POLIS – CIVITAS

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“Yo soy yo y mis circunstancias”, José Ortega y Gasset

“Yo soy yo y mis circunstancias”, José Ortega y Gasset

¿Por qué es necesaria la identidad?

El proceso de individualización es más complejo de lo que podemos entender. Es necesario desnudar al individuo en todas sus etapas y analizarlas desde un punto de vista social, filosófico, plural y muy humano.

El individuo (él y sólo él) evoluciona más rápido que la colectividad y es él quien permite a la colectividad avanzar en el tiempo. Esto es argumentado por Kenneth Gergen en “El Yo Saturado” dice “A los individuos se les considera más bien representantes de categorías sociales más generales y es la categoría social la que cobra importancia decisiva en la vida cultural”.

La persona, dijo Mauss, era el papel o máscara que uno posee en el ritual social y que viene a decir quién es y cuáles son los “derechos” de cada cual. El ritual representa la sociedad. Ser o tener una “persona” es ser alguien en ese ritual. De ahí se deriva el derecho a un nombre y la consecución de derechos civiles. Gergen, en “El Yo Saturado”, dice “En el ámbito literario, el sentido dramático ha sido con frecuencia el resultado del <> o de la <<revelación>> de la auténtica naturaleza del protagonista”.

Entendemos que la individualidad es inherente al humano, desde su aparición misma como Homo-sapiens. Desde este preciso momento el hombre quiere entenderse y tomar el lugar que le corresponde en la naturaleza, no como ser vivo, sino como ser pensante, tomando como “regla de medida” a su Dios, Estado-Nación, territorio y el planeta mismo.

Norbert Elías, en “El proceso de la civilización”, dice “En los países industrializados del siglo XIX, en los que se escribieron las primeras obras de los padres de la sociología, las voces que, en el coro del siglo, acabaron por imponerse, fueron las que expresaban las creencias, ideales, objetivos a largo plazo y esperanzas sociales de las clases industriales ascendentes, frente a aquellas otras voces que se orientaban hacia el mantenimiento y conservación del orden social preexistente en el sentido de una élite del poder de carácter dinástico-cortesano, aristocrático o patricio. Consecuentemente con su posición como clases ascendentes, las primeras eran las que tenían mayores esperanzas en un futuro mejor”.

Entendemos que la condición de individuo se logra en los espacios públicos, donde cada uno puede expresarse. Esto es apoyado por Marc Augé en su trabajo “Sobremodernidad del mundo de hoy al mundo de mañana”.

“Del ciudadano y Leviatán”, de Thomas Hobbes, indica la influencia del Estado sobre el hombre político y la vida social. Luego de leer a Hobbes, podemos ver el análisis que hace del hombre, desde una perspectiva social en torno a su beneficio como ciudadano, igual que sus obligaciones con el Estado.

El tema de “La individualidad hacia una naturalización” explica el proceso de individualización de la gente, y esto sucedió de la mano de la sociedad industrial del Estado-Nación. Lo anterior da la idea de que el individuo fue marcando su “Yo” a medida que fue siendo más productivo, especializado, teniendo más derechos. Esto puede ser visto en el libro de Herbert Marcuse “El Hombre Unidimensional”.

El individuo sufre una “metamorfosis” por conseguir la subjetividad que es una lucha por la existencia misma, ya que sin la subjetividad no “existiríamos” y que en esta lucha tendemos a tomar y dejar las partes que nos interesan. Es explicado por Paolo Flores D’Arcais, en “El Individuo Libertario”.

El sujeto cambia y se mantiene cambiando y es parte de nuestra naturaleza, y no sólo naturaleza, sino en el “Yo mismo”, innato por necesidad. Algo similar a lo anterior es explicado por Gergen en “El Yo Saturado”.

En lo social podemos indicar que vivimos un constante cambio en busca del Yo, de ese ser que nos haga completos, pero la misma sociedad nos exige vivir en metamorfosis, buscan nuevas vías y nuevas concepciones que puedan realizarnos como individuos. Esta opinión se sustenta, en parte, por Herbert Marcuse en “El Hombre Unidimensional”; además de Gergen en “El Yo Saturado”, en el que dice “No obstante, a largo plazo las tecnologías que dan origen a la saturación social serán ineludibles, y cuando estas se expandan y perfeccionen, poco a poco irán desapareciendo silenciosamente las mentalidades tradicionales y sus pautas de vidas correspondientes”.

Viendo la sociedad dominicana, preguntamos si el Estado-Nación está involucrado en la fase de metamorfosis, dando las vías para que se logre esa transformación necesaria para un fin común o por el contrario, cada quien está es su propia búsqueda y, tal vez, copiando lo que puede ver, lo cual no necesariamente es lo deseado o necesario.

Si analizáramos “El Hombre Mediocre” de José Ingenieros, donde dice “Para concebir una perfección se requiere cierto nivel ético y es indispensable alguna educación intelectual. Sin estos, pueden tenerse fanatismos y supersticiones; ideales jamás. Los que viven debajo de ese nivel y no adquieren esa educación, permanecen sujetos a dogmas que otros les imponen, esclavos de fórmulas paralizadas por la herrumbre del tiempo”. “Individualmente considerada, la mediocridad podrá definirse como una ausencia de características personales que permitan distinguir al individuo en su sociedad”.

“…en lo sucesivo toda nuestra historia iba a estar condicionada por ese descenso, que sufrimos en nuestra infancia como pueblo” (Composición Social Dominicana, Historia e Interpretación, Juan Bosch).

El sociólogo francés François Dubet nos dice “Concebida como una dimensión de la integración, la noción de identidad se encuentra frecuentemente asociada a los temas del cambio social y de la crisis. Los problemas sociales, la desviación, la marginalidad y a veces las movilizaciones colectivas se interpretan como síntomas de la destrucción de las fuerzas de la integración y, al nivel del actor, como crisis de identidad”. Los individuos atomizados, aislados, privados de sus raíces y de sus tradiciones estarían entonces disponibles y atraídos por líderes y movimiento de masas que les ofrecen una nueva identificación en la fusión de las masas en movimiento alrededor del jefe, en el llamado a la identidad de la raza, de la nación, del pueblo-clase…La “personalidad autoritaria” que se impone en este caso puede ser considerada como la expresión psicológica de esta crisis de identidad.

Publicado en Hoy digital. Sto. Domingo.

 

El futuro mafioso de Lima

El futuro mafioso de Lima

Mafia es un término utilizado a nivel mundial que se refiere a una clase especial de crimen organizado, extendido desde su origen en Italia meridional a cualquier grupo del crimen organizado con similares características independientemente de su origen o lugar de acción.

Nació en Sicilia donde se denominó mafia, y en su origen era una confederación dedicada a la protección y el ejercicio autónomo de la ley y, más adelante, al crimen organizado. Sus miembros se denominaban a sí mismos «mafiosos».

Durante siglos, Sicilia estuvo dominada por un sistema feudal que explotaba a miles de campesinos mientras una minoría gozaba de privilegios. Estas circunstancias se consideran decisivas para el surgimiento de la mafia. Por otro, la conducta delictiva se revelaba como la única manera de obtener privilegios en una sociedad que los reservaba sólo para los ricos terratenientes aliados de las autoridades políticas; pues a falta de una estructura de gobierno organizada y capaz de proteger a los habitantes de la isla, éstos se vieron obligados a fortalecer los vínculos familiares como alternativa para obtener seguridad. Por esta razón los lazos de sangre son tan importantes en la mafia.

En el Perú las condiciones sociales han posibilitado el surgimiento de un fenómeno que metafóricamente podría considerarse, notablemente sub valuado, como semejante al comportamiento de los mafiosos italianos. Los migrantes en su busca de futuro han desarrollado un sistema de ocupación y de apropiación tanto física como económica de carácter informal frente a todo lo formal característico de la sociedad establecida, en forma semejante a lo ocurrido con la mafia. Tal ha sido y es el procedimiento de apropiación de las tierras del cono norte, del sur y del centro.

Los migrantes indígenas que han ocupado la ciudad de Lima han tenido que enfrentar una marginalidad de todo tipo, la que se ha pretendido resolver, (además de otras formas), fortaleciendo los vínculos familiares, condición atávica del pasado andino, y haciendo empleo de la informalidad como arma para insertarse y apropiarse de base económica en un medio hostil. La informalidad de los nuevos empresarios no es nada más que una máscara para encubrir actitudes y procedimientos delincuenciales en todas las actividades comerciales que emprenden bajo esta fachada de informalidad, tal es el caso del “transporte público mediante combis que exclusivamente esta en estas manos, y al que todos estamos sometidos en forma humillante.

Estos procedimientos consisten (en la superficie) en la evasión de impuestos, en el no pago de los tributos municipales, en el no pago de todas las obligaciones del sector formal lo cual constituye una brecha millonaria en los respectivos erarios municipales. Sin embargo en el fondo se encuentra toda una actitud delincuencial abierta que tiñe todas las actividades de estos sectores aparentemente informales.

Toda Lima está rodeada por un cinturón de migrantes que se han localizado a la fuerza y empleando procedimientos mafiosos en cuatro ciudades informales que constituyen el nudo gordiano de Lima. La ciudad de Lima vive de la población de estas cuatro ciudades.

Toda la mayor inversión de las obras públicas que se invierte en Lima es para estas cuatro ciudades. De este modo en una generación esa migración se ha apoderado de Lima y políticamente es la que decide su suerte. Lima esta sitiada por los invasores, de modo que cualquier cosa que se desee hacer en Lima está condicionada por este cinturón de enemigos de la ciudad.

De este modo de apropiarse de la ciudad surge un comportamiento mediante el cual no hay civismo sino vandalismo contra la ciudad. La ciudad no es del migrante, el migrante ha llegado como invasor a algo que no le pertenece y que no es suyo. Esto se ve en el medio físico en donde se asienta, precario, tomado a la fuerza, sin urbanismo, sin calor, sin alma, sin ley y sin orden. Peor aún, sin nada de valor que conservar, sin historia. Su cultura es la del resentimiento, es la cultura del Perú. El Perú no se entiende sin resentimiento, sin idea de revancha, sin idea de apropiación a la fuerza porque ese ha sido su pasado. Esta actitud es la que condiciona todo el actuar de estos individuos que no han llegado a ser ciudadanos, y que no llevan en el alma el germen de la urbe.

