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La Ciudad contemporánea: Percy Cayetano Acuña Vigil

La Ciudad contemporánea

Dr. Percy Cayetano Acuña Vigil

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Vamos a presentar un panorama de la ciudad contemporanea. Un panorama amplio para contextualizar los principales cambios que han condicionado el tipo de ciudad que se viene construyendo en el mundo occidental. Las particularidades que correponden a los modos de producción específicos no se tratan aquí por ser un documento de carácter general, pero se trata de hacer específico que la construcción de la ciudad en este contexto es una que corresponde al juego de los intereses políticos particulares, en medio de las condicionantes del neo liberalismo egemónico en el mundo occidental.

Durante el siglo XIX cambia radicalmente la sociedad, la economía y, por lo tanto, el concepto de ciudad.

Aparece el capitalismo industrial y la creación de una nueva sociedad, la de clases, con la burguesía dominadora del poder político; desde la Revolución francesa y las revoluciones burguesas del 38, 48 y 68, y con el proletariado cada vez más explotado y con unas condiciones de vida miserables. La burguesía es la ostentadora del poder económico, y pronto lo será del político. Su concepto de propiedad es diferente al que había en la Edad Moderna: es la propiedad absoluta, libre de servidumbres y que se pueda comprar y vender. Uno de los hechos más trascendentales para la construcción de la nueva ciudad es la desamortización, que pone en el mercado mucho suelo urbano y posibilita la especulación por parte de la burguesía, cosa totalmente aceptada en la época.

Durante el siglo XIX la ciudad cambia radicalmente, se hace industrial y burguesa; y crece hasta dimensiones insospechadas, gracias al transporte. La ciudad contemporánea gravita sobre dos ideas básicas: la concentración del mercado en torno a la creación de un centro urbano y la reunión de la fuerza de trabajo y los consumidores.

El prototipo de ciudad es París, y la reforma de Haussmann (ministro de Napoleón III) el modelo de actuación en todo el mundo. Haussmann propone una ciudad ordenada, en la que estén presentes los supuestos higienistas de los ilustrados: alcantarillas, iluminación, calles anchas y arboladas, etc. Pero, además, esta ciudad está construida con criterios policiales, ya que se propone un plano urbano; bien sea este radial, ortogonal, o cualquier otro; que permite la represión de las manifestaciones revolucionarias. Sin embargo, lo importante del modelo de Haussmann no es esto, sino el hecho de que somete a la ciudad antigua a toda una operación de cirugía urbana, tirando lo viejo para construir lo nuevo, y todo ello financiado por los poderes públicos.

El primer hecho significativo es la reforma interior, la creación del centro urbano. En el Perú esto se inició con la ONPU en 1960.

Alrededor del centro urbano y en torno al ferrocarril aparece la industria urbana, en europa, que caracteriza a la ciudad del siglo XIX. Pero las necesidades de espacio y los problemas de la contaminación terminan por expulsar esta actividad de las urbes, en favor de la función residencial y terciaria. La industria se instala en el extrarradio, cada vez más lejano del centro, a medida que crece la ciudad.

Los altos precios de las lotes tras los planes de reforma interior y ensanche suponen que el proletariado no puede acceder a estas viviendas, por lo que aparecen dos tipos de vivienda marginal: las barriadas del extrarradio, parcelaciones ilegales, sin un proyecto conjunto y que dan al plano un aspecto irregular, a pesar de su regularidad interna; y los corralones o casas de vecinos, en los cascos antiguos de las ciudades e. Estos corralones se suelen encontrar en el interior de las manzanas o en los edificios abandonados por la burguesía, que progresivamente se van deteriorando. Las parcelaciones ilegales carecerán de infraestructura sanitaria, ya que el Municipio no las reconocerá.

Los altos precios hacen caro el suelo incluso para la burguesía, por lo que los planes iniciales casi nunca se cumplen. Las parcelas se dividen, creándose calles nuevas, porque son muy caras para un solo promotor. Las casas que se construyen tienen más pisos de los previstos y menos espacio verde, todo para rentabilizar del suelo.

Con el tiempo, la burguesía fue trasladándose a las nuevas áreas y el casco antiguo se fue degradando socialmente hasta que recientemente el interés por conservar los testimonios del pasado y su nueva función, como lugar de ocio y turismo, lo ha revitalizado, para lo que está siendo necesario expulsar de allí a las clases marginadas.

La nueva economía capitalista industrial creará una ciudad que acoja el mercado concentrado, pero también al proletariado que trabaja en las fábricas, por eso, en todos los países del mundo, en algún momento, hay un éxodo rural, el abandono del campo y la emigración a la ciudad, donde está la industria. Esta concentración de la mano de obra no sólo pretende tener la fuerza de trabajo agrupada y cerca, sino también desvinculada del medio rural, al que podrían volver en caso de crisis. De esta manera la burguesía se asegura que la fuerza de trabajo depende de ella para sobrevivir, y de paso que tiene dedicación exclusiva, por lo que no hay escasez de mano de obra en las épocas agrícolamente activas. Son, además, los consumidores.

Con la explosión demográfica y la urbanización de la sociedad industrial, las ciudades crecen. El transporte urbano es el que posibilita el crecimiento de las ciudades en superficie, hasta límites insospechados poco antes, y sin grandes trastornos de tiempo. El tranvía es el símbolo de la ciudad decimonónica y el coche privado el de la ciudad de nuestro tiempo.

En el siglo XIX no se crean ciudades de nueva planta, pero sí se construye la nueva urbe con arreglo a un plan. Ese proyecto dibuja distintos planos, con distintos objetivos, dentro de cada ciudad. Hoy en día nos podemos encontrar, en todas las ciudades, distintos tipos de plano según la época en la que fueron reformadas: desde el irregular de la ciudad antigua, al plano radial, ortogonal o lineal. Sin embargo, esto no quiere decir que no hubiese propuestas de ciudades ideales. Todos los socialistas utópicos tienen un modelo urbano, muy similar, pequeñas comunidades de unos 1500 habitantes que se abastecían de todo lo necesario.

En los años 20 surge un nuevo modelo de ciudad: se abren las calles para los automóviles y se jerarquiza la red viaria; se crean las infraestructuras que llevarán el agua y la electricidad a las casas, se recogen las basuras, etc., y aparece un nuevo tipo de edificio que condicionará el paisaje urbano; el rascacielos y los edificios de varios pisos. Los edificios de varios pisos permitirán el uso de los bajos para mercado y el resto del edificio para vivienda.

Tras la generalización del coche privado, la ciudad ha de adaptar su infraestructura para su uso: se asfaltan las calles, se crean las aceras y se ponen las señales de tráfico, especialmente el semáforo. Todos ellos son elementos presentes en nuestras ciudades actuales. La ciudad tradicional no está preparada para este tráfico y presenta problemas de congestión. Los atascos son frecuentes por lo que en todas partes han sido necesarias las carreteras de circunvalación, la construcción de vías rápidas y la peatonalización de la ciudad más antigua.

El crecimiento urbano ha supuesto la colmatación de la ciudad y la creación de barrios social y funcionalmente diferenciados. En ellas aparecen distritos especializados en determinadas funciones: negocios, residencia, ocio, turismo, etc.

Durante los años 60 el crecimiento demográfico fue, en el Perú, más rápido que la construcción de viviendas. Esto ha pasado en todos los países en algún momento. El precio de las viviendas aumentó y las clases más humildes no pudieron acceder a ellas. Aparecen así las barridas en las periferias de las ciudades. Son suburbios socialmente marginados sin infraestructura sanitaria; lo que les convierte en permanentes focos de infección, en los que la marginación es caldo de cultivo de la delincuencia. Este proceso continúa en muchas de las ciudades del Tercer Mundo.

La ciudad actual necesita de una gran infraestructura que debe situarse en las afueras, desde hospitales y cementerios a vertederos, rondas de circulación, depósitos de agua, transformadores eléctricos, etc. La ciudad debe dotarse también de pavimento asfaltado, modernamente de calles peatonales, alumbrado, estaciones de transporte y taxi, mobiliario urbano, recogida de basuras y toda una infraestructura sin la cual sería imposible su funcionamiento.

Tras la segunda guerra mundial los poderes públicos de todo el mundo toman las riendas de la planificación eficaz de la ciudad, aunque en muchos casos se salten sus propias normas. La ciudad se fue equipando, e incorporó a su entorno las barriadas marginales y del extrarradio. Se construirán viviendas obreras dignas y también para las clases marginales, con el fin de erradicar el chabolismo. En la actualidad, se intentan conservar los edificios más antiguos de la ciudad, pero la renovación del caserío ha sido tan intensa que apenas quedan edificios anteriores al siglo XIX.

El caserío de la ciudad actual es marcadamente diferente al de la tradicional. En su concepción han tenido una influencia decisiva los argumentos de la arquitectura racionalista. Pero no es el modelo de Le Corbusier el que triunfa (edificios de viviendas en altura rodeados de campo) sino su técnica de construcción. La arquitectura racionalista permite optimizar el precio del suelo, permitiendo construir varias viviendas en altura, y que los bajos de los edificios puedan ser utilizados para diversos negocios, tiendas, oficinas, etc.

En estos edificios el ascensor es un elemento esencial. Será en Chicago (USA) donde se cree este modelo de ciudad, donde se pongan los primeros ascensores, donde los bajos se reserven para los negocios y donde se construyan los primeros grandes almacenes, otra de las señas de identidad de la ciudad actual. Este modelo es el que ha permitido el aumento de la densidad humana en las urbes, y el crecimiento en altura del paisaje urbano. Además, el equipamiento de la casa ha cambiado extraordinariamente, gracias al alto consumo de energía y el abaratamiento de los electrodomésticos: luz eléctrica, televisión, teléfono, frigorífico, lavadora, lavaplatos, microondas, ordenador, etc.

Las ciudades actuales han crecido enormemente, hasta el punto de haber absorbido pueblos y ciudades vecinas. La aparición de las conurbaciones y las megalópolis es uno de los fenómenos urbanos más dinámicos de nuestro tiempo. Existen regiones en las que el continuo urbano entre ciudades es la tónica general, como Tokio-Yokohama, Liverpool-Manchester, Washington, DC-Boston, la región del Ruhr, etc.

Aquí en Lima, la voragine por urbanizar a hecho que se urbanice el cauce del río Rimac. Nadie pudo contra este vandalismo. Periodismo y “empresarios urbanizadores” arrasaron con cuanta disposición técnica había para detenerlos. Con el cuento de no detener la inversión privada se urbanizó todo el valle verde del Rimac. En menos de cuarenta años se arrasó con cuanta área verde había. La vorágine continua, la ciudad llega hasta Pucusan y ya la sobrepaso, ya va a llegar a Chincha por el sur. Por el norte ya llegó a Ancón, a Pasamayo, ya esta en Chancay y se va a engullir a Huacho y sigue sin que a nadie le importe.

Desde hace algún tiempo en todas las ciudades se observan fenómenos de rur urbanización, que en las ciudades más grandes alcanzan el isócrono de 30 minutos, incluso más. Aparecen así viviendas unifamiliares en el entorno rural habitadas por gente que viven de la ciudad conviviendo con gente que vive en y del campo.

El derecho a la ciudad

El derecho a la ciudad no es una propuesta nueva. El término apareció en 1968 cuando el francés Henri Lefebvre escribió su libro El derecho a la ciudad tomando en cuenta el impacto negativo sufrido por las ciudades en los países de economía capitalista, con la conversión de la ciudad en una mercancía al servicio exclusivo de los intereses de la acumulación del capital.

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Como contrapropuesta a este fenómeno, Lefebvre construye una propuesta política que parte de la ciudad para reivindicar la posibilidad que la gente volviera a ser dueña de la ciudad. Frente a los efectos causados por el neoliberalismo, como la privatización de los espacios urbanos, el uso mercantil de la ciudad, la predominancia de industrias y espacios mercantiles, se propone una nueva perspectiva política denominada derecho a la ciudad.

La ciudad fue tomada por los intereses del capital y así dejó de pertenecer a la gente, por lo tanto Lefebvre aboga a través del derecho a la ciudad por “rescatar el hombre como elemento principal, protagonista de la ciudad que él mismo ha construido”. El derecho a la ciudad es entonces restaurar el sentido de ciudad, instaurar la posibilidad del “buen vivir” para todos, y hacer de la ciudad “el escenario de encuentro para la construcción de la vida colectiva”.

