.

La ciudad

Iniciada la expansión territorial romana muchas ciudades pasaron a depender de Roma, lo que implicaba que cuando una ciudad se sometía a Roma a discreción, sus ciudadanos quedaban con el estatuto jurídico de Dediticios (Dediticius).

Roma se reservaba la soberanía eminente sobre estas ciudades, pero les devolvía el usufructo, con excepción del ager publicus. Las ciudades sometidas a Roma, con su territorio rural incluido, no tenían derechos propios.
Había varios tipos de ciudades vinculadas a Roma:

•    Ciudades de derecho romano. Algunas ciudades recibieron el derecho completo de ciudadanía romana (Civitas óptimo jure.
•    Ciudades latinas. Las ciudades sujetas llamadas Latinas eran las otras ciudades de la Liga Latina que no habían recibido el derecho de ciudadanía.
•    Ciudades sin voto. Estaban en tercer lugar las ciudades con derecho de Civitas pero sin voto (Civitas sine suffragio). Su administración civil estaba en manos de sus propios magistrados locales, generalmente de la aristocracia.
•    Ciudades confederadas no latinas. Finalmente estaban las ciudades confederadas no latinas, cuyos derechos quedaban establecidos por los tratados particulares concertados con cada una de ellas.

La Civitas romana:

Se refiere a aquel grupo de ciudades cuya cohesión se basaba en el conocimiento de la ley, para Seneca el hombre pasaba a ser de hombre a hombre político u hombre social.

Tabularium: Situado en el extremo occidental del Foro, detrás del Templo de la Concordia y del Templo de Vespasiano y Tito, fue erigido como un monumento a la burocracia romana, albergaba, los archivos del estado, las tablas de bronce con las leyes y las actas oficiales del estado. Tras una reestructuración del Capitolio, que había resultado dañada por un incendio en el año 86 a.C.

Los no romanos no poseen la civitas Romana. Son peregrini (per agrum, ‘más allá del territorio’), no cives. Los extranjeros y, en principio, enemigos (hostes, inimici). Algunos serán aliados, socii; otros tendrán un pacto (foedus) especial con Roma, raramente en pie de igualdad (foederati). Muy raramente obtienen la civitas Romana. Los pueblos extranjeros, para Roma, se componen de civitates (comunidades políticas) análogas a Roma.

Las Civitas también tienen una dimensión horizontal, en ella la política adquiere un aspecto religioso-teológico en los siglos XVIII y XIX, y posteriormente con Maquiavelo se incorporan a su impronta elementos como “el poder”.

Posteriormente las revoluciones liberales del siglo XVII y la industrialización de algunas sociedades despertaron la conciencia de que la sociedad no era inmutable, sino que experimentaba cambios radicales en los que prima la afirmación del individualismo.

Resumen

En la antigua Grecia helénica, Aristóteles definió con claridad lo que él mismo entendía por ciudad (polis) y ciudadanos (zoon politikon). En esta definición fundacional, la idea de ciudad va más allá de la mera entidad física con sus edificios, plazas, calles y demás complementos urbanos.

Lo que realmente da sentido a la ciudad son los ciudadanos activos, los que participan, los hombres “asociados”. De ahí que no sea suficiente con vivir en la ciudad para ser llamado ciudadano.

En la polis griega, el individuo pierde protagonismo para formar parte del todo, lo particular pierde fuerza para cedérsela al grupo y formar así una unidad política. Desgraciadamente, lo que hoy conocemos por “política” ha sido usurpado por grupos de poder con intereses generalmente ajenos a los ciudadanos, los “políticos” originales.

Curiosamente, la palabra latina que designaba a las ciudades en el Imperio Romano, la civitas, también da origen etimológico a un comportamiento ciudadano: el civismo. Sin embrago, la gran diferencia entre la polis griega y la civitas romana fue la planificación de ésta última, o sea prever los problemas que una gran concentración de ciudadanos provocaría, reflejada en incontables obras de infraestructura: acueductos, puentes, murallas, teatros, caminos, etc. Cuando esta estructura física era completada, se utilizaba otro término: urbs, la urbe. Los griegos no llegaron tan lejos.

La civitas tiene su origen en la polis griega y encuentra su desarrollo en la configuración de la República romana. La civitas desarrolla los ideales democráticos de la polis griega, especialmente la sumisión a la ley pública.

La ley pretende encarnar la ética ciudadana, por lo que acatarla deriva de la forma en que ha sido elaborada y cómo la acepta el ciudadano individual. Aunque en la civitas, lo que realmente se busca es cuáles son las medidas y cuáles son los límites de la ley, dicha ley está concebida como el instrumento de la justicia e incluso está ideada como la garantía de la libertad.