Frente a este trasfondo surgen los “padrinos”, con otro nombre, los “taitas”, los “reyes” , los “Quispe”, tan magistralmente explicados y analizados por Arellano, constituyendo la clave para entender y para explicar qué se puede hacer en un medio como este que no tiene nada que ver con el urbanismo formal, y que más bien lo cuestiona y lo hace obsoleto.

Por estas razones enfrentar el urbanismo de estas cuatro ciudades no es cuestión de enfoques formales a los que los arquitectos y seudo urbanistas que viven en las nubes nunca van a poder enfrentar, sino que se requiere de un enfoque pertinente y apropiado a estas condiciones, lo cual demanda cuadros técnicos con base antropológica, base sociológica, base política, base de geografía humana, base de economía urbana, y manejo de modelos de planeamiento cuantitativos y cualitativos  que establezcan las bases

• Primero, para entender la situación,
• Segundo para concertar con los actores sociales,
• Tercero para construir base política que permita una gestión concertada democrática no manejada por las ideologías políticas de turno interesadas en el rédito político.

Este reclamo implica que existan condiciones para desarrollar una labor profesional competente, y de cuadros técnicos debidamente entrenados y con la base académica que les permita ser competentes para enfrentar estructuralmente esta situación. Además todo esto es sólo factible si se dispone de una administración competente y de calidad, lo cual brilla por su ausencia hoy día en la ciudad de Lima.

Es evidente por estas razones que los planteamientos de la Municipalidad de Lima son obsoletos, y no tienen ningún futuro. De este modo se seguirá con inversiones perdidas, con expectativas no cubiertas, con un medio urbano cada día más deteriorado, con una población cuya salud mental esta cada día más deteriorada y con una ciudad que cada día es menos global y menos competitiva para atraer inversiones.

El concepto de Espacio

Para los filósofos presocráticos , el planteo del problema del espacio y de la materia, tiene en cuenta las oposiciones como lleno-vacío, ser no ser, etc. De manera que el espacio es lo vacío.

Platón refiere sobre el problema del espacio que hay tres géneros de ser: uno increado e indestructible, invisible y que nunca cambia, que son las formas o las ideas; otro que está siempre en movimiento, creado y perceptible, que son las cosas sensibles; y otro que es eterno, indestructible, que es donde habitan las cosas creadas, que es aprehendido por una razón que es apenas real, que es el espacio.

El espacio no tiene figura y parece no poder definirse de otra forma que no sea la negación. Siendo un puro receptáculo es un continuo que no tiene ninguna cualidad, de manera que no se puede afirmar que existe.

Aristóteles concibe el espacio como lugar, pero como de acuerdo a este concepto no se pueden concebir las cosas sin su espacio, éste no puede ser solamente un receptáculo como afirma Platón. Tampoco es válida la afirmación de los atomistas que consideran es espacio como lo vacío.

Para Aristoteles es el lugar que ocupan los cuerpos, su límite inmóvil, siendo la suma de los espacios ocupados por los cuerpos, el espacio total, eliminando el concepto de vacío. Todo espacio contenía un cuerpo.

Los escolásticos fundaron su concepción sobre el espacio en la filosofía antigua, pero se plantearon el problema de la dependencia o independencia del espacio respecto de las cosas, prevaleciendo la opinión de Aristóteles del espacio como lugar.

Las doctrinas modernas sobre el espacio son muchas pero la tendencia de los hombres de ciencia desde el Renacimiento, es concebir el espacio como el continente universal de todas las cosas.

El espacio es: homogéneo (siempre igual); isotrópico(igual en todas direcciones); continuo; ilimitado; tridimensional y homoloidal(cada figura es matriz de infinitas figuras semejantes a diferentes escalas).

En la filosofía cartesiana el espacio es extensión, con la propiedad de continuidad, exterioridad, reversibilidad, tridimensionalidad, etc. Al mismo tiempo, la extensión es la esencia de los cuerpos; de modo que cuando los cuerpos pierden todas sus propiedades sensibles queda la extensión. Por ejemplo, el cuerpo solamente se puede conocer por extensión.

La noción de espacio de Descartes es diferente de la de los escolásticos, porque para este filósofo el espacio es conocido “a priori” con claridad, porque es perfectamente transparente y no es sensible, sino inteligible.

Newton define el espacio, primero como espacio absoluto sin relación con nada externo, siempre igual e inmóvil y segundo como espacio relativo, que es una dimensión móvil determinada por nuestros sentidos mediante su posición con respecto a los cuerpos.

Para Newton, el espacio es una entidad absoluta y es el fundamento de toda dimensión espacial, una realidad en sí, independiente de los objetos y de sus movimientos. El movimiento es relativo pero el espacio no lo es y los objetos no son espaciales sino que se mueven en el espacio. Newton nos acercó el concepto de espacio como sustancia inmaterial, inmóvil e infinita donde los objetos materiales flotaban.

Para Leibniz el espacio no es un absoluto, ni una sustancia, ni un accidente de una sustancia, sino una relación. Solamente las mónadas son sustancias. Siendo el espacio una relación, es un orden: el orden de coexistencia, o en forma más estricta, el orden de los fenómenos coexistentes.

El espacio es ideal no real, igual que el tiempo, o sea no hay espacio real fuera del universo material.

Kant continuó la idea de Leibniz de un espacio como relación, pero no como algo ideal sino trascendental.

El espacio para Kant es lo mismo que el tiempo, una forma de la intuición sensible, o sea “a priori” de la sensibilidad. El espacio es el fundamento de todas las intuiciones externas, la condición de la posibilidad de los fenómenos.

El Espacio fue una de las categorías Kantianas a priori junto con el tiempo, que daban forma a la materia sensible.

En física, el problema del espacio se relaciona con la materia y el tiempo y se habla de un continuo espacio tiempo.

Desde la perspectiva metafísica, el problema del espacio forma parte de la comprensión de la estructura de la realidad.

Fuente: “Diccionario de filosofía abreviado”, José Ferrater Mora.

Ara Pacis, el triunfo de Augusto

Ara Pacis, el triunfo de Augusto

6 de abril de 2015

 

En el año 9 a.C., el emperador Augusto inauguró un espléndido monumento dedicado a la paz y la prosperidad que su reinado había traído a Roma

En  el año 13 a.C., el Senado romano decidió erigir un altar en señal de agradecimiento por las exitosas campañas del emperador Augusto en Hispania y la Galia, que tuvieron como resultado la sumisión definitiva de ambos territorios a Roma. Se decidió ubicarlo en el Campo de Marte, una amplia zona externa a la muralla, que daba entrada a Roma desde las tierras del norte a través de la vía Flaminia y donde las legiones practicaban los ritos de purificación al regresar de la batalla. Su nombre proviene de un antiguo templo allí consagrado al dios de la guerra, y esta circunstancia no deja de tener carácter simbólico, pues la guerra y la paz constituyen las dos caras del propio Augusto: llegó al poder al término de una cruenta guerra civil, pero supo aportar a Roma la estabilidad política y social que le permitiría convertirse en la dueña del Mediterráneo. En aquel mismo año se levantó un altar provisional en el lado occidental de la vía Flaminia (en lo que hoy es la vía del Corso), y en el año 9 a.C. se terminó de construir el magnífico altar de mármol que conocemos. Desde el siglo II d.C., el monumento fue cayendo en el olvido, cubierto por los lodos que acarreaba el Tíber en sus crecidas, y las transformaciones urbanísticas de la zona determinaron su pérdida definitiva. En el siglo XX fue rescatado de los cimientos de un palacio renacentista y trasladado desde el Campo de Marte hasta la ribera del Tíber para colocarlo frente al mausoleo de Augusto, en el lugar donde hoy se encuentra.

Augusto, de mortal a dios

El Senado decidió llamar al altar Ara Pacis Augustae, es decir, el Altar de la Paz de Augusto. Ya en el año 27 a.C., los senadores habían concedido el título de Augusto al emperador, cuyo nombre de nacimiento era Cayo Octavio Turino. El nombre de «Augusto» proviene del verbo latino augeo (crecer) y tiene el sentido religioso de lo que es venerable; diosas tan relevantes como  Juno –esposa de Júpiter, el soberano de los dioses– recibían ese apelativo. La Paz se volvía «Augusta» y el propio emperador aparecía como un nuevo dios enviado para pacificar a los pueblos. Esa pacificación marcaba una nueva era de prosperidad para Roma, que coincidía con el gobierno del soberano. Comenzaba una nueva etapa de la historia, y ésta es la clave del monumento. 

Junto al Ara Pacis, el Senado decretó el mismo año 13 a.C. la construcción de un horologium, un reloj solar que utilizaba como gnomon un obelisco de granito rojo procedente de Heliópolis (Egipto). El Ara Pacis y el Horologium Augusti se construyeron e inauguraron al mismo tiempo y se dispusieron de tal manera que el día del cumpleaños del emperador, el 23 de septiembre, la sombra del obelisco apuntaba al ingreso del altar. 

 Un mensaje para la posteridad

El Ara Pacis representaba en mármol lo que se conoce como templum minus, un templo menor o provisional. Tales templos estaban delimitados mediante una empalizada de madera, aquí representada en el interior de los muros (de 11 por 10 metros) que acotan el terreno sagrado, y que acogen dentro el altar propiamente dicho. El monumento, que cuenta con puertas en los muros este y oeste, se levanta sobre un pedestal y se accede a él por una escalinata. 

El Ara Pacis ilustra espléndidamente el dicho que el historiador Suetonio puso en boca de Augusto antes de morir: «Encontré Roma como una ciudad de ladrillo y la dejé de mármol», una alusión a su vasta labor de embellecimiento y renovación de la capital. En tal sentido, el altar es una de las edificaciones más representativas de la llamada Edad de Oro augustea, tanto desde el punto de vista histórico como artístico. Pero no sólo el mármol aspira aquí a perdurar en el tiempo; también lo hace el mensaje que transmiten los relieves exteriores, que en tiempos del emperador estaban pintados de vivos colores.

La decoración de los muros norte y sur del Ara Pacis evoca el día de la consagración del templo, cuando tan sólo era una construcción provisional. En ellos se representó una procesión formada por sacerdotes (flamines) y por la propia familia imperial, inspirada en la procesión de las Panateneas del Partenón de Atenas. 

En la entrada: Eneas y los gemelos.