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Asimismo, la vida colectiva se puede construir sobre la base de la idea de la ciudad como producto cultural, colectivo y, en consecuencia, político. La ciudad, como lo analiza Jordi Borja, es un espacio político, donde es posible la expresión de voluntades colectivas, es espacio para la solidaridad, pero también para el conflicto. El derecho a la ciudad es la posibilidad de construir una ciudad en la que se pueda vivir dignamente, reconocerse como parte de ella, y donde se posibilite la distribución equitativa de diferentes tipos de recursos: trabajo, de salud, de educación, de vivienda, recursos simbólicos: participación, acceso a la información, etc.

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El derecho a la ciudad es “el derecho de toda persona a crear ciudades que respondan a las necesidades humanas. Todo el mundo debería tener los mismos derechos para construir los diferentes tipos de ciudades que queremos. El derecho a la ciudad como lo afirma David Harvey, no es simplemente el derecho a lo que ya está en la ciudad, sino el derecho a transformar la ciudad en algo radicalmente distinto”.

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Lefebvre, Henri:

Crítica a la vida cotidiana

En su Tesis el individuo y la praxis de lo concreto ocupan un sitio central. Proponiéndose una antropología social alternativa, Henri Lefebvre sostuvo la necesidad de que la “cotidianidad” se libere del papel que reviste bajo el capitalismo, cuya función es reproducir los caracteres impuestos a la vida colectiva por las clases dominantes. La costumbre, con su temporalidad no auténtica, pues es ahistórica, no haría más que el sólo reproducir y de perpetuar las relaciones de dominación. La cotidianidad es un tipo de depósito subterráneo en el cual se sedimentan los convenios y las mentiras del poder. Allí se encuentra la barrera que impide a la fantasía y la inventiva para encontrar las vías para la propia expresión, la autonomía del ser.

De ahí el privilegio concedido por Lefebvre al arte, comprendido no tanto en su autonomía sino como medio de experiencia o experimento estético capaz de demostrar el carácter infundado del convencionalismo de lo cotidiano. El arte moderno pone las condiciones de la supresión de la cotidianidad. Estas teorías se refieren a la experiencia o experimento y a las reflexiones del movimiento surrealista, al cual Lefebvre pertenecía en su juventud. La trilogía “Crítica de la vida cotidiana ” (1947, 1961, 1981) presenta de manera muy profunda este pensamiento..

Henri+Lefebvre+_+La+production+de+l'espace

  • Critique de la vie quotidienne, 1947, L’Arche
  • Critique de la vie quotidienne II, Fondements d’une sociologie de la quotidienneté, 1961, L’Arche
  • Critique de la vie quotidienne, III. De la modernité au modernisme (Pour une métaphilosophie du quotidien), 1981, L’Arche
  • La Vie quotidienne dans le monde moderne, 1968, Gallimard

Hipótesis

Ante la pregunta sobre “¿Cuál es el modo de existencia de las relaciones sociales?”, Lefebvre responderá en su famosa obra La Producción del Espacio: “Las relaciones no pueden existir sin un soporte y ese soporte es el sustrato material”.

Postulado

El desarrollo de la sociedad sólo puede concebirse a través de la relación de “la sociedad urbana” (lo urbano). La sociedad proyecta la vida social. Critica el organicismo, evolucionismo, continuismo y urbanismo. Lo urbano ha entrado en una fase crítica, dándose una implosión-explosión con una concentración urbana y éxodo rural, extensión del tejido urbano, subordinación completa de la agrario a lo urbano. Es un proceso irreversible, pero el proceso de urbanización puede proyectarse de manera que se supere el antagonismo ciudad-campo y la urbanización al desconcentrarse pueda articular el ambiente y el paisaje. Plantea fases (críticas), niveles (global, medio y privado) y dimensiones. El individuo puede crear una ideología política que le permita cambiar la estructura de la ciudad y reorganizar el territorio, de manera que el hombre se apropie del espacio que hace a su identidad.

Su carácter como geógrafo

Más tarde, como todo gran pensador se acercó a disciplinas de las cuales no se consideró propiamente partícipe, no obstante al ocuparse particularmente de problemas de urbanización y del territorio, presentando a la ciudad como el corazón de la posibilidad de una insurrección estética contra lo cotidiano, debatiendo el sentido propio que el ser humano enfrenta en condición de necesidades sociales antropológicas que no habían sido tomadas en consideración en las reflexiones teóricas sobre la ciudad más allá de la geografía, destacando que a su interior el debate no atendía las dimensiones que Henri Lefebvre pone sobre la mesa, particularmente en el urbanismo, pues este se encuentra alejado de la reflexión teórica refugiándose en lo pragmático.

 La necesidad de lo imaginario es olvidada por el urbanismo disminuyendo en tanto a las estructuras comerciales y culturales. Frente a los problemas urbanos, formula particularmente la necesidad de la afirmación de un nuevo derecho, un derecho a la ciudad. Define este nuevo derecho como un derecho a la vida urbana, a la calidad de vida urbana. En su último libro, La Producción del espacio, valora la importancia del espacio que es siempre político, pues la construcción del espacio es siempre una lucha de poderes, incluso desde lo cotidiano, en la estructura interna de “la casa habitación” la asociación social base, la familia, lucha por definir el carácter y sentido estético, producciones sociales al fin materializadas a través de la casa habitación.

El espacio es el producto de la sociedad, cada sociedad tiene el derecho a y debe producir su espacio, es así que se concibe que el espacio es entonces una producción social en donde se oponen los valores a través de pruebas, conflictos o consensos. Es entonces la racionalización del imaginario para así poder materializarlo, pues todo ser humano debiese, en términos de Lefebvre, poder racionalizar su imaginario y por tanto, todo ser humano tiene el derecho a la construcción del espacio.

Jordi Borja: La ciudad conquistada:

http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0250-71612004009000009

Harvey V1

David Harvey: La conquista del espacio

 https://www.traficantes.net/noticias-editorial/david-harvey-la-conquista-del-espacio

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  Manuel Castell  . La cuestión urbana

Los problemas urbanos están de moda, tanto en los discursos oficiales como en la experiencia cotidiana de la gente. ¿Se trata de una moda o de un problema real? y si es un problema real, ¿cuáles son sus raíces reales? ¿Cuál su relación con las nuevas contradicciones del capital en su fase actual? ¿Cuál es su impacto sobre los movimientos sociales y los procesos políticos? Estos son los interrogantes más importantes a los que pretende dar respuesta el presente libro. Las nuevas condiciones de reproducción de la fuerza de trabajo suscitan conflictos y contradicciones (conocidos como urbanos en la práctica social) que es necesario conocer para transformar. Situándose en esta perspectiva, La cuestión urbana intenta elaborar un instrumental teórico susceptible de analizar concretamente las nuevas contradicciones sociales denominadas urbanas, teniendo en cuenta tres niveles: la crítica de la ideología urbana, el desarrollo de los elementos teóricos del materialismo histórico y el análisis de situaciones concretas en varias sociedades (Francia, Estados Unidos, diversos países de América Latina, Canadá, etc.). De esta forma la obra se estructura en una serie de temas ordenados teóricamente: el proceso de urbanización, la ideología urbana, la estructura urbana, planificación urbana, los movimientos sociales urbanos.

Libro básico para desmitificar la falacia del diseño urbano como tarea de los arquitectos. Se trata de un proceso de intercambio de intereses politicos que convergen en un damero de ajedréz que es la ciudad. Para Jugar hay que saber y conocer de estrategia, de lógica y de saber qué se quiere, qué se puede y qué es factible de acuerdo a las variables sociales, económicas y políticas que estan presentes en un contexto determinado, principalmente.

La Ciudad Medieval

La ciudad Medieval

OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL

Dentro del contexto histórico delimitar los factores o condicionantes que propiciaron a la formación de la Ciudad Medieval, así como describir y analizar cada uno de los elementos que favorecieron a su desarrollo como lo son: Organización Social, Ideología, Condiciones Morfológicas, Patrones, etc.

OBJETIVOS ESPECIFICOS

1.-Resaltar los factores que determinaron la formación de la Ciudad Medieval.

2.-Recalcar los elementos que determinaron la evolución de la Ciudad.

3.-Desde el punto de vista tecnológico, urbano-espacial y social resaltar las condicionantes que favorecieron tanto la creación de la Ciudad como su desarrollo.

INTRODUCCIÓN

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La Civilización Urbana Occidental influenciada por las antiguas civilizaciones orientales que la precedieron cerca de 5,000 años, por lo que su evolución se debe a la religión influenciada por las civilizaciones Helénica y Romana ya que los Romanos ocuparon una gran parte de Europa dejando su sello indeleble sobre el territorio ocupado.

Con la caída del Imperio Romano el desarrollo urbano se detuvo, estando durante siglos en caos y la vida urbana prácticamente dejó de existir siendo un punto a favor de las permanentes migraciones, logrando así escapar de las hordas bárbaras. Las razones por las que las ciudades desaparecieran fueron múltiples, entre ellas el descenso de la población ocasionado por guerras, revoluciones, pestes, decadencia moral y política.

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Las ciudades eran más propensas a recibir los asaltos por parte de los bárbaros, por su visibilidad, situación estratégica y por sus riquezas. No todas las ciudades fueron destruidas, siendo éstas las semillas del rápido proceso de desarrollo de la nueva sociedad urbana.

Después que terminaron las guerras se empezaron a reconstruir las ciudades utilizando las ruinas de las ciudades creando así diversas formas o estructura urbana como es el caso de Arles(sur de Francia), reconstruyendo la ciudad tras las ruinas del antiguo anfiteatro, utilizándolo como murallas para protección de la ciudad y este no fue el único caso, así que esto dio la pauta para la creación de las nuevas Ciudades Medievales. Fue así como surgió el sistema feudal, de una sociedad no clasista basada en la economía agrícola paso a una sociedad formada por dos clases sociales, los campesinos y os guerreros.

PATRONES DE ORGANIZACIÓN SOCIAL

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Después de la caída del Imperio Romano, la economía de Europa occidental se basó en la agricultura, adoptando cualquier tipo de comercio existente. En ausencia de intercambio comercial con el extranjero, Europa se vio forzada a vivir con sus propios recursos.

En el Imperio Romano se produjo una crisis que se manifestó en la ruina del comercio, de las ciudades y fundamentalmente de la agricultura.

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La crisis del siglo III en el Imperio Romano, significaba la necesidad de realizar cambios profundos en la sociedad, producto de esta transformación, surge una nueva forma de producción, el COLONATO en la que se empleaba el colono como fuerza de trabajo. De esta forma iban cambiando las condiciones que hicieron posible el surgimiento del FEUDALISMO como régimen social.

CARACTERÍSTICAS DEL FEUDALISMO
1.-Surge producto de transformaciones económicas y sociales.
2.-Explotación del hombre por el hombre.
3.-Economía natural en sus inicios y economía mercantil en su consolidación.
4.-Avance en el esclavismo, el colono tiene un incentivo.
5.-Surgimiento de clases: Feudales y Campesinos.
6.-Ciudades convirtiéndose en centro de artesanía y comercio.
7.-Fraccionamiento político.

Con el aumento poblacional muchas personas se trasladaron a orilla Castillos, caminos y puertos con el objeto de intercambiar o vender excedentes, renace el comercio, a esta pequeña concentración se les llamo BURGOS.

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No se puede separar el estudio de las ciudades medievales de su paralelo desenvolvimiento jurídico por medio de franquicias, fueros y otros instrumentos legales que favorecieron su desarrollo. En España esto dio como resultado la constitución del municipio, un de las instituciones ventajosas y democráticas de nuestra Edad Media.

Una de las necesidades más sentida por los burgueses, fue el requerimiento de un sistema de contribuciones voluntarias para atender a las obras comunales más apremiantes. La necesidad de esta muralla que caracteriza la ciudad medieval, fue en muchos casos el origen de las fianzas municipales; adquiriendo carácter obligatorio extendiéndose no solo a la fortificación, sino a otras obras comunes, como el mantenimiento a las vías publicas.

IDEOLOGÍA Y COSMOVISIÓN DOMINANTES

La Ciudad Medieval es altamente característica. En general, por necesidades de defensas se sitúa en lugares difícilmente expugnables: colinas, en sitios abruptos, en islas, en las inmediaciones de ríos, principalmente buscando confluencias o meandros para utilizar los cauces fluviales como obstáculo para el enemigo. Una situación ideal era la de la colina rodeada por el foso natural de un río.