En la polis griega el individuo está considerado antes que la ciudad y por lo tanto es en la ciudad donde se forma, lo mismo ocurre en la civitas romana, el individuo se considera por encima de ésta con la obligación de acatar la ley, a su vez, la civitas romana se forma por la asociación de varias familias, donde prima el individuo, el paterfamilias y esa familia se denomina gens el cual ese grupo de gens se rige por el derecho de gentes, el cuál se cimienta en el individuo y es el derecho común, que trata de salvaguardar el bien común.

En el contexto contemporaneo,  haría falta redefinir una nueva forma de civitas; una ciudad con toda la infraestructura suficiente para soportar la cantidad y la calidad de los problemas de sus habitantes para llegar a ser una verdadera urbis contemporánea.

Sin embargo, esta tarea no puede ser integral sin definir una estrategia de recuperación de la ciudad para los ciudadanos. Una nueva forma de Polis. Efectivamente, no es suficiente llevar a cabo cambios y transformaciones solamente en un sentido material- tecnológico, sino también en el simbólico. No basta con resolver los problemas de tráfico abastecimiento y desalojo de agua, movilidad, usos de suelo, dotación de vivienda, etc. La pérdida de la belleza en nuestro medio ambiente es sinónimo de la desaparición de nuestra capacidad de idealización y nuestro respeto por la dignidad humana y corresponde a una pérdida de la esperanza.

Estas soluciones de ciudad deben referirse a imágenes enraizadas en nuestra memoria colectiva, una nueva ciudad que trate a nuestra existencia no como cuerpos materiales o mecánicos en un mundo objetivo de datos, estadísticas y números, sino en una red de intenciones y posibilidades moduladas por la imaginación.

Las nuevas propuestas deberán mostrar que las acciones e intervenciones urbanas deben resolver en primera instancia los problemas utilitarios, -los de la civitas- los problemas de infraestructura -los de la urbis-, y en mayor medida los problemas de los ciudadanos -los de la polis-, los de ese animal político aristotélico en toda su dimensión, física, emocional y espiritual.

En este contexto de la ciudad contemporanea consideramos que se requiere más concertación  y menos imposición, más poesía, mas etica en el pensamiento y más moral en la acción en el marco de las prístinas enseñanzas de la Polis y de la Civitas clásicas.

Referencia: Cosmopolis

Los primeros en identificarse a sí mismos como ciudadanos del mundo fueron los filósofos estoicos. Acuñaron el término de cosmópolis o ciudad universal de la que se deriva la palabra cosmopolita. El estoicismo fue una filosofía importante del Imperio romano, el cual esperaba crear tal cosmópolis.

La perspectiva de un ciudadano del mundo tiene afinidad con la perspectiva existencialista en tanto en cuanto los ciudadanos del mundo:

El estoicismo es uno de los movimientos filosóficos que, dentro del periodo helenístico, adquirió mayor importancia y difusión. Fundado por Zenón de Citio en el 301 a. C., adquirió gran difusión por todo el mundo grecorromano, gozando de especial popularidad entre las élites romanas. Su período de preeminencia va del siglo III a. C. hasta finales del siglo II d. C. Tras esto, dio signos de agotamiento que coincidieron con la descomposición social del alto Imperio romano y el auge del cristianismo.

Vid. Diógenes Laercio, Vidas de los filósofos, Zenón,
NUSSBAUM, Martha C., For love of Country?, Beacon Press, Boston, 1996. Traducción española: Los límites del patriotismo, Paidós, Barcelona, 1999.

© P. Cayetano Acuña Vigil

Berger, Adolf  – 1953 . Encyclopedic dictionary of Roman law, Volumen 43
Benoist, Alain de. La idea de Imperio

Morgan,  Lewis. (1877).  Anciente Society. The Roman curia,  tribe and  populus

Michel Sakellariou. The Polis-State. Definition and Origin , Atenas, 1989
D. Fustel de Coulanges, La cité antique , París, 1864 (Barcelona, Iberia, 1971),
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Vernant, Jean Pierre. Los origenes del pensamiento Griego. Buenos Aires, Paidos, 1992.

ARISTÓTELES (1999). La Política, Libro I2. Madrid: Alba.

Democracia Ateniense

La ciudad justa de Platón

POLIS vs CAOS

El orden y el caos, se encuentran en alternancia permanente.  La preponderancia absoluta de una de estas condiciones termina destruyendo todo, ateniéndonos a la vieja sabiduría de oriente que nos hablaba del equilibrio entre el Ying y el Yang, o a la de los griegos: oponiendo el cosmos al caos ilustrado en los versos de la Ilíada.

Los mitos griegos a menudo eran representados en festividades de orden caótico, las dionisíacas, donde al igual que en nuestros días, se utilizaba para proclamar un orden concreto a través del caos. Este orden constituido por la la justicia, el orden (dike) y por la participación (themis) morigerada  por la moderación (sophrosyne) implica la preponderancia de la ley (nomos) y la presencia consiguiente de la injusticia  (anomos) ilustrada en los versos de La Ilíada y de La Odisea.