Dos relieves situados en los muros este y oeste del monumento, que representan a Eneas y a la madre Tierra (o a la diosa Venus), se relacionan con los orígenes de Roma y las expectativas de renovación que acompañaban el reinado de Augusto, que había puesto fin a cincuenta años de guerras civiles y parecía anunciar una época de prosperidad y estabilidad. La decoración de estos muros guarda una clara relación con la literatura de la época, sobre todo con las obras del historiador Tito Livio y con la Eneida del poeta Virgilio. Sus textos vinculan a los gemelos Rómulo y Remo, fundadores de Roma, con el héroe troyano Eneas, hijo del pastor Anquises y de la diosa Afrodita. Eneas, que escapa de la destrucción de Troya y se instala en Italia, está en el origen del linaje de Rómulo y Remo, y, por tanto, de Roma. 

Los relieves que flanquean la puerta oeste o delantera del Ara Pacis muestran precisamente dos momentos fundacionales de Roma. A la derecha aparece un hombre que posiblemente sea Eneas, de edad avanzada, mientras realiza un sacrificio a los dioses Penates, las primitivas divinidades domésticas de los romanos. Llama la atención cómo en un segundo plano y a lo lejos aparece representado un templo con los Penates, dejando claro el carácter religioso de la escena. Eneas encarna la pietas erga deos, «la piedad debida a los dioses», uno de los fundamentos de la religión romana. El héroe troyano aparece vestido como un héroe o un dios, con el manto enrollado en la cintura y dejando el hombro derecho desnudo, mientras los dos jóvenes que le ayudan a celebrar el sacrificio, los camilli, van  vestidos con una túnica corta.

Este hecho lleva a pensar en un diálogo entre un tiempo pasado, representado por Eneas, y el futuro, personificado en los jóvenes romanos. Este juego del «futuro en el pasado» era algo muy grato para la cultura romana, y aparece en el libro VI de la Eneida, donde se relata el descenso de Eneas a los infiernos. Allí, su padre Anquises, ya fallecido, le muestra las almas de las futuras glorias de Roma, y en cierto momento el anciano le señala a Augusto, el futuro emperador: «Éste es, éste el que vienes oyendo  tantas veces que te está prometido, / Augusto César, de divino origen, que fundará de nuevo la edad de oro / en los campos del Lacio […] y extenderá su imperio hasta los garamantes y los indios, / a la tierra que yace más allá de los astros, allende los caminos / que en su curso del año el sol recorre». Así anuncia Virgilio en su libro el espléndido porvenir que aguarda a Roma de la mano de Augusto, que fue justamente quien le encargó el poema. 

De hecho, el protagonismo de Eneas en el Ara Pacis tiene como fin la apropiación de la leyenda troyana por parte de la familia imperial, la dinastía Julia, que incluía entre sus antepasados al héroe troyano. Augusto aparece como un nuevo Eneas; no en vano, si se contempla el altar desde la esquina delantera derecha, vemos a un lado a Eneas y, al otro, en el relieve lateral, al mismo Augusto, ambos con la cabeza velada, símbolo del pontífice máximo, la mayor autoridad religiosa de Roma.

Recientemente, sin embargo, se ha propuesto que el personaje que realiza el sacrificio no es Eneas, sino Numa Pompilio, segundo rey legendario de Roma, que celebró en el Campo de Marte un sacrificio a la concordia de romanos y sabinos y que sacrificó una cerda para la ocasión. 

Al otro lado de la puerta oeste aparece otro mito de la fundación de Roma: Rómulo y Remo son amamantados por la loba bajo la higuera ruminal, que aparece en el centro de la composición. El dios Marte, padre de los gemelos, observa la escena, precisamente cuando el pastor Fáustulo acaba de encontrar a la loba que, habiendo acudido a la orilla del Tíber a calmar su sed, halla a los dos bebés abandonados y les ofrece sus mamas. Luego Fáustulo y su esposa criarán a los pequeños. 

Si la fachada oeste del edificio se refiere a un tiempo legendario, el de la fundación de Roma, la fachada este, donde se encuentra la puerta trasera, estaba dedicada a la nueva edad dorada que había empezado con Augusto. 

 

Felicidad y fertilidad

En este relieve, el mejor conservado, vemos a Italia, o la Madre Tierra (Tellus), rodeada de signos de fertilidad: los frutos de la tierra y dos niños, quizá Rómulo y Remo, o tal vez los propios herederos de Augusto: sus nietos Gayo y Lucio. Los niños aparecen en brazos de la diosa y uno de ellos parece querer mamar. 

«Mamar» en latín se dice felare, y de esta misma palabra deriva el término felicitas («felicidad»), que no es otra cosa que lo que «crece» y, por tanto, es próspero. Otro término, el que se refiere al campo «abonado» (laetus), da lugar a un nuevo término para expresar la felicidad: laetitia, pues tanto el animal que mama como el campo abonado crecen y se vuelven prósperos. En la cultura romana, la felicidad está unida a la idea concreta del crecimiento animal y vegetal. Al mismo tiempo, si partimos de la idea de que los poetas latinos de la época debieron de inspirarse en las imágenes que los rodeaban, los atributos que envuelven a Tellus –los animales y los frutos– están indicando el nacimiento de una nueva edad dorada para la tierra. Este relieve, pues, está destinado a reforzar la idea de felicidad entendida como fertilidad y prosperidad. 

El Ara Pacis es, en definitiva, un poema en mármol, un monumento comparable al mayor poema jamás escrito en latín: la Eneida de Virgilio. Un canto inmortal a la gloria de Octavio Augusto, el primer emperador, y al espléndido futuro que de su mano se abría ante Roma.

Augusto, de revolucionario a emperador. A. Goldsworthy. La Esfera de los Libros, 2014.

Augusto y el poder de las imágenes.  Paul Zanker. Alianza, 2005.

Ara Pacis

Augusto

 

Brunelleschi, Filippo (1377-1446).

Comparto dos archivos con información sobre la obra de este arquitecto italiano. Ambos archivos proporcionan información pertinente y adecuada.

Esta información en mi concepto es valiosa para construir y evaluar conceptos sin los cuales la actividad proyectual es simple imitación y constituye un juego de abalorios sin ninguna importancia.

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Brunelleschi, Filippo (1377-1446).

http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=brunelleschi-filippo

Arquitecto y escultor italiano, nacido en Florencia en 1377 y muerto en la misma ciudad en 1446. Junto con Donatello, Masaccio y Alberti, es uno de los iniciadores del Renacimiento y uno de los primeros artistas que unifica en su persona algunos de los principios del Humanismo. Su actividad se centra principalmente en la arquitectura pero también fue escultor, inventor de máquinas e ingeniero, interesado sobre todo por el arte de las matemáticas, será el que definirá con toda precisión los principios fundamentales del sistema y las leyes de la perspectiva.

No recibió una formación típicamente renacentista como Alberti, sino que su formación se realizó en el ámbito del taller, como es característico de los artistas del Trecento, como orfebre y escultor. Él la completaría con un apasionado estudio de la antigüedad clásica y con los viajes a Roma en 1402, junto a su amigo Donatello. A diferencia de Alberti no dejó ningún tratado de teórico escrito.

Su obra más importante es, sin duda, la cúpula de Santa María de las Flores de Florencia, que supone una ruptura con toda la arquitectura que se estaba realizando en el momento y una vinculación con la antigüedad clásica. Pero además crea una nueva visión del arquitecto que deja de ser el maestro de obras medieval, para convertirse en proyectista y creador que resuelve los problemas desde la reflexión intelectual. A él se debe la invención del sistema de perspectiva, hecho por el que fue ensalzado por sus contemporáneos como el iniciador de una nueva era. Elaboró dos tablas de vistas de edificios florentinos, hoy perdidas, con las que formuló las leyes de la visión según el método de la perspectiva, que aplicado a sus obras consigue una medición racional del espacio. Creó una arquitectura a la medida del hombre en la que cada parte está armónicamente coordinada y proporcionada con el todo.

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Catedral de Santa María de las Flores. Florencia (Italia).

Cúpula de Santa María de las Flores

En 1418, Brunelleschi gana un concurso convocado para la terminación de la catedral de Florencia, a la cual le faltaba por construir la cúpula. El primer problema con el que se tiene que enfrentar el arquitecto es el reto de trabajar en un edificio prácticamente terminado en un estilo anterior, el gótico. Brunelleschi con su solución consigue una integración del edificio anterior con la nueva estructura, al mismo tiempo plantea algo completamente novedoso.

Pero la construcción de la cúpula suponía ante todo un problema técnico: no era fácil cubrir un espacio de más de cuarenta metros de diámetro. El libro de Vasari nos cuenta multitud de anécdotas sobre los problemas de la construcción de la cúpula, desde los viajes de Brunelleschi a Roma para estudiar el problema hasta una reunión de arquitectos llegados de toda Italia para proponer una solución o la imposición de una serie de colaboraciones con viejos maestros. Realmente no es hasta 1423 cuando Brunelleschi es nombrado inventore e governatore della cuppole maggiore, momento a partir del cual puede desarrollar su plan con independencia.

Hasta no hace mucho tiempo, se había aceptado sin discusión la tradición recogida por Vasari, según la cual Brunelleschi buscó la solución en las antiguas cúpulas romanas, encontrando, en uno de sus viajes para el estudio de las ruinas, el secreto del sistema de los antiguos. Como modelo de la cúpula de Florencia se citaba la cubrición del Panteón de Roma. Sin embargo, la semejanza entre ambas cúpulas estriba sólo en sus dimensiones, ambas tienen casi el mismo diámetro. En el Panteón, su cúpula se apoya sobre los enormes muros cilíndricos en los que se encuentra medio empotrada, mientras que la cúpula de Florencia se tenía que levantar en medio de una iglesia y Brunelleschi la sitúa en un tambor octogonal, dejándola completamente al aire. La construcción también es distinta.