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La utilización de murallas irregulares y con muchos lados, siendo trazadas para ser fuertes, no bellas. Sin embargo su masividad y sabia construcción transmiten un sentimiento un sentimiento de estilo y grandeza en función a fines militares.

CONDICIONANTES ECOLÓGICAS DE LOS ASENTAMIENTOS Y GEOGRAFIA ENVOLVENTE

El tener que adaptarse a una topografía irregular condicionó la especial fisonomía de la ciudad medieval. El trazado de las calles tenia que acomodarse a las dificultades del terreno y por eso resultaban irregulares y tortuosas

Con respecto al clima el hombre utiliza los ríos y otras fuentes, para implementar la técnica del regadío. Las aguas que abastecían este regadío eran pequeños ríos que entrecruzaban el feudo y se hacían canales para mantener húmedas las cosechas.

PATRONES DE URBANIZACIÓN

Las ciudades medievales tienen contextos sociales, económicos y políticos similares en el mayor parte de los países europeos. Son también parecidas en lo que respecta a la mayoría de detalles visuales: la misma clase de edificios vernáculos locales cubren tanto la retícula formal de las nuevas ciudades planeadas, como los trazados informales e incontrolados de las no planeadas de la misma época.

Las partes que componen la ciudad medieval son normalmente la muralla, con sus torres y puertas; las calles y espacios afines destinados a la circulación; el mercado, alojado a veces en el interior de un edificio y dotado de otros establecimientos comerciales; la iglesia, que, en general, se alza en su propio espacio urbano; y la gran masa de edificios de la ciudad y los espacios destinados a jardines privados conexos a aquellos.

Los monasterios

Los que surgieron durante este periodo parecían pequeños poblados. Además de los miembros de la orden había una considerable población constituida por artesanos y obreros que no tenían los votos de la vida monástica.

Al igual que las villas, los monasterios fueron convirtiéndose en ciudades medievales. Los lugares estratégicos identificados por los romanos para emplazar sus ciudades o castra eran igualmente ideales para el establecimiento de monasterios, además las ruinas de las antiguas ciudades ofrecieron una buena y segura fuente de materiales constructivos. Es así como edificios y ciudades paganas proporcionaron los fundamentos de villas y monasterios piadosos, los cuales eventualmente transformaron en ciudades y pueblos del occidente cristiano.

La muralla

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Las riquezas de un asentamiento requerían protección, en ese caso, se hacía necesario rodear a la ciudad con una muralla. Las murallas que rodeaba la ciudad constituía un sistema de defensa mucho más antiguo y mucho más popular que el castillo; el
Castillo era un símbolo visible de sometimiento, la muralla alrededor de la ciudad recordaba a los burgueses sus derechos como ciudadanos y su comunidad de intereses.

El contraste claramente definido entre campo y ciudad una característica medieval.

Durante el periodo renacentista las murallas iban a adoptar características extremadamente complejas y costosas, hasta tal punto que las defensas de la ciudad llegaron a ser, probablemente, el principal condicionante de la forma urbana. En ocasiones las murallas se construían asimismo para encerrar dentro de su perímetro a nuevos suburbios discontinuos.

Florencia constituye un claro ejemplo del tipo de crecimiento europeo en anillos concéntricos, con sus dos murallas medievales, la primera de finales del siglo XII y la segunda de principios del XIV, dispuestas alrededor del núcleo romano original.

Las colonias es una de los mejores exponente de ciudad que combino el crecimiento suburbano con la agregación de anillos concéntricos.

Las calles

Todas las ciudades medievales disponían de un espacio, toda era un mercado. El comercio y la producción tenían lugar por todas partes en la ciudad: en espacios abiertos y en espacios cerrados; en espacios públicos y en espacios privados. Las principales vías públicas que unían el centro con las puertas de la ciudad, aunque con frecuencia eran poco mas que estrechos e irregulares callejones en las ciudades de crecimiento orgánico, constituían tanto extensiones lineales del mercado como rutas de comunicación, y la noción de una “red de tráfico” se hallaba tan ausente como el propio tráfico rodado constante. Partiendo de las calles, daban acceso a calles menores y permitían el desarrollo de los jardines traseros como patios. La city de Londres constituye uno de los mayores ejemplos de este tipo de complejidad interna.

Los desplazamientos en las ciudades medievales se efectuaban generalmente a pie. La pavimentación de las calles comenzó a principios del periodo; Paris en 1185,
Florencia en 1235, Lubeck en 1310 y, hacia 1339, toda Florencia estaba pavimentada.

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La ciudad medieval adquirió su tradicional ambiente callejero, con su intimidad, su “romanticismo” y las repetidas sorpresas visuales. Pero encima de toso era aparentemente accidental. La influencia del trazado original en retícula de la venta Belgarum romana dio como resultado una estructura viaria regular poco característica en aquella época.

La típica ciudad medieval se hallaba más próxima a lo que ahora denominaríamos una aldea o una población rural que a una moderna y abarrotada aglomeración urbana comercial. Muchas de las ciudades medievales que vieron detenida su expansión antes del siglo XIX aun presentan jardines y huertos en el corazón del municipio.

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La pequeña ciudad de Turnes, en Flandes, resume con su noble plaza al centro , su grupo de edificios públicos, entre los que figura la catedral, una gran iglesia urbana, el ayuntamiento, los juzgados, etc., sus casas alineadas a los largo de las calles con continuidad, aprovechando económicamente cada metro de fachada, pero provista de amplios jardines en su parte trasera.

La superpoblación en las ciudades de la Europa continental se produjo de modo más general durante la baja edad media y el renacimiento al estar limitado el crecimiento de aquellas por los inflexibles sistemas de fortificación. Aunque las ciudades medievales disponían tan solo de rudimentarios sistemas de recogida de basuras, y el suministro de agua era un continuo problema particularmente en las ciudades ubicadas en colinas. La ciudad de comienzos de la edad media, a pesar de toda la tosquedad de las instalaciones sanitarias dentro y fuera de la casa, disfrutaba de condiciones más saludables que sus sucesoras mas prospera del siglo XVI.

Las calles resultaban irregulares por la topografía en que se encontraba la ciudad; por lo general las calles importantes partían del centro y se extendían radialmente hasta las puertas del recinto fortificado, otras calles secundarias unían estas radiales muchas
veces formando circulo entorno al centro, este es el patrón Radiocéntrico y que se repite mucho en las ciudades medievales.

El perímetro de las ciudades, en estos casos solía ser sensiblemente circular o elíptico dado que resultaba el más económico y el de más fácil defensa. El centro de la ciudad lo ocupaba siempre la Catedral o el Templo, por lo cual la ciudad adquirió un aire espiritual de primer orden. En general las calles radiales más importantes eran las únicas para el trafico y las secundarias solían ser únicamente para los peatones.

El mercado

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Dos tipos son comunes tanto a la ciudades de crecimiento orgánico como a las planeadas; el primero, aquel en que le mercado ocupa una plaza destinada a este único fin, situada normalmente en el centro urbano o en sus inmediaciones; el segundo, en que aquel se sitúa en un ensanchamiento de las calle principal.

Otros dos tipos de mercado en poblaciones de crecimiento orgánico: las ampliaciones laterales de la calle principal; y las plazas a las puertas de entrada a la ciudad. En las poblaciones planeadas cuyo trazado se basa en una estructura en retícula regular, la plaza del mercado es el tipo mas frecuente. En este caso su forma general es la de un hueco en la retícula, rodeado por calles en sus cuatro lados, desarrolladas en torno a un castillo, donde el mercado esta situado frente a este ultimo.

En la Europa continental era usual que los edificios que rodeaban la plaza tuvieran la misma altura, y estuvieran unidos en planta baja mediante soportales bajo los cuales las calles se prolongaban frecuentemente a lo largo de la plaza.

En el caso de Gran Bretaña. Es característico que la mayoría de las plazas contengan mercados cubiertos, a veces de dos plantan, son raros los ejemplos en que la iglesia da frente a la plaza de mercado. La calle del mercado se incorporaba con mucha menos frecuencia a las ciudades planeadas, y nunca en las bastides. El Munich el mercado estaba ubicado en un ensanche de la calle mayor hacia un lado, la Marienplatz.

En las poblaciones sin planeamiento, la plaza y la calle del mercado desafían cualquier descripción precisa: no había dos trazados iguales cada una poseía su propio carácter espacial distinto. La plaza del mercado era una figura irregular, triangular en ocasiones, poligonal u ovalada en otras, ahora aserradas, ahora curvada, aparentemente arbitraria en su forma, por que las necesidades de los edificios que la circundaban eran prioritarias y determinaban la disposición del espacio abierto. En varios casos dos o más plazas forman una secuencia espacial. Las tiendas solían ser de reducidas dimensiones, a menudo no superaban los dos metros de anchura.

Además se su función comercial, muchas plazas eran suficientemente grandes para albergar reuniones publicas en su interior.

En las ciudades que han evolucionado de forma natural a partir de antiguas aldeas, puestos comerciales, etc. La vía pública principal se convierte automáticamente en emplazamiento del mercado ya que el tráfico es el elemento vital en el crecimiento de la ciudad. El mercado callejero es común a todos los países europeos; los mejores ejemplos se hallan quizás en Alemania, Austria y suiza.

La plaza de la iglesia

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El espacio situado ante la iglesia el Parvis medieval no debe confundirse con aquella parte del cementerio contigua a la iglesia, ordenación corriente en Gran Bretaña. Era en el Parvis donde los fieles se reunían antes y después de los oficios divinos, donde escuchaban los ocasionales sermones al aire libre y donde veían pasar las procesiones. Frente a la fachada occidental de la iglesia.

Allí la gente de afuera de la ciudad dejaba sus caballos, por los cual pronto se construyeron establos de varios tipos. El Parvis o, en Gran Bretaña, el cementerio obligaba a que las iglesias estuvieran generalmente situadas dentro de su propio espacio. Como este lindaba frecuentemente con la plaza del mercado, la existencia de un núcleo bipartido es una característica típica de las ciudades medievales, tanto en las planeadas como en las no planeadas.

APLICACIÓN Y DESARROLLO DE LA TECNOLOGÍA

En esta época se desarrolla la agricultura por el sistema de organización feudal es por esto que los mayores avances de la tecnología se da en los instrumentos de trabajo de la agricultura. Entre los siglos XI y XII ocurre un destacado avance técnico- cultural, pues se rescatan viejas técnicas y se crean nuevas, este avance es provocado por la necesidad de producir más alimentos.

Avances logrados en los instrumentos y en las técnicas de la agricultura.

En un comienzo el hombre sembró con espeque, en el transcurso invento el arado. En el siglo XI inventa y generaliza el arado con ruedas, evolucionando el rastrillo, la hoz, el yugo y otros instrumentos de trabajo.

A la par que evolucionan lo s instrumentos, aumenta la producción motivando así un mayor sentido comercial.

Existe un mejor aprovechamiento de la fuerza animal para la movilización de carga. También se utilizó la fuerza del río para mover la rueda hidráulica logrando así la industrialización de granos como: trigo, cebada, centeno.

Con el aumento de la población y el desarrollo técnico de los instrumentos de trabajo se redujo la explotación feudal, trasladándose las personas a orillas de los castillos. Ocasionando así el surgimiento de talleres artesanales que siempre están en casa del artesano. Cada artesano se especializa en un oficio, en el cual trabajaba toda su vida: herrero, zapatero, tejedor.

Los artesanos producen arados, ollas, zapatos, muebles, vestidos, etc. En las ciudades los artesanos podían elaborar y vender sus productos, los campesinos venden sus granos y compran lo que necesitaban, esto hizo a las ciudades grandes centros comerciales.

CONSTITUCIÓN MORFOLÓGICA Y TIPO ARQUITECTÓNICO CARACTERÍSTICO

Se destacan tres tipos fundamentales de morfología:

1.-Irregular: se desarrolla sin un patrón determinado, siguiendo el crecimiento orgánico y la dirección y forma que establece la población.
2.-Radiocéntrico: constituida por un área central y luego rodeada por viviendas ordenados en forma de círculos y radios.
3.-Regular : caracterizado por la forma cuadriculada a manera de tablero de damas.