Esta alternancia mostrada en los cantos Homéricos está presente a lo largo de la historia.

En la historia de occidente, hay tres períodos caracterizados por la existencia de unidades conocidas como “Ciudad-Estado” (CE) que identifican la potencia de esta alternancia.

El primero es en el territorio entre los ríos Tigres y Éufrates, región llamada por los griegos “Mesopotamia” (Exactamente “Entre-Ríos”)  Los habitantes de la antigua etnia sumeria,  construyeron estas CE que luego  fueron integradas al Imperio Acadio, bajo el gobierno de Sargón el Antiguo.

El segundo momento es en Grecia, el que finaliza con la absorción de todas las ciudades griegas dentro del Imperio de Alejandro Magno.

Y el tercero es en el norte de la actual Italia, durante la Edad Media y el Renacimiento, el que encuentra su culminación en las Guerras Italianas, del S XVI, siendo incluidas en la esfera de poder de España, Francia y el Sacro Imperio.

Sostenemos que esas CE, fueron el motor de los más grandes logros de la civilización y su accionar marcó el  desarrollo histórico hasta nuestros días.

Los grandes imperios, tanto de la antigüedad como los modernos, se han caracterizado por un fuerte sentido de preservación del orden.  Un “cosmos” considerando el término griego para orden y lo opuesto a ese orden, el “desorden” como los griegos lo han llamado el “Caos” es típico de los sistemas de CE.

En la antigua Sumeria, se inventaron cosas tan básicas y cotidianas como: La rueda, el carro tirado por animales, el día de 24 horas, y la división sexagesimal del tiempo y del círculo, la escritura, la astronomía y las bases de la matemática, entre muchas otras importantes contribuciones más.

En la Grecia de las CE, se desarrolló: El pensamiento científico, la filosofía, el concepto de república, de democracia, la geometría y la matemática en general tuvo un importante desarrollo. Prácticamente no hubo rama del conocimiento humano que no fuera tratada e incrementada por estos griegos.
Uno de los rasgos más marcados en las CE era su individualismo y por lo tanto la competencia permanente con sus similares.

En el último grupo, el de la ciudad estado de la Italia del norte, durante la Edad Media y el inicio del Renacimiento estas pequeñas entidades, vivieron en una era turbulenta, de permanentes conflictos, especialmente entre ellas.

Todas estas ciudades entraron en la carrera de evolucionar, adaptarse o desaparecer, y en un período de tiempo muy corto, lograron avances importantes en todos los ámbitos.  Crearon el nuevo soldado de infantería, desarrollaron la artillería con nuevas técnicas de fundición, y de trabajo de los metales, así como con mejores químicos para la fabricación de pólvoras.

 Mejoraron los transportes militares, incrementaron sus cosechas con mejores técnicas de labranza y  en lo económico, se volvieron astutos comerciantes, expertos en importar y exportar, no sólo bienes, sino también servicios y capitales. Inventaron “La banca” moderna: El cheque, el giro, la carta de crédito, el depósito con garantía, etc.    Algunas cosas fueron desarrollos absolutamente propios, otras fueron ingeniosas adaptaciones de instrumentos preexistentes.

El hecho es que dominaron desde Florencia, Pisa, Siena, Venecia, etc. Todo el mercado de capitales de la época.   Así que en el proceso de competencia feroz, le sacaron a todo el mundo una ventaja impresionante en términos de economía, administración, ciencia, tecnología y arte militar. El hecho es que al cabo de un siglo de perpetua batalla, no había en el mundo entero soldado comprable al de estas CE.

El resto de la ciudades europeas, todas ellas contrataron a estos soldados de capacidades extraordinarias.

Pero eso fue como abrir la “Caja de Pandora”. Pronto todos los europeos comenzaron a imitar las técnicas y las artes militares de estas ciudades italianas, hasta que muy pronto y apoyados por la mayor fuerza bruta del número y el dinero, los gobiernos de toda Europa occidental tuvieron a su disposición la mejor fuerza militar del mundo entero.

La población de Europa, siempre pequeña en relación a sus enemigos extra-continentales: Los turcos, los árabes, los mongoles, etc., ahora tenía el equipamiento, no sólo para igualar sino para superar a cualquier rival, aún en las peores condiciones de inferioridad numérica.

Portugal se lanzó a la aventura de explorar el Atlántico hacia el sur, recorriendo las costas africanas. Poco a poco, Portugal avanzó, encontrando oro en la costa de Guinea, la tarea excedió la vida de Enrique el Navegante, pero su obra persistió; allí en la academia portuguesa, estudió Cristóbal Colón, y Vasco da Gama dobló el cabo de Buena Esperanza y llegó a la India.