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La cúpula del Panteón de Roma es un macizo de hormigón y ladrillo, mientras que la de Florencia va a subdividir su peso con una cúpula interior más baja y semiesférica y una cúpula externa de arcos apuntados que reparte los empujes de la interior. Esta combinación permite contrarrestar los empujes horizontales de la bóveda interior, con el peso, en sentido contrario de la cúpula exterior. El modelo inspirador de este sistema es la arquitectura medieval, las cúpulas románicas cistercienses, siendo esféricas, se encontraban dentro del cimborrio, torre cuadrada u octogonal que por medio de su peso actuaba como fuerza vertical, contrarrestando el empuje horizontal de la bóveda. Pero Brunelleschi va más allá, reune las dos cúpulas en los ángulos por medio de cestillas y cincha la cúpula interior con grandes anillos de madera que se unían entre sí con vigas de hierro. Lo que más asombro causó en el momento de su construcción fue el que no se utilizó el sistema de cimbras, sólo se usó un castillo de madera para que pudieran trabajar los operarios, mientras que la cúpula se cerraba a medida que iba subiendo.

Al valor de su magnitud y su sistema técnico se une el de su belleza y su elegancia caracterizando el perfil de Florencia. La cúpula no sólo coordina, unifica y centraliza el espacio total del edificio, sino que repercute sobre todo el espacio urbano. Con sus ligeras curvas y su altura, se une al horizonte natural de las colinas que rodean Florencia convirtiéndose, no sólo en el exponente del orgullo ciudadano, sino en el símbolo de la ciudad estado y su territorio.

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Brunelleschi, por su obra, recibió la unánime admiración de todos los intelectuales florentinos de su tiempo, admiración que le han seguido dispensado las generaciones sucesivas. Es indudable que para realizar esta obra tuvo que desarrollar una constancia y una disciplina de estudio, por la que consigue conjugar de una forma genial su saber sobre las antigüedades romanas, los cimborrios medievales y las cúpulas bizantinas, produciendo una obra original en todos los sentidos.

La Iglesia de San Lorenzo

En el año 1421, Brunelleschi inicia las obras de la Sacristía de la iglesia de San Lorenzo que terminó en el año 1428. En ella plantea un espacio unitario, cubriendo un espacio cuadradocon una cúpula sobre pechinas, en el que, en una de sus paredes, se abre una pequeña capilla, también cuadrada, que igualmente cubre con cúpula. Con esto, Brunelleschi consigue dos espacios perfectamente centralizados, además de la demostración casi matemática de uno de los principios fundamentales de la perspectiva, la pluridimensionalidad del espacio. Al dar al espacio mayor, la sacristía, y al espacio menor, la capilla, el mismo esquema cúbico y la misma cubierta, se pone de manifiesto que ambas unidades espaciales son iguales y que su diferencia, puramente cuantitativa, depende de la distancia aparente, es decir, de su relación exclusivamente de perspectiva. Los elementos constructivos: pilares, arcos y frisos, están construidos con la llamada piedra “serena” de color oscuro subrayando su presencia sobre el blanco liso de los muros.

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Hacia 1423, mientras trabajaba en la sacristía, inicia las obras de la iglesia, en ella plantea una planta de cruz latina ordenada de forma basilical, con tres naves, la central más alta que las laterales. La separación de naves se realiza mediante dos arquerías, cuya disposición yejecución recuerda la de las primitivas basílicas romanas. El crucero se cubre con cúpula sobre pechinas, las naves laterales lo hace con bóvedas y la nave central se cubre de forma adintelada con casetones. Las naves laterales, sin ninguna abertura al exterior, repiten el esquema de sucesión de arcos, recibiendo una luz matizada procedente de los óculos. La nave central se ilumina de forma uniforme mediante sus amplias ventanas. Una curiosa novedad de esta iglesia que la dota de gran elegancia, es la disposición de trozos cúbicos de entablamento, ubicados entre los capiteles y los arcos, cuya disposición recuerda a los grandes ábacos románicos y bizantinos, guardando siempre el sentido de la proporción.

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En esta obra, Brunelleschi se muestra como un auténtico renovador del estilo, adoptando todos los elementos arquitectónicos clásicos e inspirándose en las basílicas romanas, aunque acentúa el interés visual hacia el altar mayor. Es uno de los mejores ejemplos para comprender el sentido unitario de la arquitectura del Renacimiento.

Capilla Pazzi

Entre 1430 y 1444, Brunelleschi realiza la capilla de los Pazzi en el claustro de Santa Corce de Florencia. En ella se va a repetir la idea de espacio centralizado que se había ensayado en la sacristía de San Lorenzo, aunque aquí la cúpula no va a descansar en cuatro muros, sino en dos muros y dos arcos con casetones que cobijan unas prolongaciones laterales. Esta disposición hace que el espacio se haga rectangular.

El espacio cúbico destinado al altar repite el esquema de la capilla de la sacristía de San Lorenzo y la cúpula que lo cubre parece la reducción de la cúpula del espacio rectangular. Está decorado con los cuatro medallones cerámicos realizados por Brunelleschi y que representan a los Evangelistas.

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Los muros de la capilla está decorados sobriamente con medallones realizados por Luca della Robbia, y ritmados con pilares acanalados. Se repite el juego cromático de presentar los elementos estructurales en piedra oscura sobre el fondo claro de los muros.
(Véase Luca Della Robbia).

La capilla Pazzi, que es la única obra de Brunelleschi que tiene fachada exterior, está resuelta con un gracioso pórtico, cuyas columnas lisas con capiteles corintios sostienen un entablamento, excepto en la parte central, donde se abre un arco. El pórtico se cubre con bóveda de cañón con casetones, interrumpida por una cúpula en su parte central. La función de esta fachada es separar el espacio ilimitado y lleno de sol del exterior, del universo geométrico interno. La bóveda y la pequeña cúpula del pórtico crean una zona de penumbra entre ambas partes, permitiendo que sólo pueda llegar una luz alta y uniforme que no proyecta sombras, la luz serena de la razón de los renacentistas.

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La capilla supone el esquema de lo que será la arquitectura renacentista. Planta cuadrada, cubierta con cúpula sobre pechinas, a lo que se antepone un pórtico con un arco central que rompe el dintel.

Otras obras

En la Iglesia del Santo Espíritu, Brunelleschi vuelve a plantear la solución dada en San Lorenzo, pero consigue un espacio más centralizado mediante la disposición de una planta de cruz latina que, mediante la inclusión de una gran cúpula en un pronunciado crucero, ofrece una sensación de unidad. En alzado se mantiene el sistema ya adoptado de nave central más alta que las laterales y separada de éstas mediante una rítmica arquería, cuyos arcos se corresponden con los vanos, utilizando los elementos de enlace, a modo de ábacos, entre capitel y arcos y el bicromatismo. El conjunto se muestra como un ejemplo de sobriedad y proporción.

 

El paso definitivo hacia el espacio centralizado es la capilla Pazzi, ya comentada.

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En arquitectura civil, Brunelleschi realiza dos modelos para las nuevas tipologías de edificios: el hospital y el palacio. En El Hospital de los Inocentes, presenta un edificio desligado de edificios religiosos y lo organiza de una forma totalmente novedosa. Plantea un edificio porticado, en el cual el pórtico sirve de transito entre el espacio ciudadano y el propiamente habitable. En él se sucede el mismo ritmo de arquerías y vanos separados por cornisa, que ya había utilizado en la nave central de la iglesia de San Lorenzo. En las enjutas de los arcos se incluye decoración mediante tondos de cerámica vidriada. Se mantiene el doble juego de color entre elementos estructurales y paramentos.

En el Palacio Pitti, edificio atribuido a Brunelleschi, se plantea el palacio urbano con un concepto que difiere de lo que hasta ese momento se había hecho en arquitectura civil europea, que tenía sobre todo un carácter defensivo. Este edificio insertado en el ámbito ciudadano, se entiende como parte del paisaje urbano. La fachada se organiza en tres pisos, separados por cornisas y rematados por una balaustrada. En él se introduce el sistema clásico de sucesión de órdenes, dórico en el primer piso, jónico en el segundo y corintio en el tercero. Igualmente se decora con el almohadillado, que se hará típico en la arquitectura civil florentina, aquí se presenta a la rústica, sin desgastar. Este mismo esquema será seguido en el palacio Storzzi y en el Médici-Ricardi.

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Sin duda otra de sus obras de gran trascendencia es La rotonda de los Angeles, que no fue concluida. En ella se plantea un edificio de planta poligonal, heredero de los baptisterios, totalmente centralizado y cuyo alzado se ordena en dos alturas, en su planteamiento se llega a la auténtica monumentalidad romana.

En su actividad como escultor, mucho menor que la de arquitecto, y en parte abandonada por ésta última, se sabe que participó en 1401, en el concurso para la segunda puerta del Baptisterio, con el panel El sacrificio de Isaac, conservado en el Museo Bargello de Florencia, por el que obtuvo el premio compartido con Ghiberti, pero renunció a realizar la obra conjuntamente. A partir de este momento abandona la escultura, actividad que no retoma hasta 1420 con la realización del Crucifijo de madera para la capilla Gondi en Santa María Novella que, como narra Vasari, fue producto de una competición con su amigo Donatello que realizó el Crucifijo de Santa Corce. Igualmente realizó los medallones en bajorrelieve de los Evangelistas situados en las pechinas de la capilla Pazzi.

Muere en 1446, en Florencia, siendo enterrado en Santa María del Fiore, donde su tumba permaneció olvidada durante siglos hasta que fue descubierta en 1972.

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Brunelleschi. Planta del palacio Pitti de Florencia.

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Brunelleschi. Fachada de la Capilla Pazzi de Florencia.

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Brunelleschi. Sacrificio de Isaac.

Bibliografía

Filippo Brunelleschi Biography

Architect (1377–1446)

Quick Facts

Name: Filippo Brunelleschi

Occupation: Architect

Birth Date: 1377

Death Date: April 15, 1446

Place of Birth: Florence, Italy

Place of Death: Florence, Italy

Full Name: Filippo Brunelleschi

Filippo Brunelleschi was one of the leading architects and engineers of the Italian Renaissance, and is best known for his work on the Cathedral of Santa Maria del Fiore (the Duomo) in Florence.

Synopsis

Born in 1377 in Florence, Italy, Filippo Brunelleschi was an architect and engineer, and one of the pioneers of early Renaissance architecture in Italy. He was the first modern engineer and an innovative problem solver, building his major work, the dome of the Cathedral of Santa Maria del Fiore (the Duomo) in Florence, with the aid of machines that he invented specifically for the project.

Early Years

Born in 1377 in Florence, Italy, Filippo Brunelleschi’s early life is mostly a mystery. It is known that he was the second of three sons and that his father was a distinguished notary in Florence. Brunelleschi initially trained as a goldsmith and sculptor and enrolled in the Arte della Seta, the silk merchants’ guild, which also included goldsmiths, metalworkers and bronze workers. Around the turn of the century, he was designated a master goldsmith.