ESTRUCTURA URBANA

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Estas ciudades no fueron el producto de ningún proyecto de tazado previo, sino que su estructura y formación fue el resultado de un crecimiento natural y orgánico, como el de un árbol, obedeciendo a condiciones y necesidades de la vida local y de la topografía del lugar. A esto se debe la existencia de una variedad de esquemas de las ciudades medievales.

A continuación se presenta una clasificación sobre los distinto tipos de ciudades medievales presentados:

1.-Ciudades lineales: formadas a lo largo de un camino.

2.-Ciudades cruciales: en lugar de una calle de generatriz y sus paralelas, aparecen dos calles básicas que se cortan octogonalmente.

3.-Ciudades nucleares: a este tipo pertenecen la mayoría de las ciudades medievales. Estaban formadas alrededor de uno o más puntos dominantes(iglesia, catedral, abadía, castillo, etc.). Hay ejemplos muy claros de estructura binuclear, es decir con dos centros.

4.-Ciudades “espina de pez”: es un caso curioso conformada por una calle principal de la que salen otras calles secundarias paralelas entre si. Ejemplo de estas ciudades son las bastidas.

5.-Ciudades radiocéntricas: fue una de las más difundidas, constituida por un ares central en donde se encontraba la catedral o edificios de importancia, que con el paso del tiempo era rodeado de viviendas y otros edificios, ordenados por vías de circulación en formas de círculos y radios a manera de “tela de araña”.
Las ciudades medievales también se clasifican en cinco en base a sus orígenes, tres de ellas se conocen como ciudades de crecimiento orgánico.

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1) Ciudades de origen romano

Comprende a la vez a aquellas que pudieron conservar su estatus de ciudad a lo largo de la alta edad media.

foto 12 origen romano

Las urbes romanas supervivientes se convertirían en ciudades medievales de crecimiento orgánico, con solo unas pocas excepciones, la estructura original romana en retícula se perdió durante las décadas, durante los siglos en que la ciudad permaneció
abandonada o su ocupación estuvo limitada a solo una pequeña parte de su superficie anterior. Una reconstrucción, basada de ordinario en el crecimiento orgánico sin planificar característico de la norma medieval, resultando la retícula ineficaz para tal propósito.

Las ciudades britano romanas eran pequeñas, e incluso si Londres podía jactarse de poseer unos 15,000 habitantes, la mayoría de las ciudades raramente alcanzaba a tener una décima parte de dicha cifra. Para la población urbana no fue más que un retorno a su antiguo modo de vida.

Las ciudades ubicadas sobre antiguos emplazamientos romanos eran mayores y más prosperas que las de origen mas reciente, como Cork y Lincoln.

2) Asentamientos aldeanos

Las ciudades de crecimiento orgánico de la edad media se desarrollaron a partir de asentamientos aldeanos, con núcleos embrionarios de asentamientos medievales posteriores.

La evolución de paisajes ingles como consecuencia de la fundaciones de aldeas tuvo lugar en casi todo el país un proceso exhaustivo de limpieza de los bosques para destinarlos al cultivo según el característico sistema de campos comunales (open-fields); tercera, la subdivisión de los extensos campos en las pequeñas parcelas tradicionales cercadas con setos vivos durante el proceso de cercado (enclosure) de los siglos XIV a XVIII y, finalmente, el proceso de concentración parcelaria de los últimos años, todavía en
aplicación, que ha permitido formar amplias áreas aptas para el cultivo mecánico, arrancando los setos.

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Se clasifican sus trazados en tres grandes grupos: primero, aldeas encerradas (también conocidas como nucleadas o cuadradas): segundo, aldeas lineales (también conocidas como aldeas desarrolladas a los largo de una calle o carretera) y tercero, aldeas dispersas o diseminadas. Wycombe, en Bucking hamshire, un claro ejemplo de aldea en forma lineal.

La función esencial de la gran mayoría de la ciudades era la de centro principal de mercado para los productos locales, su situación en la red de carreteras y, a menudo, en vías fluviales y marítimas para la recepción y comercialización de mercancías constituye la clave para la vida económica de casi todas las ciudades exceptuando los núcleos mas importantes del comercio internacional.

Entre 1750 y 1850 los campos comunales de la edad media que quedaban se convirtieron en el moderno modelo en damero de pequeños campos de forma sensiblemente cuadrada cercados por setos vivos alambre de espino.

3) Ciudades de crecimiento orgánico

foto 15 organica
Desarrolladas en la mayoría de los casos a partir de aldeas. Ciudades nuevas que fueron establecidas oficialmente en un momento dado, con completo estatus urbano, basadas o no en un plan.

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Al comienzo de la edad media, las ciudades eran escasas y estaban alejadas entre si, los siglos XI y XII, prácticamente todos los asentamientos que mas tardes se convertirían en ciudades, se hallaban ya establecidos en sus emplazamientos respectivos. Rudimentarios de antiguas fundaciones romanas, a punto de recobrar su pasado vigor, bien de Burgos, constituidos en el siglo IX como bases fortificada y que adquirieron mas tarde funciones comerciales, asentamientos aldeanos agrícolas basados en una economía de subsistencia y dispuestos a explotar las ventajas geográficas para auto promoverse desde su condición de aldea hasta alcanzar el estatus de ciudad. Constituyen la inmensa mayoría de las ciudades medievales.

4) Ciudades Bastides
Fundadas en Francia, Inglaterra y Gales.

foto 19 de nueva planta

Las bastides francesas, inglesas y galesas tienen mucho en común, y, no obstante, existen varias diferencias significativas, en su forma o función que establecen unas características peculiares para cada nación. En el planeamiento de todas las bastides se siguieron tres principios fundamentales: primero, se trataba de fundaciones urbanas nuevas iniciadas con formas de planeamiento predeterminadas; segundo, el sistema reticular de subdivisión rectilínea de las parcelas constituye la base de su trazado y, por ultimo, el incentivo principal para establecerse en ellas consistía en la donación de un terreno edificable dentro de la ciudad, además de tierras de cultivo en los alrededores junto con otros privilegios económicos.

f 20 bast franc

No todas las bastides fueron erigidas sobre emplazamiento nuevos; muchas se basaron en asentamientos aldeanos ya existentes, reestructurados con arreglo a directrices planeadas. Aunque por definición la retícula de calles formando parcelas rectangulares esta presente en todas las bastides, no existe ningún plano normalizado y en muchos casos la retícula, a menudo considerablemente distorsionada, se utiliza únicamente en un sector de la ciudad. Se trata de una retícula de conveniencia; el modo mas rápido y mas equitativo de trazar una ciudad en un emplazamiento nuevo. La concesión de tierras de cultivo en las afueras de la ciudad constituyo un hecho esencial en tanto que al igual que todas las ciudades de la alta edad medie, incluso las mas grandes, las bastides fueron ante todo comunidades agrícolas; solo una pequeña parte de sus habitantes se ocupaba con carácter exclusivo de actividades no agrícolas.

f21 Aigues mortes

La inmensa mayoría de las bastides fueron construidas por la autoridad central real, bien para imponerse sobre las partes disidentes de su territorio, bien para extender sus nominios. Era esa autoridad quien financiaba y organizaba las murallas de la ciudad presentes en la mayoría de las bastides desde su inicio, y quien controlaba el trazado de la urbe.

La bastide francesa era también una fuente primaria de producción agrícola y el centro local de mercado para el comercio.

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Las bastides galesas, por otra parte, estaban pensadas inicialmente como bases inexpugnables para las guarniciones militares permanentes y tenían tan solo funciones comerciales de carácter subsidiario. A pesar de su función militar, las bastides
francesa y los dos ejemplos ingleses, Winchelsea y Kingston-upon- hull, fueron proyectadas sin forma alguna de ciudadela interior.

Además del contraste entre los papeles desempeñados por las bastides francesas y galesas, existía también una diferencia en el modo en que se poblaba. Mientras que las bastides galesas contaban con una proporción de familias inmigrantes inglesas llevadas a Gales como parte de una política de colonización, en el caso de las bastides francesas como observa, a menudo no implicaban mas que un reagrupamiento de las poblaciones de los caseríos en aldeas nucleadas y pequeñas ciudades.

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Las bastides estaban fortificada, pero existe una notable diferencia entre las formidables ciudades amuralladas de Eduardo I en el norte de Gales, capaces de resistir con éxito cualquier clase de asalto militar organizado, y las murallas urbanas de la mayoría de los ejemplos francesa que tan solo proporcionaban a sus habitantes una seguridad muy precaria frente a cualquier ataque que superase el grado de incursión local a pequeña escala. La fortificación de una ciudad en retícula creaba problemas de planeamiento en el contorno del perímetro amurallado. La combinación de un sistema viario rectilíneo con una muralla circular- que además de encerrar la máxima superficie para un perímetro dado, ofrecía el mejor medio de defensa ante las tácticas de asalto medievales- creaba parcelas de forma irregular en torno a la muralla.

Frecuentemente prevalecían las consideraciones económicas y militares y por ello algunos ejemplos franceses muestran murallas mas o menos circulares, y particular Monflanquin. En Alemania oriental, donde las fortificaciones sólidas eran de capital importancia, las ciudades de nueva planta estaban normalmente encerradas por murallas circulares. Nuevao Brandenburgo, mas al sur, Ceske Budejovice, sin embargo, algunos ejemplos franceses fueron dotados de murallas rectilíneas, entre los cuales figuran Aigües- Mortes y Monpazier. En Inglaterra las dos bastides presentan soluciones intermedias, pues solo las esquinas son redondeadas.

En las bastides galesas tardías, al igual que en los ejemplos mas avanzados de la ingeniería militar de la época, el énfasis se
ponía en sus castillos de gran solidez, aun cuando las ciudades civiles también se encontraban bien protegidas dentro de un perímetro defensivo de características similares. Ni las bastides inglesas ni las francesas contaban con un castillo, aunque las francesas poseían a veces iglesias de construcción extremadamente sólidas que servían
de ciudadelas en caso de emergencia.

Las bastides: Francesas

Confiaban en la implantación de bastides como factor clave en la consolidación de su autoridad y construyeron algunos centenares de ellas esparcidas con tal densidad por la geografía de la región que pocas tuvieron la posibilidad de convertirse en autenticas ciudades.

Hubo un denominador común en el diseño de todas las bastides francesas que en algunos aspectos las hacia diferir considerablemente de los ejemplos Galese. Siempre que era posible, se rodeaba con una muralla defensiva un área cuadrada o rectangular, que generalmente se subdividía en parcelas de igual tamaño destinadas a la
construcción de viviendas.

Existieron bastides encerradas por perfiles excéntricos de todo tipo, como por ejemplo el contorno sumamente irregular de Sauveterre-de-guyenne, de configuración semejante a la de una pera. Las bastides estaban defendidas invariablemente por una
muralla y un foso, pero pocos casos contaban con la protección de un castillo, en contraste directo con la práctica generalizada en Gales.

Por regla general, el fundador se ocupaba únicamente de proveer el emplazamiento y las murallas defensiva, dejando a sus ocupantes la responsabilidad de construirse sus propias casas a nivel individual, y la iglesia y el ayuntamiento, los dos edificios públicos de la ciudad, de forma colectiva.

El edificio del ayuntamiento adoptaba frecuentemente una disposición en dos plantas, destinándose la inferior a contener un mercado cubierto; se encontraba en la plaza principal de la ciudad en la confluencia de las calles principales que enlazaban el centro con las puertas de entrada. Con frecuencia las calles que rodeaban la plaza estaban dotadas de soportales que formaban la parte inferior de los edificios. La iglesia, a menudo de sólida construcción para poder asumir el papel de ciudadela interior en caso de emergencia, solía estar ubicada en una plaza separada, si bien generalmente contigua.

La cesión de cada parcela se efectuaba con la condición de edificarla en un plazo de tiempo estipulado y era obligatorio que la casa ocupara la totalidad del frente de fachada. Obedeciera a necesidades de carácter defensivo.
Las bastides: Inglaterra

Se construyeron solo dos bastides: Winchelsea y Kingston- upon-hull. Ambos eran puertos de sustitución y presentan una fascinante diferencia en sus fortunas respectivas como ciudades: el ocaso de Winchelsea cuando desapareció su raison d’etre y la prosperidad cívica de Hull.

Berwick-on-Tweed se trataba de una ciudad urbanizada en torno a un castillo cuya misión era controlar el cruce más importante a través del río Tweed.