El mundo fue de Europa.  En el S XVI todo el globo estaba de un modo u otro bajo la influencia europea.  Desde las islas Malucas hasta el Nuevo Mundo, pasando por la India y al África. Las colonias y factorías comerciales europeas, portuguesas, primero, luego: holandesas, inglesas y españolas formaban un collar que explotaba exitosamente la riqueza mundial a favor de las potencias europeas.

Por lo tanto fue la combinación de la tecnología militar italiana y la navegación portuguesa, lo que dio a Europa el salto de calidad que le permitió a la larga dominar a todos sus competidores. Le permitió con pequeñas fuerzas militares imponerse a grandes masas, recorrer los mares y extender su mano sobre cualquier punto del globo, y una vez allí utilizar sus superiores artes comerciales y de administración económica, para optimizar el drenaje de recursos en su favor.  Trescientos años después del Renacimiento italiano y de la Escuela de Náutica de Enrique, todos los competidores de Europa estaban arruinados: El Imperio Otomano nunca volvió a ser rival, y en la China su cultura se quedó empantanada por sus luchas internas.

En esta trayectoria hasta el imperio universal de hoy día siempre vemos el permanente conflicto que nos recuerda las lecciones de la Ilíada.

Al final del poema de La Ilíada viene la escena entre Príamo y Aquiles, cuando el padre débil y acongojado, que se dispone a besar las “manos terribles, que habían matado a muchos hijos de Príamo en la batalla”, cuando Aquiles ve reflejado en la cara de Príamo la imagen de su propio amado padre, Aquiles ya no es más una insensible “cosa”, reducido por el poder inefable de la fuerza.

La verdad puede ser más difícil de aceptar. Él es al mismo tiempo, un asesino masivo y el más suave de los hombres. Sólo unas pocas líneas de verso separan al Aquiles que enjuga las lágrimas de su amado Patroclo y el que acumula las hecatombes de los muertos de Troya.

El ensayo de Simone Weil, “L’Iliade vigor ou le Poème de la force “, publicado en 1940[1], sostiene que “el verdadero héroe, el tema en el centro de La Ilíada es la fuerza”, a la que define como “aquella que convierte a cualquier persona que se somete a ella en una cosa”.

David Malouf , Ransom [2], también recuerda que este conflicto se ilustra en el encuentro entre Príamo y Aquiles en el último libro de la Ilíada, mientras que Caroline Alexander  en su nuevo estudio del poema, La guerra que causó la muerte de Aquiles [3], lo ve como una meditación sobre los efectos catastróficos de los conflictos. Aunque no se entrega a una equivalencia directa, es difícil no vincular su lectura a la devastación causada por los conflictos en Afganistán e Irak.

Hoy en West Point, la academia militar de EE.UU. de élite donde se puede realizar una maestría en “Estudios sobre Terrorismo”, se incluye el estudio de La Ilíada, como parte de su curso de literatura. En el 2007 en su libro Corazón de Soldado, Elizabeth Samet [4], profesora de literatura en la institución, recuerda una visita del poeta Robert Fagles [5], que recitó en griego, las primeras 1.000 líneas del poema épico. Los oyentes en su audiencia deben estar ahora en las posiciones de mando en Irak y Afganistán.

Como vemos, La Ilíada todavía tiene mucho que decir sobre la guerra, incluso cuando se libra hoy en día.

Las sangrientas batallas, los inspirados discursos, la excelencia de los guerreros están descritos en la Ilíada como quería la tradición. Pero la epopeya nunca traiciona, y el tema central es la guerra. Celebra la nobleza del sacrificio y el coraje del guerrero, pero termina con una secuencia de funerales, dolor y vidas destrozadas, revelando la verdadera dimensión de la tragedia de la muerte.

Hoy en el s XXI el orden y el caos, en alternancia permanente está plenamente vigente. Lo que viene ocurriendo en los conflictos de la cotidianeidad es una ilustración de esta vigencia y de que las lecciones de la Ilíada siguen permanentes .

© P. Cayetano Acuña Vigil

[1] http://hjg.com.ar/txt/sweil/sw_iliada.html
[2] Malouf, David. 2009. Ransom. Random House.
[3] Alexander, Caroline. 2011.  War That Killed Achilles, Faber.
[4] Samet, Elizabeth D. 2007. SOLDIER’S HEART. Peace and War at West Point. 259 pp. Farrar, Straus & Giroux.
[5] Robert Fagles, fue un académico y poeta norte Americano conocido por sus traducciones de los clásicos griegos, especialmente por su aclamada traducción de los poemas épicos de Homero. Fue profesor de la universidad de Princeton.

BALANDIER, George 1993 El desorden. La teoría del caos y las ciencias sociales. Elogio de la fecundidad del movimiento. Barcelona: Gedisa. (Orig. 1988).