In 1401, Brunelleschi competed against Lorenzo Ghiberti, a young rival, and five other sculptors for the commission to make the bronze reliefs for the door of the Florence baptistery. Brunelleschi’s entry, “The Sacrifice of Isaac,” was the high point of his short career as a sculptor, but Ghiberti won the commission. Ghiberti went on to complete another set of bronze doors for the baptistery with the help of Renaissance giant Donatello. A hundred years later, Michelangelo said about the doors, “Surely these must be the ‘Gates of Paradise.'”

The Transition to Architecture

Brunelleschi’s disappointment at losing the baptistery commission might account for his decision to concentrate his talents on architecture instead of sculpture, but little biographical information is available about his life to explain the transition. (He continued to sculpt, but architecture was the dominant thread in his professional career.) Also unexplained is Brunelleschi’s sudden transition from his training in the Gothic or medieval manner to the new architectural classicism.

Perhaps he was simply inspired by his surroundings, since it was in this period (1402-1404) that Brunelleschi and his good friend and sculptor Donatello purportedly visited Rome to study the ancient ruins.

Donatello, nine years Brunelleschi’s junior, had also trained to be a goldsmith. After his training, he even worked in Lorenzo Ghiberti’s studio. In times past, writers and philosophers had discussed the grandeur and decline of ancient Rome, but it seems that until Brunelleschi and Donatello made their journey, no one had studied the physical presence of Rome’s ruins in detail. Although Donatello remained a sculptor, the trip seems to have had a profound effect on Brunelleschi, and he turned firmly and permanently to architecture in the following decade.

The Reinvention of Linear Perspective

Early, crude ideas of perspective were known to ancient Greeks, such as Polygnotus of Thasos, as well as ancient Roman artists in their frescos, but were lost during the Middle Ages. Additionally, Arab scientist Alhazen (b. c965 – d. 1040), in his Book of Optics, described his theory about the optical basis of perspective. His book was translated into Latin during the 14th century. Early in his architectural career (c. 1410-1415), Filippo Brunelleschi “rediscovered” the principles of linear perspective. With the foundation of these principles, one can paint or draw using a single vanishing point, toward which all lines on the same plane appear to converge, and objects appear smaller as they recede into the distance.

Brunelleschi displayed his findings with two painted panels (since lost) of Florentine streets and buildings. By using Brunelleschi’s perspective principles, artists of his generation were able to use two-dimensional canvases to create illusions of three-dimensional space, crafting a realism not seen previously.

Linear perspective as an artistic tool soon spread throughout the whole of Italy and then through Western Europe, and has remained a staple in artistic creation since.

Other Works and Death

Brunelleschi is also known for building or rebuilding military fortifications in such Italian cities as Pisa, Rencine, Vicopisano, Castellina and Rimini. He also created a hoist-like mechanism to help stage theatrical religious performances in Florentine churches (to assist angels in flying, for instance) and is credited with securing the first modern patent for a riverboat he invented.

Brunelleschi died in Florence on April 15, 1446, and is entombed in the Duomo. He is remembered as one of the giants of Renaissance architecture. The inscription on his grave within the basilica reads: “Both the magnificent dome of this famous church and many other devices invented by Filippo the architect bear witness to his superb skill. Therefore, in tribute to his exceptional talents, a grateful country that will always remember buries him here in the soil below.”

http://www.biography.com/people/filippo-brunelleschi-9229632

Ulu Camii: Mezquita de Bursa

Ulu Camii: Mezquita de Bursa

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Considerada la mezquita más grande y espectacular de Bursa, en Turquía, Ulu Camii fue construida entre 1396 y 1399. Su creación estuvo a cargo del arquitecto Ali Neccar, quien siguió las órdenes del sultán Beyazid I. Después de ganar la Batalla de Nicópolis (1396), Beyazid había prometido edificar veinte mezquitas independientes. Sin embargo y aunque curiosamente no cuenta con una cúpula central, en el interior pueden observarse veinte cúpulas que comparten la estructura con dos alminares (palabra de origen árabe que da nombre a las clásicas torres de las mezquitas). Además, famosos calígrafos de la época aportaron su toque con 192 inscripciones que lucen en los gruesos muros de piedras talladas que componen esta obra colosal, iluminada por un inteligente y útil tragaluz medular.

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Ulu Camii en Bursa

De aproximadamente 5.000 metros cuadrados y forma rectangular, Ulu Camii se encuentra ubicada en pleno centro comercial de la ciudad de Bursa, en el noroeste de Turquía. Dispone de una sala central de 63 x 50 metros y varias partes de ella han sido restauradas y reconstruidas a lo largo del tiempo. Principalmente, a raíz del incendio ocurrido en 1402 y del terremoto de 1855.

Otra de las características que hace de esta mezquita un trabajo sumamente original, fiel muestra de la arquitectura anterior al Imperio otomano, es la fuente de mármol que se halla en el medio de la mencionada sala, bajo la cúpula mayor, generalmente construida fuera de la mezquita. Conocida como Şadırvan (en turco), es utilizada para las abluciones previas a los rezos y rituales. En definitiva, el abdesto (término de origen persa), que consiste en lavarse la cara, las manos y los pies por tres veces consecutivas.

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Interior de la mezquita Ulu Camii de Bursa
Con respecto a las fabulosas tareas artísticas que evidencian las paredes del recinto, se trata de la representación de los 99 nombres de Alá. Además, ese sitio central de la Gran Mezquita cuenta con un majestuoso almimbar de nogal, tallado y adornado con gusto y estilo propio de la época y la región. Allí, cada viernes, el imán (imam, en árabe) da la oración colectiva correspondiente, mejor conocida como sermón.
Dentro de Ulu Camii, diversos puntos reflejan las claras diferencias culturales entre Oriente y Occidente. Resulta extraño ingresar a un lugar relacionado con la religión y percibir algo más que silencio y seriedad. El tema pasa porque las mezquitas, para los turcos, no se limitan al culto. También conllevan una cuestión social. Por ello, no debe llamar la atención el hecho de ver a algunas personas conversando o leyendo; e incluso a niños jugando en su interior.

Tal como indica la tradición ancestral, para ingresar es requisito obligatorio tener los pies descalzos y las mujeres además, llevar la cabeza cubierta.

Gran mezquita en Bursa

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La Gran Mezquita de Bursa se trata de la representación de los 99 nombres de Allah
La Gran Mezquita de Bursa es la obra más histórica y más importante de la ciudad turca de Bursa, que servía de capital al Beylicato Otomano
09.06.2016 ~ 05.10.2016
La Gran Mezquita de Bursa se trata de la representación de los 99 nombres de Allah
La Gran Mezquita de Bursa (Ulu Camii) es una obra majestuosa construida por Bayazid I en 1399. El beylicato otomano se convirtió en un imperio después de la conquista de Estambul. La ciudad se expandía ininterrumpidamente con las tierras ganadas tanto en Anatolia como en Tracia dentro de 100 años tras su fundación. Bayazid I, por un lado, se ocupaba por la conquista de Estambul, por otro lado, intentaba asegurar la unidad en Anatolia. Y decidió construir una mezquita grande que demostraría la imponencia del estado creciente. Bayazid I había prometido edificar 20 mezquitas independientes si ganó la batalla de Nicópolis contra la Cruzada. Y decidió construir una mezquita de 20 cúpulas con el botín obtenido con la victoria que la concedió también a Bayazid I el título Yıldırım (el Rayo).

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La mezquita cuya construcción duró tres años se inauguró con la participación amplía de los famosos clérigos, hombres de estado de aquel entonces y el pueblo. En su período se hizo la quinta mezquita más importante del mundo islámico. Y fue la mezquita más amplía de ese período como un lugar santuario. A la mezquita se entra por la puerta principal en el norte y por la segunda puerta que se sitúa en la parte oriental. La puerta norteña forma el círculo importante del paso a la arquitectura otomana de la arquitectura selyucida con sus características monumentales. El minarete en el nordeste fue construido por Bayazid I y el segundo minarete en el noroeste por su hijo Mehmed I Çelebi. Fue cubierta una cúpula en el centro del lugar de oración que se compone de 20 cúpulas que comparten la estructura con dos minaretes.

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La fuente de abluciones (şadırvan, el turco, la cual sirve para que los fieles se laven los pies antes de entrar a la mezquita), no fue cubierta con cúpula. Hoy en día la fuente de abluciones está cubierta con una cúpula de vidrio. El mihrab nos saluda en la parte de Qibla entre las secciones de grandes columnas cuadradas. El mihrab, que alza hasta el techo, anima los sentimientos religiosos. El minbar monumental (el púlpito donde se sitúa el imán para hacer el sermón de los viernes) lleva una importancia vital con sus símbolos astronómicos. Sobre los paneles de madera geométricos en la parte oriental se encuentran los símbolos del sistema solar y en la parte oriental se hallan símbolos de galaxias.
Todavía hay 200 años a la detención de Galileo Galilei, astrónomo y filósofo italiano, por parte de la iglesia por haber sido declarado que la Tierra gira alrededor del Sol. Esto es un ejemplo importante que muestra la diferencia de pensamiento libre entre la civilización islámica y occidental en la Edad Media. En la pared en el este del mihrab se encuentra la alfombra de la Kaaba a la que trajo consigo el sultán Selim I después de la conquista de Egipto.

El sultán Selim I, quien era el primer califa otomano, renovó esta alfombra con otra alfombra en Estambul y regaló la antigua a la Gran Mezquita de Bursa. El califa colocó esta alfombra con sus propias manos acompañados por oraciones. Los famosos calígrafos de la época aportaron su toque con 192 inscripciones que lucen en los gruesos muros de piedras talladas que componen esta obra colosal, iluminada por un inteligente y útil tragaluz medular.