El periodo de mayor trascendencia en la historia de Berwick es aquel en que tuvo lugar la nueva fortificación de la ciudad, a mediados del siglo XVI periodo que se comentara en el capitulo 8, al referirnos a obras semejantes efectuadas en portsmouth, bastides, ni Winchelsea ni Hull se hallaban fuertemente fortificadas: la primera sufrió por ello las consecuencias de los asaltos franceses y finalmente fue victima, paradójicamente, de la retirada del mar.

Las bastides: Gales

En Gales, Eduardo I fundo un total de diez bastides, construidas en tres fases correspondientes a otras tantas campañas militares contra los galeses. Al igual que las bastides fundadas anteriormente en Aquitania. Su origen se debió esencialmente a las necesidades militares; las motivaciones económicas eran secundarias, pues, como trasfondo, latía el deseo de los ingleses, que se consideraban ya hombres superiores de dar una lección de modales a los salvajes galeses y conducirlos al buen camino, no siempre con buenos modos.

Cada una de estas bastides galesas contaba con un castillo agregado a ella, base de una guarnición del ejército regular, en contraste directo con los ejemplos franceses cuyas funciones militares se limitaban a las que desempeñaba la milicia ciudadana a tiempo parcial. A todas las bastides galesas les fue concedido el estatus de burgo, actuando el condestable del castillo como alcalde ex –officio de la ciudad civil.

En estas poblaciones solo se aceptaban las peticiones de ciudadanía de los ingleses y los judíos no eran admitidos- con los habituales incentivos ofrecidos a los nuevos colonos: un solar edificable dentro de las murallas y tierras de cultivo fuera de ellas, así como un monopolio sobre el comercio comarcal y cuantos privilegios fueran compatibles con la unidad militar del municipio.

El éxito de las campañas militares de Eduardo I en el norte de Gales se debió a la utilización de su poderío naval y militar para hacerse con el control de las llanuras costeras, aislando a los galeses rebeldes en las montañas para que murieran de inanición con solo dos excepciones, sus diez bastides en Gales se hallaban concentradas en emplazamientos estratégicamente ubicados a los largo del litoral, controlando los
pasos clave de los ríos y los estuarios navegables.

5) Ciudades de nueva planta

Fundadas por toda Europa en general.

foto 19 de nueva planta

La estructura viaria de la gran mayoría de las ciudades romanas reconstruidas, se vio condicionada tanto por los procesos orgánicos como por su trazado en retícula.

Numerosas nuevas ciudades medievales que partieron de un plan determinado experimentaron posteriormente ampliaciones y cambios incontrolados.

6) Burgos

Construidos como bases militares fortificadas y que mas tarde fueron adquiriendo funciones comerciales.

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Después de mediado el siglo IX, los sistemas de defensa, tanto frente a los príncipes rivales como frente a las fuerzas invasoras constituían una necesidad esencial, y por esta razón se procedió a la construcción de castillos en muchas localidades. En el siglo IX y principios del siglo X, mandaron erigir innumerables Burgos para proteger contra los vikingos, especialmente en Sajonia en la frontera oriental de Alemania y en Inglaterra, donde muchos Boroughs (Burgos) sirvieron para defenderse contra los daneses.

Los cincos Burgos daneses mas importantes- Derby, Lincoln, Leiceser, Stamford y Nottingham.

Aunque la mayor parte de los Burgos de Europa eran esencialmente centros militares y administrativos, con insignificante actividad comercial y por tanto difícilmente les podría ser concedido un estatus urbano, constituían interesantes núcleos “preurbanos” en torno a los cuales se desarrollaron muchas ciudades. La presencia militar generaba de inmediato la actividad industrial y pronto se establecía un mercado de productos para satisfacer las necesidades cotidianas, tanto de la elite militar como de las comunidad de siervos.

Las comunidades comerciales civiles que se establecieron fuera de las murallas de los Burgos eran denominadas frecuentemente faubourgs (del latín foris burgum: fuera del burgo) o bien suburbios. A medida que aquellas se consolidaban, llegando en ocasiones a rodear completamente el burgo, necesitaron sus propias murallas de defensa. Algunos Burgos tuvieron orígenes más complejos y es posible que fueran planeadas en parte. Magdeburgo ejemplo de un burgo poli nuclear, que contenía un castillo carolingio del año 805 (con un monasterio añadido en 937), la catedral, de 968, y los edificios anexos a ella, el burg condal, rió abajo, y entre la catedral y el castillo un barrio mercantil de trazado regular.

CONCLUSIÓN

Una aldea medieval se convertía en ciudad cuando adquiría la función secundaria de centro del comercio local, y, probablemente también, al desarrollar algún tipo de industria especializada de pequeñas dimensiones, a la vez que cierto porcentaje de sus habitantes dedicaban parte de su tiempo a estas ocupaciones no agrícola. La mayoría de ciudades eran de tamaño muy reducido en comparación con los patrones modernos y, hasta finales de la edad media, un buen número de ellas no eran mucho mayores que sus aldeas vecinas.

Ciudades de una población de 3,000 a 8,000 habitantes o más aproximadamente son las primeras ciudades medievales, excepcionalmente grandes.

La ciudad medieval es el resultado de la interrelación de los seis factores siguientes: su estructura económica (mercado, artesanía, comercio); su estructura física (trazado urbano, edificios públicos, fortificaciones); su personalidad legal (constitución, organismos legales, circunscripciones administrativas); su situación geográfica (comunicaciones terrestres y fluviales, puentes, puestos de parada, puestos de reabastecimiento) y su vitalidad política.

La protección aportada por las murallas y la liberación de compromisos feudales habían creado un clima en el cual el comercio y los gremios podían florecer de manera mucho mas exuberante que en una aldea; incluso cuando los privilegios se endurecieron convirtiéndose en celosa retracciones a la competencia, la vida en la ciudad seguía ofreciendo suficientes ventajas como para impedir que los ciudadanos y las actividades se trasladaran al campo.

En Inglaterra (y también en la Europa occidental en general), los principales factores determinantes de la forma en el modelo de crecimiento orgánico fueron la titularidad de las tierras o limites de propiedad y las rutas regionales.

De acuerdo a la estructura urbana una aldea lineal desarrollada a lo largo de una carretera, en que los senderos traseros de limitación se hallan claramente delineados, y donde también se pueden apreciar de forma muy clara las estrechas y largas franjas de terreno a modo de minifundios en la propia aldea.

Una aldea encerrada (o nucleadas) con unas características espaciales urbanas de una consistencia poco habitual vistas desde dentro, resultado de sus orígenes planeados de mediados del siglo XVIII.

Una aldea binucleada, denominada por un magnifico castillo de origen normando, y con una iglesias igualmente impresionante en el extremo de la principal calle de la aldea (en este caso, el crecimiento hasta alcanzar el estatus urbano se hubiera complicado enormementedada su ubicación en un recodo del río).

Existía en todas las ciudades medievales algún tipo de mercado informal y no reconocido oficialmente.

Algunas aldeas se convirtieron en centros de comercio porque estaban convenientemente situadas en carreteras de paso, y atraían a la clientela a lugares naturales de parada. Muchas otras pasaron a sumir una posición predominante sobre las ocho a doce villas que,
agrupadas, constituían un hundred, añadiendo, con toda probabilidad, funciones comerciales a sus roles administrativos. Las ciudades de mercado de la Inglaterra medieval estaban poco distanciadas.

BIBLIOGRAFÍA

 Norwich Julius. GRAN ARQUITECTURA DEL MUNDO.

 Bill Riserbero. HISTORIA DIBUJADA DE LA ARQUITECTURA OCCIDENTAL.

 Instituto Gallach. HISTORIA DEL ARTE.

 Vittorio Francheth Pardo. HISTORIA DEL URBANISMO SIGLO XIV Y XV. Instituto de Estudios de Administración Local.

 A.E.J.Morris. HISTORIA DE LA FORMA URBANA(Desde sus orígenes hasta la Revolución Industrial).Editorial GG.

 Norbert Schoenauer.6,000 AÑOS DE HABITAT(De los poblados primitivos a la vivienda urbana en las culturas de Oriente y Occidente).Editorial GG.

 MED. HISTORIA MEDIA. 1988.

 Vigil Munizaga Gustavo. LAS CIUDADES Y SU HISTORIA.

Piramides de Caral

Las piramides de caral

Caral I
In the middle of the desert north of Lima (Peru), research on the city of Caral, the oldest in America, continue to reveal enigmas and now have been able to determine that 5,000 years ago there were antiseismic constructions and advanced knowledge of agricultural genetics .
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Caral, located 200 kilometers from Lima and declared in 2009 by Unesco World Heritage, was a complex society that developed between the years 3,000 and 1,800 BC, in the period called Preceramic, contemporary with the era of the pyramids Of Egipt.
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This weekend was celebrated 17 years of the beginning of research in this primitive civilization, according to the Peruvian archaeologist Ruth Shady, discoverer and in charge of the project. In the so-called “sacred city”, the daily work of archaeologists, architects and engineers aims to demonstrate that the ancient Peruvians “have not only been artisans, but have also been professionals interested in scientific knowledge.” “And they developed it successfully in engineering, astronomy, and agricultural genetics,” Shady said as she walked through Caral. Earthquake-proof pyramids.
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The city presents 32 truncated pyramids of different dimensions that, according to the last studies, count on a technology under construction that can withstand until an earthquake of 7.5 of magnitude. “The bases of each pyramid are so solid that they remain until our days,” said the Peruvian archaeologist Igor Vela.
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Investigations in agricultural genetics The same happens with the surprising advances in agricultural genetics: “In Caral, there are four natural colors of cotton: red, beige, cream, brown. How did they get them? They had to investigate to get there, “Shady said. The city receives some 45,000 visitors a year Research on the archaeological site, started in 1994 with little funding and with the collaboration of five young archaeologists, currently involve around 400 people and an annual budget of 5.5 million dollars, some EUR 3.9 million.
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According to Shady, “the archaeological heritage is one of the main strengths that Peru has”, therefore, the project seeks to involve the surrounding populations in its growth, as the city receives about 45,000 visitors a year. “We do not just focus on one aspect of development, but we want it to be integral. The idea is to generate a pole of development in the north-central area of Lima, “said the archaeologist, who wants to avoid repeating experiences that did not take into account the current population in other tourist areas of the country.
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The research aims to “know the advances in knowledge since caral civilization was formed and how it influenced other cultures to the Inca period,” said Shady. A society ahead of its time The Caral civilization had an early development compared to others on the continent, and its decline, according to research, was due to the severe climatic changes that occurred at the end of its period of splendor.
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The decline of carnal civilization was due to climate change 130 years of water shortage, together with the telluric movements and the presence of sand in the fields caused by the climatic changes, were considered to have generated a social crisis that faced To the population with political-religious leaders.
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The authorities of the Peruvian Ministry of Culture celebrated this weekend the 17th anniversary of the beginning of the research, with a traditional ceremony of payment to the land, an ancestral custom that aims to thank the “mother earth” for what it provides .
Spanish translation
En medio del desierto al norte de Lima (Perú), las investigaciones sobre la ciudad de Caral, la más antigua de América, siguen desvelando enigmas y ahora han permitido determinar que hace 5.000 años ya hubo construcciones antisísmicas y un conocimiento avanzado de la genética agraria.
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Caral, ubicada a 200 kilómetros de Lima y declarada en 2009 por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, fue una compleja sociedad que se desarrolló entre los años 3.000 y 1.800 antes de Cristo, en el periodo denominado Precerámico, coetáneo con la época de las pirámides de Egipto.
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Este fin de semana se celebraron 17 años del inicio de las investigaciones en esta civilización primigenia, según destacó la arqueóloga peruana Ruth Shady, descubridora y encargada del proyecto. En la llamada “ciudad sagrada”, el trabajo diario de arqueólogos, arquitectos e ingenieros pretende demostrar que los antiguos peruanos “no han sido solo artesanos, sino que han sido también profesionales interesados en el conocimiento científico”. “Y lo desarrollaron con éxito en la ingeniería, astronomía y genética agraria”, señaló Shady mientras recorría Caral. Pirámides a prueba de terremotos.
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La ciudad presenta 32 pirámides truncadas de diferentes dimensiones que, según los últimos estudios, cuentan con una tecnología en construcción que puede resistir hasta un sismo de 7,5 de magnitud. “Las bases de cada pirámide son tan sólidas que se mantienen hasta nuestros días”, precisó el arqueólogo peruano Igor Vela.
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Investigaciones en genética agraria Lo mismo sucede con los sorprendentes avances en genética agraria: “En Caral, hay cuatro colores naturales de algodón: rojo, beige, crema, marrón. ¿Cómo los obtuvieron? Tuvieron que investigar para llegar a ello”, afirmó Shady. La ciudad recibe a unos 45.000 visitantes al año Las investigaciones en el sitio arqueológico, iniciadas en 1994 con escasa financiación y con la colaboración de cinco jóvenes arqueólogos, implican hoy a unas 400 personas y un presupuesto anual de 5,5 millones de dólares, unos 3,9 millones de euros.
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Según Shady, “el patrimonio arqueológico es una de las principales fortalezas que tiene Perú”, por ello, el proyecto busca involucrar a las poblaciones aledañas en su crecimiento, ya que la ciudad recibe a unos 45.000 visitantes al año. “No solo apostamos por un aspecto del desarrollo, sino que queremos que este sea integral. La idea es generar en el área norcentral de Lima un polo de desarrollo”, aseveró la arqueóloga, que quiere evitar que se repitan las experiencias que no tuvieron en cuenta a la población actual en otras zonas turísticas del país.
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Las investigaciones pretenden que “se conozcan los avances en el conocimiento desde que se formó la civilización caral y cómo esta influyó en otras culturas hasta el periodo inca, incluso”, dijo Shady. Una sociedad adelantada a su tiempo La civilización Caral tuvo un desarrollo precoz en comparación con otras que había en el continente, y su declive, según las investigaciones, se debió a los severos cambios climáticos que se presentaron al término de su período de esplendor.
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El declive de la civilización caral se debió a los cambios climáticos Se considera que 130 años de escasez de agua, junto a los movimientos telúricos y la presencia de arena en los campos de cultivo, producidos por los cambios climáticos, generaron una crisis social que enfrentó a la población con los dirigentes políticorreligiosos.
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Las autoridades del Ministerio de Cultura de Perú celebraron este fin de semana el 17 aniversario del inicio de las investigaciones, con una tradicional ceremonia de pago a la tierra, una costumbre ancestral que tiene como objetivo agradecer a la “madre tierra” por lo que provee.