Durante la construcción de la mezquita, los importantes clérigos de la época también contribuyeron a la aparición de esta obra maravillosa. Lo más famoso es Emir Sultán quien leyó la primera jutba (la principal ocasión formal para la predicación pública en la tradición islámica) en el día de la inauguración de la mezquita. Cuando Emir Sultán subió a la tercera escalera del minbar, dijo al sultán Bayazid I: “Leer este jutba es el derecho del mayor personaje del mundo islámico”. Y Emir Sultán apuntó a un derviche entre la multitud llamada “Somuncu Baba” (Padre de los Panes). Somuncu Baba es un pobre quien distribuye pan cocinado en su convento a los pobres y los obreros de la mezquita.
Somuncu Baba subió al minbar y en su jutba hizo los siete comentarios diferentes de la sura Al-Fatiha. Todo el mundo entendió el primer comentario de la sura Al-Fatiha. El segundo fue entendido por la mitad del pueblo y el tercero solamente por los religiosos. Pero nadie no entendió a los demás. Tras este suceso, Somuncu Baba obtuvo la admiración de todo el pueblo. Entre los derviches estudiantes de Somuncu Baba se encuentran Hacı Bayram Veli y Akşemseddin, maestro de Mehmet II Fatih “el Conquistador”.

En la actualidad la Gran Mezquita de Bursa cada día atrae el interés de miles de visitantes. Los turistas nacionales e internacionales visitan con admiración las obras históricas en la mezquita. Especialmente la Gran Mezquita de Bursa se convierte en un monumento impresionante especialmente por las noches por su iluminación maravillosa.
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Etiquetas: Estambul , Bayazid I , imperio otomano , Turquía , Gran Mezquita de Bursa
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La gran mezquita de Bursa

Sonido

 

 

Modernidad y Posmodernidad: Revisión

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MODERNIDAD Y POSMODERNIDAD

Ponencia presentada para el

FORO DE FILOSOFIA PENSAR EL PRESENTE FILOSOFICAMENTE MODERNISMO Y GLOBALIZACION

Las transformaciones del mundo tecnológico han llevado a un cambio general de las percepciones de la misma persona, su entorno y todo lo que hace parte de la vida. La posmodernidad se ha constituido en la forma de pensamiento imperante en el mundo de hoy, y no muy desligado a esto se encuentra el proceso de globalización, que tampoco hubiera sido posible de no ser por los adelantos del mundo de la informática y las telecomunicaciones.

La globalización plantea muchos retos de índole política, jurídica, administrativa. Y ella, si no viene acompañada de la mundialización y profundización de la democracia −la legalidad y la libertad−, puede traer también serios perjuicios. Pero, comparados a los beneficios y oportunidades que ella trae, sobre todo para las sociedades pobres y atrasadas que requieren quemar etapas a fin de alcanzar niveles de vida dignos para los pueblos, aquellos retos, en vez de desalentarnos, deberían animarnos a enfrentarlos con entusiasmo e imaginación. Y con el convencimiento de que nunca antes, en la larga historia de la civilización humana, hemos tenido tantos recursos intelectuales, científicos y económicos como ahora para luchar contra los males atávicos: el hambre, la guerra, los prejuicios y la opresión.

La modernidad no surgió súbitamente en el siglo XVI, sino que desde los siglos XIV y XV ya comenzaba a manifestarse. Se caracteriza por querer desligarse de las creencias y el pensamiento medieval que, dentro de sus principales postulados ponía a Dios en el centro de todo. Así comienzan a surgir diversos pensadores y teorías que precisamente contrariaban o simplemente no aceptaban la idea de un Ser superior, más bien, ponían todo el interés en el ser humano, el cual, a partir de su razón era capaz de progresar y realizar lo que se propusiera por sus propios medios.

Es así como se comienza a hablar de la razón instrumental que sólo hace énfasis en el valor operativo del proceso, le permite al hombre controlar y dominar, saber el costo y el beneficio de las acciones, la cual es contraria a la razón contemplativa, que se refería a que todo podía ser conocido a través de la matemática, es decir, que todo podía ser entendido en lenguaje de la.

El acontecimiento estimado por casi todos como punto de partida de la modernidad es la reforma protestante iniciada en la segunda década del siglo XVI por Martín Lutero. Podríamos decidir que la ruptura con la Edad Media la originó el siguiente postulado religioso capital: que el justo vive y se salva individualmente solo por la fe; que las obras no están a la altura de la majestad de Cristo como para redimir los pecados y en consecuencia deben darse solo al servicio del mayor bienestar de los hombres en este mundo.

Con este postulado queda separado el reino de Dios y el mundo a cuyo servicio deben estar acciones y obras. Así se produce la separación absoluta del mundo religioso y el mundo secular, quedando este último entregado al mero conocimiento y querer de los hombres, con lo cual nace la época histórica designada con el nombre de modernidad y que en su aurora en el siglo XV ya se anuncia como la vía moderna de aproximarse a lo real, en oposición a la llamada entonces por los doctos vía antigua, la propia de la Edad Media.

En esta sociedad la religión se caracterizaba por la anterioridad y alteridad absoluta de un principio divino como garantía inviolable del hombre. No sólo ese fundamento radicalmente escindido, sino el propio orden mundano quedaban totalmente sustraídos a la exposición humana. La modernidad consiste en la ruptura de esa fundamentación trascendente y la reivindicación de la realidad social como un orden determinado por los hombres.

La modernidad es ante todo un proceso de secularización. El lento paso de un orden recibido a un orden producido. El mundo deja de ser un orden predeterminado de antemano al cual debemos someternos y deviene objeto de la voluntad humana. ¿Cómo hacernos responsables del mundo siendo tan escaso nuestro poder de decisión y control?

Ya no existe una ley absoluta ni una tradición sagrada que encausen la voluntad humana y son los hombres mismos quienes han de auto limitarse, ¿Sobre qué principios generales puede fundarse el orden social cuando todo esta sometido a la crítica? Preguntas como éstas acompañan el desarrollo de la modernidad y constantemente insinúan la magnitud de los desafíos que plantea un orden producido.

La secularización traslada la política la función integradora que cumplía anteriormente la religión. Si antes la religión consagraba una instancia última en que se fundaban las manifestaciones del orden dado, ahora se atribuye a la política el lugar privilegiado en la producción del orden social.

La modernidad desde su partida nace con la pretensión de ser siempre nueva, siempre moderna, reconociendo la autoridad del hombre capaz de proporcionarse métodos estrictos para conseguir la verdad. Y respecto a la conducta, no reconociendo otra autoridad más que la de su propia conciencia, capaz de mirar y reflexionar dentro de sí para saber cómo conducirse. De ahí que si se ve en la historia el camino que va recorriendo el hombre hasta descubrir su auténtico destino, la modernidad, le parezca a dicho hombre, el lapso de su adultez definitiva y, por lo mismo, el momento en que la historia (entendida esta palabra en su profundo sentido) alcanza su fin.

Así como en el campo religioso, también se ven los cambios en la ciencia, la tecnología, la política, la economía, en la sociedad y también en la cultura la modernidad se hizo presente tratando de romper con todo lo establecido creando algo completamente nuevo que ponía esta vez al hombre en el centro de todo. De esta manera el hombre fue acaparando cada vez mayores conocimientos y así se llegó a un punto en que, en palabras de Max Weber, se desencantaría del mundo, es decir que ya no tendría interés por conocer nada nuevo puesto que ya no habría nada más que conocer.

La razón acapara todos los ámbitos dejando de lado lo mítico, lo ilusorio y lo misterioso, cerrándole toda cabida en el conocimiento, por tanto todo se vuelve racional, y es a partir de esto que Weber menciona su idea de que el hombre, a partir del proceso de lamodernidad se habría desencantado del mundo. Con esto también surge la idea del progreso ilimitado, es decir que el hombre, a través de la tecnología, jamás agotaría las posibilidades de progresar e ir creando cosas infinitamente.

Es así como personajes como Rousseau, Voltaire, Montesquieu, etc. comienzan a ganar un espacio dentro del pensamiento europeo, principalmente por sus ideas de libertad e igualdad para todos los ciudadanos. Estas ideas rápidamente comienzan a transmitirse a otras partes del mundo generando grandes cambios, por ejemplo la independencia de las 13 colonias de Norteamérica tienen un gran contenido ideológico proveniente principalmente de estas ideas. Y no sólo en Norteamérica sino que también en nuestro propio continente estos pensamientos fueron tomados por los criollos y adaptados a su propia realidad.

La revolución industrial juega un papel importantísimo en este cambio llamado modernidad, los cambios que se producen a nivel industrial hacen surgir una nueva forma de concebir el trabajo y las relaciones laborales, las que eran muy distintas antes de este proceso. Todo se vuelve más mecanizado puesto que la producción se haría en forma seriada. Es así como surgen distintas clases sociales, que al modo de Marx, se dividía en una clase dominante (burguesía), quien concentraba todo el capital, y una clase dominada (proletariado), quienes eran los explotados por esta clase que mantenía todo el poder.

El contenido de las transformaciones que la modernidad ha producido se traducen en los logros de la burguesía revolucionaria que puso fin a todas las relaciones idílicas, patriarcales y feudales, que substituyó las relaciones personales feudales por el nexo del dinero, que ahogó los fervores religiosos, los entusiasmos caballerescos y los sentimentalismos filisteos con el agua de los cálculos egoístas, que resolvió el valor de la persona en el valor de cambio, que en ligar de las numerosas libertades reconocidas públicamente estableció la libertad de comercio, que despojó de su halo a todas las ocupaciones honorables, que arrancó de la familia su velo sentimental y que no puede vivir sin revolucionar constantemente los instrumentos de producción. A partir de esta explicación nos damos cuenta cómo, al parecer de K. Marx, la modernidad trae una serie de consecuencias en las formas de relación social.

Es así como se van imponiendo diversos sistemas económicos, en especial uno que ha prevalecido durante décadas, a pesar de sus grandes crisis. Nos referimos al capitalismo, que es un sistema que va a prevalecer durante toda la época moderna, donde el mercado es el que controla todo y el Estado es un simple observador.

Para no desviarnos del tema retomaremos lo que mencionábamos anteriormente con respecto al cambio que se produce en el hombre. A partir de las ideas ilustradas las personas fueron creando una autoconciencia que no existía anteriormente: el hombre se va volviendo cada vez más conciente de sí mismo y de sus capacidades para crear cosas nuevas y autodeterminarse. Va volviéndose cada vez mas confiado de sus capacidades debido a todo el descubrimiento científico que va produciendo. El hombre va descubriendo sus capacidades y se da cuenta que se diferencia de los demás seres de la naturaleza por gozar de razón.

A pesar de todas estas cosas, que podríamos denominar como positivas, la modernidad va cayendo en crisis a medida que avanza el tiempo. Surgen diversos autores, con ideas nuevas, que van a contrariar ciertos aspectos que se fueron derivando a partir de este proceso.

Un caso de esto es lo que señala Giddens, al decir que con la modernidad se produce una separación entre el tiempo y el espacio, con esto se refiere a que la modernidad ha abierto espacios ilimitados a nivel global, lo que permite que ahora nos podamos comunicar de diversas maneras con sujetos ausentes, sin necesidad de recurrir a la interacción cara a cara. A la vez este mismo autor se refiere a la desarticulación que producen elementos como el dinero, el cual permite las transacciones entre agentes separados por el tiempo y el espacio.

Pese a ello no se puede dejar de mencionar que a todo esto la sociedad moderna siempre está en continuo cambio, a diferencia de las sociedades premodernas que siempre estaban ligadas a lo tradicional. Los avances logrados permiten que los nuevos conocimientos se vayan aplicando a la sociedad, al mismo tiempo que ésta los asimila y los aplica a su propia realidad.

En el siglo XIX, F. Nietzsche con su frase célebre Dios ha muerto sentó las bases que en el siglo XX permitieron reconocer la veracidad de su idea al darse cuenta de que la gente va perdiendo la fe en esta supuesta modernidad y se da paso a un nuevo proceso que se llamó la posmodernidad. El progreso tan esperado fue perdiendo su dirección y los resultados que se pensaban de éste tampoco fueron los esperados. Es así como los pensadores que surgen con la postmodernidad fueron tan negativos en su pensamiento.

El hombre ya no creía en nada, con todos los procesos históricos que se fueron desarrollando a lo largo del siglo pasado (las dos guerras mundiales, crisis económicas, etc) las personas fueron perdiendo la credibilidad en los cambios. La modernidad había llegado a tal extremo que se llegó a pensar en su fracaso y de pasada llevó al desencantamiento del hombre, esto fue lo que Nietzsche llamó nihilismo.

Otra cosa importante de destacar en Nietzsche es su concepción de lo Apolíneo y lo Dionisiaco, es decir, los extremos de la realidad. Por una parte lo bello, lo racional, el orden, la mesura, etc, representado por el dios griego Apolo, y por otra parte, la otra cara de la moneda, representada por Dionisio el cual personifica la mística, la embriaguez, la pasión, la euforia, etc. Así, este último se acerca a aquello que se había perdido con la modernidad e intenta rescatarlo a partir de que el hombre rompa con todas las barreras.

Otro fenómeno que aparece con la modernidad es la famosa globalización, Se Considera que la globalización es algo bueno, que ayuda en las relaciones con las demás partes del mundo y nos permite estar en constante conocimiento, sobre todo en nuestro país que por su ubicación geográfica muchas veces es ignorado por otros países. Sin duda que en nuestro caso la globalización ha aportado rasgos positivos en lo antes mencionado. Pero en otros aspectos también ha sido algo negativo puesto que nos invaden con la cultura de otras partes, especialmente la Norteamérica, que en definitiva las vamos adoptando como propia. En ese sentido encontramos que las propias raíces se van perdiendo. Pero es a partir de esto que surgen los movimientos nacionalistas que intentan reivindicar los valores locales y se resisten tanto a una globalización de mercado como de pensamiento.

La idea de modernidad funcionó en su momento pero llegó un período en que las cosas se escaparon de las manos. Esto por varias razones. La sociedad fue evolucionando; los ideales que se tenían en un principio no dieron el fruto esperado, y el progreso, finalmente, siguió una dirección que tampoco se había considerado. Es así como los pensadores más contemporáneos tienen una visión cada vez más crítica de la modernidad, llegando incluso a afirmar que este proceso simplemente había llegado a su fin con la postmodernidad.

Como se sabe, lo propio del hombre a partir del siglo XVII y XVIII es la adquisición de una serie de convicciones que constituyen lo llamado moderno, convicciones centradas en cierto modo en torno a lo siguiente:

a) La creencia absoluta en la exclusividad de la razón para conocer la verdad, siendo que todo conocimiento venido de la fe y de la tradición es mera intuición no comprobada.

b) La aspiración a que estos conocimientos se traduzcan en formulas de tipo físico−matemático o sea que se pueden comprender fácilmente por cualquier persona y sean objetivas, pues todo lo meramente subjetivo es desechable porque se considera ajeno a lo real y que a su vez es común a todos los hombres.

c) El concepto de que lo real no sólo es lo susceptible de matematizarse o experimentarse, de hecho real es para los modernos, no solo accesible a las matemáticas y a las ciencias experimentales, sino también la poesía y el arte en cuanto a producto de lo imaginario puesto a la vista de todo el mundo.

d) El postulado de libertad del hombre para regir su destino, de ahí la obligación de combatir toda forma de monarquía absoluta y de poder económico de grupos. El concepto de autonomía, o sea de darse cada hombre sus propias normas éticas, es fundamental.

e) La creencia en la superioridad absoluta del hombre por sobre todos los otros seres de la creación.

f) El pensar que la democracia es la mejor forma de construir una sociedad.
La palabra moderno, como se sabe, deriva de la voz modo, y modo o moda es lo que está de paso, a la espera de la aparición de algo todavía más nuevo y así hasta el infinito. Podemos decir, según Heidegger, que el hombre moderno vive devorado por el afán de las novedades.

Típicas de la modernidad son las vanguardias, sobre todo en la pintura y la literatura; así, por ejemplo, el impresionismo es rápidamente reemplazado por el expresionismo, éste por el cubismo, el futurismo, el dadaísmo, el creacionismo, el surrealismo, etc.

Las siguientes son algunas dificultades que puede presentar la modernidad:

a) ¿Cómo articular una pluralidad de voluntades individuales, en principio ilimitadas, en una voluntad colectiva que por definición establece limites? La articulación de pluralidad y colectividad es justamente la pretensión de la democracia. La multiplicidad de los pueblos realmente existentes, o sea la heterogeneidad de la sociedad, contradice la homogeneidad que presupone al nivel conceptual la soberanía del pueblo. Vale decir la idea de soberanía popular evoca un pueblo ya existente cuando en realidad esta identidad recién ha de ser creada. La democracia, como principio de legitimidad, presupone una identidad que la democracia como principio de organización nunca puede producir como algo permanente y definitivo.

b) ¿Puede la política, en tanto aspecto parcial de la vida social, representar a la sociedad en su conjunto? Una premisa de toda teoría democrática moderna es la posibilidad de elaborar mediante medios específicamente políticos una representación de la unidad. Tal comunidad se constituye de modo explícito por referencia a una voluntad general.

c) Existe una contradicción ente los criterios universalistas de la democracia y los rasgos particulares del estado nacional. La sociedad moderna se funda en la soberanía ilimitada a la voluntad general de los hombres y simultáneamente en la institucionalización de valores determinados. Mientras que la democracia descansa sobre una ciudadanía cosmopolita no aceptando otro limite que el reconocimiento del orden constitucional, el estado nacional esta conformado por una población preseleccionada a base de categorías casi naturales.

d) La contradicción consiste en la búsqueda de una identidad histórica en una época eminentemente futurista. Si la modernidad se caracteriza por la ruptura con la tradición la cuestión de la identidad en cambio es proyectada al pasado. La unidad es antepuesta a la política como un dato previo. Para ello se suele reducir la rica diversidad de elementos y alternativas a la historia única lineal de la cual han sido borradas todas las encrucijadas y discontinuidades el resultado es una identidad ficticia porque está basada en un pasado artificial homogenizado con el fin de legitimar el presente y además una identidad cerrada con escasa capacidad para modificarse de acuerdo a las innovaciones del proceso social.

La historia de los aborígenes en su relación hacia la modernidad comienza con la llegada de los españoles al continente nuevo. La búsqueda de un camino occidental hacia la India estaba cargada de pretensiones comerciales e imperiales, esperanzas milagrosas en el espacio terrenal y una mirada doble hacia atrás y hacia un futuro temeroso e incierto. La victoria sobre los moros no creó un

Imperio poderoso que traspasó el horizonte conocido; la clave del descubrimiento del nuevo mundo que inicia la época moderna más bien resultó de un instinto conservador: de haber encontrado un camino marítimo a la India se habría abierto la posibilidad de mantener el viejo orden y conquistar un nuevo espacio para el poderío español en decadencia.

Los conquistadores no eran los pioneros de la modernidad y España no fue una fuerza iluminista que prendía la luz descubriendo América. Al contrario fue un poder sacudido por las guerras contra los moros, empobrecido y fraccionado en un mundo medieval y renacentista que, buscando desesperadamente una salida, abre el espacio que luego será el escenario de la modernidad y en la cual España jugará solamente un papel secundario.

En un primer momento a la naturaleza americana y a los pueblos aborígenes se enfrentaron hombres con una historia de 700 años de guerra, desesperanzados, fanáticos, aventureros, soñadores y guerreros. Después de las primeras décadas de la conquista marcadas por el genocidio también vinieron gentes de la otra España, hombres de cultura fina, voceros del renacimiento y defensores de los derechos de los indígenas, reproduciendo una mezcla extraña del propio mestizaje español.

POSMODERINDAD

Hablar hoy en día de posmodernidad tiene la ventaja de ser un tema de moda, rodeado de cierto aire de misterio o de cosa prohibida, y que atrae la atención del público en general. Tiene la desventaja, en cambio, de ser un término muy amplio, en el que cabe de todo. Es un término negativo, parásito del de “modernidad”.

Algunos autores se niegan a aceptar que la modernidad haya pasado, e insisten en que este movimiento de cambio terminará siendo absorbido por los valores que dejaron bien plantados los ilustres filósofos franceses y alemanes del siglo XVIII. Otros, en cambio, sostienen que el proyecto de la modernidad está agotado, y que algo nuevo (no sabemos exactamente qué) surgirá de los cambios que está provocando la tecnología y la globalización.