 Altares

Ciudad de Pirámides

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Empezamos con este video de la BBC:


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K. Michael Hays: “Architecture’s Appearance and the Practices of Imagination.”

Required Reading 1 “Architecture’s Appearance and the Practices of Imagination” by K. Michael Hays can be accessed below.

Citation

Hays, K. Michael. “Architecture’s Appearance and the Practices of Imagination.” Log, vol. 37, 2016, 205-213. https://www.anycorp.com/store?category=Log

Reprinted courtesy of Anyone Corporation. All rights reserved.

Este documento se publica gracias al envio de Franccesco Gereda, quien esta siguiendo el curso del profesor Hays en Harvard

Franccesco Gereda

Architecture’s Appearance and The Practices of Imagination

  1. Michael Hays

    K.-Michael-Hays

1.

The power to create images would be a good partial definition of architecture’s competence, if the performance of that power is understood to be a disclosure of truths about the world by giving appearance to them. This disclosure should not be understood in a straightforward representational sense, even less so in a propositional one. Architecture is not a language. Rather, architecture summons into appearance ways of thinking about the world that are otherwise unavailable; it is a particular mode of thought, one irreducible to other ways of thinking. And its images of thought have no lesser claim on the real than those of philosophy. This mode is not representation, then, but emanation — a showing forth of a world that exists but is not yet actualized.

So appeared architecture for Adolf Loos: “If we find in the forest a mound, six feet long and three feet wide, raised by a shovel to form a pyramid, we turn serious and something in us says: here someone lies buried. That is architecture.”1 Let us unpack this hypothetical event. First, there is an unanticipated encounter with an empirical object — If we find in the forest a mound — the apprehension of which produces an almost immediate categorical response: That is architecture. Prior to our encounter, it is presumed, someone used a shovel to form a pyramid.

Thus, technique is involved, but it is far from the most important aspect of the encounter. The pyramid as form is not identical to what is apprehended by our senses; what is sensible remains contingent and variable, notwithstanding its defined shape. The material of the mound and its indexical relation to the shovel, no matter how intense the impression they may make on us, are just sensuous qualities and associated features of the encountered object. They are not the real thing; they are not the That.

We can say this another way. The real object of architecture is autonomous from our encounter with it. If we close our eyes, the visible object that is the mound disappears, but the real object of architecture remains. So That is an instantiation of architecture that exists before and after our encounter with the mound, an architecture that is always already there, where “always already” entails prior conditions that are brought into existence by their own outcomes. For us to recognize That as architecture, architecture — not the mound — must always already be there.

There is an epistemological claim made in Loos’s aphorism: we know something about the world through the architectural event. Through the appearance of architecture, we recognize the ritual of burial and the need for memorialization — here someone lies buried — and it affects us. But there is also an ontological claim: That is architecture. The necessary anteriority of the architecture instantiated by That explains why we can imagine architectures that are never built.

Cognition is required to reproduce the form, or type, of the pyramid, indeed removing much of what is perceived — the material, the technique, even the site — to isolate what is essential to the form of the pyramid. We schematize, we mentally organize, we design the type form. And then and there, we enter the architectural imagination. We proceed from the initial appearance, through the imagination, to the symbolic order — that is, to the category and concept of architecture. For this, preparation is required; we must have some sort of education or prior instruction in order to produce concepts.

The pronouncement That is architecture is not a simple experience, not only intuition or cognition, but a recognition: an understanding built from prior encounters, memories, and reflected conceptualizations. The authority of the symbolic rule imposes itself on the imagination and determines it, regulates it, legitimizes it. The imagination operates in accordance with rule unwittingly, without expressly observing it, but the symbolic must be in play. Through its interaction with the symbolic, the imagination gains the power to both register and overcome the limits of experience. Only when the imagination mediates between the sensible and the understanding, with the symbolic order of the understanding presiding, is That architecture.

2.

My description of the architectural imagination as essentially interpretive, as well as cognitively productive, borrows from Immanuel Kant’s theory of the schema and its role in reflective judgment developed in his third Critique.2 For Kant, a schema of the imagination is not quite a concept and yet is something more than an ordinary image. A schema is something like a script for producing images in accordance with the symbolic order — a synthetic operator between the sensible and the understanding.

In Kant’s architectonic, the imagination must coordinate with the two other faculties — the intuition and the understanding — to construct its practical-empirical role out of machinic parts. The intuition synthesizes sensory experience. The understanding spontaneously deploys concepts and categories. But intuitions are purely sensible, and the understanding cannot scan sensible objects. So we need a way of relating and connecting these two separate faculties. “There must be a third thing,” Kant writes, “which must stand in homogeneity with the category on the one hand and the appearance on the other, and make possible the application of the former to the latter.

This mediating representation must be pure (without anything empirical) and yet intellectual on the one hand and sensible on the other.”3 This third thing is a product of the imagination; it is the schema. The function of the schema is to subsume the uncoded array of sensations, the empirical objects of intuition, and convert them into images that can be processed by the understanding.

But a schema is not itself an image in an ordinary sense, because it is not a thing. Rather, a schema is a rule for an image that is produced in the act, or procedure, of schematization, a dynamic process that takes place in the imagination. Kant gives the instructive example of a triangle: “In fact it is not images of objects but schemata that ground our pure sensible concepts. No image of a triangle would ever be adequate to the concept of it. For it would not attain the generality of the concept, which makes this valid for all triangles, right or acute, etc. . . .

The schema of a triangle can never exist anywhere except in thought, and signifies a rule of the synthesis of the imagination with regard to pure shapes in space.”4 Images remain attached to the senses, incommensurable with the concepts used by the understanding, while schemata regulate the abstraction of sensation into something the understanding can process. As one scholar put it, “The schema is the procedure of the imagination in providing an image for a concept. . . . Schemata must underlie all of our concepts if they are to be relevant to the realm of empirical experience.”5 A schema is a necessary component of perception itself, but also a requirement for practical and theoretical knowledge, as well as reflective interpretation.

If Kant’s formulation of the schema should feel familiar to architects, this is perhaps because it is very similar to Quatremère de Quincy’s definition of the architectural type: “The word ‘type’ does not represent so much the image of something that must be copied or imitated perfectly, as the idea of an element that must itself serve as a rule for the model. . . . The model, understood from the point of view of the practical execution of art, is an object that must be repeated such as it is; [the] type, on the contrary, is an object on the basis of which everyone can conceive of works that may not resemble each other at all.”6

What has not been sufficiently noticed in discussions of type is the freedom of relationships among sensation, memory, and imagination that this formulation allows, at the same time that it insists on harmony and resonance across component parts. While one model of the schema could construe its effects as rigidly stabilizing, it is also possible to find liberating hints at different modes of becoming in the constructive and autonomous act of the imagination.

Indeed, the schematic imagination, as articulated in Kant’s philosophy, is deeply embedded in architectural historiography. Countless historians have been influenced by Kant — Paul Frankl, Heinrich Wölfflin, Emil Kaufmann, Erwin Panofsky, and Wilhelm Worringer among them. But it is Rudolf Wittkower, in his 1944 drawing “Schematized Plans of Eleven of Palladio’s Villas,” who gives us the most vivid graphic expression of a schematizing machine.

As part of his survey of Palladio’s Veneto villas republished in Architectural Principles in the Age of Humanism (1949) — in which he utterly suppresses site, material, technology, decoration, patrons, clients, and even program (many of the villas were in fact working farmhouses, complete with barchesse and dovecotes) — Wittkower “designs” a schema that totalizes the villa type as the geometric-mathematical systematization of the ground plan.7 That Wittkower’s Architectural Principles was as compelling as it was tendentious is evidenced not only by its widespread and decades-long influence but also by its practical instrumentalization by scholars and designers alike.8

In 1947, Colin Rowe extended Wittkower’s analysis to the villas of Le Corbusier; in 1967, Peter Eisenman used the same schema as a generative structure to begin his seminal house series; and in 1998, Greg Lynn defined his own counterposition of animate geometry and continuous differentiation as a decisive departure from the schema of Wittkower, Rowe, and Eisenman. The architectural imagination is action prone and highly connective; it is promiscuous.

[Due to copyright restrictions, an image of “Schematized Plans of Eleven of Palladio’s Villas” from Rudolph Wittkower’s Architectural Principles in the Age of Humanism (1949) is not available. See Lecture 1.2 for more information.]

3.

In the half century since Wittkower’s powerful demonstration of the schematic imagination at work in interpretive practice, scholars have grown skeptical of the transcendental formalism of models like his, turning their attention instead toward methods able to accommodate newly conceived issues of multiplicity, potentiality, virtuality, and becoming, as well as various materialist tendencies. New practices of the imagination began to develop in the 1970s and 1980s, primarily following the work of Manfredo Tafuri but also influenced generally by exchanges across various critical disciplines that accepted Marxism and psychoanalysis as common metalanguages and tended to use methods derived from ideology critique and deconstruction.

Since the 1990s, the works of Michel Foucault and Gilles Deleuze have been the dominant influences on architectural interpretation. In particular, Foucault’s diagram of the architecture of the 19th-century panopticon and Deleuze’s reading of that diagram as a cartography of an entire social and historical field have authorized new modes of architecture’s appearance and new constructions of the architectural imagination.9

Foucault is concerned with how the apparatus of power and knowledge configures a domain of visible matter (the “seeable”) that is shaped by the articulable functions (organized utterances and discourse, or the “sayable”) into various disciplinary forms like the panopticon. In his study of Foucault, Deleuze focuses on the relation of the visible (which is not reduced to a thing seen but comprises “multisensorial complexes,” processes, actions, and reactions) and the articulable (or discursive formation), rendering their interaction as an agon of Kantian sensibility and conceptuality.

“Between the visible and the articulable we must maintain all the following aspects at the same time: the heterogeneity of the two forms, their difference in nature or anisomorphism; a mutual presupposition between the two, a mutual grappling and capture; the well-determined primacy of the one over the other.”10 The visible, like Kant’s intuition, is passive and determined, while the articulable, like Kant’s understanding, is spontaneous and determining. But just as Kant needs the schema, Foucault needs a third agency, a mediator of the confrontation, but one in a space removed from the visible and the articulable, “in a different dimension to that of their respective forms.”11 This nonplaced operator is what Deleuze, reading Foucault, calls the diagram.