Sea cual sea el futuro de esta cuestión disputada, lo cierto es en las últimas décadas (estamos hablando aproximadamente de 1975 para acá) existe un cierto “malestar” o incomodidad sobre el papel que la filosofía desempeña en la cultura. Posiblemente el movimiento comenzó en la tradición filosófica angloamericana (Estados Unidos, Canadá e Inglaterra), más que en la continental (Europa), pero hoy en día han llegado a coincidir. Aunque no está de más señalar que los orígenes más lejanos de este terremoto (si lo podemos llamar así) se encuentran en la Alemania de F. Nietzsche, de E. Husserl y de Heidegger. En la filosofía anglo norteamericana todo era paz analítica hasta que llegó L. Wittgenstein. El impacto de sus Investigaciones Filosóficas, publicadas póstumamente en 1953, golpeó de tal forma los cimientos del viejo edificio de la filosofía que las cosas nunca volvieron a ser como antes

Según la imagen moderna, heredada del Renacimiento, la filosofía tiene el importante papel de “fundamentar” nuestras creencias. Así como no podemos iniciar la construcción de un edificio si no hemos puesto unos fundamentos sólidos, tampoco la cultura o el edificio de nuestras creencias se sostendrían sin las dilucidaciones que nos proporciona la filosofía. Incluso hablamos de un edificio de las ciencias, en cuya base está invariablemente la metafísica, inseparable, desde luego, de la lógica, instrumento del pensar correcto.

Para comenzar a hacer relación entre la modernidad y la posmodernidad se genera una gran disputa acerca si la modernidad ha terminado o no y si ella es diversa de la posmodernidad o,si al revés, la posmodernidad es sólo uno de los tantos modos de darse la modernidad. Pasamos también a ilustrar la importancia del paso de la modernidad a la posmodernidad con un problema antropológico y médico concreto de vital importancia: la desaparición de la angustia en el hombre posmoderno y la presencia invasora de la ansiedad. Y no se trata solamente de un problema de interés exclusivamente médico; sino que importa a todo el que quiera comprender el momento histórico, pues toca algo céntrico del ser humano.

¿Qué entendemos por posmodernidad? Las interpretaciones son múltiples y frecuentemente contradictorias. Se ha agotado la modernidad? dando inicio a una nueva época o no existe tal mutación y se trata más bien de una crítica al interior de un proyecto incluso de modernidad? En todo caso, es por referencia a la modernidad que reflexionamos nuestra situación.

La posmodernidad no cree en una división sujeto/objeto, porque ya no concibe la realidad como una estructura íntima recia, maciza, que va gradualmente haciéndose a sí misma y mostrándose en el transcurrir de la historia, sino que solo concibe lo que ocurre como una serie de eventos, cada uno de los cuales, cumplido su papel, da lugar al próximo. Según los posmodernos, lo que creemos ver del mundo es una sucesión de escenarios mostrados por la tecnología y que van quedando rápidamente obsoletos en la medida que el proceso de la técnica acostumbra la mirada a esperar siempre lo que sigue, con la certeza de que será mas seductor y que su entretención durará tanto como la técnica tarda en fabricar algo distinto y todavía mas fascinante. Lo que queda atrás no tiene valor histórico; no es el proceso que activamente va concibiendo lo nuevo, sino que es algo viejo, anacrónico, desechable.

Nuestro paso por el mundo consiste en participar en una serie de eventos que suceden unos a otros a lo largo del tiempo, que pueden ser entretenidos, displacenteros o absurdos, y que solo tienen la delgadez de lo que su nombre dice: un simple evento, pero cuyo atractivo, propio de los eventos, uno de ninguna manera se querría perder.

El abismo que parece separar lo moderno de lo posmoderno, mostrando la casi desaparición de un sentimiento tan humano como la angustia por el sentimiento de ansiedad, lo cual es muy significativo, pues mientras el primero arranca de la raíz de lo que en el lenguaje clásico se le ha llamado el principio de la individualización, el segundo sólo se refiere a la vivida fugacidad del tiempo, y al existir preocupado y a veces desesperado por encontrarse siempre listo para no perderse al acontecer que se avecina y así sucesivamente a lo largo de la vida. No se busca, en el caso del postmodernismo, que el acontecer próximo tenga especial trascendencia, sino sólo que sea distinto del ahora, y por distinto entretenga o fascine, aunque para aburrir luego, asomando entonces otra vez la ansiedad por participar en lo que sigue.

LA MODERNIDAD SEGÚN ANTHONY GIDDENS

Hemos escogido a Anthony Giddens para sustentar lo que se ha dicho anteriormente de acuerdo al siguiente postulado: La modernidad es un orden post−tradicional, sin que por ello haya que confundirlo con un marco social en el que las seguridades y hábitos de la tradición han sido reemplazados por la certidumbre del conocimiento racional. Sin duda, la razón critica moderna atraviesa la vida social, tanto, como la conciencia filosófica y constituye una dimensión existencial del mundo social contemporáneo.

La modernidad institucionaliza el principio de la duda radical e insiste en que todo el conocimiento toma la forma de hipótesis, es decir, que la modernidad no busca acabar con lo tradicional, sino, buscar una conciencia filosófica en donde se analicen las características del contexto social y cultural en el que nos desenvolvemos actualmente partiendo de lo ya establecido.

La modernidad se origina en el proceso de diferenciación y limitación frente al pasado.
En las condiciones de modernidad, todas las exigencias del conocimiento son inherentemente circulares. Las ciencias sociales presuponen una circularidad (la cual constituye las instituciones modernas) en donde las pretensiones de validez del conocimiento que ellas producen son revisadas, en un sentido practico, mientras circulan dentro y fuera del entorno que ellas mismas se describen.

Muchos de los fenómenos frecuentemente denominados postmodernos verdaderamente conciernen a la experiencia de vivir en un mundo en el que la presencia y ausencia se mezclan en formas históricamente desconocidas.

En la modernidad en ocasiones se entra a analizar lo ya establecido y se comienza a verificar de una manera práctica si lo establecido es verdaderamente valido y cumple el fin deseado, estos resultados pueden ser en ocasiones abrumadores.

En sociedades industrializadas sobretodo, dice el autor, pero también en cierto sentido en el mundo en general, hemos entrado en un periodo de alta modernidad que ha roto las amarras de la seguridad de la tradición, y lo que por mucho tiempo fue un punto de ventaja ahora ya no lo es.

Podríamos decir que la postmodernidad es ese punto en el que hemos perdido y desviado la esencia de lo que es modernidad. En muchos casos el intento de empujar a la sociedad en una determinada dirección resultara que la sociedad avanza correctamente, pero en dirección contraria.

Aunque existen otras razones para hacerlo, éste es uno de los factores en el que el autor fundamenta la noción de realismo utópico; Utópico porque aunque no fuera el propósito gracias a la modernidad nació la postmodernidad.

La modernidad es esencialmente globalizadora, en donde las consecuencias de este fenómeno son la creación de una realidad en la que los riesgos y los peligros adquieren un nuevo carácter.

Giddens plantea a la modernidad como una sociedad en riesgo porque en esta pueden presentarse problemas nunca antes vistos por generaciones anteriores, como riesgos acarreados por la globalización, tales como, la negociación internacional de armas nucleares, a una catástrofe ecológica o un cambio inadecuado de estilos de vida.

La modernidad puede producir diferencia, exclusión, marginalización y pérdida de la identidad cultural. Pero para nosotros este riesgo de la modernidad ese temor a que se desviaran los ideales modernos, puede ser la llamada postmodernidad. Así como la modernidad nace cuando se pierde lo tradicional, la postmodernidad nace cuando se desvirtúa la modernidad.

Ya sabiendo el concepto de postmodernidad para nosotros, podríamos decir que esta nace gracias a la perdida de nuestro rumbo y de una estructura, como se afirma en el libro las consecuencias perversas de la modernidad.El problema es que la modernización perdió el rumbo de su organización social y ahora no encuentra el camino para volver a esa estructura y con el paso del tiempo será mas difícil esa búsqueda.

CONCLUSION

El proceso de transformación de la sociedad occidental involucra un cambio continuo de maneras de concebir el mundo y de actuar sobre él. Cuando hablamos de los tiempos modernos podemos ingenuamente pensar que se trata de una época en la que los errores del pasado han sido superados, y que la manera de vivir y pensar actuales son superiores.

Pero esa idea de progreso histórico y espiritual es en realidad una creencia
característica de lo que nosotros llamamos ¨moderno¨. Cuando pensamos en la modernidad creemos que estamos hablando de una forma de ver el mundo exclusivo de occidente que se genero cuando termino la Edad Media. Pospuesto que si hay algo especifico de nuestra época que nos separa y distingue del pasado medieval
y antiguo, pero en realidad nuestra situación actual es fruto de un proceso que se inicio en la antigüedad.

¿Qué es modernidad? Básicamente racionalidad. Ya los griegos habían vivido un proceso de transformación en el que las ideas y los patrones culturales de su pasado se vieron revolucionados por la filosofía en las ciudades. Se trata del famoso paso del mito al logos, en el que se cultivo la esencia de la racionalidad occidental.

El análisis de M. Weber y de otros filósofos de diversas tendencias ha hecho evidente que la idea misma de modernidad se encuentre en crisis. Los fenómenos del nazismo y el estalinismo alrededor de la segunda guerra mundial se han convertido para muchos filósofos y en los ejemplos mas claros del resultado de aplicar una idea de racionalidad mal concebida. Pero esos fenómenos sociales extremos no son los únicos que han sido expuestos a la critica. La sociedad occidental se ha desarrollado en los últimos siglos de tal forma que el modo de vida de los hombres en las sociedades industriales avanzadas se ha visto seriamente determinada por el imperio de la técnica.

La realizaciones de la racionalidad instrumental se han convertido en el símbolo del vaciamiento del sentido del hombre moderno, más que en fuente de felicidad humana así como los filósofos de los orígenes de la modernidad pensaron un mundo y una sociedad y determinaron con sus ideas el desenvolviendo histórico de occidente, los pensadores contemporáneos también nos han obligado a hacer un alto en el camino, haciéndonos pensar en nuestra manera de vivir y actuar.

La filosofía, como siempre, se convierte en una toma de conciencia y en un esfuerzo de autorreflexión de cada época y sociedad, pues al surgir de la sociedad misma, no tiene otro remedio que volcarse sobre ella para pensarla, señalando las fuentes de la infelicidad. Y si bien, en los últimos tiempos la filosofía se ha acostumbrado a no ofrecer soluciones mesiánicas a los dramas del hombre contemporáneo, su trabajo interpretativo es un síntoma claro de que a pesar de sus eventuales deficiencias, la racionalidad occidental puede pensarse así misma críticamente señalando sus limites, y eso es lo que la hace tan valiosa.

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Doctrina o sistema optimista que parece irrealizable en el momento de su formulación.

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