The schematic imagination is an imposition of order on a stratum of sensible and conceptual knowledge that has no exterior, on an assemblage that is autonomous and closed. The schematic centers, territorializes, and patterns sensation in accordance with categories and concepts already present (even though they can be known only retrospectively), whereas the diagrammatic draws the center of the assemblage together with peripheral force fields and operations exterior to the assemblage proper; the diagrammatic is concerned with deterritorializing and reterritorializing. If the schema is a template, the diagram is a frame and a connector. The diagrammatic imagination comprises functions that trace and map a region captured from a larger field, thereby also creating an outside. Deleuze resorts to prose poetry to define the outside:

“The outside is not a fixed limit but a moving matter animated by peristaltic movements, folds and foldings that together make up an inside” — that is, an inside of thought. “Thinking involves the transmission of particular features: it is a dice-throw. What the dice-throw represents is that thinking always comes from the outside (that outside which was already engulfed in the interstice [between seeing and saying] or which constituted the common limit).” He asks, “If the outside, farther away than any external world, is also closer than any internal world, is this not a sign that thought affects itself, by revealing the outside to be its own unthought element?”12

The outside is the unthought other; it is difference itself. The outside is the virtual; and the virtual is history. But it is not the history of architecture’s actual unfolding; it is not the archive. The virtual is, rather, absolute history — the constitutive outside that, across an implicating membrane, disturbs the identity of the inside, the actual, and is nevertheless both a prerequisite for the actual’s constitution and a record of its existence. Virtuality is the source of resistance.

Near the end of his Foucault study, Deleuze inserts an illustration of the diagram. It depicts the “line of the outside,” an indefinitely unfurling plane with an atmosphere above — itself populated with condensed particles and intersections of forces tossed about — and a sedimented “strata”below (more packed and stacked, having been archived). Between the two lies a “strategic zone,” a zone of negotiation between the formed strata and the unformed outside. The left-side strata are archives of visual knowledge, and the right is a kind of sound cloud of articulable knowledge: “the two irreducible forms of knowledge, Light and Language, two vast environments of exteriority where visibilities and statements are respectively deposited.”13

Together the two archives delineate a band of forms of content and forms of expression that can be taken to determine the limits of actual, concrete historical formations of knowledge and power. Deleuze calls this the concrete assemblage, in contradistinction to the abstract machine of the diagram itself. In between the two archives is a striking enfolding of the line of the outside, pulled down into a pouch, a pocket, an implication “constantly reconstituting itself by changing direction, tracing an inside space but coextensive with the whole line of the outside” — a “zone of subjectivation,” as Deleuze labels it — the place of thought itself.14

[Due to copyright restrictions, an illustration of Gilles Deleuze’s diagram from Foucault (1986) is not available.]

4.

Let us now consider how this diagrammatic version of the architectural imagination works in interpreting an architectural project. Architecture is both an artifact of culture and a sociopolitical act; hence, the architectural project does not simply reproduce the contexts that are its sponsors but rather connects to their fields and forces in complex and often contradictory ways, drawing up the threads of the real into a fabric whose weaving operations may be modeled as much on dreams and prayers as on maps and machines. Architecture is the constant making and remaking of the world — the territorialization and reterritorialization of the concrete assemblage through architecture’s particular diagram. So it must be recognized that any project of architecture is not merely informed by ideology — by its patrons, its designers, or its audiences — it is ideological in its own right.

The diagrammatic imagination accounts for the fact that architecture is entangled within a complex of social, technological, and historical forces, which are deep-seated, perhaps repressed, and yet shifting and contradictory. It is these forces that close formal readings of architectural projects seek to deconceal. What the diagrammatic model does not allow is an uncritical collapse of the architectural project into its context, as if it were completely determined by its context. Architecture necessarily remains in dialectical tension with its own historical moment. It is not capable of sublating art and life, but neither can the discursive and institutional authorities completely control and exhaust architecture.

Architecture retains the power to negate certain dimensions of historical social life and expose undiscovered spaces, expanding the territory on which we dwell. “It is here that two forms of realization diverge or become differentiated,” Deleuze instructs, “a form of expression and a form of content, a discursive and a non-discursive form, the form of the visible and the form of the articulable. . . . Between the visible and the articulable a gap or disjunction opens up. . . .

The concrete assemblages are therefore opened up by a crack that determines how the abstract machine [the diagram] performs.”15 The seeable and sayable are not contextually given forms but rather spaces of emergence inextricably linked to historical discourses, which they also help to organize. The social and historical context may determine the visible, but the visible pushes back on the expressible to enable what in turn underwrites conditions of visibility. The discontinuity between the visible and the articulable, the irreducibility of the one to the other, is the crux here. For this is the moment around which the differences between a symptomatic reading and a merely suspicious reading turn. The recognition That is architecture still entails an active, engaged, and critical imagination rather than an inert and compliant object.

The diagrammatic model of the architectural imagination enables us to retain from Kantian aesthetics and the architectural historiography that it influenced the notion that architecture is characterized by a certain degree of formal autonomy. But it mediates this with an emphasis on the social and intellectual importance of form and the corollary of a deep historicity. Finally, we achieve a materialist emphasis on architecture’s embeddedness in heterogeneous networks of other forms and forces, interconnected constellations that will not resolve or reduce into a single structure because each constellation connects to the others through events rather than passages determined by one or the other.

The architectural imagination has historically demonstrated the capacity to structure perceptions and experiences while remaining outside any single structure’s absolute control. This explains why great architecture always exceeds description and theory. It explains architecture’s power for disturbance and transformation rather than inert passivity. Architecture associates the intensity of sensation with the rigor of structure and then transfers that intensity into other disciplines and practices, revealing not only their limits but also their openness to change.

Notes

  1. Adolf Loos, “Architektur” (1910), in Die Schriften von Adolf Loos, vol. 2, Trotzdem, 1900–1930 (Innsbruck: Brenner, 1931), 109–10. My translation.
  2. Immanuel Kant, Critique of the Power of Judgment, trans. Paul Guyer and Eric Matthews (Cambridge: Cambridge University Press, 2000).
  3. Immanuel Kant, Critique of Pure Reason, trans. Paul Guyer and Allen W. Wood (Cambridge: Cambridge University Press, 1998), 272 (B177/A138).
  4. Ibid., 273 (B180/A141).
  5. Charles E. Winquist, The Transcendental Imagination: An Essay in Philosophical Theology (The Hague: Martinus Nijhoff, 1972), 18.
  6. Antoine-Chrysostome Quatremère de Quincy, “Imagination,” in Dictionnaire historique d’architecture, vol. 2 (Paris: Librairie d’Adrien le Clere, 1832), 629, quoted in Aldo Rossi, The Architecture of the City, trans. Diane Ghirardo and Joan Ockman (Cambridge: MIT Press, 1982), 40.

7.See Rudolf Wittkower, “Principles of Palladio’s Architecture,” in Architectural Principles in the Age of Humanism (London: Warburg Institute, University of London, 1949), 51–88. Originally published in two parts in Journal of the Warburg and Courtauld Institutes 7 (1944): 102–22; 8 (1945): 68–106.

  1. See Henry A. Millon, “Rudolf Wittkower, Architectural Principles in the Age of Humanism: Its Influence on the Development and Interpretation of Modern Architecture,” Journal of the Society of Architectural Historians 31, no. 2 (May 1972): 83–91; and Alina A. Payne, “Rudolf Wittkower and Architectural Principles in the Age of Modernism,” Journal of the Society of Architectural Historians 53, no. 3 (September 1994): 322–42.
  2. See Michel Foucault, Discipline and Punish: The Birth of the Prison, trans. Alan Sheridan (New York: Random House, 1977); and Gilles Deleuze, Foucault, trans. Seán Hand (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1988).
  3. Deleuze, Foucault, 67–68.
  4. Ibid., 69.
  5. Ibid., 96–97, 117–18.
  6. Ibid., 121.
  7. Ibid., 123.
  8. Ibid., 38.

Author’s note: I extend sincere thanks to Bryan Norwood and Chelsea Spencer, whose comments and recommendations on multiple drafts have produced content as well as clarity

  1. Michael Hays is the Eliot Noyes Professor of Architecture Theory at the Harvard Graduate School of Design.

Citation

Hays, K. Michael. “Architecture’s Appearance and the Practices of Imagination.” Log, vol. 37, 2016, 205-213. https://www.anycorp.com/store?category=Log

Reprinted courtesy of Anyone Corporation. All rights reserved.

La trampa comunitaria

LA TRAMPA COMUNITARIA

David Harvey

Barriadas v2a

David Harvey Artículo publicado el 26 de noviembre de 2000, en LA VANGUARDIA Traducción: José María Puig de la Bella casa.

El nuevo urbanismo está en la cresta de la ola. Todo el mundo es su entusiasta defensor. Porque, al fin y al cabo, ¿a quién le gustaría que le llamasen “viejo urbanista”?

Podría decirse -discurre el razonamiento- que la vida urbana es susceptible de ser mejorada en su raíz, que puede transformarse en una vida más “auténtica” y menos desangelada, y también más eficiente, por el procedimiento del regreso a conceptos tales como vecindario y comunidad, que antiguamente proporcionaron tanto temple y tanta coherencia, continuidad y estabilidad a la vida urbana.

La memoria colectiva de un pasado más cívico puede recuperarse de nuevo si se recurre a los símbolos tradicionales.

Las instituciones de la sociedad civil, si reciben el estímulo que pueden aportar la arquitectura ciudadana y la adecuada planificación urbana, pueden perfectamente verse consolidadas como los fundamentos de un tipo de urbanización mucho más civilizado. Existen distintas variantes de tal razonamiento.

La versión Costa Este americana propone un crecimiento urbano de alta densidad y de uso residencial mixto, en su mayor parte dirigido a las áreas residenciales y de esparcimiento. Si bien las infraestructuras públicas y los niveles medio ambientales son indudables, los proyectos se conciben principalmente para aquellos clientes pudientes cuyo estilo de vida, sin embargo, permanece inalterado (siguen recorriendo largas distancias para ir al trabajo).

Lo que se vende es un concepto de comunidad y un entorno de vida más seguro. Insertos en un modelo de expansión urbana acelerada, tales edificaciones constituyen oasis aislados de vida privilegiada para las élites. La versión británica subraya el ideal de un “pueblo urbano”.

Combina la nostalgia por un pasado perdido (que apela a los estilos arquitectónicos autóctonos de la Vieja Inglaterra) con una pizca de conciencia social (mediante la incorporación dela vivienda social a la mezcla), e intenta, además, aportar elementos laborales y comerciales a una fisonomía urbana caracterizada por un fácil acceso en la propia localidad. La idea de un “pueblo urbano” goza de un extendido atractivo que abarca todo el espectro social.

Grupos étnicos, comunidades obreras tradicionales y grupos privilegiados han adoptado esta idea con entusiasmo. La versión Costa Oeste americana sitúa los núcleos de barrio “tradicionales” en el seno de un plan regional más integrado de infraestructuras de transporte para enlazar los puestos de trabajo espacialmente dispersos, las zonas comerciales y las instalaciones de ocio. Transige, por una parte, con la dispersión de tales factores, pero trata de recuperar los ideales de una convivencia vecinal más íntima y entrañable y de una vida de comunidad.

Si tal política reúne unos métodos democráticos de adopción de decisiones y una consulta al público generalizada, sus resultados pueden ser realmente provechosos. Una versión ligeramente mitigada delo que se expone apela al ideal del “crecimiento inteligente”.

Una densidad más alta de crecimiento (justificada quizá por una referencia a los conceptos de comunidad y de barrio) en torno a núcleos o centros ya existentes (en oposición a la urbanización caótica), se considera más bien como una respuesta a la presión excesiva sobre los fondos públicos, las infraestructuras (escuelas, agua potable, tratamiento de aguas residuales, carreteras) y el medio ambiente (por ejemplo, la pérdida de suelo agrícola o de hábitats de alto valor).

El concepto de “crecimiento inteligente” ha cobrado un atractivo nacional en Estados Unidos, como el único camino para reorientar la urbanización sin límites y caótica hacia una vía más eficiente y respetuosa con el medio ambiente. Caben muchos elogios en este movimiento que acabamos de describir, más allá de la descarga de adrenalina inherente a la batalla con los saberes convencionales de un extenso abanico de instituciones (constructores, banqueros, gobiernos, intereses de transportistas, etcétera).

Responde a los deseos y a la voluntad de pensar sobre el lugar de los polos urbanos especiales dentro de las áreas regionales en su conjunto, y de aspirar a un ideal mucho más orgánico y global de aquello en lo que las ciudades y las regiones podrían consistir.

El intenso interés observado acerca de las formas de desarrollo urbano más cercano humanamente e integrado que evite la monotonía agobiante de la ciudad planificada horizontalmente es digno de alabanza, ya que libera un interés en la calle y en la arquitectura ciudadana consideradas como escenarios de sociabilidad.

En el mejor de los casos, el nuevo urbanismo promueve nuevas vías para pensar la relación entre el trabajo y la vida, y hace factible una dimensión ecológica del diseño urbano que, en cierto modo, va más allá de la búsqueda de una calidad medio ambiental superior, propia del consumidor de bienes tales como árboles hermosos y estanques.

Plantea, incluso, abiertamente el espinoso problema de lo que hay que hacer con las despilfarradoras exigencias energéticas de la forma de urbanización basada en el automóvil, que ha predominado mucho tiempo en Estados Unidos y que de modo creciente amenaza con tragarse las ciudades en Europa y en otros lugares. Sin embargo, hay mucho margen aún para el escepticismo. Para empezar, no es que haya muchas novedades en todo esto.

El nuevo urbanismo rebosa de nostalgia por una idealizada vida de pequeña población y estilo de vida rural que nunca existió. Las realidades de tales lugares estuvieron con frecuencia caracterizadas por un ambiente represivo y limitador, más que por ser realidades seguras y satisfactorias (al fin y al cabo, ésta fue la clase de mundo del cual las generaciones de emigrantes ansiaban huir, y precisamente no acudían a él en tropel).

Y además, el nuevo urbanismo, en la manera en que es descrito, muestra señales abundantes de represiones y exclusiones en nombre de algo llamado “comunidad” y “barrio” o “vecindario”.

El nuevo urbanismo puede caer fácilmente en lo que denominó la “trampa comunitaria”. Desde las primeras fases de la urbanización masiva a la industrialización, el “espíritu de comunidad” se ha enarbolado como antídoto frente a cualquier amenaza de desorden social o descontento. La comunidad ha sido incluso una de las claves del control social y de la vigilancia, al borde de la abierta represión social.

Comunidades bien arraigadas a menudo excluyen y se autodefinen contra otras, erigen todo tipo de señales de “prohibida la entrada”(cuando no tangibles muros y puertas). El chovinismo étnico, el racismo, la discriminación clasista avanzan reptando hacia el interior del paisaje urbano. El nuevo urbanismo puede, por esa razón, convertirse en una barrera, más que promover el cambio social progresivo.

La mayoría de los proyectos que se han materializado en Estados Unidos (guiados por el afán de lucro del promotor) se refieren a la mejora de la calidad de la vida urbana para los ricos. Ideales de comunidad, tradición y nostalgia por un mundo perdido son puntos de venta más que realidades sociales y políticas.

Aquí se hacen pocos intentos para estar a la altura de la esencia del descontento urbano, y no hablemos ya del empobrecimiento y el deterioro de las ciudades. Las invocaciones a la comunidad y al barrio como ideología son irrelevantes ante el destino de las ciudades que hoy día se fragua. A falta de empleo y de generosidad gubernamental, las declaraciones y pretensiones “cívicas” del nuevo urbanismo suenan a huecas, sino a hipócritas.

¡Europeos, tened cuidado! A no ser que el nuevo urbanismo forme parte de un ataque frontal contra las rampantes desigualdades sociales y el malestar urbano, fracasará rotundamente en la tarea de cambio de cualquier factor realmente sustantivo y esencial.

Imaginarse qué no será tratar de seguir con esta utopía engañosa aquí

En realidad -como sucede en Estados Unidos- puede constituir sólo una parte del problema de la creciente segregación racial, en lugar de ser una solución para los dilemas de la vida urbana. Este movimiento repite asimismo -a un nivel básico- la misma falacia de los estilos arquitectónicos y de planificación que critica.

Para decirlo en pocas palabras, perpetúa la idea de que la planificación urbana puede ser la base de un nuevo orden moral, estético y social. El diseño correcto y la calidad arquitectónica serán la gracia salvadora de la civilización.

Pocos partidarios del nuevo urbanismo suscribirían una tesis tan brutal. El nuevo urbanismo cambia el marco espacial, pero no la presunción de que el orden espacial puede ser el vehículo para controlar la historia y el proceso social. Se advierten signos de que el nuevo urbanismo se consolida en el favor del público. Promotores y financieros están interesados. Parece que se vende bien entre quienes pueden permitírselo.

Crea un paisaje urbano estéticamente más agradable -aunque nostálgico- que las tenues y uniformes áreas residenciales que viene a sustituir. Puede incluso contribuir a una mayor eficiencia de los usos del suelo urbano. Sin embargo no ofrece en sí mismo -como con frecuencia pretende- una panacea ante el descontento social y la degradación medioambiental. No es la base privilegiada de una experiencia urbana fundamentalmente nueva. Por sí mismo, no hará más que envolver otra vez viejos problemas bajo una nueva apariencia.

Resultado de imagen de el muro de la verguenza

En el caso de la aldea de Lima, veo con sorpresa que los aprendices de brujo planean someter a sus alumnos a un ejercicio de seudo diseño en el seudo llamado “muro de la vergüenza”, para hacer precisamente lo que Harvey aquí con sorna critica.

Es evidente que colocarse en un lugar en donde las contradicciones del sistema están presentes y se hacen evidentes vende, pero simplemente vende para la tribuna.

Este es un problema social y de desvergüenza de los entes estatales reguladores de la ciudad que no han podido enfrentar la marea humana de la migración hacia Lima. No lo han hecho en ninguna ciudad del Perú, las cuales desde 1940 crecen a su modo y sin ninguna intervención del Estado.

Este problema que no lo han podido resolver en más de setenta años todas las administraciones municipales de Lima, y que simplemente le han dado la espalda a la ciudad y a sus problemas, además de pedante, es indecente, cuando se quiere poner frente a alumnos novatos que realizan sus primeros trabajos de diseño.

Además es anti pedagógico pues se requiere manejar conceptos y criterios de CCSS y economía, cuando no de psicología social para enfrentar el problema central y fundamental de la ciudad de Lima, al que todos le han dado la espalda.

Estamos pues frente a un escenario en donde entrenan a nuevos aprendices de brujo que en el futuro serán jóvenes frustrados por creer que la ciudad se resuelve voluntaristamente y se enfrenten a las realidades pragmáticas de la construcción de la ciudad.

A proposito de los Huaycos

A propósito de los Huaicos y de los eventos de la naturaleza:

Ranrahirca

Lo que viene ocurriendo en la cuenca del rio Rímac sirve para volver a comprobar la incapacidad de previsión que se tiene frente a estos eventos que se producen cada año causando tanto daño y pérdidas humanas.

Esto es producto primero de la incapacidad demostrada de control y de planificación de quienes son autoridades de la ciudad.

En segundo lugar la misma población se localiza en zonas de riesgo no obstante conocer las consecuencias.

Yungay 2

Las tareas de control y de planificación son tareas diarias de los concejos municipales, sin embargo son tareas que no se realizan. Las tareas de control no se cumplen, y se espera a que los eventos ocurran para ver que se hace.

Todo el país es una muestra de esta actitud de imprevisión.

Incluso la misma población que se ubica en zonas de riesgo, a la hora de los eventos no está preparada para enfrentar la potencia de la naturaleza. Carece de protocolos planificados de acción.

La respuesta que se escucha es la de que es la culpa del alcalde, del Estado. Es también la de echarle la culpa al otro y no la de tomar acciones para evacuar las zonas de peligro.

En el fondo el Estado demuestra su incapacidad de haber podido enfrentar este problema y lo ha dejado a que se resuelva solo. Ha dejado que la población se localice en toda la cuenca del Rímac favoreciendo a los negociantes de terrenos indiscriminadamente ocupando zonas de riesgo y que evidentemente son cauce tradicional de huaicos.

Incluso por razones de rédito político se continúa dando licencias y títulos de propiedad en zonas de riesgo, consolidando este problema de forma definitiva.

Aquí se ve como el negocio con la ciudad es mayor que lo que las normas, los reglamentos y la justicia puedan decir.

Hoy es el problema causado por un leve incremento del nivel de lluvias, qué sucederá cuando ocurra el evento sísmico que espera Lima. No hay nada previsto. Así de simple. No hay protocolos de comportamiento, ni planes de evacuación que los conozca la población.

Otro punto final para agregarle sustancia a este drama tercer mundista, la misma prensa se aprovecha de esta situación para contribuir a alarmar más a la población y sacar vil redito para su rating.

Este problema se conoce desde la época de los antepasados, sin embargo hoy se hace todo lo posible por no atender las normas y no acatar los más elementales lineamientos de seguridad que protejan a la propia población. Esto viene ocurriendo en todas las ciudades del país y ante la pasividad del Estado.

Finalmente es importante tomar nota de que esta imprevisión generalizada toma cuentas en el momento de un evento y ahi no espera. Esto es otra muestra más de que estamos frente a un Estado fallido más y de una sociedad que no da muestras de estar preparada para enfrentar sus propias circunstancias.

The Temple of Bacchus

El templo de Baco

The Temple of Bacchus is considered one of the best-preserved Roman temples in the worldbalbeq-v2
Dec 12, 2016

The ancient city of Baalbek, also called Heliopolis or City of the Sun, located in what is now modern-day Lebanon, north of Beirut, in the Beqaa Valley, reached its apogee during Roman times. From the 1st century BC and over a period of two centuries, the Romans built three temples here: Jupiter, Bacchus, and Venus.

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Its colossal constructions make it one of the most famous sanctuaries of the Roman world and a model of Imperial Roman architecture.

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When this area of the Middle East was part of the Roman Empire, Baalbek was known as Heliopolis.

The Temple of Bacchus (left) and the medieval fortifications of Baalbek in front of the city in 1959.

Next to the Jupiter complex, which was created to be the largest temple in the Roman Empire, is a separate building known as the Temple of Bacchus. The temple is slightly smaller than the Temple of Jupiter, and is 66m long, 35m wide, and 31m high.

Although it is sometimes called “The Small Temple, it is larger (and better preserved) than the Parthenon in Athens. .

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Temple of Bacchus entrance.

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Propylaea at the entrance of the site.

The temple was commissioned by Roman Emperor Antoninus Pius and designed by an unknown architect around 150 A.D., after the cult of Bacchus had become popular in the empire. Antoninus Pius had the intention of making the people of the Baalbek region have great respect for the Roman rule.

Dedicated to Bacchus (also known as Dionysus), the Roman god of wine, but traditionally referred to by Neoclassical visitors as the “Temple of the Sun”, it is the best-preserved structure at Baalbek and the most beautifully decorated temple in the Roman world.

The period of construction is generally considered between 150 AD to 250 AD. Photo Credit
A temple most probably dedicated to the Roman Wine God Bacchus. Photo Credit

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The best preserved Roman temple of its size. Photo Credit
Ornamented ceiling.

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The wall inside.

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Corner details.

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Temple of Bacchus pilasters.

The reason why it is so well preserved is because it is part of the Baalbek’s Medieval Fortifications. The main entrance is decorated with grapes and vines, and is an impressive eleven meters high. Some of the carvings on the ceiling include different versions of what worshippers believed Bacchus to have looked like. Other sculptures include rituals, practices, people, and creatures.

A series of earthquakes over the centuries further damaged the site, and nothing was done in the area of preservation or excavation until 1898 when a German expedition began to reconstruct the ruins. Some figurative reliefs depicting Greek gods have survived, though in a very damaged state.

Over the centuries Baalbeck’s monuments suffered from theft, war, and earthquakes, as well as from numerous medieval additions. Photo Credit.

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Temple of Bacchus columns.

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Detail underneath.

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In 1984, several ruins of Baalbek, including the Temple of Bacchus, were inscribed as a World Heritage Site. The temple allures people with its impressive dimensions, richly decorated stone work and monumental gate with Baccic figures.

Reference: Texto e imágenes

https://m.thevintagenews.com/2016/12/12/the-temple-of-bacchus-is-considered-one-of-the-best-preserved-roman-temples-in-the-world/